Como columnista y analista especializado en criminología y justicia criminal, he observado durante años los complejos engranajes y dinámicas que mueven nuestros tribunales y el sector de Justicia. A menudo, la atención pública se centra exclusivamente en las sentencias y los jueces, en especial cuando hay absoluciones, con criticas muy fuertes y en la mayoría de los casos desconociendo las evidencias que no se convirtieron en prueba; pero muy rara vez dirigimos la mirada hacia la institución que cimenta las bases del sistema al proponer candidatos a magistraturas y juzgados: el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ). Hoy, es fundamental analizar y exponer la transformación histórica que esta entidad ha experimentado desde mi punto de vista, durante el periodo evaluado desde enero de 2022 hasta julio de 2026.
Cuando el actual Pleno del CNJ asumió sus funciones en septiembre de 2021 recibieron un panorama organizacional sumamente precario, lejano de los procesos de sus candidaturas. El CNJ padecía de una severa fragmentación de datos, una carencia absoluta de herramientas informáticas para la gestión interna y una profunda obsolescencia de equipos que obstaculizaba la labor de su talento humano. Ante este reto monumental, el presidente de la institución, Licdo. Miguel Ángel Calero Ángel, asumió el liderazgo con un enorme reto y desafío en conjunto con los consejeros y consejeras Verónica Lissette González Penado, Doris Deysi Castillo de Escobar, Carlos Wilfredo García Amaya, Alcides Salvador Funes Teos y Luis Alonso Rodríguez Meléndez, Santos Guerra Grijalva, quienes decidieron actuar, ponerse a trabajar y revertir dicho panorama. Como pleno formularon e implementaron el Plan Estratégico Institucional 2022-2026, apostando firmemente por la innovación, la búsqueda de la excelencia y la calidad.
El resultado de esta gestión gerencial estratégica ha sido la modernización sin precedentes de la entidad. Para superar el rezago, el CNJ implementó el Sistema Integrado de Unidades Sustantivas, una plataforma centralizada que unifica los procesos de selección de candidatos, la evaluación del desempeño judicial y el control del historial de la Escuela de Capacitación Judicial. A la par, se instauró un Sistema de Gestión de Correspondencia Digital respaldado por firmas electrónicas y una política de «cero papel», logrando agilizar los trámites y reducir el impacto ecológico.
Sin embargo, la tecnología debe ir siempre acompañada de integridad. En este sentido, un hito de la actual administración es la obtención de la Certificación Internacional Antisoborno bajo la estricta norma ISO 37001:2016. Este aval garantiza públicamente que el CNJ cuenta con controles financieros robustos y opera bajo una política de tolerancia cero a la corrupción. Estas prácticas de transparencia se tradujeron en un rotundo éxito financiero: al aplicar nuevas estrategias bajo la Ley de Compras Públicas, la institución logró reducir, en promedio, un 50% los precios de adquisición de bienes y servicios. Esto representa una maximización invaluable del dinero de los salvadoreños.
En el ámbito formativo y de control judicial, la gestión también presenta logros innegables. Se diseñaron auditorías de seguimiento para verificar rigurosamente que jueces y magistrados acaten las recomendaciones de sus evaluaciones, dotando de mayor seguridad jurídica a las sedes judiciales. Adicionalmente, el CNJ fomentó las competencias de litigación organizando exitosamente el XVIII Concurso Interuniversitario en 2025, enfocado en cibercriminalidad contra las mujeres, y el XIX Concurso en 2026, centrado en el Derecho Civil y Mercantil. Asimismo, la reconocida nacional e internacionalmente, icónica, Escuela de Capacitación Judicial “Dr. Arturo Zeledón Castrillo” desplegó amplias jornadas para actualizar a los operadores de justicia sobre los nuevos cuerpos legales del país y de otras formaciones especializadas.
A mediados de 2026, el CNJ cuenta con un Sistema de Información Gerencial donde sus módulos de planificación estratégica y ejecución presupuestaria operan al 100%, restando únicamente un 5% para finalizar el módulo de compras. La presidencia y los consejeros han demostrado que una gestión enfocada en la ética, la tecnología y el control presupuestario puede rescatar a una institución vital, garantizando así a El Salvador un sistema judicial más transparente, eficiente y preparado.
Desde mi opinión, es altamente satisfactorio los altos resultados y estándares brindados por el pleno al sector de Justicia ya que el Consejo Nacional de la Judicatura es una institución fundamental dentro del sistema democrático y legal de El Salvador. Funciona como una entidad independiente de los tres órganos del Estado y juega un papel crucial en la calidad del sistema de justicia del país. La misión central del CNJ es contribuir a la independencia, eficiencia, eficacia y mejora continua de la administración de justicia en El Salvador. Y la actual administración además de cumplir con sus atribuciones constitucionales y legales ha marcado un antes y un después en dicha Institución, fortaleciendo el trabajo interinstitucional, desarrollando una clara ruta en la búsqueda de la excelencia y el apoyo dentro del sector de Justicia. Todo es posible con la voluntad de transformar y poniendo al servicio de la Justicia el talento y capacidad del equipo de consejeros y consejeras, y el gran talento humano especializado que la labora en el CNJ.
*Por Ricardo Sosa / Doctor y Msc. en Criminología / Egresado doctorado en Justicia Criminal / @jricardososa

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