Luis Enrique Martínez, técnico español del PSG, protagonizó un incidente a la conclusión de la final del Mundial de Clubes, en la que su equipo fue derrotado 3-0 por el Chelsea, al golpear en el cuello al delantero brasileño Joao Pedro.
Tras el pitido del final de un partido que se calentó en el tiempo añadido con varias entradas duras, se produjo en el centro del campo una tangana en la que se vio involucrado Luis Enrique. El técnico español acudió a una zona donde Achraf Hakimi y Gianluigi Donnarumma discutían con Joao Pedro, que cayó al césped tras sentir un golpe.
Lo propinó Luis Enrique al delantero brasileño del Chelsea, al soltar el brazo izquierdo y golpear primero en el pecho y después en la cara del futbolista. El incidente provocó varios minutos de discusiones entre los dos equipos, antes de que la situación se calmase.
El Chelsea, con un Cole Palmer estelar, vapuleó este domingo por 3-0 al Paris Saint-Germain y conquistó la primera edición del Mundial ampliado de Clubes de la FIFA.
Con una exhibición incontestable en la primera parte, Enzo Maresca superó en la batalla táctica a Luis Enrique y los Blues, que desarmaron por completo al vencedor de la Liga de Campeones y ya ganaban por 3-0 al descanso, sumaron su segundo título del año tras la Conference League que se llevaron a expensas del Real Betis.
Por su parte, el PSG se estrelló en una final a la que acudía como favorito, tras una temporada magnífica y después de triturar al Real Madrid por 4-0 en semifinales, y dijo adiós al sueño de completar el sextete.
Además terminó un encuentro para el olvido con la expulsión de Joao Neves en el minuto 85 por agarrar del lo a Marc Cucurella.
El MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey, EE.UU.) acogió este domingo el broche a este primer Mundial de Clubes con 32 equipos y activó ya la cuenta atrás para organizar la final del Mundial de selecciones dentro de un año.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, encabezó el palco y presenció en primera persona una actuación absolutamente portentosa del Chelsea, que fue de menos a más en este torneo hasta coronarse anulando a un PSG que había dominado Europa este año con puño de hierro.
Palmer selló un recital memorable con dos goles y una asistencia para Joao Pedro. El británico fue un dolor de cabeza constante por la derecha para Nuno Mendes.
Por su parte, Joao Pedro extendió su fulgurante inicio con el Chelsea. El atacante brasileño se incorporó oficialmente el 2 de julio, debutó solo dos días después en cuartos ante el Palmeiras, fue titular el 8 de julio y marcó los dos goles de su equipo en semifinales contra el Fluminense y este domingo logró su tercera diana.
Moisés Caicedo, que era duda por molestias en el tobillo, fue un titán en el centro del campo y también destacó el portero Robert Sánchez con varias intervenciones de mucho mérito.
Cole Palmer (d), de Chelsea, celebra el 2-0 con Enzo Fernandez (c) y Pedro Neto (i) durante la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025 entre Chelsea FC y París Saint-Germain, en East Rutherford, Nueva Jersey (EE.UU.). EFE
Enorme primera parte del Chelsea
El arranque del Chelsea ante el PSG fue formidable.
Con una audaz y sorprendente apuesta de Maresca por asfixiar al PSG y por salir al máximo de revoluciones al ataque, Enzo Fernández se situó junto a Joao Pedro en la punta de la presión mientras Pedro Neto y Palmer se volcaban en las ayudas en las costados para cerrar las incursiones de Achraf Hakimi y Nuno Mendes.
Destemplado y desubicado, el PSG sufrió pronto en defensa y Palmer tuvo una ocasión clarísima tras una deliciosa jugada colectiva en la que Joao Pedro le dejó el balón de espaldas. El disparo del inglés pasó tan cerca de la escuadra que engañó a gran parte de la grada del estadio.
El primer cuarto de hora fue todo azul pero el PSG consiguió asentarse y pasó a controlar el ritmo. Disfrutó de una oportunidad gigantesca gracias a un gran pase de Fabián Ruiz, pero Désiré Doué se pasó de generoso y en lugar de rematar buscó una asistencia para Hakimi que cortó Cucurella.
Poco después empezó la exhibición de Palmer.
La figura del Chelsea se desquitó del anterior fallo después de que Malo Gusto le robara la cartera a un Nuno Mendes desconocido durante toda la tarde. El balón acabó en la frontal y Palmer definió de maravilla con su zurda en el minuto 22 al palo derecho de Donnarumma.
Solo ocho minutos después, Palmer concretó su doblete con una jugada calcada. Con Vitinha cubriendo la derecha de emergencia, Palmer hizo lo que quiso hasta plantarse en el área y marcar con un tiro prácticamente igual al del primero.
El PSG parecía noqueado tras solo media hora. Ni Vitinha, ni Fabián Ruiz ni Joao Neves conseguían engrasar una circulación totalmente espesa. En ataque, Ousmane Dembélé estaba totalmente desaparecido.
En cambio, el Chelsea volaba con sus contraataques y golpeando una y otra vez las espaldas de los laterales parisinos. La guinda a una primera mitad excepcional la colocó Joao Pedro en el 43 marcando tras pase de un Palmer imparable.
Intentó el PSG estirarse en la reanudación con un Vitinha más activo. Los de Luis Enrique rozaron el tanto por medio de un tiro del portugués y, sobre todo, con un remate de Dembélé en el corazón del área que Robert Sánchez desvió con un paradón.
Sin embargo, el Chelsea mantuvo su fortaleza. Enzo Fernández se retiró por lesión y Liam Delap, en cambio por Joao Pedro, estuvo muy cerca de ampliar aún más la goleada londinense.
El final del partido fue brusco, con constantes broncas y reproches entre los jugadores. Joao Neves se fue expulsado y tras el pitazo final hubo de nuevo discusiones, también con los cuerpos técnicos involucrados, que empañaron el desenlace de un triunfo por lo demás espectacular del Chelsea.
El Chelsea, con un doblete de Cole Palmer y un tanto de Joao Pedro, golea este domingo por 3-0 al Paris Saint-Germain tras la primera parte de la final del Mundial de Clubes.
El conjunto británico sorprendió al PSG con un arranque valiente, de presión alta y de serio trabajo defensivo. También se movió con soltura y velocidad en un ataque comandado por un Palmer brillante, que presumió de la calidad de su zurda con dos goles en el minuto 22 y el 30 y que además dio la asistencia a Joao Pedro en el 43.
El español Carlos Alcaraz, finalista de Wimbledon, aseguró que, a pesar de la derrota, está «muy contento» por Jannik Sinner, campeón del torneo.
«Es difícil perder, pero lo primero, me gustaría felicitar a Jannik. Muy merecido el trofeo, has hecho dos semanas increíbles. Estoy muy contento por ti», dijo el español en la ceremonia de trofeos.
«Le quiero dar las gracias al Rey de España por su apoyo. Es un honor tenerte aquí en las gradas. Gracias por venir a la final. Te estoy muy agradecido», le dijo a Felipe VI.
«Claro que voy a volver», respondió al ser preguntado si retornará al torneo en el futuro.
Jannik Sinner se convirtió este domingo a sus 23 años en el primer italiano de la historia que consigue ganar el torneo de Wimbledon tras su victoria ante el español Carlos Alcaraz (4-6, 6-4, 6-4 y 6-4).
En 2021, su compatriota Matteo Berretini ya había hecho historia al ser el primer italiano en llegar a la final del torneo londinense, pero en ella fue derrotado por el serbio Novak Djokovic.
Hasta entonces, ningún tenista de esta nacionalidad, hombre o mujer, había llegado hasta el último partido de Wimbledon.
Sin embargo, el año pasado Jasmine Paolini también alcanzó la final del torneo, donde cayó frente a Barbora Krejcikova en tres sets.
Sinner se ha embolsado 3 millones de libras (3,5 millones de euros) por conseguir el título.
Este es el premio más grande de la historia de los Grand Slams y supone que las ganancias del italiano, solo en premios, se incrementen por encima de los 40 millones de euros.
El dinero del premio se tributará en Reino Unido, que le retendrá el 45 % de lo que supere las 125.000 libras, mientras que de las primeras 37.000 le quitará un 20 % y de las 37.000 a las 125.000, un 40 %.
Alcaraz, subcampeón del torneo, se llevará a casa 1,52 millones de libras (1,75 millones de euros).
Los premios en Wimbledon, como en el resto de Grand Slams, son igualitarios, por lo que Iga Swiatek, campeona, y Amanda Anisimova, se llevaron las mismas cantidades que Alcaraz y Sinner por la final femenina del sábado.
Como cuando ‘Deep Blue’ venció a Gary Kasparov en 1997, el ordenador, el robot, volvió a doblegar al humano. Jannik Sinner derrocó a Carlos Alcaraz en Wimbledon y el italiano es campeón por primera vez en la Catedral (4-6, 6-4, 6-4 y 6-4).
El juego del italiano, preciso, consistente, regular, siempre excelso, remontó al del español, confiado en el factor humano, pero que vivió un día en el que no le salía nada. El partido se podía resumir en las palabras de Alcaraz en el tercer set: «Desde el fondo de pista está siendo mucho mejor que yo», expresaba el español mientras la computadora de San Cándido hacía todos los movimientos de ajedrez necesarios para desfigurar al murciano.
Y es que, aunque ganó el primer parcial, Alcaraz nunca pudo dominar el encuentro. Era el italiano el que dirigía desde el fondo, como a él le gusta, de lado a lado, con una colocación milimétrica, con precisión de cirujano. Era el partido que se había imaginado en su cabeza, el que había dibujado junto a Darren Cahill para vengar lo ocurrido en París.
Para eso hacían falta dos ingredientes. Que Alcaraz no estuviera en modo superhéroe y, sobre todo, que Sinner hubiera superado los tres puntos de partido errados en Roland Garros. Él aseguraba en la previa que sí: «si no, no estaría aquí», y aunque muchos no se lo creían, durante las tres horas y tres minutos que duró la final, demostró que sí.
Demostró que a los grandes, las experiencias como la de París solo les hacen mejorar, que no se estancan. Todo lo contrario. Porque lo normal, después de perder un primer set en el que iba 4-2 arriba y en el que el español se llevó cuatro juegos seguidos, era venirse abajo y volver a ver los fantasmas del Bosque de Bolonia de hace cinco semanas.
Pero nada, este Sinner es otro, más maduro, igual de predecible, pero igual de difícil de contraatacar. Es como ese Leo Messi o ese Arjen Robben que sabías que te iba a recortar con la zurda, y que aunque lo había hecho mil veces antes, lo volvía a intentar y le volvía a salir bien.
«Haga lo que haga le va a entrar», le admitía Alcaraz a su equipo, entregado al liderazgo de un tenista que en octavos de final estaba fuera ante Grigor Dimitrov, pero que utilizó esto como gasolina.
En el segundo y tercer set, desplegó el mejor tenis de su carrera en hierba, con un saque impoluto, ganando más de un 70 % de puntos con primer saque y permitiendo en los segundos sets solo un punto de ‘break’. Salvado, claro, como la mayoría de llamadas de emergencia que recibió el italiano, como esas dos pelotas de rotura que llegaron con 4-3 en contra en el tercero, cuando la pista central se creyó que otra remontada inverosímil era posible.
Sinner, con nervio en su raqueta, salvó el 15-40 con un segundo saque a la línea y el segundo lo entregó Alcaraz con un mal golpe. Cuando más miedo tuvo Sinner, cuando más hacía faltaba ponerle presión, el murciano no pudo. Hoy no era el día, hoy era el día de Sinner.
Es el primer italiano en ganar Wimbledon, el primero en derrocar a Alcaraz en una final de Grand Slam y el mejor del momento, en hierba, la última superficie que le quedaba por domar. Ya tiene cuatro Grand Slams y ha ganado en Australia, Nueva York y Londres. Solo le falta Roland Garros, donde estuvo a un punto de coronarse.
Una pena para Carlos, pero volverá. Aún le quedan muchos Wimbledon por ganar. Seguro.
La final de Wimbledon entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner atrajo a Londres algunas de las caras más reconocibles de la actualidad.
Los actores Paul Mescal, Nicole Kidman, Matthew McConaughey, Keira Knightley, la editora de Vogue Anna Wintour, los extenistas Andre Agassi, Stan Smith, Stefan Edberg, Jan Kodes, Lleyton Hewitt y Chris Evert también aparecen en el listado de celebridades que ofrece el All England Club.
Catalina, princesa de Gales, estuvo presente en la final femenina del sábado, entre Iga Swiatek y Amanda Anisimova, y dio le trofeo a la polaca, tradición que repetirá este domingo. A su lado presenciaron el príncipe de Gales, Guillermo, y sus hijos, Carlota y Jorge.
El año pasado, Catalina hizo en Wimbledon su segunda aparición en público tras ser diagnosticada de cáncer para presenciar en directo la victoria del español Carlos Alcaraz, a quien ella misma entregó el trofeo.
El rey Felipe VI en la final de Carlos Alcaraz de España y Jannik Sinner de Italia, en Londres. / EFE.
Acompañada entonces por su hija Carlota, Catalina no se perdió ni un detalle de la final, que siguió desde el palco de honor sin ausentarse ni un momento.
Tras finalizar el tratamiento contra la dolencia, que entró en remisión según se anunció el pasado enero, Catalina ha retomado el ritmo habitual de compromisos públicos, pese a lo cual hace solo un mes tuvo que anular su asistencia al certamen hípico de Royal Ascot en busca de un mayor equilibrio entre su agenda pública y la recuperación de la enfermedad.
La familia de Arthur Ashe, ganador aquí hace cincuenta años, también fue invitada al evento.
El Paris Saint-Germain (PSG) enfrentará este domingo al Chelsea FC en la gran final del Mundial de Clubes 2025, en un duelo que reúne a dos de los proyectos más millonarios y ambiciosos del fútbol europeo. El encuentro se disputará a las 1 pm (hora salvadoreña) en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
El PSG, dirigido por el español Luis Enrique Martínez, llega como favorito tras una temporada perfecta en la que conquistó la Ligue 1, la Copa de Francia y la Liga de Campeones. En su camino al título mundial, el conjunto parisino eliminó con solvencia a equipos como el Atlético de Madrid, el Real Madrid y el Bayern Múnich.
Por su parte, el Chelsea de Enzo Maresca ha mostrado una evolución constante. Luego de un arranque titubeante, logró cerrar la temporada en el cuarto lugar de la Premier League, ganó la Liga Conferencia frente al Betis y llega a la final tras superar con autoridad al Benfica, Palmeiras y Fluminense.
Dos estilos de juego ofensivos y verticales
Luis Enrique calificó el enfrentamiento como “muy parejo”, aludiendo a las similitudes tácticas entre ambos equipos, que priorizan la posesión del balón, la presión alta y el juego vertical. En el PSG, figuras como Ousmane Dembelé, Warren Zaïre-Emery, Bradley Barcola y Khvicha Kvaratskhelia han sido claves en la ofensiva, mientras que Fabián Ruiz, Vitinha y Joao Neves dominan el medio campo.
En defensa, destacan Achraf Hakimi y Nuno Mendes como laterales de proyección constante.
El Chelsea, en tanto, ha construido una estructura defensiva sólida con jugadores como Chalobah, Adarabioyo, Marc Cucurella y Reece James. En el medio campo, el ecuatoriano Moisés Caicedo y el argentino Enzo Fernández aportan equilibrio y recuperación, mientras que Cole Palmer y el goleador João Pedro comandan la ofensiva londinense.
Bajas y contexto histórico
El PSG no podrá contar con los sancionados Willian Pacho y Lucas Hernández, mientras que el Chelsea mantiene en duda a Caicedo, tras una lesión de tobillo sufrida ante Flamengo.
Esta será la primera final del Mundial de Clubes para el PSG, que busca cerrar una temporada histórica con el máximo título global. El Chelsea, en cambio, disputará su tercera final, tras consagrarse campeón en 2012-2013 y 2021-2022.
El español Carlos Alcaraz, número dos del ranking ATP, buscará este domingo hacer historia al conquistar su tercer título consecutivo de Wimbledon, en una esperada final ante el líder mundial Jannik Sinner, que se disputará a partir de las 9:00 am (hora salvadoreña) en la mítica pista central del All England Club.
El murciano, de apenas 22 años, aspira a levantar su sexto título de Grand Slam tras consagrarse previamente en el US Open 2022, Wimbledon 2023 y 2024, y en Roland Garros 2023 y 2025. Su rival será un Sinner de 23 años, que llega en gran momento y busca su primer trofeo sobre césped tras eliminar a Novak Djokovic en semifinales.
El duelo entre Alcaraz y Sinner se ha convertido en la nueva rivalidad estelar del tenis mundial. El español domina el historial con ocho triunfos en 12 enfrentamientos y ha vencido al italiano en los cinco últimos choques, incluido el épico partido de final en Roland Garros, donde remontó dos sets y salvó tres bolas de partido en una final que duró cinco horas y media.
Alcaraz, entrenado por Juan Carlos Ferrero, ha sumado 24 victorias consecutivas y ha consolidado su condición de especialista en todas las superficies. Su récord en hierba es demoledor: 35 triunfos y solo 3 derrotas, demostrando su versatilidad y su evolución desde su derrota frente a Sinner en octavos de final de Wimbledon 2022.
El italiano Jannik Sinner, número uno del mundo. EFE
Un Alcaraz intratable y Sinner sólido
Durante estas dos semanas en Londres, Alcaraz ha mostrado su dominio del césped con actuaciones brillantes, destacando su capacidad para resolver partidos tanto desde el control como desde la lucha. El español ya venció a leyendas como Novak Djokovic en las finales de 2023 y 2024, y ahora quiere entrar en el selecto club de quienes han ganado tres Wimbledon seguidos.
Del otro lado, Sinner llega a su primera final en Wimbledon tras superar momentos difíciles en octavos ante Dimitrov y firmar una semifinal impecable ante Djokovic. Con 101 victorias en sus últimos 110 partidos, el italiano ha sido casi imbatible… salvo cuando enfrenta a Alcaraz.
Carlos Alcaraz quiere emular a leyendas como Roger Federer y Novak Djokovic ganando tres títulos consecutivos en la Catedral del Tenis. Además, podría igualar marcas de históricos como Björn Borg, que dominaron tanto la tierra como el césped.
El español suma 21 títulos ATP, incluidos siete Masters 1000 y cinco Grand Slams, y ha ganado todas las finales de ‘grandes’ que ha disputado. Este domingo busca su sexta corona y un hat-trick en Wimbledon que confirmaría su reinado absoluto en el tenis mundial.
Los británicos Julian Cash y Lloyd Glasspool se coronaron este sábado campeones del torneo de dobles de Wimbledon al imponerse a la pareja sorpresa de esta edición, el australiano Rinky Hijikata y el holandés David Pel, por 6-2 y 7-6 (3).
Hijikata y Pel, que se plantaron en la final contra todo pronóstico y tras entrar como ‘alternates’, es decir, en sustitución de alguna de las parejas que causó baja a última hora, pero no pudieron con los favoritos británicos.
Los verdugos del dueto formado por el español Marcel Granollers y el argentino Horacio Zeballos, que nunca habían disputado una final de Grand Slam, no perdieron la oportunidad y se coronaron en casa, acabando con 89 años de sequía.
Desde Pat Hughes y Raymond Tuckey en 1936, no había un dúo de británicos campeones en Wimbledon.
Iga Swiatek ya tiene la colección de superficies. A la mejor jugadora en tierra batida de la década, ganadora de cuatro Roland Garros, se le exigía dominar también la hierba y por fin lo ha conseguido. En su año quizás más inestable, Swiatek arrolló a la estadounidense Amanda Anisimova (6-0 y 6-0) en 57 minutos y se proclamó campeona de Wimbledon.
La polaca, que no pudo elegir un día mejor para conseguir su victoria número 100 en Grand Slam -siendo la más rápida en lograrlo desde Serena Williams en 2004-, y lo hizo con una paliza espectacular.
Swiatek fue la primera jugadora desde Martina Navratilova, presente en la grada, por cierto, en 1983 en comenzar una final de Wimbledon con un ‘rosco’, su signo de identidad y un logro mucho más fácil de conseguir en cualquier otra superficie que no sea la hierba.
Pero entre los errores no forzados (14 en el primer parcial y otros 14 en el segundo), los nervios de la estadounidense, lógicos al tratarse de su primera gran final, y la efectividad de Swiatek, a la que solo le hacía falta mover de lado a lado a Anisimova para acabar saboreando el punto, la final duró un suspiro y fue de las más rápidas de la historia.
Lo cierto es que el partido tomó tintes de crueldad y escabechina, porque Anisimova no estaba preparada para enfrentarse a algo así y en varios momentos del encuentro amenazó con echarse a llorar, sobrepasada por la paliza que se estaba llevando y que presenciaban 15.000 personas en la pista y millones por televisión.
Simplemente no podía. Swiatek era mejor y a ella no le dejaba la tensión desplegar su mejor tenis, ese que le llevó con 19 años a unas semifinales de Roland Garros y a esta final de Wimbledon tras estar ocho meses parada por problemas de salud mental.
«Esto me llega muy pronto», aseguró en la previa del encuentro, siendo consciente de que quizás nadie le esperaba en un partido como este, seguramente ni ella misma.
A la estadounidense, aún muy joven a sus 23 años, le servirá como aprendizaje, a Swiatek, como impulso en una temporada que estaba siendo pobre para sus estándares, habiendo caído a la octava plaza del ránking y sin un solo título en más de un año.
Tras años de exigencia para ganar en todos lados y de cuestiones sobre por qué no jugaba bien en hierba, Swiatek ya tiene Wimbledon, el cual se une en su palmarés a los cuatro entorchados en París el US Open.
La polaca se convierte en la tercera tenista en la historia en ganar sus seis primeras finales de Grand Slam, tras Margaret Court y Monica Seles.
La derrota es la más abultada en un Grand Slam desde que Steffi Graff sonrojó a Natasha Zvereva en poco más de media hora en Roland Garros 1988 y el primer doble ‘rosco’ en Wimbledon desde 1911, cuando Dorothea Douglas batió a Dora Boothby. En la Era Abierta, desde 1968, la derrota más dura la sufrió Evonne Goolagong contra Billie Jean King por 6-0 y 6-1.