Un color humano

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En 1978, año también en el que vine a este mundo, el cantante brasileño Milton  Nascimento  lanzó  María María. Una canción que caracteriza a una mujer valiente, que no desmaya ni flaquea ante la vida y sus adversidades; hermosamente motivadora y que al ritmo de su coro, pareciera que el ánimo se vuelve al recargar de energía, surgiendo aquella extraña costumbre de tener fe en la vida, tal y como dice la misma melodía.

Sin embargo y  evitando levemente rasguñar el velo gris y raído del drama, los eventos negativos están siempre presentes,  puesto que por el único hecho de estar vivos es suficiente. Como en una lotería macabra que nadie puede detener, donde ya existen las directrices de dónde, cuando y a quién le mostrará sus fauces, la temerosa expectativa ante un diagnóstico médico puede hacernos ver todo en colores y tonos ocres desvanecidos, café desteñido, planos tenues donde se quiebran vidrios y cortan el aire.

Si es con fe, en la misma vida que empieza a sonar como un cronómetro cada día, entonces ¿adónde se debe de instalar esa fe cuando una adversidad de ese tipo se presenta? Creo sinceramente que nadie lo sabemos, no Milton, no hay palabras que conforten  o hagan dar vuelta al pensamiento ante una experiencia desconocida que comprometa el latir, respirar, mirar y sentir en este plano.

Desde hace más de cuarenta años  en Estados Unidos, la American Cancer Society, inició la campaña en el mes de octubre para fomentar la detección temprana del cáncer de mama. Una campaña que trascendió fronteras y la cual hoy en día la tenemos en nuestro país.

Simbolizando el color rosa, ya sea en la mayor parte de productos o eventos en pro de la misma y en el tenor de obtener fondos y así financiar las mamografías a mujeres que no puedan costearla, así mismo, llevando una comunicación mediática de entrevistas de supervivientes seleccionadas con el fin de concientizar y conectar, dando esperanza a cada una de las mujeres que se encuentre pasando esta terrible enfermedad.

No obstante, luego de décadas, ha surgido movimiento 19 marrón, en España. No tanto como una contraparte al movimiento octubre rosa, pero si con un “enfoque resignificado”, según mi interpretación. Este propone el aceptar lo negativo como es, no edulcorar ningún diagnóstico, dejar de llamar guerreras a las mujeres que pasan por esta enfermedad, aumentar la investigación médica y el mejoramiento a los accesos de la salud  por parte estatal. Y una puntual critica al movimiento rosa, que no conviertan tal iniciativa en una oportunidad mientras participan marcas cuyos parabenos y ftalatos han sido señalados por estudios.

En lo personal me gusta el término resignificar. Por qué cuando lo hacemos es que vemos un poco más para adentro, y no precisamente colores, sino grietas  que al acercarnos nos dejan ver realidades que demuestran carencias, oportunidades y dramas reales que ningún color ni rosa o marrón tan siquiera puede hilar en listones.

Pienso que la extraña costumbre de tener fe en la vida es una experiencia tan personal como única;  y es extraña porque aparece de maneras inesperadas en los momentos difíciles que no nos faltarán. Indescifrable es ahora a lo que cada uno podemos aferrarnos en esta vida, pero creo firmemente que lo vamos a descubrir.

Quiero enviar un abrazo solidario y silencioso a todas las personas con dictámenes preocupantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ivette Maria Fuentes

Abogada

07/Octubre/2026

 

Ivettemaria.fuentes@gmail.com

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