El maestro, especialmente el de una escuela, se enfrenta a alumnos maleducados, alumnos a los que le faltan el respeto. Quizá haya un código de ética o un reglamento en la institución educativa; sin embargo, al maestro ya no lo ven como a un héroe.
Los alumnos son cada vez más permisivos; ya que, no quieren esforzarse, lo quieren resolver, en casi todo, con la inteligencia artificial. El maestro no quiere ser complaciente, pero el sistema hace que ceda. Los alumnos les dicen a sus padres sobre la carga escolar. Pronto, en la dirección los maestros reciben otra orden.
La situación se agrava cuando los maestros reciben órdenes de aprobar a los estudiantes. Todo para que la escuela no tenga deserciones. Pero esa no es la solución; ya que, siempre existieron reglas y normas que se deben cumplir. Un alumno tiene la responsabilidad de efectuar las tareas.
Tomo como ejemplo el caso de un maestro en México que solicitó a sus alumnos un croquis desde su casa a la escuela. Esa tarea hizo que una madre de familia lo demandara ante la fiscalía de la localidad. El maestro fue expulsado, gracias a que la tarea estaba en la programación fue sustituido. El rostro del maestro reflejaba preocupación y decepción. Se le trató como a un delincuente.
Me interesó escuchar a la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, quien defendió la labor de los docentes. Exhortó en un discurso a que se recupere el orden y se restituya la autoridad de los docentes. La conducta de los alumnos y los resultados en sus notas serán parte de los nuevos lineamientos. Excelente lo que está haciendo la mandataria. Eso mismo sucedió cuando en El Salvador nombraron a una militar como ministra de Educación. La disciplina y el orden en las escuelas son el objetivo.
Al maestro no lo dejan trabajar cuando hay otras voces que no le permiten actuar con independencia. Los padres de familia están haciendo que sus hijos pierdan la responsabilidad, ya que la evaden. ¿Recuperará el docente el respeto hacia sus estudiantes, autoridades y padres de familia?
Con respecto al sistema educativo, se observa en muchos países que las reformas son de carácter imperativo para los maestros, mas no para estudiantes y padres de familia, lo que da lugar a que se acomoden en la práctica de la irresponsabilidad.
Los docentes, maestros, profesores y, actualmente llamados facilitadores, han visto una transición a través de la historia de ser una persona ejemplar, de respeto. Hoy, reciben una serie de acosos de toda índole.
He conversado con muchos docentes de diferentes niveles educativos. Algunos se quejan de que los mismos padres de familia se enfadan al ver que hay muchas tareas, quieren que sus hijos pasen fácilmente y no permiten que se les corrija. Si en el mismo hogar los hijos aprenden a ser malcriados no se logrará recuperar el respeto hacia los docentes. Claro, hay muchos alumnos que saben valorar el trabajo de los maestros.
En el contexto universitario, la inteligencia artificial es la que está haciendo el trabajo de facilitador. Se evidencia que ejercer docencia no es fácil en un contexto en donde los estudiantes quieren poner condiciones o realizar actividades que no requieren esfuerzo.
Cada lector sabe sobre la importancia que tiene la enseñanza formal. Para que funcione eficaz y eficientemente el trabajo del docente, debe haber padres que ayuden a educar a sus hijos en sus hogares. El maestro debe ser respetado y él mismo ser un ejemplo en la sociedad. Los maestros comprometidos deben enseñar con pasión, actualizarse y aconsejar a sus discentes. Deben ser agentes de cambio, ser el faro que ilumina las mentes de niños y jóvenes. «La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo». Paulo Freire.
*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv
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