Cinco ciudadanos latinoamericanos (cuatro cubanos y un brasileño) deportados por Estados Unidos a Guinea Ecuatorial a finales de agosto soportan «malas» condiciones, confirmó este viernes a EFE uno de los abogados locales que les asisten.
«La situación en el hotel es mala», dijo a EFE la fuente bajo condición de anonimato, al denunciar que son «mal alimentados» en el hotel Bamy de la capital, Malabo, donde fueron trasladados tras su llegada al país y donde la atención médica «también es muy mala».
Esa situación afecta especialmente a quienes sufren enfermedades crónicas como diabetes o, como el caso de uno de los cubanos, una hernia ventral.
«Nosotros, como abogados, hemos conseguido medicación porque nos lo comunican (…). No es una labor que debamos hacer nosotros, sino los servicios médicos nacionales», añadió.
Según el letrado, al menos 40 personas fueron deportadas a Guinea Ecuatorial, entre los que se encuentran los cubanos Carlos Rodríguez, Darwin Hernández, Emilio Destrade y Leonardo Sánchez; así como el brasileño Pietro Graza de Lima.
También hay ciudadanos de Angola (dos), Camerún (14), Etiopía (cinco), Egipto (uno), Eritrea (dos), Jamaica (dos), Senegal (uno) y Uganda (uno), aunque aún quedan por confirmar más nacionalidades.
Casi 30 tienen una orden judicial en EE.UU. por la que no pueden ser expulsados a sus países de origen por temor a sufrir represalias.
«Los cubanos son gente que lleva muchísimos años en Estados Unidos, con familias. Muchos de los cameruneses llevan 15 ó 20 años», añadió la fuente.
Tratos «vejatorios»
El abogado denunció tratos «malos y vejatorios» en su traslado desde EE.UU., en el que algunos estuvieron esposados todo el vuelo, de «casi 14 horas».
También contó que, a finales de julio, hubo un incidente en el que algunos deportados fueron «golpeados y sacados de sus habitaciones» en Malabo.
Un vídeo grabado por teléfono y difundido en redes sociales y medios de comunicación, fechado el 4 de septiembre, muestra en el hotel a agentes de seguridad ecuatoguineanos apuntando con armas a uno de los cubanos y a un egipcio identificado como Ahmed Soliman.
Según los representantes legales, todo comenzó cuando Soliman reclamaba la devolución de su teléfono previamente requisado, que dio lugar a una discusión
Cuando los agentes sacaron sus armas, el cubano se interpuso entre ellos con los brazos extendidos para proteger al egipcio.
«Esta no es la primera vez» que las fuerzas de seguridad ecuatoguineanas extraen sus armas contra estas personas, detalló el letrado.
Promesas del Gobierno incumplidas
El vicepresidente guineano, Teodoro Nguema Obiang, hijo del jefe del Estado, Teodoro Obiang, prometió el 24 de agosto tratar «con respeto y dignidad» a los cubanos, algo que los abogados consideran que no se está cumpliendo.
Nguema Obiang también dijo que las autoridades realizarían los trámites necesarios para que puedan regresar a Cuba, viajar a otro país o permanecer en Guinea Ecuatorial.
Aunque los abogados han intentado solicitar asilo para estas personas en territorio ecuatoguineano, lo que les permitiría buscar asilo en terceros países, lamentaron que sus peticiones aún no han sido respondidas y que los deportados se hallan en un «limbo legal».
Los cinco latinoamericanos viajaban en un primer vuelo de deportados con rumbo a Liberia, y llegaron a esta nación africana el 20 de agosto en el marco de un acuerdo con Estados Unidos por el que ese país aceptaba recibir a 1.200 personas.
Ante la resistencia de estas cinco personas a bajarse del avión, las autoridades se negaron a acogerlos, los separaron del resto del grupo y los trasladaron a Guinea Ecuatorial.
Desde su retorno a la Casa Blanca en enero de 2025, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha impulsado las expulsiones exprés de inmigrantes y ha firmado acuerdos de deportación con países como El Salvador, Esuatini, Liberia, Camerún, Ghana, Ruanda, Uganda, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo (RDC), Guinea Ecuatorial, Sierra Leona y la República Centroafricana.
Estos pactos implican a menudo pagos millonarios por parte del Gobierno estadounidense.
Organizaciones pro derechos humanos han pedido a los países africanos rechazar estos acuerdos porque exponen a cientos de personas a riesgos de detención arbitraria, malos tratos y devolución forzada a países donde podrían sufrir persecución o tortura.
Desde su independencia de España en 1968, Guinea Ecuatorial está considerada por organizaciones defensoras de los derechos humanos uno de los países más corruptos y represivos del mundo.
Obiang, de 84 años, gobierna el país con mano de hierro desde 1979, cuando derrocó a su tío Francisco Macías en un golpe de Estado, y es el presidente que lleva más tiempo en el poder del mundo.

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