Suiza le amargó la fiesta a Canadá en Vancouver, venció por 2-1 al anfitrión y se apropió del primer puesto del Grupo B en una tarde que empezó con aroma de celebración canadiense y terminó convertida en una advertencia para el equipo de Jesse Marsch, superado durante muchos minutos por la velocidad, la precisión y la contundencia helvética.
A pesar de la derrota, Canadá pasa a los dieciseisavos del Mundial, el mejor resultado de la historia del equipo norteamericano.
A Canadá le bastaba el empate para cerrar la fase de grupos como líder, permanecer en Vancouver y alimentar la euforia generada por su goleada anterior ante Catar. Pero Suiza necesitaba ganar y jugó desde el inicio con esa urgencia competitiva. Fue más agresiva, más precisa en la ocupación de los espacios y, sobre todo, más dañina cuando encontró la espalda de la defensa local.

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