Autor: Alvaro Cruz

  • Tribunal impone hasta 60 años a estructura acusada de varios homicidios

    Tribunal impone hasta 60 años a estructura acusada de varios homicidios

    El Tribunal Segundo Contra el Crimen Organizado C de San Miguel declaró culpables a 16 miembros de una estructura criminal dedicada a cometer homicidios entre 2018 y 2021 en los departamentos de San Miguel, Usulután y La Unión. La organización estaba conformada por exmilitares, expolicías y civiles que operaban en la zona oriental del país.

    Según la resolución judicial, Alejandro Monterrosa, Juan Zapata Ramos y Salvador de Jesús Villalobos López recibieron condenas de 60 años de prisión por tres homicidios agravados. Asimismo, Andrés Alberto Murillo Roque, Agustín de Jesús Rivas López, Yobani Alexander Crespo Romero, Víctor Manuel Romero Herrera y Gerardo Polillo Rivera fueron sentenciados a 40 años de cárcel por dos homicidios agravados.

    El resto de los implicados fue condenado a 20 años de prisión por su participación en los hechos. La investigación de la Fiscalía determinó que el grupo ejecutaba asesinatos de forma coordinada, aprovechando la experiencia de algunos de sus integrantes en cuerpos de seguridad pública.

    El fallo representa un golpe a estructuras criminales que operaban en el oriente del país y reafirma la respuesta judicial frente a delitos graves como el homicidio agravado, en el marco del combate contra el crimen organizado.

     

  • El hijo del Sha pide a militares rebelarse en Irán

    El hijo del Sha pide a militares rebelarse en Irán

    Reza Pahlaví, hijo mayor del derrocado sha de Irán, hizo este lunes un llamado directo a la cúpula militar iraní para que se rebele contra el régimen de la República Islámica y los ayatolás, en un contexto que calificó como una “ventana de oportunidad” ante la creciente posibilidad de intervención estadounidense.

    “Ahora que la probabilidad de una intervención es mayor que nunca, existe una ventana de oportunidad para que los comandantes militares y de las fuerzas de seguridad, en especial los comandantes del Ejército y otros oficiales cuyas manos no están manchadas con la sangre de la nación, se separen de este régimen criminal”, expresó Pahlaví en un comunicado.

    El aspirante al trono persa emplazó a los mandos a tomar una decisión: “unirse al pueblo, protegeros vosotros y vuestras familias y compartir la victoria de la nación o unir vuestro destino al hundimiento de la República Islámica y caer con (Alí) Jamenei y su régimen”. Sus declaraciones se producen en medio de tensiones internas y externas que han incrementado la presión sobre Teherán.

    Además, Pahlaví invitó a la población iraní a informarse a través de una nueva plataforma televisiva, Iran National Revolution TV, que ofrecerá “emisiones en directo” y permitirá “contactar” con su “equipo especial”. Según afirmó, el objetivo es fortalecer la coordinación de una eventual transición política.

    “El destino de Irán depende de las decisiones que tomemos hoy. Con responsabilidad y valentía podremos escribir un nuevo capítulo de la historia de la nación iraní”, agregó. Pahlaví vive en el exilio desde 1979, cuando la Revolución Islámica derrocó a su padre, Mohammad Reza Pahlaví. En las últimas semanas ha intentado posicionarse como figura alternativa en medio del descontento social por la crisis económica y el deterioro de la calidad de vida, aunque su nivel de respaldo interno sigue siendo incierto.

     

  • Guadalajara sigue paralizada tras muerte de “El Mencho”

    Guadalajara sigue paralizada tras muerte de “El Mencho”

    Guadalajara amaneció el lunes con aparente calma, pero con la mayoría de negocios cerrados y las clases suspendidas, un día después de la ola de violencia provocada por bloqueos e incendios tras la muerte en un operativo militar de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

    Un recorrido por la ciudad, la tercera más grande de México después de Ciudad de México y Monterrey, evidenció calles despejadas, pero aún con rastros de los disturbios del domingo, que incluyeron vehículos incendiados y vías bloqueadas. La operación contra el capo se desarrolló en Tapalpa, localidad ubicada a 130 kilómetros al sur de Guadalajara, considerada bastión del CJNG.

    Las autoridades suspendieron las clases presenciales de educación básica y superior, según comunicados de la Secretaría de Educación y la Universidad de Guadalajara. También se cancelaron actividades masivas, conciertos y eventos deportivos, mientras bancos y dependencias municipales cerraron sus puertas.

    El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, reconoció que se vivieron “horas críticas” con “incidentes en distintos lugares del estado y el área metropolitana”, y destacó la labor de las corporaciones de seguridad, salud y protección civil para restablecer el orden. La violencia dejó 25 miembros de la Guardia Nacional fallecidos, en su mayoría en Jalisco, además de una treintena de presuntos integrantes del grupo criminal, según la Secretaría de Seguridad de México.

    La jornada también afectó a turistas y visitantes. Un millar de personas pasó la noche en el Zoológico de Guadalajara ante la imposibilidad de trasladarse.

    “Los visitantes pernoctaron dentro de sus unidades de transporte, ya que el parque no cuenta con instalaciones específicas para albergarlos, y siempre estarán resguardados por la policía municipal de Guadalajara y Metropolitana, a la espera de que las condiciones de seguridad les permitan regresar a sus ciudades de origen este lunes 23 de febrero, día en que las instalaciones del Zoológico permanecerán cerradas al público”, informó la administración del recinto.

    La muerte de “El Mencho” ocurre en un contexto de presión de Estados Unidos contra los cárteles mexicanos, a los que declaró “terroristas” el año pasado. Bajo su liderazgo, el CJNG amplió su presencia territorial y consolidó rutas de tráfico de drogas, incluido el fentanilo hacia territorio estadounidense, donde se ofrecían hasta $15 millones por información que condujera a su captura o condena.

     

  • El Corredor interoceánico de Guatemala busca financiamiento con un activo digital en El Salvador

    El Corredor interoceánico de Guatemala busca financiamiento con un activo digital en El Salvador

    El Corredor Interoceánico Guatemalteco (CIGSA) avanza como uno de los proyectos logísticos privados más ambiciosos de Centroamérica, con un modelo de financiamiento basado en activos digitales regulados. En ese contexto, impulsan COINGT, un instrumento tokenizado vinculado directamente al desarrollo de esta infraestructura estratégica que conectará el océano Atlántico con el Pacífico a través de una franja terrestre en Guatemala.

    COINGT fue aprobado por la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador y se emite bajo la Ley de Emisión de Activos Digitales.

    Julio Sibrián, project manager de COINGT, señaló que se trata del primer proyecto de infraestructura tokenizada regulado bajo la Ley de Emisión de Activos Digitales de El Salvador y lo definió como “una invitación exclusiva para participar en una inversión generacional, a formar parte de una nueva era financiera, de infraestructura de transporte tokenizada y respaldada por activos del mundo real (RWA), bajo una emisión regulada”.

    El activo representa derechos económicos sobre acciones de la sociedad emisora, que forma parte del Consorcio Interoceánico de Guatemala. A diferencia de criptomonedas especulativas, el instrumento cuenta con respaldo en activos del mundo real, entre ellos tierras y derechos societarios asociados al corredor.

    Los tenedores del activo acceden a derechos equivalentes al 7.6612 % de los dividendos de la empresa vinculada. El valor del instrumento está ligado al avance del desarrollo territorial e infraestructura proyectada. La estructura permite la participación de pequeños y medianos inversionistas a través de un mecanismo digital regulado, con verificación obligatoria en plataformas autorizadas como DitoBanx. Además, el activo está listado en VLRM Markets, plataforma de tokenización regulada.

    La emisión pública inicial apunta a recaudar $325 millones, de los cuales en una primera etapa se prevé captar $38.52 millones. El lanzamiento oficial se realizó el 16 de febrero de 2025.

    El instrumento fue emitido por Grupo Odepal de El Salvador, S.A. de C.V. (GODES), que posee 7.6612 % de acciones comunes de la entidad Consorcio Interoceánico de Guatemala, S.A. (CIGSA). Estas acciones son inamovibles, no diluibles y con derecho a dividendos.

    “El Corredor Interoceánico de Guatemala nos va a beneficiar a todos”, afirmó Guillermo Catalán, presidente de CIGSA y de Odepal.

    Añadió que el proyecto “Va a potencializar todo lo que se está haciendo actualmente, porque vamos a poder atraer a nuestra región y cuando digo nuestra región es Guatemala, Honduras y El Salvador, a empresas que conocen de nuestra posición geográfica, pero que van a empezar ya a concretar cómo hacer uso de nuestra posición geográfica para ser más eficientes el intercambio comercial mundial”.

    El plan contempla la construcción de dos puertos de aguas profundas —uno en el Atlántico y otro en el Pacífico—, un ferrocarril de carga y pasajeros, autopistas de peaje, redes energéticas, oleoductos, fibra óptica y hubs logísticos. El corredor se desarrollará sobre una franja privada de 372 kilómetros de largo por 140 metros de ancho, con la participación de más de 5,500 familias guatemaltecas como copropietarias.

    El modelo prevé futuras emisiones de deuda mediante tokenización y el uso de stablecoins para financiar infraestructura sin intermediación burocrática tradicional. El entorno regulatorio salvadoreño ofrece beneficios fiscales como 0 % de impuesto sobre ganancias de capital y 0 % de impuesto sobre la renta aplicable a la rentabilidad del activo digital.

    Los recursos captados serán destinados a consolidación de tierras, reubicación de familias y preparación del proyecto para su fase de construcción. En un contexto global de interrupciones logísticas y reconfiguración de rutas comerciales, los promotores posicionan a COINGT como una alternativa estratégica para inversionistas institucionales y particulares interesados en infraestructura regional.

     

  • Los «therians» y la crisis de identidad en casa

    Los «therians» y la crisis de identidad en casa

    Como criminólogo, mi trabajo en esta columna suele centrarse en el análisis de conductas que transgreden la ley, de organizaciones criminales o balances de seguridad. Sin embargo, la criminología sociológica también estudia la «desviación»: aquellos comportamientos que, sin ser delitos, rompen radicalmente con las normas sociales establecidas. En la actualidad las redes sociales y los parques en varios continentes son escenario de una de estas desviaciones modernas que ha saltado de las redes sociales a la realidad: el fenómeno de los therians.

    Para quienes no estén familiarizados, los therians son personas, en su abrumadora mayoría adolescentes, que se identifican integralmente como animales no humanos. Esto no se limita a que les guste un perro, lobo, gato, un zorro u otro animal; se manifiesta en el uso de máscaras, colas, la práctica de caminar o correr a cuatro patas y la adopción de comportamientos puramente instintivos. Estos adolescentes y jóvenes conocen y saben perfectamente que son humanos, saben discernir entre el bien el y el mal, si cometen una falta o delito no serán inimputables.

    A simple vista, podría desestimarse como un juego excéntrico como una situación de los adolescentes o ya les va a pasar. Pero bajo el análisis conductual, esta imitación extrema es un síntoma de una crisis mucho más profunda: un vacío abismal de identidad.

    La adolescencia es, por definición, la etapa donde el ser humano busca responder a la pregunta ¿quién soy?. Cuando esta búsqueda se realiza en un entorno carente de anclajes sólidos, el adolescente queda a merced del contagio social, de la imitación del grupo. En plataformas como TikTok y Youtube, estas subculturas ofrecen lo que todo joven anhela: una comunidad, un sentido de pertenencia y unas reglas claras. Pero ¿A dónde quedan los padres de familia en esta ecuación?

    En el estudio de la conducta desviada, la familia es considerada la principal institución de socialización y control social. Es el ancla que nos une a la realidad. Lamentablemente, estamos viendo una generación de padres que, ya sea por agotamiento, ausencia física y emocional, negligencia, desinterés o por un miedo paralizante a confrontar a sus hijos que se conoce como la trampa de la hiper-permisividad, han fallado gravemente de su rol como constructores de identidad en sus hijos e hijas.

    Cuando los padres no proporcionan un marco de valores, expectativas claras y, sobre todo, una conexión humana real, el adolescente buscará llenar ese vacío. Si el mundo real se siente solitario, incomprensible o demasiado exigente, la fantasía de renunciar a la complejidad humana para adoptar la simplicidad instintiva de una animal resulta un escape perfecto.

    El rol de los padres no debe ser el de un carcelero, sino el de un guía. La solución no es arrancarles la máscara con ira, y golpearlos, sino entender qué están intentando ocultar tras ella. Debemos ser francos: validar las emociones y la confusión de nuestros hijos no significa validar cualquier comportamiento desconectado de la realidad.

    Es urgente que los padres retomen su papel. Esto implica desconectar los dispositivos, establecer límites saludables, fomentar pasatiempos en el mundo tangible y sentarse a escuchar, sobre todo. Si no les proporcionamos a nuestros jóvenes una identidad humana en la que se sientan seguros, valorados y escuchados, la redes sociales y grandes oportunistas que observamos como están apareciendo seguirán encargándose de conducirles a problemas y no descarto que al cometimiento de delitos. Y recordemos como inicio, normalizo y desarrollaron las pandillas en nuestro país, estamos a tiempo de salvar y rescatar nuestras familias.

    Sobre la criminología y toda ciencia para mí, está mi fe y convicción en Jesucristo, la palabra de Dios, la biblia, mi manual de comportamiento y donde está la hoja de ruta de mi proyecto de vida en el primer libro en el Génesis se encuentra el diseño original de Dios, fuimos creados a «imagen y semejanza de Dios»

    A los padres de familia les hago un llamado muy atento y respetuoso asuman su rol, ya no deleguen o pretendas que los docentes, pastores o sacerdotes lo hagan, apliquen el principio de escucha activa y el amor incondicional. En todo tiempo hay oportunidad de restauración familiar.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología / @jricardososa

     

     

     

  • Presidente de Estados Unidos exige a México reforzar lucha contra cárteles

    Presidente de Estados Unidos exige a México reforzar lucha contra cárteles

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó este lunes a México “intensificar sus esfuerzos” contra los cárteles de la droga, tras la operación militar ejecutada el domingo contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, señalado como jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

    “¡México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas!”, escribió el mandatario en sus redes sociales, luego de hacerse eco de una entrevista concedida por el director de la Administración de Control de Drogas (DEA), Derek Maltz.

    El mensaje del Presidente de Estados Unidos se produjo después del operativo en el que murió ‘El Mencho’, considerado el principal líder del CJNG, cuando era trasladado hacia Ciudad de México. La acción se desarrolló en medio de un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad.

    La operación dejó decenas de fallecidos entre agentes de seguridad, civiles y miembros de la organización criminal, catalogada como una de las más poderosas de México. Tras el operativo, el cártel respondió con una serie de disturbios en distintas regiones del país.

    Las declaraciones de Trump se dan en un contexto de creciente presión internacional para combatir el narcotráfico y la violencia ligada a los cárteles, un tema que ha marcado la agenda bilateral entre Estados Unidos y México en los últimos años.

     

  • El bitcóin cayó un 4% por la incertidumbre de los aranceles en EEUU

    El bitcóin cayó un 4% por la incertidumbre de los aranceles en EEUU

    El bitcóin registró este lunes una caída cercana al 4 % y llegó a descender hasta los $64,400, en un escenario marcado por la volatilidad de los mercados tras la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular la mayoría de los aranceles impuestos por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien posteriormente anunció nuevas tasas globales.

    A las 7:50 de la mañana, la criptomoneda retrocedía alrededor de 3.5 % y se cotizaba en $66,326.28, aunque durante la madrugada profundizó su caída y tocó el mínimo de $64,400. En lo que va del año, el activo digital acumula una pérdida superior al 25 %, alejándose considerablemente de los $126,186 que alcanzó en octubre de 2025, cuando marcó máximos históricos.

    La incertidumbre volvió a dominar los mercados luego de que el Tribunal Supremo estadounidense invalidara la mayoría de los aranceles decretados por el mandatario. Como respuesta, el presidente de Estados Unidos anunció un arancel global del 15 % para todos los países, lo que generó reacciones inmediatas en los activos financieros.

    En ese contexto, el dólar mostró debilidad, mientras que el euro se ubicó en $1.182. Por su parte, los metales preciosos registraron avances: el oro subió 1.05 % hasta $5,160.45 y la plata avanzó 2.08 %, cotizando en $87.06.

    El movimiento refleja la sensibilidad del mercado cripto ante decisiones de política comercial y judicial en Estados Unidos, especialmente cuando impactan la percepción de riesgo global y fortalecen activos considerados refugio frente a la volatilidad.

     

  • La caída de «El Mencho» y la terrible venganza del crimen organizado

    La caída de «El Mencho» y la terrible venganza del crimen organizado

    La muerte de un capo no es, por sí sola, una victoria. Puede ser un golpe táctico, incluso simbólico, pero rara vez constituye una solución estratégica. Los disturbios, bloqueos y ataques que siguieron al operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes vuelven a recordarnos una verdad incómoda: el narcotráfico ya no es únicamente un problema criminal; es un fenómeno con capacidad de desestabilización social, económica y política.

    Durante años, el discurso público mexicano ha oscilado entre triunfalismos prematuros y fatalismos paralizantes. Cada captura o abatimiento de alto perfil suele presentarse como un punto de inflexión histórico. Sin embargo, la experiencia demuestra que las organizaciones criminales modernas no dependen de una sola figura. Funcionan como estructuras empresariales: diversificadas, descentralizadas, resilientes. Cuando cae un líder, el sistema no colapsa; se reconfigura.

    El episodio reciente ilustra algo aún más preocupante. La reacción violenta —quema de vehículos, ataques a infraestructura, paralización del transporte, siembra de terror— no es simplemente una respuesta emocional de una organización herida. Es una demostración deliberada de poder. Es el mensaje implícito de que ciertos grupos poseen la capacidad de alterar la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Y ese mensaje erosiona uno de los pilares fundamentales del Estado: el monopolio legítimo de la fuerza.

    México enfrenta aquí una paradoja compleja. La acción del Estado contra figuras clave es necesaria; la inacción sería impensable. Pero si cada golpe genera episodios masivos de violencia, el costo social inmediato puede ser devastador. La ciudadanía queda atrapada entre dos fuegos: el de la criminalidad organizada y el de una confrontación que no siempre logra traducirse en mayor seguridad.

    Más allá de México, el impacto es regional. El narcotráfico opera como una red transnacional que conecta producción, rutas, lavado de dinero, tráfico de armas y mercados de consumo. La violencia no reconoce fronteras administrativas. Las economías ilícitas infiltran instituciones, distorsionan mercados laborales y corrompen sistemas políticos en toda América Latina. Lo que ocurre en un estado mexicano reverbera en El Salvador, en Centroamérica, en el Caribe, en los Andes y, por supuesto, en Norteamérica.

    Conviene también cuestionar una narrativa recurrente: la idea de que la eliminación de capos equivale a debilitar estructuralmente al narcotráfico. La demanda global de drogas, los flujos financieros ilícitos y la desigualdad persistente crean incentivos constantes para que nuevas figuras ocupen el vacío. Mientras el negocio siga siendo extraordinariamente rentable, la oferta de liderazgo criminal será prácticamente inagotable.

    El problema, por tanto, no puede reducirse a operaciones militares o policiales. Requiere políticas integrales que combinen seguridad, inteligencia financiera, fortalecimiento institucional, reducción de impunidad, desarrollo económico local y prevención social. Requiere también cooperación internacional genuina, no solo en materia de persecución, sino en la reducción de la demanda y el control del tráfico de armas y capitales ilícitos.

    El narcotráfico ha demostrado una alarmante capacidad de adaptación: utiliza tecnología avanzada, drones, redes logísticas sofisticadas, estrategias de comunicación y modelos de negocio que imitan prácticas corporativas. Combatirlo exige Estados igualmente modernos, coordinados y estratégicos. No basta con la fuerza; se necesita inteligencia, consistencia y visión de largo plazo.

    La verdadera pregunta no es quién sucederá a un cabecilla caído. La pregunta es si las instituciones estatales pueden recuperar plenamente el control del territorio, la economía y la narrativa pública. Si la sociedad puede dejar de normalizar la violencia como ruido de fondo. Si el Estado puede demostrar que los golpes al crimen organizado no solo son espectaculares, sino sostenibles.

    Porque la victoria real no será la caída de un nombre. Será el día en que un operativo de alto impacto no paralice ciudades, no cierre escuelas, no obligue a la población a resguardarse. Será el día en que la ley deje de disputar autoridad con el miedo.

  • Vivimos mas seguros… ¿pero más libres?

    Vivimos mas seguros… ¿pero más libres?

    “‘Me encanta mi país’, me decía un miembro de la diáspora. ‘Recuerdo cuando antes me avergonzaba de ser salvadoreño. Hoy, cada vez que me preguntan, lo digo con orgullo: soy salvadoreño, del país más seguro del continente’. En redes sociales, turistas —sobre todo centroamericanos— alaban también los progresos en seguridad que ha logrado El Salvador. La mayoría de esas voces, sin embargo, hablan desde lejos: no viven aquí, no hacen fila en el hospital, no toman el bus al amanecer, no miran por encima del hombro cuando comentan de política en una mesa cercana.

    El problema con la percepción de turistas o compatriotas que residen en el extranjero —muchos de ellos en el país del norte— no es el sentimiento de seguridad que experimentan al visitar El Salvador. El problema es distinto: tiene que ver con cómo se vive y se experimenta esa seguridad por quienes habitamos y trabajamos aquí. Vivimos más seguros… ¿pero también más libres?

    La seguridad y el orden que sentimos quienes residimos en este país son el resultado de una férrea militarización de la vida cotidiana y de la pérdida progresiva, durante casi cuatro años, de nuestros derechos constitucionales. A ello se suma un miedo constante que nos desgasta. Somos, al final, un país cansado. En El Salvador hemos dejado de temer a las pandillas en la calle, pero hemos aprendido a tener miedo a otra cosa: a hablar, a criticar, a disentir. Y esa nueva forma de miedo también marca, silenciosamente, nuestra vida cotidiana.

    Hace apenas unos años, El Salvador se situaba entre los países más violentos del mundo, incluso por encima de algunos en guerra. Las tasas de homicidios estaban en la estratósfera. En muchos barrios de las grandes ciudades, tomar la ruta equivocada podía costar la vida, y más de la mitad de los negocios pequeños reportaban haber sufrido algún tipo de extorsión en algún momento.

    Hoy, las cifras hablan de reducciones históricas en los homicidios y de miles de capturas asociadas al régimen de excepción. El CECOT se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de esta nueva seguridad y, para algunos, en motivo de orgullo. En 2025, El Salvador se ubicó como el país con la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, con alrededor de 1,600–1,800 personas privadas de libertad por cada 100,000 habitantes: más del 2% de nuestra población adulta está tras las rejas.

    Bajo el régimen de excepción se han denunciado miles de casos de personas detenidas sin antecedentes penales, incluyendo estudiantes, trabajadores informales y empleados públicos. Encontrarse, de pronto, sin derechos constitucionales limita nuestras libertades para expresarnos e infunde miedo y temor. Este miedo se encuentra omnipresente para aquellos que, si vivimos y trabajamos en este país, pero invisible para aquellos que solo nos visitan.

    La vida en contextos de alta presión permanente —económica, emocional, simbólica— deja huellas físicas. Cuando la incertidumbre es constante, el cuerpo no descansa. Se mantiene en alerta, como si la amenaza fuera inminente, aunque no siempre sea visible. Ese estado prolongado tiene efectos reales: hipertensión, trastornos del sueño, depresión, enfermedades autoinmunes exacerbadas. La biología no es ajena a la política.

    En El Salvador, el discurso público reciente enfatiza la fortaleza, la disciplina, la resistencia. Se celebra la dureza como virtud cívica. Pero poco se habla del costo humano de vivir en tensión sostenida. La narrativa del “aguante” invisibiliza el desgaste. Quien se cansa parece débil; quien se detiene, sospechoso. Así, el malestar se medicaliza en silencio, sin cuestionar sus causas estructurales. Vivimos mas seguros, por supuesto, ¿pero a que costo?

    En una democracia sana, la seguridad no se mide solo por cuantos homicidios se evitan, sino también por cuantas palabras se pueden pronunciar sin temor a castigo. Según Freedom House, El Salvador es hoy un país ‘parcialmente libre’, con apenas 47 de 100 puntos en su Índice de Libertad; y Reporteros Sin Fronteras nos sitúa en la posición 135 de 180 en su ranking mundial de libertad de prensa, tras perder 61 puestos desde 2020. Si, estamos mas seguros… ¿pero más libres?

    Nos repiten que nunca habíamos estado tan seguros, y tal vez sea cierto en las calles. Nadie quiere volver al pasado, pero sí ansiamos un futuro donde la verdadera democracia coexista con la seguridad, un futuro donde no tengamos miedo de hablar, de discutir, o de discernir.

  • Estados Unidos y los riesgos de enfangarse en Venezuela

    Estados Unidos y los riesgos de enfangarse en Venezuela

    Hay muchas maneras de enfangarse en territorio extranjero. EE UU tiene una larga historia de complicaciones internacionales, casi todas militares, por no haber aprendido la que quizá es la lección más importante en esta materia: si desconoces su idiosincrasia, ignoras los valores que la edificaron y careces de una vía segura de salida, ¡evita intervenir en una nación!

    Desde el ilegal apoyo de infantes de marina al derrocamiento de la reina de Hawái en 1893 –acción por la que se vio obligado a pedir disculpas el presidente Grover Cleveland– hasta la controvertida participación de alrededor de 1.000 soldados americanos en Níger, África occidental, en 2013, o la desastrosa retirada de tropas de Afganistán, hace menos de cinco años, Estados Unidos ha protagonizado demasiadas operaciones militares calamitosas fuera de sus fronteras, en las que además de experimentar pérdidas humanas y económicas terminó incumpliendo los objetivos que originalmente planteaba la concreta intervención.

    Filipinas (1899-1902), México (1916-1917), Corea (1950-1953), Vietnam (1964-1975), Laos (1964-1973), Irán (1980), Irak (2003-2011) y Siria (2014) son algunos de los nombres de países que, con sus respectivas fechas, no figuran en la lista de acciones guerreras que EE UU desearía recordar, pues tanto políticos como historiadores –y muchos ciudadanos informados– siguen deplorando las justificaciones y los resultados de aquellas incursiones. La Administración de Donald Trump, en consecuencia, debería evitar a toda costa sumar Venezuela a esa penosa lista.

    Nada tendría que complicarse demasiado en la tierra de Bolívar si el Gobierno estadounidense entendiera, luego de remover a Nicolás Maduro, el compromiso que ha adquirido delante del mundo. Como se ha explicado en esta columna, Trump, lo quiera o no, solo puede exhibir una campaña exitosa en Venezuela si el trance desemboca en un proceso democrático. Ningún otro objetivo le otorgaría credenciales de triunfo al presidente, a ojos de la comunidad internacional y –¡muy importante!– de los votantes de su partido en noviembre, si la caída del dictador chavista no se traduce, más pronto que tarde, en un retorno de la libertad y el rescate de la institucionalidad.

    Ciertamente, es un mal necesario contar con cuadros del chavismo para cubrir la primera etapa de la transición; sin embargo, como todo mal, lo “necesario” se empieza a volver relativo conforme pasan los días. Delcy Rodríguez está obligada a manejar un doble discurso y eso es muy entendible: su situación política –y hasta quizá su seguridad personal– depende del fino equilibrio con que logre aplacar a los extremistas bolivarianos mientras cumple las órdenes de la Casa Blanca. Pero Donald Trump no puede seguir comportándose como lo está haciendo. En este momento tiene que apretar las tuercas del régimen para que el proceso gane ritmo, hondura e intensidad.

    Contrario a las de Oriente Medio, Venezuela es una nación cultural y étnicamente uniforme. Apenas en septiembre pasado, una encuesta seria expuso que siete de cada diez venezolanos rechaza sin paliativos la dictadura chavista. Edmundo González Urrutia y sobre todo María Corina Machado son reconocidos como los líderes de la oposición que triunfó en las elecciones de julio de 2024. Esto es fundamental: existe una alternativa política que goza de credibilidad y apoyo.

    Sin embargo, como ocurre cuando se descabeza a un cartel criminal, la estructura tiende a adaptarse al nuevo entorno; las lealtades se vuelven transaccionales, de mera sobrevivencia; y si además son muchos los que pueden perder sus privilegios e ir directo a la cárcel, la cuestión se complica. El aparato ya no responde a idealismos revolucionarios trasnochados, sino a la necesidad de permanecer lo más posible y evadir la rendición de cuentas.

    Como ha escrito la académica Colette Capriles, de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, “incluso sin Maduro el Estado sigue siendo un laberinto, compuesto por una extensa red de servicios de inteligencia superpuestos, grupos paramilitares conocidos como colectivos y jefes regionales que compiten por sobornos. Esta fragmentación (…) ha contribuido a garantizar que ningún general o ministro tuviera suficiente poder unificado para liderar un golpe de Estado, al tiempo que mantenía a todos los funcionarios vinculados al centro por la necesidad compartida de protección y ganancia”. En otras palabras, un sistema mafioso en toda regla.

    Para domar un pulpo así, Trump y Marco Rubio deben exigir mayores muestras de compromiso por parte del grupo que gobierna. Aparte de las excarcelaciones –que se han venido dando a cuentagotas–, el interinato de  Rodríguez debe empezar a liberalizar la economía y restaurar los incentivos que hacen de la propiedad privada una garantía de dignidad humana. No se olvide que la inflación provocada en Venezuela confiscó el fruto del trabajo de varias generaciones; se imprimió billetes, agregándoles ceros, tratando de cubrir los agujeros heredados del gasto incontrolable de Hugo Chávez.

    La moneda de la libertad, ya se sabe, tiene una cara política y otra económica: ambas subsisten solo si van juntas. Pero, ¿quién está a la cabeza de ese esfuerzo paralelo? Desde luego no serán los remanentes del chavismo, que entienden de libre intercambio lo que un chimpancé entiende de trigonometría. Y tampoco puede hacerlo a control remoto la Casa Blanca, porque toda intervención extranjera en otra nación, si no culmina en democracia, apenas es hinchazón gubernamental extendida en un mapa.

    Mientras más tiempo le lleve asegurar la libertad en Venezuela, por mucho que rehúya enfangarse en territorios extraños, peores consecuencias habrá para Trump y su legado.