En el momento que escribo, cualquier cosa puede suceder en las noticias referentes a Venezuela. En el justo momento de la captura de Maduro de parte del gobierno de Trump, diferentes voces dieron su veredicto. Los venezolanos están contentos, pero aún no pueden gritar con euforia la frase: “Venezuela libre”.
Lo de invadir no es nuevo; hemos leído tantas historias sobre invasiones de países poderosos hacia los más pequeños. Estados Unidos tiene una lista para recordar; una de las más emblemáticas en América Latina fue la que realizó en Panamá. Noriega fue apresado y llevado a juicio. Igual lo que le está sucediendo en estos momentos a Nicolás Maduro.
Lo anterior es alusivo cuando un país tiene soberanía y Estado de derecho como principios fundamentales del derecho internacional. En el caso de Venezuela —no existe el Estado de derecho—. El pueblo sufre el autoritarismo chavista. El gobierno de Trump irrumpió a la fuerza y se llevó a juicio a Estados Unidos a Maduro. Muchos han aplaudido, especialmente los venezolanos. Sin embargo, hay una incertidumbre en el interior de Venezuela. Este tipo de intervención puede conllevar un conflicto armado internacional.
Les escribí a las amistades que tengo; por obvias razones, no diré nombres de los que me mandaron su opinión sobre lo suscitado en Venezuela. Mercedes, nombre ficticio, me contestó al preguntarle qué piensa sobre la captura de Maduro: “Es lo que la mayoría esperábamos; aún estoy pasando el susto, fue inesperado. Vivo cerca de una zona militar. Hasta ahora es que tengo energía eléctrica. Toca tener paciencia; estamos en estado de conmoción. No se puede hablar mucho; yo que vivo en la capital, la cual está en silencio, hay pocas personas en la calle. Hay que esperar cómo se desenvuelve todo con ayuda de Trump, porque aquí quedaron unos radicales. Ellos tienen armas, no podemos celebrar ni protestar. Son momentos difíciles y de incertidumbre”.
Claudia (nombre ficticio) manifiesta: “Nadie puede ir en estos momentos a la calle a protestar o celebrar. Muchos han ido a comprar a los supermercados alimentos. En estos momentos, hasta en redes sociales hay miedo de opinar. Los venezolanos queremos que ese régimen se termine; hay una gran alegría de que hayan sacado a Maduro y a su mujer del país. Ellos son unos sinvergüenzas. Los chavistas no han respetado la voz del pueblo, por el hecho de que hubo elecciones libres. Sin embargo, hay un control total de parte de las fuerzas militares. La gente está cansada, hay nueve millones de venezolanos afuera. Es una lástima que la Corte Penal Internacional no hiciera nada en estos años. Por el momento, los venezolanos estamos reprimidos, no podemos expresarnos. Con respecto a los términos jurídicos, lo que hizo Trump fue una invasión, pero si no es así, esta situación caótica no se acaba. Solo una instancia así podía enfrentarse a esa dictadura”.
Muchos, especialmente los que viven en el interior de Venezuela, esperaban que hubiese inmediatamente una transición democrática. De la tiranía, autoritarismo y corrupción hacia una verdadera democracia. Sin embargo, se vislumbra que Trump solo tenía en sus planes atrapar, encarcelar y enjuiciar a Maduro. Venezuela está en un limbo, hay dudas e incertidumbre. Nadie sabe lo que pasará.
El país de las barras y estrellas llega a rescatar a un país, pero a medias. Esa transición no será fácil. Poco a poco, cada ciudadano irá respirando la tan ansiada democracia, irá percibiendo el progreso, la estabilidad económica y un Estado de derecho restaurado.
El supuesto guion de un final feliz es que llegasen inmediatamente a Venezuela, Edmundo González y María Corina Machado, para dialogar con las diferentes autoridades y realizar una transición a un nuevo gobierno democrático. Mientras tanto, hay que esperar. Sin duda alguna, Trump está modificando la geopolítica. La transición venezolana apenas empieza.
* Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv
