En un esfuerzo por revertir el déficit financiero que limita sus capacidades de enseñanza e investigación, las autoridades de la Universidad de El Salvador (UES) han enviado al Ministerio de Hacienda una propuesta de presupuesto que asciende a los $380 millones para el ejercicio fiscal 2027, que debe ser analizado el próximo mes en la Asamblea Legislativa.
Esta solicitud busca dotar de recursos suficientes a la única universidad pública del país, la cual arrastra una situación financiera que frena su desarrollo académico.
La diferencia entre las necesidades presupuestarias de la UES y los fondos que finalmente aprueba el Gobierno es un problema recurrente. De acuerdo con el vicerrector de la institución, Roger Arias, la universidad requiere anualmente un presupuesto estimado en unos $400 millones para cumplir plenamente con sus tres pilares sustantivos: docencia, investigación y proyección social. Sin embargo, la constante histórica es que el Estado termina asignando prácticamente el mismo monto del año anterior.
«Año con año presentamos nosotros al gobierno, siendo una entidad del estado, eh una solicitud de financiamiento para de desarrollar plenamente las tres funciones sustantivas de la universidad, de toda universidad, docencia, investigación y producción social. Ese presupuesto ronda los 400 millones de dólares año con año»
Roger Arias, vicerrector de la UES, en la inauguración de un congreso científico a finales de julio.
El ejemplo más reciente ocurrió con el presupuesto del año 2026. Para dicho ejercicio fiscal, el rector Juan Rosa Quintanilla detalló que la universidad formuló oportunamente un requerimiento de $375 millones (de los cuales $367 millones provendrían del Fondo General del Estado y el resto de recursos propios). Pese a esta solicitud, el Ministerio de Hacienda asignó únicamente $116.5 millones de dólares para 2026.
Si bien esta cifra representó un leve incremento de unos $2.2 o $2.3 millones respecto a los $114.2 millones aprobados en 2025, el rector explicó que dichos fondos adicionales llegaron con destinos específicos e inmodificables: el pago de becas estudiantiles, la adquisición de bienes y servicios, tasas adeudadas a la Alcaldía de San Salvador Centro y la construcción de un Centro de Atención a la Primera Infancia (CAPI). En la práctica, el margen operativo de la universidad continuó congelado.
Congelamiento de plazas: La crisis de los docentes «hora clase»
Las consecuencias de esta asfixia presupuestaria impactan directamente la calidad de la enseñanza. La UES enfrenta un congelamiento total en su planta de profesores permanentes: la institución no recibe una sola asignación de plazas docentes por Ley de Salarios desde el año 2005, fecha de la última autorización estatal para este rubro.
Para suplir la demanda de una población de aspirantes que actualmente ronda los 14,000 o 15,000 jóvenes anuales, la universidad se ha visto obligada a contratar de manera temporal a profesores bajo la modalidad de «hora clase».
En la actualidad, esta medida provisional se ha vuelto la regla: en casi todas las facultades de la UES, el número de profesores de planta ha sido superado por el de docentes contratados por horas.
El vicerrector Arias advirtió que este sistema genera un desgaste en la calidad educativa, no por falta de competencia de los profesionales —quienes están altamente capacitados—, sino por las limitaciones del modelo de contratación.
A los docentes hora clase solo se les remunera por el tiempo específico de la lección impartida frente al aula. Al carecer de una plaza fija, no disponen de cubículos ni de horas asignadas y pagadas para realizar investigaciones, brindar asesorías a tesis o atender consultas individuales de los estudiantes fuera del horario lectivo. Esta situación se repite incluso en las ocho carreras en línea de la universidad, donde los tutores virtuales operan bajo las mismas condiciones de pago restringido por hora de enseñanza.
Ante la inminente discusión del proyecto de presupuesto en la Asamblea Legislativa, las autoridades universitarias reiteran su llamado al Gobierno para que brinde una mirada de apoyo a la institución. Aunque la UES cuenta con cooperaciones externas puntuales —como un proyecto con Corea del Sur por $9 millones para construir un edificio de transferencia tecnológica industrial—, estos fondos de cooperación internacional no resuelven la crisis estructural de funcionamiento diario.
«Queremos articular esfuerzos con el gobierno, con los sectores productivos, con la industria y con la sociedad, pero ello pasa porque la universidad cuente con recursos suficientes», puntualizó Arias, enfatizando que apostar por el presupuesto de la educación superior pública beneficia directamente el desarrollo de todo El Salvador.

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