Protección Civil advierte que déficit de lluvias pone en riesgo la cosecha postrera de maíz y frijol

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El director general de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, advirtió este martes que la principal preocupación del sector agrícola ante la escasez de precipitaciones radica en la viabilidad de la segunda cosecha del año, conocida en el campo como cosecha postrera o tunalmil.

De acuerdo con el funcionario, si el déficit hídrico asociado al fenómeno de El Niño persiste durante los próximos meses, difícilmente se obtendrá esta producción de granos básicos.

Durante la entrevista AM, del estatal canal 10, Amaya explicó que la alerta roja a nivel nacional, declarada el pasado 25 de agosto debido a la sequía meteorológica y agrícola, busca «anticiparse a los efectos del fenómeno» antes de que se alcancen niveles críticos en la disponibilidad de alimentos.

Amaya detalló que la primera siembra del ciclo productivo logró rendimientos favorables debido a que los agricultores atendieron advertencias técnicas para sembrar y recolectar con anticipación aprovechando las primeras lluvias. No obstante, recalcó que el panorama para el cierre de año depende directamente del volumen de precipitaciones que se registre entre septiembre y octubre.

«Esas personas que ahora ya están colectando son las que sembraron con las primeras lluvias. La preocupación ahora radica en que si se mantiene el déficit hídrico difícilmente va a salir la segunda cosecha; ese es el tema central», señaló el titular de la institución.

El funcionario subrayó que en las zonas rurales del país los cultivos de subsistencia, principalmente maíz, frijol y sorgo, cumplen una doble función socioeconómica: garantizar la reserva de alimentos para los hogares durante el año siguiente y generar excedentes para el intercambio comercial local.

Sin desabastecimiento inmediato

Pese al escenario adverso en las proyecciones climáticas, el titular de Protección Civil descartó que el país enfrente un desabastecimiento o una situación de hambruna en el corto plazo. Aseguró que la declaratoria de alerta roja responde a un protocolo de respuesta preventiva para salvaguardar la seguridad alimentaria y dar seguimiento técnico a los productores mediante asistencia e insumos.

«No estamos ante una situación extremadamente crítica, pero nunca esperamos llegar al preciso momento en el que la situación está sobre nosotros; siempre estamos buscando la forma de anticiparnos».
Luis Amaya, director de Protección Civil.

El balance oficial consigna que el país arrastra un déficit acumulado de lluvia desde mayo, junio y julio, meses en los que habitualmente se asientan las precipitaciones necesarias para recargar los mantos y sostener el desarrollo vegetativo de las plantas. La semana pasada, el subdirector de Protección Civil, Fermín Pérez, indicó que ya se cuenta en un 35 % de déficit de lluvia.

Entre las variables bajo vigilancia permanente en el marco de la emergencia se encuentran:

  • Monitoreo de caudales y fuentes hídricas: Inspección de ríos principales como el Lempa, Paz y Giboa, así como el volumen útil de los embalses hidroeléctricos y la capacidad de operación de distritos de riego como Atiocoyo y Zapotitán.
  • Zonas del Corredor Seco: Énfasis en municipios históricamente vulnerables al déficit de agua, entre ellos Guatajiagua, Yamaval y Chinameca en la zona oriental.
  • Distribución de las lluvias: Vigilancia técnica debido a que las precipitaciones recientes se han concentrado de forma repentina en el Área Metropolitana de San Salvador y la cordillera montañosa, sin llegar de manera uniforme a los valles agrícolas del interior.

Como medida complementaria frente al pronóstico de escasas lluvias, Protección Civil reiteró el llamado a implementar técnicas tradicionales de cosecha y almacenamiento de agua en reservorios para mitigar el impacto en las parcelas

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