El Niño podría propiciar una llegada tardía del invierno en 2027, según meteorólogo de la UES

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El desarrollo del fenómeno de El Niño no solo mantendrá condiciones secas y calurosas en el cierre de 2026, sino que podría alterar el inicio de la estación lluviosa del próximo año, según el meteorólogo y coordinador de la subunidad ambiental de la Universidad de El Salvador (UES),  Danilo Ramírez.

El experto de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la UES advirtió que la persistencia del evento climático complicará la transición entre la época seca y la lluviosa en 2027, propiciando un establecimiento del «invierno» más irregular que el registrado durante el presente año.

De acuerdo con el especialista, las proyecciones actualizadas del Instituto de Investigaciones del Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia (IRI) indican que El Niño alcanzará su pico de intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026. No obstante, la principal preocupación radica en que este nivel de intensidad se prolongará durante el primer cuatrimestre de 2027, abarcando los meses de enero, febrero, marzo y abril.

«Por lo tanto se va a haber afectado la transición de la estación seca a la lluviosa y por consecuentemente también va a ser complicado el establecimiento de la estación lluviosa, va a ser más irregular que este año».
Danilo Ramírez, meteorólogo de la UES.

La disminución paulatina en la intensidad del fenómeno se prevé hasta el mes de julio de 2027, periodo en el que comenzarán a manifestarse indicios de transición hacia una fase neutra. Mientras tanto, la presencia del fenómeno continuará generando escasez de precipitaciones, eventos de sequía y olas de calor en el territorio nacional.

Segundo año de incidencia

La proyección académica coincide con las evaluaciones de la Dirección General de Protección Civil, institución que ha señalado que el mayor impacto socioeconómico del evento se manifestará durante el «segundo año de incidencia» de El Niño, específicamente entre enero y abril de 2027.

El Salvador se mantiene en estado de alerta roja por sequía desde el pasado 25 de agosto. Según las estimaciones oficiales, las condiciones secas amenazan la producción de aproximadamente 6.9 millones de quintales de granos básicos, maíz, frijol y sorgo, cifra que representa la totalidad de las siembras programadas para los meses de agosto y septiembre.

A pesar de que el país depende en gran medida de las importaciones de productos agrícolas procedentes de Guatemala, Honduras y Nicaragua —naciones que también enfrentan los efectos del fenómeno en el Corredor Seco—, las autoridades de Protección Civil descartaron por el momento un escenario de desabastecimiento de alimentos.

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