Un problema latente que enfrentan las universidades salvadoreñas, es la deserción estudiantil. En las carreras de pregrado es en donde más se verifica esa dificultad.
Cada universidad tiene sus estadísticas y datos. Los factores endógenos y exógenos sobre la deserción son varios. Según datos, el principal problema de la deserción es el económico.
Los estudiantes en su vida universitaria presentan déficit de atención y en ocasiones traen una decadente formación académica desde estudios de Educación Media (Véase los resultados de la PAES y Avanzo). Es necesario que las universidades le presten más atención a la problemática de la deserción escolar desde el momento de la inscripción. De no ser así, los alumnos irán desertando desde el primer ciclo académico. Es importante que las Instituciones de Educación Superior (IES) realicen estudios o tengan investigaciones en donde se aborde el tema de la deserción. Es relevante que las IES cuenten con estrategias para disminuir la deserción, además de tener archivos de los alumnos que han desertado por diferentes causas.
Existen muchos factores que llevan a que los estudiantes piensen en desertar, estos son influenciados por factores endógenos y exógenos, los cuales son variables difíciles de identificar. Otro factor es cuando los estudiantes encuentran trabajo, inscriben dos o tres asignaturas. Eso hace que el plan de estudios se alargue más y se desmotiven a seguir estudiando. Los docentes, en ocasiones, son los primeros en darse cuenta de los alumnos que anhelan desertar por uno u otro motivo.
Para analizar la problemática de la deserción estudiantil en el ámbito universitario, se debe hacer un esbozo sobre la deserción en los niveles inferiores. Según la Dirección General de Planificación, gerencia de estadísticas del Ministerio de Educación, la mayor caída de matrícula entre 2019 y 2022 fue en los niveles de tercer ciclo, bachillerato y en básica nocturna. Mientras tanto, según Oscar Picardo Joao, “de cada 10 niños que terminan sexto grado solo cuatro terminan bachillerato, solo dos ingresan a la universidad y solo uno se gradúa de la universidad”.
En el periódico El Mundo: (27, de septiembre de 2022) “La educación superior ha perdido al menos 20,000 estudiantes, debido a la pandemia y a la crisis económica, según el presidente de la Asociación del Consejo Nacional de Rectores de El Salvador y rector de la Universidad Luterana, Fidel Nieto”.
Según Pérez, 2015, “La mayoría de los jóvenes provienen de familias donde el ingreso familiar es menor al salario mínimo del país, ello implica que no todos tienen la posibilidad de costearse un estudio universitario. Por ello, a veces se retiran un tiempo, mientras trabajan y ahorran para obtener ingresos suficientes para reingresar y continuar sus estudios. También, hay casos en los que, si comienzan a trabajar, disminuyen la carga académica que cursan. En lugar de cursar 5 o 6 asignaturas de su pensum por ciclo, solo inscriben 2 o 3. Eso implica que su plan de estudios de 5 años se alarga un poco más”. Esto quiere decir que los pénsums de las carreras deben tener menos años de estudios.
Si las remesas, que superan los nueve mil millones de dólares al año, se utilizaran para que los jóvenes estudien, tendríamos a un El Salvador con mejores índices de desarrollo. Sin embargo, el 72% de esas remesas se utilizan para subsistir y gastos cotidianos.
Según la Universidad Católica de Occidente (2013), entre las causas de la deserción están: Insatisfacción de las prácticas educativas, la modalidad presencial no reúne sus expectativas, no tuvo una orientación adecuada en el curso propedéutico o eligió una carrera equivocada o no acorde al examen vocacional, desmotivación hacia el estudio, inseguridad de culminar la carrera debido a las oportunidades laborales, no tuvo bases del bachillerato adecuadas o acordes para proseguir estudios universitarios, etc. Además, hay causas personales como: viajes, migración, matrimonio, trabajo, problemas de salud, etc.
En conclusión, las universidades deben contar con programas que identifiquen la deserción estudiantil, principalmente en el primer año, aunque es un problema incontrolable; asimismo de realizar estudios vocacionales y psicopedagógicos.
*Fidel López Eguizábal. Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv
