Categoría: Deportes

  • La FIFA considera un éxito la ampliación del Mundial a 48 selecciones

    La FIFA considera un éxito la ampliación del Mundial a 48 selecciones

    La FIFA aseguró que la ampliación de la Copa del Mundo de 32 a 48 selecciones resultó un éxito y descartó que el aumento de participantes provocara una disminución en el nivel competitivo del torneo, como se había anticipado antes del inicio de la competición.

    La valoración fue presentada por el Grupo de Estudio Técnico de la FIFA durante una conferencia de prensa previa a la final del Mundial entre España y Argentina. El director de Desarrollo Global del Fútbol del organismo, Arsène Wenger, afirmó que la calidad futbolística del campeonato fue «muy alta» y que los temores sobre un posible desequilibrio entre las selecciones no se cumplieron.

    Wenger sostuvo que la diferencia entre las principales potencias y las selecciones consideradas de menor nivel continúa reduciéndose. Como ejemplo destacó el desempeño de Cabo Verde, que en su primera participación mundialista avanzó hasta los dieciseisavos de final y fue eliminado por Argentina únicamente después de la prórroga.

    El informe elaborado por el Grupo de Estudio Técnico, integrado también por el exseleccionador alemán Jürgen Klinsmann, analizó el desarrollo de los partidos disputados en Estados Unidos, Canadá y México para evaluar el impacto de las modificaciones implementadas en esta edición del torneo.

    Entre las principales conclusiones figura una mayor rapidez en la reanudación del juego mediante los saques de puerta y una reducción en las interrupciones por atención médica. Antes del Mundial, la FIFA instruyó a los árbitros para evitar demoras innecesarias y sancionar las pérdidas deliberadas de tiempo cuando fuera necesario.

    Klinsmann también explicó que el número de goles anotados desde larga distancia se duplicó en comparación con la Copa del Mundo de Catar 2022.

    «Observamos que muchos equipos se defendían muy atrás y resultaban difíciles de superar», señaló al analizar las tendencias tácticas observadas durante el campeonato.

    Otro de los aspectos destacados fue el comportamiento de los porteros, quienes abandonaron con mayor frecuencia su línea de meta para despejar balones. El exguardameta suizo Pascal Zuberbühler atribuyó esa tendencia a la mayor protección que reciben los arqueros dentro del área en las acciones aéreas.

    Respecto a las pausas para hidratación, Wenger indicó que la FIFA realizará un análisis más detallado una vez concluya el torneo. Aunque reconoció que la medida generó opiniones divididas, sostuvo que hasta ahora no existen evidencias de que haya influido de manera significativa en los resultados de los partidos.

     

     

  • Una espera de 16 años

    Una espera de 16 años

    Entramos al que sería nuestro primer apartamento en Barcelona en la tarde del 22 de junio de 2010. Aunque llevábamos poco más de un mes en la Ciudad Condal, tuvimos una muy mala experiencia de vida con el casero venezolano que nos alquiló un sitio en su aparto-hotel, un tiempo que mi memoria agradecerá alguna vez que se me borre del todo.

    Esa tarde, nuestro nuevo casero nos entregó las llaves del piso. Enormes ventanales sin cortinas y un piso amplio sin más muebles que un sofá enorme de cuero. Un mueble nada apropiado para el tiempo del verano, en medio de una gruesa capa de polvo acumulado de casi un centímetro que se extendía por toda la estancia.

    Unas horas después, el casero nos llevó una vieja televisión de 13 pulgadas y unas sábanas. Nos dijo que sacó el aparato que tenía en su cocina para que pudiéramos ver el partido de esa noche. Era el enfrentamiento de México contra Uruguay, que se saldaría con un gol a favor de los charrúas.

    Eran tiempos muy convulsos en la ciudad y en Cataluña. El independentismo de filiación derechista le había comido el coco a muchas personas. Era delirante ver hasta salvadoreños de origen que clamaban por ver a Cataluña separada del estado español. Esas situaciones dividieron familias, gestaron enemistades, lastimaron escenarios de trabajo y se convirtieron en un caldo de cultivo de muchas cosas que aún perduran. En nuestro hogar, mi esposa regiomontana y yo estábamos más ocupados con su doctorado y con la crianza de nuestra hija de casi siete  meses como para tomar vela en asuntos que todavía veíamos como muy lejanos a nuestros intereses, tiempos y riesgos.

    El 10 de julio de 2010, las fuerzas independentistas catalanas le ofrecieron un pulso de fuerza al estado español. Sacaron a las calles y avenidas a poco más de un millón de personas, que se reunieron primero en una cadena humana para luego concentrarse en una manifestación masiva, sin precedentes en la historia democrática de esta comunidad autónoma del Reino de España. Nuestros vecinos salieron a la avenida Paralelo a tomarse de las manos y corear sus consignas independentistas, tal y como lo hicieron cientos de miles de personas más. “Somos una nación. Nosotros decidimos.”

    Aquello fue apenas el punto de arranque de lo que terminaría por estallar en octubre.

    Desde la altura de nuestro tercer nivel en el edificio, mi esposa y yo vimos aquel desborde humano, escuchamos aquel griterío de consignas y no dejamos de comentar lo ocurrido.

    Al día siguiente, el 11 de julio, la selección española, La Roja, jugaba la final del Mundial de Sudáfrica frente a la naranja mecánica de los Países Bajos. Era un punto deportivo y político muy álgido. Pero el fútbol siempre es algo más que 22 individuos que corren y patean un balón. Vimos el partido en la misma televisión prestada de trece pulgadas, sentados en aquel sofá de cuero que ya empezaba a sentirse como nuestro.

    En el Soccer City Stadium de Johannesburgo, la capital sudafricana, los 90 minutos reglamentarios terminaron con un empate a cero. También ocurrió lo mismo en la primera parte de la prórroga. El partido se puso duro, casi violento, y ambos porteros se lucieron; nosotros, pegados a la pantalla chica, sufríamos cada intervención, en especial la histórica parada de Iker Casillas en el mano a mano contra Arjen Robben.

    A solo cuatro minutos de llegar a la tanda de penaltis, se gestó la jugada para la historia. Jesús Navas arrancó por la banda derecha desde su propio campo y sorteó a varios rivales con una veloz conducción hasta ceder el balón a Andrés Iniesta.

    El capitan de la selección española de fútbol, Iker Casillas (de verde), recibe la copa del Mundial de Sudáfrica 2010 que la selección española consiguió tras vencer en la final a la selección de Holanda por 1-0. Archivo EFE

    Este oriundo de Fuentealbilla, con 26 años recién cumplidos, dio un elegante taconazo para Cesc Fàbregas, encargado de abrir el juego hacia la banda izquierda en dirección a Fernando Torres. El delantero intentó un centro al área, pero la defensa neerlandesa lo interceptó y despejó con dificultad. El rechazo cayó otra vez en los pies de Fàbregas. Con una visión de juego envidiable, el catalán observó a Iniesta que estaba solo en el lado derecho del área y le entregó un pase preciso. Él controló el balón y, con una técnica impecable, enganchó una media volea cruzada con la pierna derecha. El portero Maarten Stekelenburg llegó a rozar el esférico, pero la potencia y la colocación del disparo hicieron imposible evitar su entrada al fondo de la red. “Iniesta de mi vida”, gritó desaforado uno de los comentaristas del partido.

    Mi esposa y yo frenamos nuestros gritos desde aquel sofá, porque nuestra hija dormía sobre sus casi siete meses de vida. Aquello fue en el minuto 16 de la segunda parte de la prórroga. Los dirigidos por Vicente del Bosque fabricaban historia frente a nuestros propios ojos.

    La celebración del gol fue tan memorable como el tanto en sí mismo. Presa de la euforia, Iniesta corrió hacia el banderín de córner, se quitó la camiseta de La Roja y le mostró al mundo una prenda interior blanca con un mensaje escrito con plumón azul: «Dani Jarque siempre con nosotros».

    Ese gesto no fue casual, sino un homenaje preparado antes del encuentro para honrar a su amigo íntimo, con quien forjó un vínculo muy estrecho en las categorías inferiores de la selección española, pese a la rivalidad de sus respectivos clubes en Barcelona, porque Jarque militaba en el RCD Espanyol e Iniesta en el FC Barcelona. La muerte repentina de Jarque en Roma, por un fulminante ataque al corazón, en agosto del año anterior, fue un golpe devastador para el centrocampista albaceteño y lo arrastró a una fuerte depresión durante la temporada previa a aquella Copa del Mundo del waka-waka shakireano. A mí esa camiseta interior me dolió tanto como me emocionó, porque entendí que el fútbol también carga con sus propios duelos.

    Al anotar ese histórico tanto, Iniesta coronó a España como campeona y convirtió el recuerdo de su compañero en un símbolo imborrable del deporte universal, ese que no mancha balones y que trasciende barreras políticas, mentales, geográficas, lingüísticas y más.

    Esa noche, por las mismas calles y avenidas donde apenas unas horas antes el independentismo catalanista había demostrado nervio frente al estado español, cientos de miles de personas, a pie o en vehículos, festejaron el triunfo de La Roja española, su primera estrella y su ingreso en lo más alto del ranquin de la FIFA. Nosotros seguimos la fiesta desde nuestro pequeño balcón.

    Dieciséis años después, el independentismo catalán es un balón desinflado y nosotros llevamos diez años en otro piso en el centro de la capital catalana. Ninguno de aquellos integrantes de La Roja sigue dentro de la nueva escuadra mundialista dirigida por Luis de la Fuente. Gerard Piqué e Iker Casillas ya no mantienen sus respectivos vínculos amorosos con Shakira y Sara Carbonero, aunque la colombiana repitió como gestora del himno oficial de esta nueva Copa del Mundo, para disgusto de muchos y elogio de otros cuantos.

    En este mundial trinacional -marcado por los abusos del trumpismo, diversas guerras y muchos problemas globales más-, La Roja trazó un camino de menos a más, en el que demostró solidez defensiva y contundencia en los momentos clave.
    Seguimos cada partido de esa fase de grupos (Grupo H) en familia, con el mismo nervio de siempre. El debut fue cauteloso: un 0-0 sin goles frente a Cabo Verde y su portero veterano, Vozinha, que nos dejó con cara larga. En el segundo partido el equipo despertó y goleó 4-0 a Arabia Saudi. Ahí respiramos con más calma.

    Para sellar su clasificación, España se impuso por la mínima, 1-0, ante Uruguay. Hasta ese momento, la portería española seguía sin goles en contra. En casa empezamos a hablar en voz baja de un camino largo.

    Mikel Oyarzabal de España celebra un gol en un partido por los dieciseisavos de final del Mundial de la FIFA 2026 entre España y Austria en el estadio SoFi en Los Ángeles. EFE

    En los dieciseisavos de final, disputados en el imponente SoFi Stadium de California, España superó 3-0 a Austria, y en casa empezamos a soñar en voz alta. El verdadero susto llegó en los octavos, en Dallas, frente a Portugal. Fue un derbi ibérico apretado que se resolvió por la mínima y que nos dejó las uñas cortas y la garganta seca. El billete a semifinales se ganó a pulso en cuartos de final, contra Bélgica, con un ajustado 2-1. La semifinal ante Francia fue la peor para los nervios de esta casa: noventa minutos de batalla táctica que terminaron igualados y una prórroga en la que La Roja por fin se soltó, con una victoria por 2-1 que nos sacó de nuestro sofá gris entre gritos y abrazos, ya con el billete a la final del Mundial 2026 en el bolsillo.

    El 19 de julio de 2026, La Roja se consagró campeona del mundo por segunda vez en su historia, tras vencer a la Argentina de Messi en una final de infarto disputada en el majestuoso MetLife Stadium. Esta vez, mi esposa y yo la vimos en nuestro televisor digital de seis años, junto a nuestra hija de 16 años y nuestro hijo de 9, todos con la camiseta del combinado español puesta, en sentimiento de apoyo a la que ya es nuestra segunda patria.

    El encuentro fue una batalla táctica de principio a fin. España impuso su característico juego de posesión, pero le costó abrir el marcador, que llegó gracias a los pies de Ferrán. La albiceleste, campeona defensora, buscó empatar el encuentro y forzar llegar a la tanda de penales, pero La Roja de Oyarzabal, Cucurella, Olmo y Yamal selló el marcador definitivo del partido a los 120 minutos. En casa saltamos los cuatro juntos. La locura se desató en todas direcciones del territorio español y mucho más allá. Nustros vecinos gritaron y ahora celebramos todos.

    Esperamos 16 años para volver a sentir que el fútbol es una comunidad y una esperanza, un gesto que va mucho más allá de 22 hombres que se disputan la posesión de la trionda con chip incluido. El fútbol une, le moleste a quien le moleste.
    Al levantar la copa hacia el cielo de New Jersey bajo una lluvia de confeti dorado y fuegos artificiales, se selló la segunda entrada de España al exclusivo club de selecciones campeonas del mundo. Dieciséis años después de aquel sofá de cuero y televisor prestado, volvimos a sentir lo mismo. Mañana no será otro día más.

  • Los 10 momentos de Messi en los Mundiales

    Los 10 momentos de Messi en los Mundiales

    La historia de Lionel Messi en las Copas del Mundo comienza con un debut impactante, prosigue por un camino tortuoso hasta alcanzar una cima en Qatar, que no ha podido volver a escalar, pese a firmar su mejor Mundial a nivel individual.

    Estos son los diez momentos de un relato único, que se ha alargado durante 20 años:

    1. Debut, gol y asistencia (16 de junio de 2006, Gelsenkirchen. Mundial de Alemania)

    Messi tuvo el debut soñado. En la segunda fecha, frente a Serbia y Montenegro, compartió durante 75 minutos banco con Lionel Scaloni y Pablo Aimar, quienes 16 años después le llevarían a la conquista del título.

    Después, entró en sustitución de Maxi Rodríguez y su impacto fue inmediato, tres minutos después asistió a Hernán Crespo para el 40-0 y en el 88 firmó el 6-0 final.

    2. Impotencia en el banquillo y eliminación ante Alemania (30 de junio de 2006, Berlín. Mundial de Alemania)

    Con el partido empatado (1-1) y los cambios agotados, Messi observó con los brazos cruzados e impotente cómo su selección se encaminaba a una tanda de penaltis que perdería (2-4). Su suplencia le valió a José Pekerman fuertes críticas.

    3. Debut como capitán con Maradona en el banquillo (22 de junio de 2010, Polokwane. Mundial de Sudáfrica) 

    La unión de dos genios (Diego Maradona en el banquillo y Messi en el campo), no dio el resultado esperado.  Ante Grecia, sin Javier Mascherano -al que dio descanso- Maradona le entregó el brazalete a Messi y lo convirtió en el capitán más joven de Argentina, con 22 años.

    Pese a contar con libertad absoluta en el campo y presentarse al Mundial con un Balón de Oro bajo el brazo, Messi no rindió como se esperaba. Ha sido el único Mundial en el que se fue sin marcar.

      4. La dolorosa final y el premio agridulce (13 de julio de 2014. Río de Janeiro. Mundial de Brasil)

    Su primera final, y nada menos que en el Maracaná, acabó en llanto por un gol de Mario Goetze en la prórroga. Elegido Mejor Jugador del Torneo, Messi no encontró consuelo. En los dos años siguientes, perdería dos finales de la Copa América en la tanda de penaltis, lo que le llevaría a renunciar a la selección.

    5. Mbappé le cierra el camino (30 de junio de 2018. Kazán, Mundial del Rusia)

    Tras pasar de ronda con muchas dificultades, Kylian Mbappé liquidó a Argentina (4-3) con dos goles en 4 minutos (64 y 68), en lo que parecía un cambio generacional.

    6. El latigazo de la supervivencia (26 de noviembre de 2022, Doha. Mundial de Qatar)

    Después de la sorprendente derrota ante Arabia Saudí, Argentina necesitaba ganar a México para acabar con las críticas. Con un latigazo desde fuera del área abrió el camino de la victoria en el segundo tiempo.

    7. La consagración y el fin de las críticas (18 de diciembre de 2022, Doha. Mundial de Qatar)

    En una final espectacular (3-3 y 4-2 en penaltis), con un épico enfrentamiento con Kylian Mbappé, Messi defendió su corona de mejor jugador del Mundo y conquistó el título que le faltaba, por el que había penado durante dieciséis años.

    8. Primer hat-trick e inicia carrera hacia título de máximo artillero  (16 de junio de 2026. Kansas City. Mundial de Norteamérica)

    El mismo día que se cumplían 20 años de su debut y primer gol, Messi dejó una actuación memorable ante Argelia y, con su primer hat-trick en un Mundial, igualó a Miroslav Klose en la tabla histórica de máximos artilleros.

    9. Las épicas remontadas desde la lona (7 de julio de 2026. Atlanta. Mundial de Norteamérica, 15 de julio de 2026, Atlanta. Mundial 2026)

    A falta de 11 minutos perdía por 0-2 con Egipto en los octavos de final. Estaba eliminada hasta que el Cuti abrió el camino de la remontada, Messi igualó y Enzo Fernández culminó el milagro. El capitán rompió a llorar por la emoción y acabó primero abrazado por todo su equipo, dispuesto a hacer lo que fuese para evitar una retirada prematura.

    Contra Inglaterra, ocho días después, de nuevo una situación límite y otra vez lideró a una selección que creyó en él y dio la vuelta al gol de Anthony Gordon con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, este en el 92+.

    10. La triste despedida (19 de julio de 2026. Nueva York/Nueva Jersey. Mundial de 2026)

    Nada menos que una final, contra España y en el Metlife, donde 10 años antes había arrojado la toalla y anunció su despedida de la selección. No hubo final feliz para el capitán albiceleste. Un gol de Ferran Torres en el 106 le dejó sin título. Queda su legado.

  • Trump intenta entorpecer la celebración de España tras ganar el Mundial

    Trump intenta entorpecer la celebración de España tras ganar el Mundial

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intentó entorpecer las celebraciones por el título mundial de España en el césped del MetLife Stadium de Nueva Jersey, después de que ‘La Roja’ derrotara (1-0) a Argentina en la final del campeonato disputado en Estados Unidos, México y Canadá.

    Fue una repetición de la final del Mundial de Clubes del año pasado, cuando Donald Trump no abandonó el escenario y se quedó para aparecer en las fotos de las celebraciones, a pesar de las miradas de los jugadores del Chelsea.

    Tras el triunfo de España, Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino se encargaron de entregar el trofeo al capitán de la selección española Rodrigo Hernández. A continuación, Trump charló con Rodri y otros jugadores españoles, que parecían ansiosos por levantar el trofeo, pero se negaron a hacerlo mientras el presidente de Estados Unidos estuviera con el grupo.

    Incluso Infantino parecía avergonzado, pero Trump insistió en situarse junto a los jugadores españoles. Finalmente se apartó un poco, pero se aseguró de posar en el extremo derecho de la foto de la victoria de ‘La Roja’, que sumó su segunda estrella en la camiseta tras la lograda en Sudáfrica en 2010.

    Tanto Trump como Infantino fueron abucheados intensamente por los aficionados cuando saltaron al campo para la ceremonia de entrega del trofeo. La final entre España y Argentina fue el primer partido del Mundial al que asistió Trump, quien declaró antes del saque inicial que a Estados Unidos le gustaría volver a acoger este gran evento.

    No obstante, el presidente de Estados Unidos siguió acaparando titulares durante el torneo. El asunto más destacado fue su llamada a Infantino para solicitar una revisión de la sanción de un partido impuesta por la FIFA al delantero estadounidense Folarin Balogun por su tarjeta roja.

    Aunque la revisión se resolvió a favor de la selección de Estados Unidos, Infantino insistió en que el presidente norteamericano no tuvo nada que ver con ello. La política de Trump también fue objeto de atención cuando el Gobierno estadounidense denegó la entrada al árbitro somalí del Mundial Omar Artan, mientras que Irán tuvo que trasladar su campamento base a México y se vio sometido a estrictas medidas de entrada.

  • España, un país volcado en la búsqueda de la segunda estrella

    España, un país volcado en la búsqueda de la segunda estrella

    España ya tiene su segundo Mundial. Pese a los miles de kilómetros que separan el MetLife Stadium de Nueva York de la Península, todo el país se volcó con el seguimiento y posterior triunfo de ‘La Roja’.

    En varios puntos del país, los aficionados poblaron las calles para celebrar la segunda estrella de la selección española 16 años después del triunfo en Sudáfrica.

    Emociones que se despertaron horas antes del inicio del duelo por todo el país.

    Una capital volcada

    Desde Madrid, cerca de 40.000 personas se congregaron en la mítica Plaza de Colón y en Madrid Río, dos puntos que se han convertido en lugares de peregrinación durante la disputa de la Copa del Mundo. Asimismo, en el Movistar Arena, uno de los pabellones multiusos de la ciudad, se juntaron 15.000 almas.

    Bares y terrazas a rebosar, con otros emplazamientos como los Autocines Madrid o el Parque Warner también con pantallas gigantes instaladas.

    El resto de la región, en todos los puntos al norte, sur, este y oeste de Madrid, también contaron con instalaciones similares, además de zona de aficionados con música.

    El ‘terremoto’ de Cataluña

    La Ciudad Condal también se volcó con el seguimiento de la final. El Ayuntamiento de Barcelona centralizó su núcleo en la plataforma Marina del Fòrum, en el centro de la ciudad, e instaló una pantalla gigante para el disfrute de todos los 30.000 asistentes, que accedieron un par de horas antes al recinto.

    Las celebraciones en el Parc de Catalunya de Sabadell (Barcelona) tras el triunfo en semifinales ante Francia provocaron vibraciones en el suelo de la localidad, registradas por un sismómetro de la Red Sísmica Educativa del instituto GEO3BCN-CSIC.

    De nuevo, la marea roja desató toda su emoción en la pantalla gigante instalada en el anfiteatro del parque, con las gradas pobladas de camisetas de la selección española.

    En el Parque Central de Mataró, lugar de nacimiento de Lamine Yamal, del ya conocido barrio de Rocafonda, dos de los miles seguidores que se juntaron para vivir la final, comentaron la fiebre por el joven delantero de la selección: «En cuanto Lamine toque el balón, la gente va a gritar como nunca», afirmaron a EFE.

    En otros municipios barceloneses como Santa Coloma de Gramenet, Cornellà de Llobregat, Castelldefels o Gavà, entre otros, también disfrutaron de operativos similares.

    Otras ciudades catalanas como Tarragona, en el Parc del Francolí, o Lleida, en el Parc Joan Oró, instalaron sus pantallas gigantes.

    Haro, tierra del laureado De la Fuente

    En La Rioja se desató la emoción, la alegría, el entusiasmo, la ilusión y el apoyo constante de las 5.000 personas que se han reunieron en el estadio ‘Luis de la Fuente’, en la ciudad natal del seleccionador español, Haro.

    ‘La Rioja con la Roja. ¡Aúpa Luis, Haro está contigo!’, indicó una pancarta colocada en este espacio, solo una muestra de apoyo más de la ciudad jarrera, que colgó numerosas banderas de España en las fachadas de sus balcones, así como el Ayuntamiento, que ha lucido una gran pancarta en su fachada con el lema ‘La Rioja con la Roja. ¡Aúpa Luis, Haro está contigo!’.

    Foios, emocionado con Ferran

    Valencia, provincia en la que nació el goleador de la noche, Ferrán Torres, empleó la plaza del Ayuntamiento de la ciudad y el renovado Roig Arena, casa del Valencia Basket, para seguir el duelo.

    Los cientos de vecinos reunidos en Foios, pueblo en el que nació el delantero, estallaron de alegría con su tanto, reunidos junto a una pantalla gigante instalada en ocasión del Mundial.

    Zamora, con Unai Simón

    San Marcial, el pequeño pueblo zamorano en el que nació el padre de Unai Simón y al que regresa el guardameta de la selección española para ver a sus abuelos cada verano, vivió con orgullo y ambiente festivo la final del Mundial de fútbol ante Argentina.

    Los vecinos de esta pedanía de apenas 130 habitantes, los cuales se multiplican en verano, llenaron el bar del pueblo para animar a la selección española.

    Don Benito, rendida a Pedro Porro

    La localidad pacense Don Benito, en Extremadura, al oeste del país, vibró con su paisano en la Ciudad Deportiva que lleva su nombre, donde se instalaron dos pantallas gigantes.

    El recinto abrió sus puertas varias horas antes del comienzo del partido con música y animación, en una tradición consolidada tras la semifinal ante Francia.

    El triunfo final desató la locura y eleve a Porro a la cima del fútbol mundial después de una trayectoria que comenzó en las categorías inferiores del Gimnástico Don Benito.

    Seguimiento masivo en el resto de Comunidades

    En la Comunidad Autónoma de Andalucía, al sur de España, Sevilla contó con dos puntos de referencia. El Centro Deportivo San Pablo y la Plaza de España.

    En Málaga, el principal punto de encuentro fue el Auditorio Municipal Cortijo de Torres, con capacidad para unas 10,000 personas. En Granada, se instaló una pantalla gigante en la explanada del Palacio de Congresos.

    Córdoba la instaló en el recinto ferial del Arenal, con un aforo estimado de 5,000 personas, mientras que Cádiz, Almería, Huelva y Jaén, que permitió autorizaciones excepcionales a la hostelería, hicieron lo propio en sus calles.

    En la comunidad aragonesa, Zaragoza dejó una de las imágenes más icónicas del día, con la reconocida plaza del Pilar abarrotada con 32.000 personas congregadas.

    Al noroeste del país, en la región de Galicia, se colocaron dos pantallas gigantes en Santiago de Compostela, en la Praza Roxa y en el Monte do Gozo.

    En varias de las ciudades principales como Ourense, Vigo, Pontevedra, A Coruña o Ferrol se siguió el mismo operativo.

    También lo hicieron en las islas, tanto en Canarias y Baleares. Con la instalación de pantallas gigantes en los principales puntos de sus respectivas grandes ciudades. En Las Palmas de Gran Canaria, uno de las principales ciudades canarias, cerca de 8.000 personas disfrutaron en la Plaza de la Música.

    En Castilla La-Mancha, Toledo llenó su plaza de toros, con capacidad para más de 8,000 espectadores, una práctica que también llevaron a cabo en sus respectivos recintos taurinos Ciudad Real, Guadalajara y Albacete.

    Leves altercados

    Entre las notas no tan positivas de la noche, ciudades como Bilbao, Eibar (Guipúzoa) y Logroño sufrieron un par de incidentes durante la tarde de este domingo.

    Manifestantes en favor de la selección vasca intentaron boicotear la pantalla gigante colocada por el partido político Partido Popular en el parque de Doña Casilda de Bilbao. También en el País Vasco, unos encapuchados quemaron una bandera de España en la localidad guipuzcoana de Eibar, de la que es natural el jugador de la selección Mikel Oyarzabal, en la plaza Unzaga.

    Por su parte, Logroño tuvo un problema técnico en la pantalla en la plaza de la Diversidad, lo que obligó al Ayuntamiento a pedir disculpas ante la imposibilidad de seguir el partido.

  • Trump e Infantino entregan la Copa Mundial 2026 a una España extasiada en Nueva York

    Trump e Infantino entregan la Copa Mundial 2026 a una España extasiada en Nueva York

    El presidente estadounidense, Donald Trump, y el de la FIFA, Gianni Infantino, entregaron la Copa Mundial de 2026 a una selección española extasiada y que cumplió su sueño de la segunda estrella.

    Los de Luis de la Fuente levantaron el ansiado trofeo de oro cuando ya caía el sol en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey frente a 80.000 espectadores, una multitud de personalidades y con la presencia de los Reyes de España y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

    Rodri Hernández, capitán del equipo, recibió el trofeo de manos de Trump e Infantino. El presidente estadounidense saludó a los jugadores españoles y se resistió a salir del encuadre hasta cuando los españoles levantaron el trofeo.

    Los jugadores celebraron y bailaron en el escenario del estadio junto al rey Felipe VI, la reina Leticia, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

    El mayor espectáculo deportivo del mundo y el más largo de la historia puso fin a 45 días y a 104 partidos entre 48 naciones, entre los que emergió vencedora una España que solo encajó un gol en todo el torneo.

    Un gol de Ferran Torres al comienzo de la segunda parte de la prórroga sentenció a una Argentina que jugó con 10 desde el minuto 93. El partido cerró con una tangana final y un feo agarrón del argentino Paredes al mediocampista español Gavi.

    Trump e Infantino ingresaron al estadio acompañados de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Mark Carney.

    Aunque era difícil dilucidar el objeto de los abucheos, el estadio abucheó a la entrada de Trump e Infantino al césped y cuando ambos premiaron al equipo arbitral, que anuló dos goles a España en este encuentro.

    Sergio Ramos, campeón del mundo en 2010, se encargó de llevar el trofeo al escenario entre los guiños de complicidad con «la Roja».

    El defensa central español Pau Cubarsí ganó el mejor jugador joven del torneo, mientras que Unai Simón recibió el guante de oro de manos de Mark Carney.

    El jugador del torneo fue Rodri, que recibió el galardón de manos de Sheinbaum ante un cariacontencido Lionel Messi, que no pudo retirarse con otro Mundial ganado y tampoco consiguió superar como goleador del torneo al francés Kylian Mbappé.

  • Ferran Torres marca el gol de Iniesta y deja a Messi sin título

    Ferran Torres marca el gol de Iniesta y deja a Messi sin título

    Ferran Torres, el goleador oportuno, el jugador que no necesita deslumbrar para convencer con su eficacia, marcó el gol que necesitaba España para bordar en su pecho la segunda estrella, un segundo título que luchó ante una plana selección argentina, que jugó toda la prórroga con uno menos por la expulsión de Enzo Fernández y en la que apenas apareció Leo Messi, en su despedida de la Copa del Mundo.

    Ferran metió el gol de Iniesta, el que como el manchego dieciséis años antes, en Johannesburgo, saca a la calle a todo un país que se identifica con una idea. Por juego y actitud, por no convertir cada disputa en una batalla, como quería Argentina, la Roja es una justa campeona, un equipo que ha dejado por el camino a Portugal, Bélgica, Francia y, en el último momento, al hasta ahora rey del torneo.

    En un tensa final, con demasiado contacto permitido por el árbitro, España propuso y Argentina trató de sobrevivir, sobre todo en un segundo tiempo en el que el conjunto de Luis de la Fuente fue muy superior y la Albiceleste apenas abandonó su lado de la cancha, con Messi como espectador.

    Mereció más la Roja antes de la prórroga. Acumuló hasta 13 disparos por uno del rival antes del tiempo extra y se topó con un espectacular Emiliano Martínez, imponente para mantener a flote a los de Scaloni.

    No sorprendieron de salida ninguna de las dos. España quiso jugar en campo rival y dictar el ritmo del juego. Argentina aguardó paciente su momento. Y entre las dos, el miedo a encajar el primer gol, el juego trabado para evitar acciones de peligro.

    La primera la tuvo Lamine, a los 5 minutos, tras una pared con Dani Olmo, el mejor socio cuando el balón ronda el área, y obligó a intervenir a Emiliano Martínez. Casi acto seguido respondió Argentina por un error de Aymeric Laporte y fue Unai Simón el que tuvo que abandonar el área para evitar que Messi controlara el balón.

    No hubo mucho más hasta la pausa de hidratación, esta vez justificada. Hicieron corrillo los jugadores españoles en torno a Luis de la Fuente, que corrigió posiciones, que para eso se está utilizando este parón, un espacio que no acostumbra a usar Scaloni.

    Y de ese intervalo de tres minutos salió una selección española más confiada en su juego asociativo, a la que le faltó precisión, pero que creó peligro con disparos de Mikel Oyarzabal, detenido sin problemas por ‘Dibu’, y Marc Cucurella, demasiado cruzado.

    La Albiceleste no solo no disparó a puerta, sino que antes del descanso perdió por lesión a Lisandro Martínez, sustituido por Nicolás Otamendi, pero condujo el partido al lugar que quería en el descanso. Y, aunque no tuvo noticias de Messi, no le importó, porque el capitán elige su momento.

    Tras el entretiempo, con espectáculo a lo Superbowl incluido, no cambió la dinámica la entrada de Leandro Paredes, demasiado revolucionado, que se ganó pronto una amarilla. Argentina, sin el balón, elevó la intensidad de sus entradas, en ocasiones rozando la violencia, y De la Fuente recurrió al plan B, Ferran y Pedri al campo, por Oyarzabal -prácticamente inédito- y Fabián.

    Y La Roja comenzó a desdibujar a la campeona del mundo, que fue reculando. Con Lamine cada vez más activo, Ferran a punto estuvo de marcar de cabeza, pero bien colocado detuvo el ‘Dibu’ (m.66). La pausa de hidratación le dio un respiro a una Albiceleste en apuros, tanto que Scaloni agotó sus cambios con 20 minutos por delante.

    Pedri, Cubarsí, Laporte… España fue acumulando ocasiones, se volcó sobre el arco argentino y convirtió al ‘Dibu’ Martínez en el mejor jugador del rival. Con Mikel Merino y Nico Williams sobre el campo, sintió que era su momento.

    Se adueñó por completo del partido la selección española, pero también entró en la ‘zona argentina’ en ese momento en el que saca ventaja de cualquier acción. Ni la expulsión de Enzo Fernández, por pasarse de frenada en un balón dividido con Pau Cubarsí (m.93), pudo considerarse entonces una ventaja porque la Albiceleste se crece ante las adversidades.

    Y cuenta con el ‘Dibu’, de nuevo el héroe para sacar un golpe franco desde 20 metros de Lamine, en la última acción, y enviar el partido a una prórroga en la que nada más comenzar puso una mano increíble a un cabezazo de Nico Williams.

    Marcó casi acto seguido el menor de los Williams, pero su gol fue anulado por una presunta falta previa de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi y, pese a continuar cercando el área albiceleste, no acabó de encontrar el remate oportuno hasta el segundo tiempo de la prórroga.

    Hasta que nada más comenzar la segunda mitad del tiempo extra, apareció Ferran para aprovechar un balón peinado desde atrás de Nico Williams y rematar con el alma donde no llegase el ‘Dibu’.

    Con la única consigna de llegar a los penaltis como fuese durante demasiados minutos, Argentina acabó cediendo el título sin nada que ofrecer. Con un hombre menos, sí, pero también asumiendo demasiado pronto su inferioridad. Y con Messi muy desdibujado en su último partido en un Mundial.

    España es una campeona de mérito. Un rival que infunde miedo por su capacidad para controlar el juego. Dieciséis años después vuelve a lucir la estrella del juego colectivo, de la creencia de que es mejor tratar bien al balón que recurrir al otro fútbol.

  • Messi, el adiós agridulce de un jugador incomparable

    Messi, el adiós agridulce de un jugador incomparable

    Recorrió con la mirada las gradas y fue saludando a cada jugador español que se acercó a despedirle. Pese a quedarse sin el segundo título mundial, Leo Messi quiso guardar para sí sus últimos instantes en un Mundial. No hubo lágrimas, sino el deseo de recordar cada momento, de levantar el ánimo de esa generación de jugadores que le acompañó en su adiós.

    Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, Leo Messi puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros. Cada cuatro años, el 24 de junio, soplaba velas y pedía el mismo deseo que finalmente se cumplió en Qatar.

    Por eso, el 10 se ha sentido liberado en el Mundial norteamericano, en el que ha dejado sus mejores números, que finalmente no le han alcanzado para ganar la Bota de Oro, ni ser el máximo artillero histórico por el hambre insaciable de Kylian Mbappé, al que los números le dan consuelo, tras ser criticado por su juego contra España.

    El mejor Messi ha aparecido cuando dejó de ser un jugador atormentado, criticado en su propio país, que no entendía cómo no lograba trasladar a la selección los éxitos cosechados, sobre todo, en el Barcelona.

    Messí penó durante cuatro Mundiales, con todo tipo de plantillas; la anterior a su generación (Riquelme, Verón, Sorín…), o la suya (Agüero, Mascherano, Di María) y con todo tipo de técnicos, tácticistas (Sampaoli) o leyendas (Maradona).

    Hasta que llegó Lionel Scaloni y le rodeó de un grupo de jugadores dispuestos a dejarse la vida por su capitán, un equipo de pretorianos, que no solo admiraban al jugador, sino que se sintieron representados por la persona.

    Con esa premisa conquistaron la copa en Qatar y se rebelaron ante situaciones límite en el torneo de 2026. Argentina estuvo varias veces eliminada y fue rescatada por el convencimiento de una plantilla que no estaba dispuesta a que el 10 jugase su último partido antes de tiempo.

    Así ha llegado a una final, en la que tuvo una despedida que no estuvo acorde con su trayectoria. Superada Argentina en todo momento, la Albiceleste cayó en la prórroga. Para cuando apareció el capitán la campeona ya no tenía gasolina. Messi se va triste pero deja un legado difícil de superar; más Mundiales, más minutos, más partidos…la obra de un jugador inigualable.

  • España, campeona del mundo en la prórroga ante Argentina

    España, campeona del mundo en la prórroga ante Argentina

    La selección española se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia, 16 años después de la primera, conquistada en Sudáfrica 2010, y afianzó el dominio europeo de la competición más grande del planeta, con cinco ganadores de ese continente por uno de América en las últimas seis ediciones del torneo.

    El anterior campeonato de España, en 2010, lo consiguió con una victoria en la final por 0-1 contra Países Bajos con el famoso gol de Andrés Iniesta en la prórroga. Este domingo también venció en el tiempo extra, por medio de Ferran Torres.

    El equipo de Luis de la Fuente dominó de principio a fin el encuentro, pero sin tino sobre la portería contraria hasta el gol del triunfo, rematado por Torres tras un toque de cabeza atrás de Nico Williams después de un centro de Pedro Porro.

    Torres, delantero de la selección española, destacó, tras proclamarse campeón del mundo, que el “gol ha sido de 47 millones de personas”, no suyo; recordó que ha sido “muy criticado a lo largo del Mundial” y recalcó que “Dios le da las cosas a quien más se lo merece”.

    “Al final, el gol ha sido de 47 millones de personas. No ha sido mío ni de los 26 jugadores. El destino estaba escrito y estaba hecho para que ganáramos lejos de nuestra gente”, valoró en ‘TVE’ a pie de campo.

    El gol ha sido “una liberación muy grande” para él. “He sido una persona muy criticada a lo largo del Mundial, peor creo que el destino está escrito. Gracias a Dios siempre me da esa fuerza para seguir y al final, como digo, Dios le da las cosas a quién más se lo merece”, insistió.

    Ferran expuso que “todas las finales son difíciles cuando tienes a Messi en el equipo contrario”. “Siempre entra ese nerviosismo, pero siempre hemos dependido de nosotros, de plantear nuestro fútbol y lo hemos demostrado una vez más”, declaró.

  • Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber encienden el descanso al estilo Super Bowl

    Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber encienden el descanso al estilo Super Bowl

    La FIFA convirtió por primera vez el descanso de una final de un Mundial en una gran fiesta musical al estilo del Super Bowl estadounidense, con una actuación de menos de un cuarto de hora que reunió a estrellas como Shakira, Madonna, BTS y Justin Bieber.

    El espectáculo de medio tiempo, una tradición arraigada en los grandes eventos deportivos de Estados Unidos, es una novedad para la Copa del Mundo, y obligó a ampliar el descanso de la final entre Argentina y España más allá de los 15 minutos habituales del fútbol.

    En total, pasaron 27 minutos desde que los jugadores salieron del campo al final del primer tiempo hasta que comenzó el segundo.

    Uno de los momentos que más levantó pasiones fue la interpretación de ‘Dai Dai’, la canción oficial del Mundial, a cargo de Shakira y el cantante nigeriano Burna Boy, que hicieron bailar al Metlife. Estuvieron acompañados por los ganadores del concurso Dai Dai Challenge y por el grupo ugandés Ghetto Kids, conocido por sus coreografías virales.

    También, participaron Madonna -acompañada por Ronaldinho y Ronaldo Nazário al entrar en el escenario-, BTS y Justin Bieber, que interpretó ‘Everyyhing Hallejujah’ solo con su guitarra.

    El cantante canadiense Justin Bieber actúa junto al actor estadounidense Jason Sudeikis durante el espectáculo del descanso de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026. /EFE

    En un flanco del escenario, apareció el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, acompañado por la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

    En la grada estaban otras estrellas como Beyoncé, Dua Lipa, Rihanna, Timothée Chalamet y Matt Damon.

    También participaron personajes de ‘Sesame Street’ y el coro juvenil PS22.

    El grupo de pop surcoreano BTS actúa durante el espectáculo del descanso de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina, en East Rutherford, Nueva Jersey./EFE

    El espectáculo, con pirotecnias incluidas, también sirvió para promover el FIFA Global Citizen Education Fund, un fondo impulsado para financiar proyectos de educación y acceso al deporte para niños.

    Antes del encuentro, la ceremonia de clausura del Mundial contó con Post Malone junto a otras figuras como el actor Tom Cruise, los cantantes Robbie Williams y Laura Pausini, y el creador de contenido IShowSpeed. Además, Mario Kempes y Andrés Iniesta presentaron el trofeo antes del pitido inicial.

    Jennifer Hudson, ganadora de los premios Emmy, Grammy, Óscar y Tony, interpretó además una versión especial del himno nacional de Estados Unidos antes del inicio del partido.

    La producción estuvo a cargo de la organización Global Citizen, en colaboración con Live Nation y Done + Dusted, y contó con la dirección artística del líder de Coldplay, Chris Martin.