Unos 2.2 millones de niños ucranianos regresaron el martes a las escuelas después de las vacaciones de verano, mientras otros 1.4 millones reanudaron sus estudios mediante clases a distancia o bajo un sistema híbrido en medio de los constantes ataques rusos contra Ucrania.
Algunos centros educativos realizaron breves ceremonias para inaugurar el curso pese a las recomendaciones oficiales de evitar concentraciones masivas.
“A mis hijos les gusta la escuela, ¿pero quién de verdad quiere que termine el verano?”, dijo a EFE Anastasia Zolotariova, residente de Petropavlivska Borshchahivka, en el distrito de Bucha, región de Kiev.
Las condiciones de seguridad obligaron a varias escuelas públicas a suspender sus actos y comenzar el año mediante internet.
“Algunas escuelas públicas han suspendido las ceremonias. Harán clases por internet durante la primera semana y luego verán cómo está la situación”, dijo Zolotariova. La escuela de sus hijos incluso preparó un refugio antiaéreo para realizar la ceremonia en caso de activarse las alarmas.
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, 423 instituciones educativas fueron destruidas y otras 4,227 resultaron dañadas, según datos oficiales ucranianos. El Ministerio de Educación informó que alrededor del 80 % de las escuelas dispone actualmente de acceso a refugios antiaéreos.
Sin embargo, la proximidad de algunas ciudades al frente dificulta que los alumnos puedan resguardarse a tiempo ante los ataques. Entre 700,000 y 800,000 menores reciben actualmente educación híbrida, alternando durante la semana entre clases presenciales y remotas. Este sistema funciona, entre otros lugares, en Járkov, donde operan decenas de escuelas subterráneas.
Otros 200,000 estudiantes residentes cerca de las líneas de combate tendrán clases completamente remotas, mientras unos 400,000 niños ucranianos refugiados en el extranjero también continuarán su educación a distancia, según la diputada Irina Borzova. Los ataques rusos destruyeron además recientemente 1.2 millones de libros de texto, que serán reemplazados temporalmente por versiones digitales mientras se imprimen nuevos ejemplares.
Una de las comunidades donde las clases presenciales dejaron de ser una alternativa es Gontarivka, en la región de Járkov, situada a unos 15 kilómetros del frente. Su instituto quedó completamente destruido y tanto profesores como estudiantes abandonaron el pueblo, aunque mantienen las actividades académicas mediante una plataforma digital.
“A pesar de todo estamos trabajando y eso es lo más importante”, dijo a EFE su directora, Liudmila Mironenko.
La educadora aseguró que continuarán impartiendo clases pese a la destrucción de las instalaciones y los ataques que todavía afectan a la localidad. “Los rusos creen que nos destruirán, pero esto no ocurrirá. Seguiremos enseñando a nuestros niños pase lo que pase”, dijo Mironenko desafiante.

Deja una respuesta