El fenómeno de El Niño extenderá su permanencia debido a una acumulación de agua cálida en las capas profundas del Océano Pacífico, así lo revela el Boletín de Análisis del Océano de agosto, del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), que detalla que el calor almacenado bajo la superficie alcanza hasta los 450 metros de profundidad.
El CIIFEN dice que este volumen térmico subsuperficial reduce la capacidad del océano para disipar la temperatura, lo que provocará que las anomalías cálidas persistan durante los próximos meses.
Este calentamiento interno es impulsado por la propagación de una onda Kelvin cálida, una masa de agua templada subsuperficial, que se desplaza a través del Pacífico Central y Oriental. Su recorrido ha reforzado de manera constante el aumento de temperatura tanto en la superficie como en el interior de la cuenca marina.
La dinámica de estas ondas de calor marino también ha alterado físicamente la altura del mar. Durante la semana del 11 de agosto de 2026, se registró una anomalía en el nivel del mar de hasta 30 centímetros de elevación en las regiones del Pacífico Central y Oriental.
Este aumento en el nivel del agua se produce porque la propagación de la onda Kelvin engrosa la capa de agua cálida subsuperficial, empujando hacia las profundidades las corrientes de agua fría más densas y elevando de forma directa la superficie libre del océano. El reporte advierte que este incremento en el nivel del mar eleva la vulnerabilidad ante mareas extraordinarias en las zonas costeras de Sudamérica.
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Bloqueo de nutrientes y afectación biológica
Debajo de la superficie marina, el calentamiento se ha distribuido de manera uniforme desde la superficie hasta los 300 metros de profundidad en la zona ecuatorial. Este comportamiento confirma una profundización de la «termoclina» —la capa límite que separa las aguas cálidas de la superficie de las aguas frías y densas del fondo del mar—.
Al encontrarse la termoclina (es la frontera térmica invisible que separa la capa de agua cálida y superficial del océano de las aguas frías, densas y profundas del fondo) deprimida a profundidades inusuales, se genera una barrera física que limita el ascenso de las corrientes frías del fondo marino hacia la superficie. Debido a que estas corrientes profundas transportan los nutrientes indispensables para el desarrollo de la vida marina, su interrupción reduce significativamente la productividad biológica y afecta la disponibilidad de recursos para la pesca a lo largo del litoral de Ecuador y Perú.
Para el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, las proyecciones estacionales indican que las condiciones cálidas en el Pacífico Ecuatorial se mantendrán con anomalías de temperatura superiores a los 3.5 °C, con mayor intensidad en la región centro-oriental de la cuenca.
Tanto el modelo europeo ECMWF como el modelo norteamericano NMME coinciden en que la persistencia de estas temperaturas cálidas en el mar continuará influyendo en las condiciones meteorológicas generales durante la transición hacia el cierre del año.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y el mismo CIIFEN ya había adelantado que el fenómeno de El Niño se puede extender hasta inicios de 2027.

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