Autor: Uveli Aleman

  • Prevén lluvias y altas temperaturas sobre las zonas cafetaleras entre febrero y abril

    Prevén lluvias y altas temperaturas sobre las zonas cafetaleras entre febrero y abril

    Las zonas cafetaleras estarán sometidas a altas temperaturas con probabilidades de lluvias durante febrero y abril de 2025, advirtió el Instituto Salvadoreño del Café (ISC) en un boletín agroclimático.

    Partiendo de los pronósticos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la Administración del Océano y la Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA), el ISC señaló que las condiciones del fenómeno climático de La Niña persistirán de febrero a abril con una probabilidad de un 59 %, mientras que se espera una transición a El Niño neutro entre marzo y mayo con un 60 % de posibilidad de desarrollo.

    De esa manera, de enero a marzo de 2025 se esperan temperaturas por arriba de lo normal sobre los 30 grados centígrados, con un ambiente cálido en las noches.

    En El Salvador, los productores realizan podas en las fincas para prepararse a la próxima cosecha entre febrero y abril, ya que da tiempo a la planta de regenerarse y aumenta su capacidad de producción. De esa manera, con el invierno comienzan con la aplicación de insumos, para que el cafeto esté listo con los granos en octubre.

    Sin embargo, cuando hay variaciones drásticas en las condiciones climáticas se generan condiciones para plagas, sobre todo la roya, un hongo letal que lastró la producción en el ciclo 2012-2013 y que hasta la fecha no se ha recuperado.

    Actualmente, los productores se encuentran sacando la cosecha 2024-2025, que según la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) se mantendrá en iguales número que el anterior ciclo, cuando cerró en 893,326 quintales oro-uva.

    El ISC recordó que febrero es el segundo mes más seco del año en El Salvador, con un pronóstico de lluvias a nivel nacional de 2.7 milímetros (mm). Según el reporte, se esperan tormentas puntuales dentro del rango “normal” en la cordillera volcánica y la franja costera, específicamente en La Paz y San Salvador.

    Además, se anticipan tormentas en un escenario por “arriba de lo normal” en la cordillera del Bálsamo-Quezaltepeque, así como en Chinchontepec y el sur de San Miguel. Estos son sectores donde tradicionalmente hay ausencia de tormentas en febrero, matiza el ISC.

    Para marzo, las lluvias serán escasas o nulas en el territorio salvadoreño, aunque el Instituto del Café advirtió que se presentarán tormentas aisladas, con énfasis en la zona norte y occidente, donde los acumulados serán de 10 a 20 mm.

    Entretanto, para el resto del país se anticipa que el acumulado de lluvias se encuentre por debajo de los 5 mm.

    En abril, sumó el ISC en el reporte, la probabilidad de lluvias es alta entre el 21 al 30, cuando podría iniciar la transición a El Niño neutro. Este escenario se focalizaría en la zona norte y occidental, mientras que para el resto del territorio el tránsito se extendería hasta mediados de mayo.

    Los escenarios anticipan que los acumulados de lluvias máximos serán de 50 a 75 mm en la franja norte del país, frente al resto del territorio donde se mantendrán en un margen de 25 a 50 mm. Según el reporte, en la zona sur del oriente del país, el Golfo de Fonseca y regiones puntuales en Ahuachapán no se espera que superen los 25 mm de lluvia.

    El ISC recomienda a los productores iniciar las podas de café durante la época seca para estimular el crecimiento de las plantas, así como mantener las coberturas vegetales para disminuir el estrés hídrico.

    Ya que en el período de transición de la época seca a lluviosa pueden presentarse lluvias con intensidad para la floración, la institución insta a los productores llevar un registro para estimar cuándo iniciará la cosecha de café.

    Además, este registro ayudará a los productores a determinar momentos críticos de posibles ataques de broca y roya, dos enfermedades letales para los cafetos.

  • Fabricante de colchones colombiano inicia ventas en El Salvador

    Fabricante de colchones colombiano inicia ventas en El Salvador

    El fabricante de colchones colombiano Boxi Sleep anunció el inicio de ventas a El Salvador, la puerta de entrada a Centroamérica dentro de su plan de crecimiento en América Latina.

    “Estamos emocionados de llevar nuestra visión y productos a El Salvador, un mercado lleno de oportunidades y personas apasionadas”, afirmó Santiago Varenkow, fundador y CEO de Boxi Sleep.

    La firma fue creada en Colombia en 2014 por Varenkow para continuar el legado de su abuelo, quien en 1944 fundó en Venezuela la Colchonería OK, que, según detalló, llegó a ser la segunda más importante del país sudamericano.

    En esta nueva etapa de Varenkow, de padre ruso y madre española, se dedicó a la elaboración de colchones con la tecnología “memory foam”, desarrollada por la NASA en 1966 para mejorar los asientos de los astronautas.

    Esta tecnología se adapta a la silueta del cuerpo y reacciona según la temperatura corporal, independiente del tamaño o la postura durante el sueño.

    Boxi Sleep ofrecerá tres modelos en El Salvador, cuyas ventas serán exclusivas en el sitio oficial de la empresa. A través de un comunicado, la firma indicó que cada producto se entrega directamente al comprador, “comprimido, enrollado y empacado al vacío en un práctico bolso.”

    La empresa ofrece 101 noches de prueba y garantía de por vida de ciertos materiales, lo cual “habla del rigor de sus procesos y calidad de sus productos.”

    Boxi Sleep tiene operaciones en Colombia y Venezuela, mientras que espera que la llegada a El Salvador le permita expandirse al resto de Centroamérica. Desde su lanzamiento en el mercado colombiano, la empresa logró ventas mensuales cercanas al medio millón de dólares y un crecimiento de 100 %.

  • El café sigue batiendo récords al acercarse a los $340

    El café sigue batiendo récords al acercarse a los $340

    El precio del café se encamina a romper un nuevo récord al acercarse a los $340, una cotización empujada por el fortalecimiento del dólar con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y las pérdidas en Brasil.

    En la jornada de este miércoles, el café se cotiza sobre los $338, un precio no registrado desde la década de 1970.

    En el último año, el precio cotizado aumentó un 77.8 %, ya que el 22 de enero de 2024 se situaba en la banda de $190, equivalente a $148 más que se paga por el saco de 60 kilogramos. Frente a cómo inició en 2025, en $324, ha crecido un 4.3 %.

    La cotización del café comenzó a despuntar en abril de 2024 cuando se encontraba por debajo del umbral de los $200, pero fue hasta finales de noviembre que rebasó los $300 y marcó nuevos récords.

    ¿Por qué sube?

    El café, al igual que otras materias como el petróleo o los cereales, depende de las condiciones del mercado. Inicialmente, su valor subió por la incertidumbre en la cosecha de Brasil, el mayor productor mundial del aromático, debido a una severa sequía sobre las regiones cafetaleras, así como en Vietnam que enfrenta daños por condiciones climáticas extremas.

    Sin embargo, al rosario de problemas se sumó las distorsiones en las cadenas logísticas internacionales, principalmente los ataques en el mar Rojo por los rebeldes de Yemen, que obligan a las navieras a buscar rutas alternativas. Como consecuencia, el comercio mundial se ha visto sacudido con retrasos y sobrecostos.

    Al caldo de crisis se sumó el fortalecimiento del dólar con el regreso de Donald Trump, lo cual aumentó los costos administrativos de los importadores y tostadores en Europa y Asia, explicó la Organización Internacional del Café (OIC).

    “El aumento de los precios del mercado ha empujado a los corredores a realizar llamadas de margen a sus clientes, empeorando el estrés ya causado por los retrasos en los puertos y agravando aún más los costes operativos”, indicó la OIC en un informe de diciembre de 2024.

  • La demanda de energía creció 4.3 % en 2024: hidro y gas natural fueron los mayores generadores

    La demanda de energía creció 4.3 % en 2024: hidro y gas natural fueron los mayores generadores

    La demanda de energía eléctrica creció un 4.3 % en 2024, con el gas natural licuado (GNL) y la hidroeléctrica como los principales generadores, según registros de la Unidad de Transacciones (UT).

    La institución -el administrador del mercado energético mayorista- reporta que la demanda alcanzó los 7,145.2 gigavatios hora (GWh) al cierre de 2024, al menos 299.5 GWh sobre los 6,845.7 GWh reportados en 2023.

    De acuerdo con el último boletín estadístico de la UT, en mayo se registró el mayor consumo a lo largo de 2024, con 658.8 GWh. En ese mes también se documentó la fecha el pico de demanda, en 1,194 megavatios (MW) a las 3:30 p.m. del día 20.

    Después se encuentra abril, con 635.4 GWh, y marzo, con 615.4 GWh, como el segundo y tercer mes de mayor demanda, respectivamente. Esto coincide con la temporada de mayor calor que se registró en 2024, cuando hubo temperaturas que superaron los 40 grados, que ocasionaron mayor consumo de equipos de enfriamiento.

    Inyecciones al mercado

    El mercado energético registró en inyecciones en cerca de 7,544.3 GWh, de los cuales 7,334.4 GWh corresponden a generación nacional y 209.0 GWh a importaciones.

    Considerando solo las inyecciones nacionales, 2,126.7 GWh corresponden a gas natural licuado, un 29 % de participación, una tecnología térmica considerada de transición al contaminar menos que las centrales que dependen directamente del petróleo.

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    La tecnología hidroeléctrica inyectó 2,111.9 GWh, equivalente al 28.7 % de participación. Esta generación es exclusiva de la CEL, que administra las centrales Guajoyo, Cerrón Grande, 15 de Septiembre, 5 de Noviembre y 3 de Febrero (conocida como El Chaparral).

    Usualmente la generación hidroeléctrica desciende durante el verano, cuando los niveles de los embalses son menores. En 2024 fue más notorio, ya que el fenómeno climático de El Niño provocó altas temperaturas y un retraso en el inicio del invierno, por lo que se echó mano de más gas natural licuado.

    La generación geotérmica aportó 1,455.5 GWh (19.8 %), seguido de 543.6 GWh de las granjas solares (7.04 %) y 146.5 GWh procedieron del único parque eólico que tiene El Salvador (2 %). Además, la energía distribuida aportó 4.9 GWh (0.06 %).

    De esa manera, las inyecciones de energía procedentes de fuentes renovables -sin incluir el gas natural- alcanzaron los 4,790.4 GWh al cierre de 2024, un 65.3 % del total.

    Por su parte, las centrales a base de derivados de petróleo aportaron 417.1 GWh, un 5.6 % del total de inyecciones. Sumando los aportes del gas natural, las plantas térmicas cubrieron 2,543.8 GWh, un 34.7 % de las inyecciones.

  • Este fue el día y la hora cuando más se consumió energía en El Salvador en 2024

    Este fue el día y la hora cuando más se consumió energía en El Salvador en 2024

    El lunes 20 de mayo, a las 3:30 p.m., fue el día y la hora en que más se consumió energía eléctrica en El Salvador durante 2024, según registros de la Unidad de Transacciones (UT), el administrador del mercado mayorista de electricidad.

    La UT documentó que en ese momento la demanda alcanzó los 1,194 megavatios (MW), el pico máximo en todo 2024 y que coincidió con una ola de calor que sufría El Salvador con temperaturas sobre los 40 grados.

    Según los informes estadísticos, el segundo momento de mayor demanda ocurrió el 27 de agosto, a las 3:30 p.m., cuando las centrales tuvieron que despachar al mercado cerca de 1,192 megavatios.

    La tercera fecha de mayor consumo ocurrió el 16 de abril, a las 7:00 p.m., con una demanda de 1,181 megavatios.

    Durante 2024, la franja de mayor demanda fue de las 6:30 p.m. a las 7:30 p.m., coincidiendo con la llegada de los salvadoreños a sus hogares y cuando suelen ver televisión para informarse o algún programa de entretenimiento.

    En diciembre, que los hogares suelen utilizar más energía eléctrica por los adornos navideños o por las festividades, la demanda máxima fue el 10 de diciembre, a las 6:30 p.m., con un pico de 1,112 megavatios.

    En diciembre, la demanda fue de 559.2 gigavatios hora (GWh), inferior en 11.9 GWh (2 %) en comparación con los 571.1 registrados en noviembre.

    FECHAS DE LA DEMANDA MÁXIMA DURANTE 2024

    Enero: 1,082 MW, el 25 de enero a las 7:30 p.m.

    Febrero: 1,090 MW, el 12 de febrero a las 7:00 p.m.

    Marzo: 1,166 MW, el 20 de marzo a las 7:30 p.m.

    Abril: 1,181 MW, el 16 de abril a las 7:00 p.m.

    Mayo: 1,194 MW, el 20 de mayo a las 3:30 p.m.

    Junio: 1,102 MW, el 4 de junio a las 7:00 p.m.

    Julio: 1,145 MW, el 17 de julio a las 7:30 p.m.

    Agosto: 1,192 MW, el 27 de agosto a las 3:30

    Septiembre: 1,151 MW, el 16 de septiembre a las 4:00 p.m.

    Octubre: 1,122 MW, el 28 de octubre, a las 6:00 p.m.

    Noviembre: 1,101 MW, 6 de noviembre, a las 6:30 p.m.

    Diciembre: 1,112 MW, 10 de diciembre, 6:30 p.m.

  • El Salvador fue el único en Centroamérica con caída de precios alimentos al cierre de 2024

    El Salvador fue el único en Centroamérica con caída de precios alimentos al cierre de 2024

    El Salvador fue el único país centroamericano que registró una caída en los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas al cierre de 2024, según estadísticas de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca).

    La inflación se mide a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC), una canasta de bienes y servicios que demanda la población. El IPC está estructurado en grupos, donde la categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas se convirtió en la de mayor importancia entre los salvadoreños desde 2022 cuando se dispararon los precios de la canasta básica.

    Con información oficial, la Secmca reporta que Guatemala tuvo la inflación interanual más alta en alimentos y bebidas no alcohólicas en diciembre de 2024, mientras que Panamá registró la tasa más baja.

    El Salvador, por su parte, cerró en deflación de -0.47 %. Es decir, que tuvo una caída generalizada en los precios de los bienes y los servicios incluidos en esta categoría.

    Según el Banco Central de Reserva (BCR), este grupo acumuló tres meses en deflación, atribuida por el gobierno a la distribución al costo en los agromercados y la central de abasto de Soyapango después de que en julio de 2024 hubo una crisis en el precio de los alimentos por los daños el campo tras fuertes lluvias, que llevaron a la canasta básica sobre los $260.

    Sin embargo, los economistas han explicado que en el IPC salvadoreño pesa más la reducción en los precios de las materias primas internacionales, al ser un importador neto del crudo y una gran parte de los alimentos que consume.

    En una publicación del 9 de enero en redes sociales, el BCR explicó que en diciembre pasado las mayores reducciones en este grupo se observaron en legumbres y hortalizas (-6.91 %), aceites y grasas (-3.52 %), y frutas (-1.07 %), así como en leche, queso y huevos (-1.01 %).

    Precios desaceleran en la región

    En el resto de la región, la inflación interanual en alimentos y bebidas no alcohólicas desaceleró en relación a las tasas reportadas en los últimos dos años. Esto significa que los precios siguieron en aumento, pero más moderados.

    En Panamá, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec) publicó este lunes que la inflación interanual en alimentos y bebidas no alcohólicas cerró en 1 % en diciembre pasado. Esto significó un crecimiento, ya que desde septiembre de 2024 esta categoría se encontraba en deflación.

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    Por su parte, el registro de la Secmca indica que en Honduras este grupo cerró con una inflación interanual de 1.48 %, seguido de una tasa de 2.60 % en Costa Rica.

    Nicaragua registró 3.15 %. Guatemala, en tanto, tuvo la inflación en los alimentos más alta de Centroamérica al cierre del año pasado, en 3.77 %.

    La inflación en los alimentos de Honduras es la más baja desde agosto de 2021 y muestra un fuerte freno desde los picos registrados en 2022, sobre el 17 %.

    En el caso de Costa Rica, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas estuvo en deflación de julio de 2023 a agosto de 2024. En septiembre volvió al terreno positivo en 0.03 %, para caer nuevamente en octubre -1.35 %. Luego en noviembre subió a 0.79 % y finalmente cerró diciembre en 2.60 %.

    Guatemala, en tanto, registró un aumento en la inflación de alimentos al pasar de 3.58 % en noviembre a 3.77 % en diciembre. Sin embargo, la tasa al cierre del año pasado es 2.2 veces inferior en relación a diciembre de 2023, cuando fue de 8.48 %.

    La inflación en alimentos en Nicaragua fue la más baja desde noviembre de 2020.

  • El Salvador cerró con la inflación más baja de Centroamérica en 2024

    El Salvador cerró con la inflación más baja de Centroamérica en 2024

    El Salvador cerró 2024 con la inflación interanual más baja de Centroamérica. Con excepción de Panamá que tuvo deflación, los precios continuaron en desaceleración el año pasado a medida que el costo de las materias primas se reducía en el mercado internacional, según estadísticas de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca).

    La Secmca, que retoma información oficial, señala que solo Panamá cerró en deflación -caída de precios-, mientras que Honduras tuvo la tasa inflacionaria más alta de la región.

    De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR), la inflación interanual de diciembre de 2024 fue de 0.29 %, la tasa más baja desde diciembre de 2019, cuando quedó en cero. Después siguió un capítulo de deflación en 2020 y desde 2021 comenzó un aceleramiento ante las disrupciones en el mercado internacional por la pandemia de covid-19, seguido de la invasión rusa en Ucrania.

    En 2024, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) -utilizado para medir la inflación- desaceleró e incluso entre octubre y noviembre cayó en deflación (-0.07 % y -0.31 %, respectivamente) para volver a terreno positivo en diciembre.

    Los economistas atribuyen la desaceleración de la inflación a la reducción de las materias primas a nivel internacional, sobre todo del petróleo que, aunque fluctúa en alzas y bajas, no ha regresado a los picos de más de $120 el barril visto en 2022.

    ¿Cómo cerró el resto de la región?

    Costa Rica, que también experimentó un capítulo de deflación desde julio de 2023, cerró con un IPC de 0.84 % en diciembre de 2024, la segunda tasa más baja de Centroamérica.

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    Ademas, es el IPC más bajo desde septiembre y agosto de 2024 tras 12 meses consecutivos en deflación.

    Guatemala tuvo el tercer IPC más bajo de Centroamérica tras situarse en 1.70 %, mientras que Nicaragua tuvo una tasa de 2.84 %. En caso guatemalteco, el IPC mostró un aumento en relación a los meses previos, pero es la mitad en comparación con el 4.18 % de diciembre de 2023. Entretanto, en Nicaragua se registró el nivel más bajo desde noviembre de 2020.

    Honduras cerró 2024 con la inflación más alta de la región, en 3.88 %. De acuerdo con el Consejo Monetario Centroamericano, esta es la tasa más baja desde febrero de 2021, así como 1.31 puntos porcentuales inferior a los 5.19 % registrados en diciembre de 2023.

    Panamá, por su parte, fue el único país centroamericano que cerró con inflación negativa en -0.2 %. Panamá cayó en deflación en septiembre de 2024 después de venir con tasas inferiores al 2 % en todo 2024.

  • El 64 % de los salvadoreños dispuestos a utilizar productos verdes: energía solar o vehículo eléctrico

    El 64 % de los salvadoreños dispuestos a utilizar productos verdes: energía solar o vehículo eléctrico

    El 64 % de los salvadoreños está dispuesto a utilizar productos y tecnologías en favor del medio ambiente, como instalar paneles para energía solar o comprar un vehículo eléctrico, según un estudio del Banco Central de Reserva (BCR).

    El dato se desprende del estudio Oportunidades para el desarrollo de las finanzas verdes en El Salvador, publicado por el BCR este mes, en el cual evalúa cómo los productos financieros son una «solución viable» para enfrentar los efectos negativos del cambio climático.

    Citando una encuesta de 2022, el Banco Central señala que seis de 10 salvadoreños están interesados en utilizar productos que reduzcan la huella de carbono, como instalar generación solar, adquirir un préstamo para vehículos eléctricos, reciclaje o contar con métodos eficientes de agua.

    Según esa encuesta, el 25 % de los salvadoreños no está dispuesto a utilizar dichos productos.

    «Se visualiza el interés de los salvadoreños de utilizar productos con tecnologías verdes. Este porcentaje se incrementa en el segmento de la población de altos ingresos, por lo que los datos recopilados permitirán el desarrollo de políticas públicas en beneficio de la población más vulnerable a los efectos del cambio climático», señala el BCR en su nuevo reporte.

    ¿Qué harían ante un evento climático extremo?

    El estudio también exploró de dónde echarían mano los salvadoreños para proteger a su familia ante un evento climático, donde un 32.5 % respondió que utilizaría ahorros personales, mientras que un 14.7 % pediría un préstamo a familiares y amigos.

    Además, un 9.6 % dijo que esperaría un subsidio del gobierno y un 7.6 % utilizaría recursos en cuenta de ahorro, mientras que un 4.2 % tiene productos de seguros y un 4 % pediría un préstamo para una institución financiera.

    El 26.9 % de los salvadoreños encuestados dijo que no tiene disposición de adquirir productos y servicios financieros principalmente por dos razones: 63 % no tiene dinero suficiente y 19 % porque considera que no lo necesita.

    Riesgos

    El estudio recuerda que El Salvador no es uno de los países más contaminantes a nivel mundial, pero sí uno de los que más sufre las consecuencias. El 87 % del territorio salvadoreño se encuentra en situación de riesgo, como deslizamientos, inundaciones y pérdidas por sequías.

    De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el 95.4 % de la población vive en zonas de riesgo. Además, un 96.4 % del producto interno bruto (PIB) salvadoreños depende de actividades económicas ubicadas en zonas vulnerables.

    Además, la frecuencia de los eventos extremos -huracanes, lluvias o sequías- ha aumentado en las últimas seis décadas. En las décadas de 1960 y 1970 se registró solo un fenómeno, pero en los 80 fueron dos, en los 90 subió a cuatro y desde 2011 fueron nueve.

  • El quintal de café salvadoreño se exporta a récord de $263 en cosecha 2024-2025

    El quintal de café salvadoreño se exporta a récord de $263 en cosecha 2024-2025

    El quintal de café salvadoreño se ha exportado a un precio promedio de $263.9 en la cosecha 2024-2025, un récord de las últimas cuatro décadas.

    Este precio corresponde solo a los primeros dos meses de la cosecha 2024-2025, de octubre y noviembre de 2024.

    De acuerdo con el registro del ISC, que retoma información del ciclo 1980-1990, se trata del mejor precio en los últimos 44 años. Además, se encuentra $35.07 por arriba de los $228.83 registrados en la cosecha 2023-2024, un 15.3 % de crecimiento.

    La mejora en el precio de exportación está amarrada con el fuerte repunte en la cotización del aromático en el mercado internacional, que en 2024 alcanzó un récord de $332 en un mercado que teme un déficit en el suministro por interrupciones en la producción de Brasil y Vietnam, el primero y el segundo productor mundial, respectivamente.

    Para este 6 de enero de 2025, el saco de 60 kilogramos para entregar en marzo se colocaba en $318, que, si bien significó un retroceso desde el récord a finales del año pasado, se encuentra un 75 % por arriba de los $181 que cotizaban en similar fecha en 2024.

    Una nota de café del ISC explica que la posición del café arábica perdió su avance después de que Intercontinental Exchange (ICE) reportara que los inventarios alcanzaron un máximo de dos años y medio, con 993,562 sacos.

    Sin embargo, el anuncio fue contrarrestado por la apreciación del real brasileño, que llegó a su nivel más alto en dos semanas frente al dólar estadounidense. Según el ISC, el fortalecimiento de la moneda desmotiva las exportaciones originadas en Brasil.

    “Recuperación” de las exportaciones

    Después de que las exportaciones de café cerraran el ciclo 2023-2024 en negativo, el ISC señala en los primeros dos meses del año 2024-2025 hubo un repunte del 38 % en volumen y 59.5 % en valor.

    Entre octubre y noviembre de 2024, se exportaron 44,427 quintales de café, al menos 12,230 más que en igual período del ciclo 2023-2024. Estas exportaciones dejaron ingresos a los productores de $11.72 millones, $4.3 millones adicionales en relación al anterior ejercicio.

    La Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) explicó que la reducción durante la gran parte de 2024 respondió al atasco en el Puerto de Acajutla, Sonsonate, donde hubo casos de demoras de hasta tres meses para sacar el café a las navieras.

    Aunque el ISC no detalla si el café exportado realmente corresponde a granos procedentes del ciclo 2024-2025, sí registra que la recolección de café en los primeros dos meses es inferior en 30.3 %.

    En el período analizado se cosecharon 52,794 quintales de café, una caída de 22,929 quintales en relación a los 75,723 quintales obtenidos en igual período del ciclo 2023-2024.

  • Fitch Rating sube a 'B-' la calificación de El Salvador por acuerdo con el FMI

    Fitch Rating sube a 'B-' la calificación de El Salvador por acuerdo con el FMI

    Fitch Rating subió este martes la calificación de El Salvador de 'CCC+' a 'B-', con perspectiva estable, tras considerar que el gobierno tiene menores necesidades de financiamiento por el acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    “La subida de la calificación de El Salvador a 'B-' refleja la reducción en las necesidades de financiamiento y la flexibilización de las restricciones financieras apoyadas por la recuperación del acceso al mercado y el programa recientemente anunciado del FMI”, señaló la agencia en su análisis.

    Al filo de cumplir cuatro años de negociaciones, el FMI anunció el 18 de diciembre pasado que llegó a un acuerdo técnico con la Administración de Nayib Bukele para un programa de $1,400 millones. La asistencia, sin embargo, está sujeta a la aprobación del Directorio Ejecutivo y el cumplimiento previo de condiciones, como reformas a la polémica ley bitcoin.

    Para Fitch, el programa del FMI, la reducción de la deuda de corto plazo con la banca privada y los procesos de recompra de deuda ayudarán a la consolidación fiscal, que eventualmente reducirán las necesidades de financiamiento del Ejecutivo.

    “Una consolidación exitosa también podría impulsar la confianza de los inversionistas en la sostenibilidad de la deuda de El Salvador y permitir más emisiones”, añadió.

    El acuerdo con el FMI contempla reformas claves a la ley bitcoin para que la criptomoneda sea de uso voluntario en el sector privado, así como que se elimine la opción de pagar impuestos. En materia fiscal, contempla un ajuste de 3.5 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) durante tres años, comenzando en 2025 con un tramo de 1.5 %.

    Fitch estima que el déficit fiscal de 2024 cierre en 4.7 % como relación del PIB, incluyendo las obligaciones del sistema de pensiones que el gobierno no incorpora desde mayo de 2023 tras una reforma.

    Entretanto, los gastos subieron alrededor del 14 % debido al aumento de salarios, pago de intereses y gastos de capital.

    El pago del servicio de la deuda aumenta por mayor costo de endeudamiento. Sin embargo, recordó Fitch, la carga de intereses se “beneficia” por el período de gracia de cuatro años acordado con las administradoras de fondos de pensiones (AFP) como parte del canje de deuda.

    Según la agencia, el presupuesto de 2025 incorpora un ajuste del balance general de 1.9 % del PIB por los “grandes recortes del gasto”, como el congelamiento de los salarios del sector público, al tiempo que prevé mayores ingresos tributarios.

    “Su objetivo (del gobierno) es cubrir todos los gastos corrientes con ingresos fiscales y limita el uso de préstamos para gastos de capital a través de préstamos de prestamistas multilaterales. Pueden surgir desafíos en la implementación de recortes del gasto y por el aumento de los costos de endeudamiento”, advirtió la agencia.

    Fitch anticipa que la deuda representó un 87.7 % del PIB en 2024, mayor al 84.9 % de 2023, aunque espera que se mantenga por debajo de este nivel en 2025 y comience a disminuir en 2026.