El sindicalismo tiene como propósito central la protección de los intereses económicos, los derechos fundamentales y el bienestar integral de la clase trabajadora.
Históricamente, las prestaciones y mejoras contempladas en los contratos colectivos de trabajo se han consolidado a través de la cohesión y capacidad de negociación de las organizaciones sindicales frente a los empleadores y las instituciones gubernamentales.
Esta labor orientada a la consecución de salarios dignos, jornadas razonables y beneficios sociales superiores a los pisos legales.
Además se fortalece con la defensa jurídica e individual diseñada para salvaguardar la integridad de los trabajadores ante despidos intempestivos, arbitrariedades, discriminación y condiciones de trabajo insalubres o peligrosas.
Siempre buscando el diálogo social, el cuál es la función clave que posiciona al sindicato como el interlocutor legítimo para conciliar controversias de manera pacífica y sostenible.
Gracias a la acción colectiva, el derecho laboral ha alcanzado hitos trascendentales, tales como la jornada de ocho horas, el reconocimiento de horas extraordinarias, el salario mínimo vital, el derecho a descanso por maternidad , la salud ocupacional, la contratación colectiva, el derecho a huelga e incluso el fortalecimiento de la democracia mediante el voto universal.
En la actualidad, observamos con preocupación la vulneración de estos derechos y el incumplimiento de los compromisos pactados.
El trabajo sindical debe prevenir un retroceso histórico en los derechos laborales adquiridos exige reafirmar la vigencia y efectividad del modelo sindical y la negociación colectiva en las nuevas generaciones que a veces desconocen como ha sido la labor y luchas sindicales para lograr las prestaciones laborales con las que aún se cuentan en los contratos laborales.
Actualmente vemos con cautela como se persigue y se cohibe el trabajo del sindicalista ,despidiendo y hostigando a los trabajadores sindicalizados atemorizando al resto de empleados para que no se afilien o se desafilien de los sindicatos y debilitando el actuar de estos, con la negativa de permitir la entrada de sindicalistas a centros de trabajo ,la negativa de dialogo con las jefaturas altas e intermedias.
Vemos un retroceso terrible con las nuevas modas de contratación en la salud publica por modalidad de servicios profesionales, sin pago de seguro social ni aporte a fondo de pensiones lo que vulnera aun mas los derechos del trabajador, el cual por tener horario de entrada y salida y obedecer las ordenes directa del empleador ya cuenta como contratación directa que debería de tener todas las prestaciones laborales.
Por tanto la labor sindical debe de protegerse y ampararse en los tratados internacionales que vigilen y hagan cumplir lo normado en los acuerdos de protección y respeto de los derechos laborales.
Hemos visto el claro ejemplo de los despidos masivos del hospital Rosales, sin motivos aparentes, ni procesos previos despiden multitud de trabajadores, sin entregarles carta de despidos, sin entregarles las indemnización correspondiente, sin permitirles trabajar en otra institución de salud del estado, sin que halla el acompañamiento institucional de defensa de sus derechos, es un retroceso y atropello de la dignidad y derechos laborales.
Un sindicato está obligado a defender el derecho de los trabajadores , jamás debe dejar de lado su razón de ser: Los trabajadores
En conmemoración al Día del sindicalista salvadoreño el 31 de octubre.
Dra. Roxana Quintanilla, Asesora de SIMETRISSS y miembro de CONADESA.

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