Inteligencia artificial: una oportunidad estratégica para cerrar brechas de desarrollo

Para las economías en desarrollo, la inteligencia artificial representa una oportunidad excepcional para ampliar capacidades productivas, democratizar el acceso al conocimiento especializado y fortalecer a las pequeñas y medianas empresas. Su rápida difusión y su bajo costo de acceso permiten superar desventajas históricas con mayor velocidad que tecnologías anteriores. El riesgo principal no es adoptarla, sino quedar al margen de una transformación capaz de profundizar las brechas de desarrollo.

La irrupción acelerada de la inteligencia artificial (IA) en el escenario global no debe interpretarse, en las economías en desarrollo, como una amenaza inminente de desempleo masivo. Por el contrario, puede convertirse en un salvavidas estratégico sin precedentes para cerrar brechas históricas de conocimiento y capacidad productiva. Mientras las economías avanzadas concentran buena parte del debate en el riesgo de sustitución de la fuerza laboral administrativa y en la automatización del trabajo calificado, los mercados emergentes tienen ante sí la posibilidad de democratizar el acceso a competencias especializadas que durante décadas han sido escasas.

Si las herramientas avanzadas se integran mediante interfaces tan accesibles como un mensaje de texto SMS o una llamada de voz desde un teléfono móvil básico, las naciones en desarrollo pueden dotar a sus pequeñas y medianas empresas (PyMEs) de capacidades analíticas y predictivas que antes tomaban generaciones construir.

La encrucijada es clara: asumir el riesgo de un rezago defensivo o aprovechar la oportunidad de un salto cualitativo (leapfrogging). La adopción y adaptación pragmática de la IA puede generar un retorno social y económico desproporcionadamente mayor en los países en desarrollo que en las economías avanzadas. La razón es que el margen para ampliar las capacidades humanas es mucho más amplio allí donde existe una escasez estructural de mano de obra calificada, herramientas y docentes especializados.

Sin embargo, la pasividad tecnológica motivada por el temor a las perturbaciones laborales puede profundizar de manera irreversible las brechas de desarrollo. La evidencia histórica confirma que aislarse de una tecnología de propósito general erosiona la competitividad global de las naciones que se marginan de su adopción.

Esta revolución puede ser aprovechada con especial eficacia por las empresas pequeñas: su toma de decisiones más directa, su velocidad de movimiento y la ausencia de estructuras burocráticas les permiten adaptarse con mayor agilidad que las grandes organizaciones.

Una difusión tecnológica sin precedentes

La velocidad de difusión de la inteligencia artificial desafía los patrones históricos de las tecnologías de propósito general que la precedieron. Mientras las revoluciones mecánicas e industriales tardaron décadas en cruzar fronteras, la IA se propaga al ritmo de la infraestructura de telecomunicaciones ya existente.

Los indicadores sobre la estructura del mercado laboral muestran que las economías emergentes enfrentan un menor riesgo inmediato de automatización destructiva y, al mismo tiempo, cuentan con un margen excepcional para potenciar las capacidades de su fuerza de trabajo.

Las PyMEs ante una cancha más nivelada

Las micro, pequeñas y medianas empresas de los mercados emergentes han operado históricamente con una desventaja estructural frente a las corporaciones multinacionales. Para muchas, financiar departamentos especializados en contabilidad, estrategia legal, análisis de mercado o desarrollo tecnológico ha sido imposible. La inteligencia artificial puede reducir esa asimetría de escala al ofrecer a una microempresa de cinco empleados capacidades analíticas, operativas y de mercadeo comparables con las de una gran organización.

Al automatizar flujos de trabajo rutinarios y analíticos, la IA reduce de manera drástica los costos de transacción empresarial. Sin embargo, a empresas de economías emergentes identifican dos obstáculos principales para su adopción masiva por parte de las PyMEs: la falta de conocimiento e información sobre aplicaciones viables y los temores al cambio. Superar estas barreras exige programas liderados por la alta dirección de las compañias.

Esta democratización tecnológica no es solo una proyección teórica. Los proyectos pioneros implementados con éxito en distintas regiones del mundo emergente muestran que ya es una realidad.

Esta transformación ya puede observarse en la práctica. En los procesos de consultoría realizados, el 100 % de los casos mostró que personas en funciones operativas aprendieron a usar las herramientas, adquirieron nuevos conocimientos y generaron resultados importantes para la eficiencia y la efectividad de sus empresas. La experiencia demuestra que, con las herramientas adecuadas, estos equipos pueden impulsar cambios significativos dentro de sus organizaciones.

“La IA ha brindado un salvavidas a las economías en desarrollo, y deberían aprovecharlo”. Indermit Gill,  Vicepresidente sénior y economista en jefe del Grupo Banco Mundial

* Nota de referencia: Este artículo toma como referencia los hallazgos presentados por el Banco Mundial en el World Development Report 2026: The Promise of Artificial Intelligence (World Bank, 2026) y los complementa con nuestra experiencia sobre el impacto de la IA en las PyMEs.

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