Fracaso de la Sub 20… más de lo mismo

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La Real Academia de la Lengua Española (RAE), define la palabra fracaso  como la falta de éxito al intentar hacer algo, o como un resultado adverso en un negocio o la caída de un plan. En términos más sencillos significa no llegar a la meta que uno se puso.

Retomando la definición de la RAE la actuación de la Selección Masculina de Fútbol  Sub 20  de El Salvador en el Premundial y en el clasificatorio Preolímpico celebrado en México fue un rotundo fracaso para la nueva Federación, para el técnico Erick Dowson Prado, para los seleccionados que a tan corta edad se frustraron  y para la noble afición, que en cada participación internacional de nuestras selecciones y de nuestros equipos nacionales siempre albergamos una esperanza.

Eran doce selecciones divididas en tres grupos. El Salvador se ubicó junto a Cuba, Estados Unidos y Haití. En el papel, podíamos avanzar como segundos, apenas atrás de Estados Unidos, porque Cuba y Haití estaban a nuestros alcance. Por cada grupo clasificaban dos más los dos mejores terceros lugares.  Relativamente fácil para dirigentes y cuerpo técnico, incluso para jugadores, periodistas deportivos y aficionados.

Los cuatro semifinalistas clasifican directamente al Mundial Sub 20  a disputarse en 2027 en Azerbaiyán y Uzbekistán y a los juegos Panamericanos a efectuarse el próximo años en Lima-Callao (Peru), y el mejor ubicado acompañará a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos a celebrarse de abril a julio de 2028 en la ciudad de Los Ángeles, California. Es decir que el Premundial tiene triple premio y El Salvador solo llegó en calidad de participante sin ninguna aspiración, redondeando el fracaso cantado.

Primero nos derrotó 3-0 la Sub 20 de Cuba, después nos endosó el mismo marcador Estados Unidos y para cerrar el mal trayecto Haití nos venció 2-1. En este último partido, El Salvador jugó casi todo el segundo tiempo con un jugador más, lo cual no fue aprovechado por el planteamiento táctico timorato de la dirección técnica. De doce quipos ocho clasificaron y cuatro quedaron eliminados, siendo El Salvador la penúltima selección  con tres derrotas, un gol a favor y ocho en contra, solo arriba de Antigua y Barbudas, por diferencia de goles.

Yo no creo que directivos de la Federación, Cuerpo Técnico, jugadores y aficionados hayan apostado por tremendo papelón avergozante, pero pasó. Los nuevos dirigentes no han logrado ni una hasta el momento. La escogitación o búsqueda de jóvenes futbolistas con ligámenes salvadoreños en el exterior no ha sido de lo mejor, quizá habría que evaluar los procesos de formación interna, potenciar los juegos estudiantiles o estratégicamente y con fundamento impulsar ligas infantiles y juveniles, estoy seguro que en la zona rural y en las comunidades populares de nuestro país hay niños y jóvenes con potenciales  a los cuales hay que darles formación sistemática para darles cultura táctica.

La Federación debe pensar en contratar técnicos formativos y potenciar las escuelas de fútbol en los distritos, en la empresa privada y en otros entes del enredado social. Se puede impulsar una ley que reduzca impuestos a las empresas que le apuesten a las escuelas de futbol.

En febrero pasado, de la mano del técnico nicaragüense  Víctor Pastora nuestra Selección Sub 17 fracasó en el Premundial de Guatemala, donde enfrentó a Belice, Curacao y Cuba. Precisamente fueron los cubanos quienes dejaron eliminados a nuestro combinado nacional. A todas luces este fue un fracaso cuya responsabilidad recayó en la FESFUT.

En fin, más que justificar un bochornoso fracaso la FESFUT deben sentarse a analizar  con humildad y sapiencia la situación y escuchar a los diversos sectores que aporten sustancia. No se debe escuchar a los aduladores o a los que actúan con el criterio del “mejor postor” o por conveniencia particular. Esos son necesarios pero en otras circunstancias y con otros fines, no cuando se requiere de proposiciones viables por honestas y profesionales.

En cuanto al técnico Erick Dowson Prado, ya quedó demostrado que no es para dirigir selecciones. Es obvio que él como encargado de hacer la escogitación de los jugadores se equivocó e hizo una mala escogencia, probablemente dejando afuera a jóvenes con más talento tanto en el exterior como en el país. En el último juego, contra Haití ni siquiera supo que hacer cuando El Salvador quedó con un jugador más. A Prado se le debe dar oportunidad como formador de talentos en una escuela de fútbol, porque como técnico de selección no resulta.

No hay otra forma de llamar más que fracaso a lo actuado por la sub 17 (en febrero pasado en Guatemala) y la Sub 20 (en julio y agosto en Puebla, México). En materia de fútbol la retórica tiene que dar paso a lo concreto traducido en logros. Alguien dijo que se tiene que tener paciencia, pero en futbol juvenil rara vez hay segundas oportunidades. Un muchacho que a los 16 años sufre una eliminación, ya no tiene opción de reivindicación porque la edad lo sobrepasa. Los procesos son las acciones y sistemas transversales que se aplican en todos los esquemas de la institucionalidad nacional. Es decir que un proceso se debe de seguir para formar una buena selección mayor y en ese caso, parte del proceso son las selecciones juveniles, los escenarios deportivos, la formación de talentos, etc.

No podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo y por ahora al parecer se sigue repitiendo lo de siempre. Nuestras selecciones juveniles fracasaron por culpa de hacer lo mismo o por tratar de hacer algo diferente sin modificar las bases ni escuchar a nadie.

*Jaime Ulises Marinero, Periodista

 

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