La esperada «Dune: Part 3» dará un salto temporal de 17 años y prepara el terreno para una gran guerra que pondrá fin a la exitosa saga dirigida por el canadiense Denis Villeneuve, según el primer avance de la película lanzado este martes.
Con Timothée Chalamet y Zendaya en sus papeles de Paul Atreides y Chani, el trailer muestra una faceta más madura de la pareja, que parece estar esperando un bebé que perpetúe el linaje de las Casa Atreides y consolidar su poder sobre el Imperio.
El avance presenta la primera aparición de Robert Pattinson en su papel de villano cambiaforma y confirma el regreso de Florence Pugh, Anya Taylor-Joy y Jason Momoa a la franquicia.
También el español Javier Bardem y Rebecca Ferguson seencontrarán en la película, que tiene previsto su estreno el próximo 18 de diciembre.
La primera entrega de Dune recaudó 410 millones de dólares en todo el mundo y la segunda, 714 millones.
Es la segunda adaptación cinematográfica de «Dune» tras la realizada por David Lynch en 1984, con Kyle McLacklan, un fracaso de taquilla que con el tiempo se convirtió en un título de culto.
El héroe de «Campeón Gabacho», la nueva película del mexicano Jonás Cuarón (‘Desierto’, ‘Chupa’), que se estrena este martes en el festival South By Southwest (SXSW), en Austin (Texas), es un boxeador que se hace famoso por recibir golpes.
Recién llegado a Nueva York, después de una travesía por la frontera sur de EE.UU., Liborio (Juan Daniel García Treviño), un joven mexicano, se enfrenta con la discriminación, la falta de oportunidades y la crudeza del ‘sueño americano’.
En ese camino, encuentra en el boxeo, y en el director de un albergue para menores migrantes, personaje interpretado por el panameño Rubén Blades, una guía e inspiración para no quedarse en suelo, volver al ring, y devolver un par de puños.
El filme, el tercero dirigido por el hijo del también cineasta Alfonso Cuarón, está basado en una novela de la mexicana Aura Xilonen, publicada en 2015 y cuenta con una banda sonara con canciones de artistas de diferentes rincones de Latinoamérica, como Rawayana, Grupo Frontera y Aráncangel.
La historia de Liborio, relata el director en entrevista con EFE, busca contar la experiencia de la migración desde una perspectiva «más humana y personal».
Pregunta: ¿Cómo surgió la decisión de adaptar esta novela?
Respuesta: Leí la novela hace varios años y me inspiró muchísimo. Aura la escribió cuando tenía solo 18 años e inventó su propio lenguaje, que llama «inglañol», una mezcla de inglés, español y palabras inventadas. Me gustó mucho lo lírico y musical que es, pero también lo humano de los personajes y lo divertido de la novela.
Me inspiró a hacer con el lenguaje cinematográfico lo mismo que ella hizo con el lenguaje escrito, y generar algo nuevo. Y también me gustó mucho cómo abordaba el tema de la migración desde un lado muy humano, que es algo que a mí siempre me ha interesado.
¿Qué imagen de la migración y del migrante presenta esta película?
Creo que en el fondo la historia de Liborio es muy universal. Es la historia de un adolescente que está tratando de definirse a sí mismo, y lo hace no a través de lo que la otra gente dice de él, sino del lugar que encuentra en su comunidad.
Me gusta mucho que habla de la migración desde una perspectiva muy humana y personal: estás literalmente dentro de su cabeza, te enseña toda esa dimensión humana del migrante. Y también me gustó que al final la idea de la comunidad se vuelve muy importante. Liborio descubre que tiene una comunidad que lo apoya, que él pertenece a ella. Eso se me hace algo muy inspirador.
El boxeo es central en la trama, pero con una vuelta de tuerca: Liborio es famoso por recibir golpes, no por darlos.
Exacto, es una película de boxing muy peculiar porque nuestro héroe se vuelve viral porque es muy bueno recibiendo golpes, y la gente lo empieza a buscar por eso. Para mí eso volvía al personaje muy universal, porque también hablaba muy directamente de lo que es el migrante. Ese momento donde Liborio recibe el golpe pero se vuelve a levantar habla mucho de su resiliencia. Me interesó mucho ese arco: un personaje que, encontrando una comunidad, se da cuenta de que tiene la fuerza de ella para seguir adelante.
¿Cómo entró Rubén Blades a la producción?
Ya que empezaron a plasmarse los personajes en el guión, Rubén Blades era una opción muy obvia. Era muy importante en la adaptación que se hablara de una Latinoamérica más extensa, que no fuera solo una comunidad mexicana. Hay actores de Panamá con Rubén, hay chicanos, Cheech Marín está en la película, hay personajes dominicanos. Trabajar con Rubén fue un gran privilegio, siempre he sido fan de él.
¿Cambia el significado de la película el contexto político actual en Estados Unidos?
Esta película la empecé a desarrollar hace varios años y desde que leí la novela ya era bastante relevante; solo se ha vuelto, por desgracia, más relevante. Pero algo que a mí me emociona es que la película habla de todo esto desde un punto de vista lleno de amor y corazón, desde la idea de la comunidad. Creo que esa es la manera de abordar estas temáticas ahora. Y también traté constantemente de mostrar la riqueza que tiene la comunidad migrante en Estados Unidos y lo mucho que aporta.
«Mickey», el segundo documental de Dano García, cineasta de Mazatlán (México), debutó esta semana en el festival South By SouthWest (SXSW).
El filme es una exploración de la memoria, la identidad y la comunidad a través de los recuerdos y archivos visuales de Mickey Cundapí, amiga de infancia de García y artista transgénero, también conocida como Mis$ Mickey.
Con una estructura no lineal y fluida, «Mickey» sigue la infancia y la adolescencia de la protagonista en Sinaloa: su compleja relación familiar, sus experiencias en una escuela católica, el desarrollo de su identidad trans y la amistad con García.
El documental, que comenzó a grabarse hace más de 10 años, es un «proceso de revisitar el pasado, transformándolo en un acto de liberación», según relató García en entrevista con EFE.
En «Mickey», el pasado se funde con el presente, el mundo digital con la realidad física, lo simbólico y lo explícito, proponiendo al espectador una manera fluida de abordar la historia de la protagonista, en un largometraje que se presenta como una creación libre, emotiva y que se resiste a entrar en esquemas.
La película, contó Cundapí, está inspirada en un diario de recuerdos que ella comenzó a escribir a la par que inició junto a García este proyecto.
«Fue un proceso complejo, agridulce, pero que tenía que ocurrir; creo que me ayudó a sanar y espero que, a quien vea, pueda ayudarle también, porque es un archivo muy personal», dijo la artista.
«Mickey» entreteje entrevistas en el ahora con la protagonista y su familia, con vídeos de su archivo personal, grabados con celulares y cámaras digitales de principios de los 2000 y gráficos de redes sociales.
La imagen de Mis$ Mickey adolescente, respondiendo preguntas de sus seguidores en redes o contando que quiere hacer tutoriales de maquillaje se mezcla con la de la mujer actual, de pie frente al camino recorrido.
«Desde muy pequeña, yo crecí con esos dispositivos donde puedes grabarte, sacarte videos, selfies y siempre tuve ese placer por grabarme. Pensaba de alguna forma ‘quiero recordar mi vida’», reflexionó Mickey.
Ahora, agregó, ve importante animar a las nuevas generaciones de personas a hacer lo mismo: «Como personas trans estamos haciendo historia y hay que tener un archivo de eso».
Para García, plasmar el proceso de transición tanto suyo como de Mickey en la pantalla grande es «muy valioso» porque superpone la propia voz a las experiencias del pasado.
«Tú voz es única y valiosa y creo que eso es lo más bonito del documental, que tiene el poder de la autodeterminación y de lo que es hacer cine trans también», acotó. «La libertad es contagiosa y un poco Mickey lo es (también), nos contagia a todes y eso se ve en la película».
Este es el segundo documental de García, cuyo primer largometraje «Kings of Nowhere», estrenado en 2015 recibió varios galardones, incluyendo el premio de la audiencia en SXSW y Golden Eye en el festival de cine de Zurich.
SXSW se prolongará hasta el 18 de marzo, con una ambiciosa programación que incluye más de cien proyectos musicales presentados en 60 salas de concierto en toda la ciudad, unos 120 largometrajes —incluidos estrenos mundiales— y decenas de cortometrajes.
La de este año marca la edición número 40 del SXSW, que se inició en 1987 y atrae a miles de visitantes en una mezcla de artistas consagrados y emergentes, junto a líderes del sector tecnológico y los medios.
Dano García (i), cineasta de Mazatlán y Mickey Cundapí, artista transgénero, posan en una entrevista con EFE este lunes en Austin (Estados Unidos). EFE/ Alejandra Arredondo
«Daredevil: Born Again» estrena su segunda temporada el próximo 25 de marzo en exclusiva en Disney+ con ocho nuevos capítulos que narran la batalla entre el superhéroe de Marvel y Kingpin, una lucha en la que los creadores de la serie aseguran que ambos personajes «se quitan los guantes y ya no niegan quiénes son».
El productor ejecutivo y responsable creativo, Dario Scardapane (Seattle, 1966), y la productora ejecutiva de la serie, Sana Amanat (Nueva Jersey, 1982), conversan con EFE sobre la segunda temporada de «Daredevil: Born Again», en la que el superhéroe de Marvel «ya no es un héroe, es un símbolo».
«Esta temporada es una historia de resistencia. Kingpin ha tomado el control de Nueva York y Daredevil lidera la resistencia. Los personajes deben elegir bando y enfrentar las consecuencias de sus decisiones. Es una gran batalla», explica Scardapane.
Charlie Cox como Daredevil en una escena de la serie «Daredevil: Born Again» que estrena una segunda temporada el próximo 25 de marzo en Disney+. EFE/Jojo Whilden/ Marvel
El justiciero del barrio de Hell’s Kitchen, Matt Murdock -más conocido como Daredevil, siempre oculto bajo su máscara con pequeños cuernos- lucha desde las sombras para destruir el imperio del crimen del alcalde de Nueva York, Wilson Fisk, también llamado Kingpin, y salvar su ciudad con el lema de resistir, rebelarse y reconstruir.
Murdock está interpretado por el actor Charlie Cox, mientras que el papel de Kingpin, su antagonista, lo protagoniza Vincent D’Onofrio. El retorno más aclamado es el de Krysten Ritter, que interpreta al personaje de Jessica Jones diez años después.
«Habíamos hablado de traerla en la primera temporada, pero en esta segunda temporada ya se volvió más orgánico. Jones tiene una actitud completamente diferente a cualquier personaje con el que hemos trabajado. No está en los primeros cuatro episodios, pero su vuelta es uno de los elementos más satisfactorios», apunta Scardapane.
Unos personajes desatados
Para los productores de la serie, una clave de esta segunda temporada es cómo los personajes principales se autodescubren a ellos mismos: «Daredevil es Daredevil desde el primer momento y al cien por cien. Kingpin también. El alcalde y su mayor adversario. Ya no niegan quiénes son, se han quitado los guantes», señalan.
La frase «Si Daredevil está sonriendo, deberías correr» aguarda la simpatía de los productores. Scardapane describie a su compañera Amanat como «la preservadora de esa sonrisa».
«Kingpin y Murdock están conectados. Ambos sienten un gozo inmenso al ser quienes son. Hay algo casi maníaco en Daredevil cuando tiene sus ataques de ira; él, en el fondo, disfruta la violencia y patear traseros. Por suerte, esa ira la usa para el bien. Bueno, entre comillas», bromea Anamat.
El traje de Daredevil sufre algunos cambios. El más destacable es la incorporación de la doble D, una decisión «insipirada cien por cien en los cómics», aseguran los productores, que matizan que usan «muchas imágenes y momentos visuales clave de los cómics como punto de partida o de llegada».
La primera temporada con plenos poderes creativos
Esta es la primera temporada en la que Scardapane se ocupa a pleno poder de la dirección creativa. «Lo he gestionado con mucho café», confiesa entre risas.
«La temporada 1 fue un problema matemático en el que teníamos que armar una historia basada en elementos ya grabados. Se centraba en cómo los dos protagonistas renegaban de sus alter egos», recuerda Scardapane.
Sin embargo, esta temporada 2 es «una pista libre», valora.
«En esta podemos contar la historia de ellos aceptando plenamente quiénes son como héroe y villano y cómo afecta a todas las personas a su alrededor. No fue más fácil, pero sí tiene más cohesión», sentencia
El actor estadounidense y estrella de Hollywood Sean Penn recibió un Oscar simbólico hecho con el metal de un vagón de tren ucraniano dañado en un bombardeo ruso de manos del presidente de la empresa nacional ferroviaria de Ucrania.
La empresa estatal ucraniana Ukrzaliznytsia publicó un video en sus redes sociales con las imágenes en las que se ve cómo Oleksandr Pertsovskí le entrega a Penn una lámina metálica con la forma de las célebres estatuillas estadounidenses.
Penn se encontraba en Ucrania desde el fin de semana, por lo que se perdió la gala de los premios de la Academia de Hollywood, pues prefirió viajar a Kiev para tener un encuentro con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
En dicha ceremonia, Penn fue premiado en ausencia con el Oscar por mejor actor de reparto por su papel en el largometraje «Una batalla tras otra». Se trata de la tercera estatuilla que gana Penn en su carrera.
En lugar de ir a la gala, Penn fue recibido el lunes por Zelenski, quien le agradeció su apoyo a la causa ucraniana «desde el primer día de la guerra a gran escala».
En el video, el responsable de Ukrzaliznytsia bromea en tono amable con Penn y le dice «estás echando de menos el Oscar», antes de hacerle entrega de la réplica ucraniana hecha con metal de vagón de tren dañado por un ataque ruso.
«Esto son tesoros», afirma un Penn emocionado por el gesto.
Penn también regaló su primer Oscar
En noviembre de 2022, Penn, autor de un documental sobre la resistencia de Ucrania frente a la agresión rusa, entregó a Zelenski el primer Oscar que consiguió en su carrera, por su papel en la película «Mystic River».
Según explicaría Zelenski tras ese encuentro, la estatuilla permanecerá en Kiev hasta el final de la guerra como «símbolo de fe en la victoria» ucraniana frente a Rusia.
En aquel encuentro Zelenski entregó a Penn la Orden del Mérito de tercera clase y le agradeció «su sincero apoyo y su importante contribución a la popularización de Ucrania en el mundo».
Ausencias en la gala dorada
No es la primera vez que Penn se ausenta de los premios de la Academia de Hollywood. Lo hizo en 1996, 2000 y 2002, cuando fue nominado, y sólo asistió a las ceremonias cuando finalmente ganó el premio a Mejor Actor por «Mystic River» en 2004 y por «Milk» en 2009.
Aunque con su primer premio reconoció a la revista Newsweek que solo asistió a la ceremonia porque le dio “vergüenza” cuando Clint Eastwood, el director del filme, recibió su Globo de Oro en su lugar ese mismo año.
Penn siempre ha aprovechado su posición para posicionarse políticamente. En su discurso de recepción del Oscar que ganó por «Milk», donde interpretaba al activista por los derechos de los gays Harvey Milk, dijo: “Sé lo difícil que me lo pongo para que me valoren”. Criticó a “quienes votaron a favor de la prohibición del matrimonio homosexual”, y afirmó que era “un buen momento para que reflexionaran y anticiparan su gran vergüenza y la vergüenza que verán reflejados en los ojos de sus nietos si continúan apoyando esa postura”.
La joven mexicana Fátima Bosch, actual Miss Universo, llegó a El Salvador esta tarde de lunes para cumplir con una agenda a cargo de Global Excellence Foundation -que al parecer es un organismo nuevo-, a desarrollarse hasta el domingo 22 de marzo, no sin antes ofrecer una ponencia abierta en el evento “Mujeres que Transforman”, este viernes 20 a las 6:00 p.m. en el Palacio Tecleño.
Precisamente, la comitiva del alcalde de La Libertad Sur y Santa Tecla, Henry Flores, se hizo cargo de recibirla en el aeropuerto internacional, acompañado de un ballet folclórico, mariachi y mucho cariño.
Aunque no se conoce el itinerario de la soberana universal, el edil tecleño precisó en sus redes sociales: «Fátima Bosch fue recibida por decenas de personas y por la Miss El Salvador, Giulia Zanoni. Cumplirá una agenda en distintos puntos del país con la fundación Global Excellence Foundation y otras entidades con beneficio social«.
«Es un honor tener en nuestro país a una mujer que inspira y que empodera a nivel mundial. Mañana (hoy martes) visitará Surf City y por la tarde conocerá el trabajo de artesanos y emprendedores que proyectan a El Salvador hacia el mundo. El viernes es la ponente invitada del foro: “Mujeres que transforman” en El Palacio Tecleño. Entrada GRATIS», enfatizó Flores.
Prometía éxtasis y no decepcionó. Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico «Lux», en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada.
Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, un recinto para unas 15,000 personas que tuvieron la suerte de ver el concierto inédito, sin haber sufrido ningún ‘spoilers’, la artista ocultó herméticamente su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.
De ella salió Rosalía, como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, con tutú y zapatillas de ballet, para dar verdaderamente inicio al comienzo del concierto de la misma manera que empieza «Lux»: con «Sexo, violencia y llantas» y «Reliquia».
Danzando sobre sus punteras, el ballet fue el hilo conductor de los primeros temas, también todos ellos de su último disco, hasta transformar la atmósfera en algo más lírico con «Mio Cristo Piange Diamanti», en la que Rosalía cambió el tutú por un velo y se transfiguró en una suerte de Maria Callas.
Frente a ese inicio más delicado, el ‘shock’ llegó con la wagneriana «Berghain», para la que apareció con unos cuernos demoníacos, de plumas negras, a juego con la versión remezclada del que fue el primer single de «Lux», que termina convirtiéndose en una ‘rave’ desenfrenada.
El disco protagonista de la gira tan solo cedió a partir de ahí algo de terreno para dar paso a otros éxitos de su discografía, en especial de su hermano mayor, «Motomami», que empezando por «Saoko» pusieron la fiesta.
EFE/Getty Images/Gareth Cattermole
Con «La fama» y el público ya entregado, Rosalía recordó que era su primera vez actuando en Lyon, mientras el espectáculo pasaba a alternar los ritmos urbanos de temas como ‘La Combi Versace’ con los sonidos más de raíz que encarnaron temas como «De madrugá» o «El redentor».
Hubo también momento para sorprender con una versión, la de «I can’t take my eyes off you», donde Rosalía se apareció primero enmarcada en lo alto de una escalera, como una Mona Lisa en el Louvre mientras era fotografiada por desconocidos, para después desfilar ante ellos como una estrella de Hollywood.
Rosalía, confesora
Uno de esos admiradores anónimos tuvo, además, la suerte de quedarse con ella para acompañarla a un confesionario, donde la estrella española le pidió que admitiera sus pecados. Él le contó la venganza que le había orquestado a su expareja tras descubrir que lo engañaba.
«Lo que te encontraste fue lo que se conoce como un perla», le soltó Rosalía, para dar paso al tema homónimo de su último disco.
En «Sauvignon blanc» hizo honor al nombre de la canción bebiéndose una copa de vino blanco, sentada en lo alto del piano, antes de dar paso con su melodía a uno de los momentos más mágicos de la noche, envuelta en brillos, y acompañada por los cientos de linternas de móviles que se encendieron en las gradas.
EFE/X de Lux Tour
Rosalía (San Esteban Sasroviras, 1992) no quiso tampoco dejar de mezclarse con los mortales mientras interpretaba «Dios es un stalker», caminando entre los fans -muchos vestidos de blanco para la ocasión e incluso con coronillas teñidas en el pelo- hasta llegar al centro del recinto para situarse en el medio de la orquesta Heritage, que ya la acompañó en su reciente actuación en los premios BRIT.
Allí en pie, como el corazón palpitante del pabellón, se quedó para interpretar «La rumba del perdón» y «CUUUUuuuuuute», una descarga que de nuevo transformó el lugar en una ‘rave’ electrónica, sobre todo al fundirse con una versión de «Sweet Dreams (Are Made of This)», de Marilyn Manson.
Sin Bad Bunny cantó «La noche de anoche», en una versión algo más romántica y dramatizada por la orquesta que la original, antes de dar paso al éxtasis de «Bizcochito» y «Despechá», que ya iban marcando el final de la noche.
«Novia robot» y «Focu ‘ranni», sin embargo, concluyeron el espectáculo para dejar claro que esta era la noche de «Lux», pero el bis para despedirse del público fue un impresionante «Magnolias», con ella sola sobre el escenario para culminar el éxtasis.
La Editorial Kalina fue fundada en febrero de 2006 por Alexandra Lytton Regalado y Lucía de Sola. Desde sus inicios, el sello independiente se concibió como una plataforma cultural abierta, donde la literatura dialoga con las artes visuales, la memoria y la identidad salvadoreña.
“Muchos de nuestros libros buscan documentar y preservar la memoria cultural salvadoreña. Nos interesa que cada publicación aporte a esa construcción de identidad desde distintas miradas”, afirma Alexandra Lytton Regalado, cofundadora y codirectora.
El nombre de la editorial —derivado del náhuat kal (casa) e ina (expresión)— sintetiza su espíritu: una casa para la creación. A partir de esa visión, Kalina ha desarrollado un catálogo que abarca poesía, narrativa, libros infantiles, arte y memoria cultural, con un énfasis constante en la calidad estética y editorial.
Participantes de talleres écfrasis post-recital en una feria del libro con Kalina.
Uno de sus aportes más relevantes ha sido la apuesta por ediciones bilingües, que han permitido ampliar el alcance de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras. Sus libros han tenido presencia en ciudades como Seattle, Los Ángeles, Miami, Londres y Barcelona, conectando con lectores dentro y fuera del país.
“La apuesta por la traducción ha sido fundamental: nos permite integrar a la diáspora y ampliar el canon de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras”, señala Lucía de Sola, cofundadora.
Además de su proyección internacional, Kalina ha consolidado una identidad propia dentro del panorama editorial: la concepción del libro como objeto artístico. Cada publicación es trabajada como una pieza integral en la que el diseño, la tipografía y la imagen acompañan el contenido literario.
Elena Salamanca participando en una Clínica de Primeros auxilios Poéticos, en una feria del libro, en el museo Marte.
“Creemos en el libro como un objeto que invita a la pausa y a la presencia. No es solo lo que se lee, sino cómo se experimenta”, apunta Efraín Caravantes, coordinador editorial y director de arte.
En paralelo, la editorial ha impulsado un ecosistema cultural activo a través de presentaciones, talleres, ejercicios de escritura y actividades participativas como “Poemas por encargo” y la “Clínica de primeros auxilios poéticos”, acercando la literatura a nuevos públicos.
A lo largo de estos veinte años, el sello ha publicado más de una veintena de títulos, incluyendo algunas de las primeras antologías bilingües de literatura salvadoreña contemporánea, así como obras de narrativa y poesía que exploran distintas facetas de la identidad nacional.
Presentación en el Centro Cultural de España en El Salvador, del libro «Un pequeño milagro», por Kijadurias y Verónica Vides, 2024.
Voces de mujeres
Otro de sus ejes ha sido la visibilización de nuevas voces, especialmente de autoras. Para el equipo editorial, este esfuerzo responde a la necesidad de ampliar las perspectivas dentro del campo literario.
“Es importante que la literatura refleje una diversidad de voces y experiencias. Apostar por nuevas autoras también es ampliar la conversación cultural del país”, agrega Lytton Regalado.
“Nos interesa que la literatura no sea una sola voz, sino un conjunto de voces distintas que conviven y dialogan. Ese es el horizonte que queremos seguir construyendo”, añade Caravantes.
«Poemas por encargo», con Kalina.
Mantener una editorial independiente durante veinte años en Centroamérica no ha estado exento de desafíos, desde la distribución hasta los costos de producción. Sin embargo, Kalina ha logrado sostener su propuesta apostando por la calidad y por una relación cercana con sus lectores.
De cara al futuro, la editorial busca ampliar su alcance a través de formatos digitales como e-books y audiolibros, sin abandonar el libro impreso como experiencia central.
“Queremos seguir abriendo espacios para nuevas voces y fortalecer el vínculo con lectores dentro y fuera del país”, concluye de Sola.
A 20 años de su fundación, Editorial Kalina reafirma su apuesta por una literatura que cruza fronteras y construye puentes culturales desde El Salvador hacia el mundo.
Autores salvadoreños de la antología «Teatro bajo mi piel», en 2014.
El director de cine español Pedro Almodóvar realiza en «Amarga Navidad» un retrato «poco complaciente» de sí mismo a través del personaje de un director de cine interpretado por el actor argentino Leonardo Sbaraglia, «ese pequeño Dios que lo pide todo» y al que «se le pueden cuestionar muchas cosas, porque algunas de ellas pueden no ser legítimas».
En su nueva película, que estrena en cines este viernes, el director narra la alternancia de dos historias entre la realidad y la ficción que funcionan como un juego de espejos.
Elsa (interpretada por Bárbara Lennie) es, de algún modo, el alter ego de Raúl, que recurre a la autoficción como solución a una larga temporada de sequía creativa. Y este último, interpretado por Leonardo Sbaraglia, es a su vez un cierto reflejo del cineasta, relató Almodóvar a EFE.
«Yo no soy literalmente Raúl», dice el director al respecto, pero sí que conoce «muy bien» a un personaje que pronuncia «muchas de las frases que yo digo», señala, y con el que decide ser crítico hasta casi convertirlo en el villano de la película.
Es su manera de demostrar que «el escritor es un ser egoísta con respecto a las ideas que tiene» y de cómo puede imponerlas a otras personas. «Creo que los escritores somos peligrosos», reconoce, aunque él, para evitar cualquier «efecto secundario adverso», en una obra como ‘Amarga navidad’, donde la inspiración viene «del dolor de los demás», ha preferido dar a leer el guion a su entorno antes de rodarlo.
Respecto a por qué optó en este momento asumir ese riesgo y esa exposición, Almodóvar responde que es algo que no ha decidido él mismo. «Parece un poco paranormal, pero son las historias las que te eligen a ti. Para mí hubiera sido más cómodo no meterme con este personaje, pero bueno, todo empezó por la adaptación» de uno de sus relatos del libro «El último sueño» (2023).
El director de cina Pedro Almodóvar (4i) posa con el elenco de su última película que incluye a Bárbara Lennie (3d), Leonardo Sbaraglia (4i), Aitana Sánchez Gijón (2d), Patrick Criado (i), Milena Smit (2i), Victoria Luengo (3i) y Quim Gutiérrez (d), durante la presentación de su ‘Amarga Navidad’, la película que estrenará el viernes 20 de marzo en cines. EFE/Mariscal
¿Cómo perder el control?
Leonardo Sbaraglia, tras hacer el personaje que refleja al director, cree que Almodóvar está «muy interesado en revisar sus afectos».
«Creo que hay un intento de parte de él de decir ¿en qué otro lugar me puedo poner que no sea ese lugar de jefe, ese lugar de creador, en ese lugar donde todo el mundo me tiene que hacer caso? ¿cómo puedo hacer para perder un poco el control?», remarca el intérprete argentino.
Por su parte, Aitana Sánchez-Gijón reconoce que para su papel de una asistente del director de cine que también «es capaz de desarrollar una gran crueldad» miró mucho a Marisa Paredes, porque cree que es un personaje que ella podría haber interpretado.
«Pedro también tiene una serie de personas a su alrededor que ocupan esos lugares que le acompañan desde hace mucho tiempo. Pero yo no he querido entrar en lo personal, es algo privado que Pedro habrá reflejado hasta un punto u otro en la historia», ha concluido.
El director de cine Pedro Almodóvar posa durante la presentación de «Amarga Navidad», la película que estrenará el viernes 20 de marzo en cines españoles. EFE/Mariscal
El deseo de ser cuidador
Almodóvar terminó dando rienda suelta a una historia llena de matices -interpretada también por Aitana Sánchez-Gijón, Patrick Criado, Victoria Luengo o Milena Smit- en la que todo acaba por encajar en un guion redondo que una vez más habla mucho de ser cuidador, un papel en el que cada vez él mismo se ve más ubicado.
«Sí, de hecho es algo que me está brotando sin que deliberadamente yo lo esté buscando», destaca, y sobre lo que viene reflexionando desde hace años en películas como
Para Almodóvar, «realmente hay un momento en que lo máximo que podemos hacer por alguien que queremos es acompañar sin pedir nada a cambio, sin ni siquiera hablar, estar simplemente», un ejercicio generoso pero no exento de egoísmo, advierte, porque ayudar puede ser también «muy balsámico».
La película «The Singers» (Los Cantantes), dirigida por los estadounidenses Sam A. Davis y Jack Piatt y disponible en Netflix, obtuvo este domingo un Oscar al Mejor Cortometraje de drama, una categoría que marcó un histórico empate con la cinta LGBT «Two People Exchanging Saliva».
Pero lo que pocos sabían es que «The Singers» incluyó en su elenco con al menos tres salvadoreños, quienes dan vida a parte de un grupo de hombres en un bar obrero, durante una improvisada competición de canto que los saca por un momento de sus circunstancias precarias y vulnerabilidades de salud. El momento se convierte en un intenso recital de voces y nostalgias.
El filme es protagonizado por Judah Kelly, Will Harrington, Matt Corcoran, Mike Young y Chris Smither, pero también por tres salvadoreños residentes en Estados Unidos y originarios del departamento de Santa Ana, según destacó el periodista Meme Rivera.
Los salvadoreños son Marlon Amaya y su padre Manuel Amaya, así como el conocido Tío Rigo, quienes han despuntado como personalidades de las redes sociales con el usuario de TikTok «Llanteros 503», mostrando su oficio con bailes y jocosidad, lo que ya les ha asegurado más de medio millón de seguidores.
Según compartieron, la oportunidad de figurar en el cine y por azares del destino en los premios de la Academia fue precisamente su despunte como hombres trabajadores en las redes sociales, por lo que al menos el Tío Rigo estuvo presente con su elegante smoking y un pin de la bandera salvadoreña en la ceremonia de los Oscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles.
Desde luego, este acontecimiento ha sido aplaudido por los salvadoreños, que en en 1977 lograron su primer Oscar en la misma categoría del Mejor Cortometraje, con otra cinta estadounidense: «In The Region Of Ice», dirigida por Peter Werner y producida por el salvadoreño André R. Guttfreund. Felicidades a los Llanteros 503.
Los creadores de contenido Llanteros 503 han confirmado a Telemundo que han trabajado en otra película que saldrá a la luz este mismo año.