La Policía Nacional Civil (PNC) informó la noche del viernes que capturó a al menos siete sujetos acusados de obtener múltiples celulares, laptops y aparatos electrónicos de forma supuestamente ilícita.
La corporación policial indicó que las capturas fueron ejecutadas «en distintos puntos del país» y les incautaron «varios celulares, tablets y laptops». A los siete detenidos los procesarán por el delito de receptación.
Las capturas se habrían realizado a partir de denuncias recibidas por parte de población afectada por los ilícitos. La corporación no detalló si se estaría investigando su posible pertenencia a una estructura delictiva.
Los detenidos son:
Nery Antonio Lima Gómez.
David Leonardo Medrano Aguilar.
Joel de Jesús Cerón Guadrón.
Marvin Raúl Cardoza Saldaña.
Leonardo Vásquez Hernández.
Juan Carlos Pérez García.
Héctor Armando Carranza Sevillano.
La Policía no detalló dónde capturó a los siete detenidos. / PNC.
En otro caso, esta semana la Fiscalía General de la República (FGR) allanó siete locales del centro de San Salvador, donde presuntamente se comercializaban celulares hurtados por una banda de hondureños, nicaragüenses y salvadoreños que hurtaban aparatos en el transporte colectivo.
Los puestos allanados estaban ubicados en los mercados Hula Hula y Sagrado Corazón y en las cercanías del Parque Libertad. A los detenido en ese caso se les decomisaron celulares, aparatos electrónicos y dinero en efectivo.
Cerca de 1,900 personas han sido detenidas por conducción peligrosa en lo que va del 2025, según los datos estadísticos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial que dirige el Fondo para la Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Fonat).
Los datos exponen que, del 1 de enero al 13 de noviembre del presente año, las autoridades han detenido a 1,886 conductores en estado de ebriedad. Dicha cifra refleja una reducción del 6 % con respecto al año 2024, cuando al mismo periodo se registraron 1,998 detenidos, que equivale a 112 casos menos.
El portal que recolecta las detenciones que realiza la Policía Nacional Civil (PNC), indica que el promedio diario de personas detenidas por conducción peligrosa son seis.
En esta semana, la Policía Nacional Civil (PNC) reportó la captura de al menos cinco conductores detenidos bajo los efectos del alcohol. Los más recientes fueron dos hombres identificados como Edemir Edgardo Ramírez Aguilar y Juan José Martínez Gaitán, a quienes al realizarle las pruebas de alcotest resultaron con 220 y 87 grados de alcohol, respectivamente.
Según el reporte de las autoridades, ambos detenidos se vieron involucrados en un accidente de tránsito sobre el kilómetro 50 de la carretera que conduce de San Salvador hacia Santa Ana, en el sector conocido como El Congo. En el percance vial, se reportó una persona lesionada.
El 11 de noviembre, la PNC arrestó a un hombre identificado como Oseas Ezequiel Peñate Sánchez, quien fue intervenido en un control vehicular instalado sobre el km 60 ½ de la carretera Panamericana, en el sentido de San Salvador hacia Santa Ana. Al realizarle la prueba de alcotest dio positivo a 223 grados de alcohol.
Ese mismo día, otro conductor de nombre José Porfirio Martínez Morales, de 55 años de edad fue identificado con 184 grados de alcohol. El automovilista fue el responsable de chocar contra una motocicleta y otro vehículo sobre el kilómetro 47 ½ de la carretera que conduce hacia San Luis La Herradura, en La Paz Centro.
El día 10, se notificó la captura de un hombre identificado como Christian Osmar Peña Umanzor, por conducir en estado de ebriedad y provocar un accidente vial en el distrito de San Juan Opico, La Libertad. De acuerdo con la corporación policial, al realizarle la prueba de alcotest Peña resultó con 358 grados de alcohol cuando causó el percance vial.
Las pruebas de alcoholemia determinan si los conductores han ingerido bebidas alcohólicas. La reforma a la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, aprobada en diciembre de 2024, prohíbe la circulación absoluta de conductores bajo cualquier nivel de consumo de alcohol estupefacientes.
Si una persona es detenida con cualquier grado de alcohol son remitidos a los centros judiciales para enfrentar un proceso penal. Los conductores de vehículos livianos pueden enfrentar una condena y perder su licencia por un año.
El artículo 147-E del Código Penal se establece que «el que mediante la conducción temeraria de vehículo de motor transgrediere las normas de seguridad vial, poniendo en peligro la vida o la integridad física de las personas, será sancionado con pena de prisión de uno a tres años, e inhabilitación al derecho de conducir vehículos por igual tiempo».
Según los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, el año 2024 cerró con 2,311 conductores peligrosos detenidos, donde el 96 % fueron hombres.
Ignacio Martín-Baró estaba tocando guitarra horas antes de que los soldados ingresaran a la residencia del Centro Monseñor Romero (CMR), en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Esto lo confirma Lucía Barrera de Cerna, en declaración rendida frente a la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, España. La música y las risas de Martín- Baró amenizaron la última cena de los jesuitas. Poco después de escuchar a Martín-Baró cantar, Barrera de Cerna se fue a dormir.
Según el Manual de Guías del CMR, los vecinos de la calle del Cantábrico escucharon rezos y salmos en voz alta que aparentemente provenían de la residencia de los jesuitas. Ahí permanecían tendidos boca abajo, sobre el suelo del jardín, Ignacio Martín-Baró, Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes y Amando López. Los sacerdotes rezaban y cantaban en los que sabían serían sus últimos momentos de vida.
El teniente José Ricardo Espinoza Guerra llamó al subsargento Antonio Ramiro Ávalos Vargas y le preguntó: «¿A qué horas va a proceder?». El subsargento declara que entendió esa frase «como una orden para eliminar a los señores que tenían boca abajo». Ávalos Vargas se acercó al soldado Óscar Mariano Amaya Grimaldi y le dijo: “Procedamos”.
Amaya Grimaldi mató a tiros a Ellacuría, Martín-Baró y Montes. El subsargento Ávalos Vargas en contra de López y Moreno.
Mientras asesinaban a los que habían llevado al jardín, el subsargento Tomás Zarpate Castillo custodiaba a Elba y Celina Ramos en una habitación ubicada a pocos pasos del acceso que comunicaba a la Capilla “Jesucristo Liberador” con la residencia.
Al escuchar la orden dada por Ávalos Vargas desde afuera, Zarpate disparó en contra de Elba y Celina. La primera se abalanzó sobre su hija para protegerla de los balazos.
Después de esta secuencia de disparos, cuando volvió el silencio a la residencia, apareció por la puerta de acceso Joaquín López y López, que había salido de su escondite para confirmar si los soldados ya se habían retirado.
Al advertir su presencia, los soldados del patio lo llamaron y él respondió “no me vayan a matar, porque yo no pertenezco a ninguna organización”. Al ver los cadáveres de sus compañeros se dio la vuelta y entró en la residencia. Los soldados desde afuera le dijeron: “Compa, véngase”, pero él no hizo caso e intentó entrar a una habitación. Estaba en la puerta del cuarto cuando los soldados, entre ellos el cabo Ángel Pérez Vásquez, le dispararon por la espalda.
Cuando López y López cayó abatido hacia dentro de la habitación, los soldados se acercaron a inspeccionar y el sacerdote logró aferrarse a la pierna de uno de los efectivos. El soldado retrocedió y lo fulminó con cuatro disparos.
Consumados los asesinatos, un soldado lanzó una bengala para dar la señal de retirada a los anillos de seguridad establecidos dentro del campus. Ya iban de salida cuando el subsargento Ávalos Vargas escuchó gemidos. Eran Elba y Celina Ramos que aún estaban vivas y agonizaban sobre un sillón. Ávalos dio la orden al soldado Jorge o José Alberto Sierra Ascencio de que las rematara y este descargó una ráfaga como de 10 cartuchos sobre las mujeres, hasta que ya no pujaron.
El teniente Espinoza Guerra pidió a los soldados que ejecutaron a los jesuitas del patio, que metieran los cuerpos de los asesinados a la residencia. Ahí fue cuando Juan Ramón Moreno fue llevado a la habitación número 3. El soldado no movió más cuerpos y los dejó en el patio.
Según la declaración judicial del teniente Yusshy René Mendoza Vallecillos, después del lanzamiento de la bengala los efectivos “empezaron a disparar para todos lados”. El informe “De la locura a la esperanza” elaborado por la Comisión de la verdad para El Salvador, creada por Naciones Unidas, también recoge este hecho, agregando que el grupo también ametralló la fachada del Centro Monseñor Romero y lanzaron cohetes y granadas.
Los soldados utilizaron un lanzallamas para destruir cuadros, libros, enseres domésticos y mobiliario universitario que se encontraban al interior de las instalaciones del CMR, fuera de la residencia. El vidrio protector de un retrato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero se conserva fundido por las llamas, así como otro cuadro montado sobre metal presenta una marca provocada por impacto de bala en el área del pecho.
El batallón Atlacatl se llevó de la escena un maletín con fotos, documentos y los cinco mil dólares del premio Alfonso Comín que Ellacuría resguardaba en su habitación.
Los militares salieron por la calle del Cantábrico y en los portones de la entrada peatonal escribieron “El FMLN hizo un ajusticiamiento a los orejas contrarios. Vencer o morir. FMLN”.
Pasarían unas cuantas horas para que se supiera de la masacre y unas cuantas más para que, entre las 2:00 y 3:00 de la tarde del día 16 de noviembre de 1989, el arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Rivera y Damas, y su auxiliar monseñor Gregorio Rosa Chávez, escucharan desde los altavoces de un vehículo militar: “Seguimos matando comunistas. Ya han caído Ellacuría y Martín-Baró (…)”. Los Ignacios, rector y vicerrector de la UCA, jesuitas y amigos, habían sido asesinados.
Ellacuría hablando en un acto ecuménico en San Salvador. Cortesía de Audiovisuales UCA
Un futbolista apodado “el rey sol”
Ignacio Ellacuría Beascoechea nació el 9 de noviembre de 1930 en Vizcaya, España. En 1947 ingresó a la Compañía de Jesús y al año siguiente llegó a El Salvador.
Después de realizar estudios de teología en Innsbruck, Alemania, viajó a Madrid para realizar su doctorado y conoció al filósofo español Xabier Zubiri. Zubiri sería maestro y amigo de Ellacuría, además de considerarlo su sucesor en la rama de la filosofía.
A partir de 1967 empezó a ser docente en la UCA, además de convertirse en jefe y catedrático del departamento de Filosofía. En 1979 se convirtió en rector de la UCA.
A Ellacuría le encantaba el fútbol y era un gran deportista. En la Sala Memorial de Mártires del Centro Monseñor Romero se conservan álbumes de estampillas deportivas de la marca Panini que Ellacuría rellenaba a menudo. Cuando estudiaba en Innsbruck formó junto a sus compañeros hispanos, austriacos y un alemán, un equipo con el que ganó el campeonato de la Universidad de Innsbruck.
Según su biografía oficial, compartida por la UCA en su página web, también ganaron el campeonato nacional universitario en Viena pero “el éxito deportivo no fue bien visto por los superiores de Innsbruck y Roma” que disolvieron el equipo alegando que “jugar al fútbol en público no era algo propio de la vida religiosa”.
Ellacuría recibiendo una condecoración académica en 1982. Cortesía de Audiovisuales UCA
Sobra decir que era sumamente inteligente. Toda su producción teórica sobre teología de la liberación, filosofía, antropología y política dan cuenta de su capacidad. En su años de estudiante, algunos de sus compañeros lo consideraban arrogante y excluyente.
Sus propios maestros escribieron en el informe de sus cuatro años en Innsbruck que “al lado de ser altamente talentoso, su carácter es potencialmente difícil, su espíritu propio de juicio crítico es persistente y no está abierto a los otros; se separa de la comunidad con un grupo pequeño en el cual ejerce una fuerte influencia”. Su carácter provocó que algunos le llamaran “El rey sol”.
Fue profesor de teología en la UCA y fundó el Centro de Reflexión Teológica. Hasta el día de hoy se organizan anualmente las Jornadas de Reflexión Teológica “Ignacio Ellacuría”, donde distintos exponentes de esa disciplina debaten alrededor de los escritos de Ellacuría así como de las teorías más contemporáneas.
La reforma agraria de 1976, impulsada por el régimen militar marcó el inicio de la incidencia pública de Ellacuría en los asuntos de la sociedad salvadoreña. A partir de ahí aportó a cada crisis del país análisis críticos y propuestas creativas.
La herencia que tal vez más le enorgullecería si estuviera vivo, sería la radio YSUCA. El impulsó su creación antes de su muerte. Carlos Ayala Ramírez recoge en su artículo “YSUCA: 19 años con voz” la visión de Ellacuría sobre la incidencia de la UCA en los medios de comunicación.
“Si la UCA pretende incidir en transformación de la sociedad, entre otros medios, a través de la formación de la conciencia colectiva, es obvio que necesita echar mano de los medios de comunicación social». Ignacio Ellacuría, rector de la UCA
Fundada en 1991, la YSUCA celebró este año su 34 aniversario, reafirmando, según un comunicado de prensa “su propósito de ser una voz fiel a la verdad, la dignidad humana y la transformación social, manteniendo vivo el sueño de una comunicación al servicio del pueblo salvadoreño”.
En septiembre de 1989, en la víspera de celebrar los 25 años de la UCA, Ellacuría se dirigió al público reunido en el auditorio que hoy lleva su nombre. Una grabación inédita recuperada por el Centro Cultural Universitario de la UCA nos permite escuchar el llamado que Ellacuría hace a los jóvenes estudiantes.
Entre otras cosas, los insta a nunca perder “el sentido de la fiesta”. El rector invitaba a que, a pesar de las dificultades que se vivían en El Salvador de entonces, “respetando el dolor ajeno, hay que tener sentido de la fiesta, entonces ¡organicen fiestas!”. Con aquellas palabras daba paso a la participación del coro universitario.
Un jesuita, muy amigo suyo, siempre hizo caso de ese llamamiento a organizar fiestas. Se llamaba Ignacio Martín-Baró y murió asesinado junto a él, por los mismos verdugos.
Martín-Baró no sólo fundó la “psicología de la liberación”, también era un aficionado de la música y le encantaba tocar guitarra. Cortesía de Audiovisuales UCA
El psicólogo al que le gustaba cantar
Ignacio Martín-Baró nació el 7 de noviembre de 1942, en Valladolid (España). En 1959 entró al noviciado de la compañía de Jesús de Orduña, su segundo año de noviciado lo hizo en Santa Tecla, El Salvador, éste lo concluyó a finales de septiembre de 1961.
Entre 1961 y 1970, Martín-Baró pasó por Quito (1961), Bogotá (1962–1965), Bélgica/Alemania para estudiar teología (1967–1970). Su primer paso por El Salvador fue entre 1966 y 1967 como docente del Externado de San José y en la UCA. Regresó definitivamente a El Salvador en 1970 para terminar su último año de teología.
Al regresar a San Salvador, tras sus estudios de posgrado en EE.UU, terminó sus estudios de teología y luego se dedicó de lleno a la psicología, obteniendo la licenciatura en 1975.
A Martín-Baró siempre le gustó cantar. En su tiempo libre, siempre tocaba guitarra y cantaba para el disfrute de sus compañeros de trabajo en la UCA. Según el testimonio de varios exalumnos suyos, a veces se le podía encontrar en la cafetería central de la universidad, donde tocaba y cantaba para sus estudiantes, que se reunían a su alrededor.
De estas tertulias culturales espontáneas, nació el festival “Catártico” una iniciativa de Martín-Baró que retomó después el departamento de psicología de la UCA. En el Catártico, los estudiantes de la carrera de psicología se reúnen para transformar sus experiencias personales y colectivas en arte.
El festival Catártico debe su nombre a la catarsis, un proceso en el que, según Aristóteles, los espectadores experimentan al presenciar un espectáculo. En él logran purificar y liberar tensiones emocionales, especialmente a través de la compasión y el temor. Martín-Baró lideró este festival por creer fervientemente en el poder liberador de la cultura y el arte, pensamiento que compartía con su amigo Ellacuría.
Entre ambos se apoyaron no solo dentro de la universidad, donde Martín-Baró fue vicerrector académico y Ellacuría rector, sino también en su lucha por la justicia social, por trabajar en una iglesia que liderara cambios positivos en las comunidades, inspirada en la teología de la liberación y en el Concilio Vaticano Segundo.
Motivado por su interés en estas vertientes teológicas contemporáneas, Martín-Baró crea la psicología de la liberación, un enfoque psicológico desprendido de la psicología social que propone ayudar a los pueblos oprimidos a entender su realidad y transformarla.
Para él, la psicología tradicional hablaba desde libros y teorías importadas, pero no desde lo que vive la gente en países como El Salvador.
Para Martín-Baró la psicología debía:
Escuchar a la gente común, especialmente a los pobres y víctimas de la violencia.
Entender cómo la injusticia, la guerra y la opresión afectan la mente y la vida cotidiana.
Ser una herramienta de cambio social, no solo un acompañamiento individual.
Ayudar a desideologizar, es decir, quitar las mentiras o ideas que el poder mete en la mente de las personas para que acepten la injusticia.
En su libro “Acción e ideología” Martín-Baró resume el fundamento de su teoría en simples palabras.
“La psicología social que aquí (en Acción e ideología) se presenta surge en una situación muy concreta. La situación de El Salvador, en los momentos en que todo un pueblo lucha organizadamente por liberarse de una opresión popular. Esta psicología toma partido por ese pueblo, por sus luchas y aspiraciones, y pretende ser un instrumento para que el pueblo pueda tomar sus decisiones con mayor claridad, sin dejarse llevar por espejismos o resabios de su conciencia tradicionalmente manipulada”. Ignacio Martín-Baró en Acción e Ideología (1985)
Para este Ignacio, su enfoque no trataba de decirle al pueblo lo que tiene que hacer, sino de “incorporar el quehacer científico a una praxis social liberadora, que desenmascare y destruya la manipulación”.
Actualmente, el premio a las mejores tesis de graduación de psicología lleva el nombre de Ignacio Martín-Baró. Cortesía de Audiovisuales UCA.
Parte de esos intentos por liberar al pueblo de la manipulación fue fundar el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) en 1986. Este instituto hizo encuestas muy importantes sobre la población salvadoreña —temas como la guerra, la polarización, la religión y la negociación política— y se convirtió en una herramienta poderosa para dar voz a las mayorías y analizar críticamente la realidad social.
Martín-Baró creó lo que él llamaba “el espejo social”; es decir, las encuestas como instrumento a través del cual la población podía ver reflejada su realidad.
En su servicio pastoral, combinó su labor universitaria con una profunda cercanía a la gente: atendía los fines de semana en la parroquia rural de Jayaque, La Libertad. Para él la atención de la iglesia era un escape donde podía descansar de sus quehaceres diarios y conectarse aún más con la gente.
Julio César Pérez, encargado del Centro Ignacio Ellacuría de la UCA y originario de la UCA, contó a Audiovisuales UCA para el documental “El legado de Martín-Baró” (200) cómo Ignacio llegaba a su comunidad los fines de semana.
“Él siempre usaba guayabera, y en las bolsas de la guayabera andaba muchos dulces. Los niños lo rodeábamos y él nos empezaba a repartir dulces y a jugar con nosotros”. Julio César Pérez, encargado del Centro Ignacio Ellacuría de la UCA.
Teresa Pérez, vecina de Jayaque siente que Ignacio Martín-Baró “nunca se va ni se irá de su mente”. Así como Teresa, algunos sectores dentro de la UCA, varias comunidades rurales de todo El Salvador, algunos miembros de la diáspora e incluso extranjeros que nunca han venido a este país, tienen a los Ignacios, Ellacuría y Martín-Baró, siempre en sus mentes.
Es por eso que la UCA celebra año con año una vigilia que conmemora a sus mártires. Entre palmas, alfombras de sal y un gran despliegue logístico, la universidad abre sus puertas para que todos los llamados por el testimonio martirial se reúnan, y canten y bailen recordando a los Mártires del 16N.
Lea nuestra última entrega – Mártires del 16N: Una vigilia del “pueblo crucificado” en pleno centro de Antiguo Cuscatlán
El Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado de San Salvador condenó a 179 años de prisión a William Misael Soriano Torres, alias Lonly, por homicidio agravado, proposición y conspiración en homicidio agravado, extorsión agravada, tráfico ilícito y agrupaciones ilícitas. La sentencia fue emitida en ausencia, conforme a las recientes reformas al Código Penal.
La investigación fiscal detalla que alias Lonly participó en la conspiración para asesinar a siete personas, coordinó el asesinato de otras dos y dirigió la recolección de extorsiones dentro de la clica Centrales Locos Salvatruchos, perteneciente al programa Centro de la Mara Salvatrucha (MS-13). Soriano ocupaba el cargo de corredor dentro de la estructura.
El condenado ya había enfrentado procesos judiciales desde 2019 por el delito de lavado de dinero y activos, vinculado al caso Programa Centrales.
La Fiscalía sostiene que la estructura utilizaba las rentas obtenidas por extorsiones y otros delitos para invertir en negocios y “lavar” fondos provenientes de actividades ilícitas, incluyendo la venta de drogas y armas.
Otros pandilleros condenados
En la misma resolución, el tribunal impuso una pena de 139 años de prisión a Juan Carlos Ramírez Ortiz, alias Travieso, como responsable de conspiración en homicidio agravado, extorsión agravada y agrupaciones ilícitas. Su condena también fue decretada en ausencia.
Alias Travieso fue declarado culpable por siete casos de extorsión agravada cometidos contra empresas privadas. Además, fue identificado como líder de la clica Silent Danger Locos Salvatruchos, también perteneciente al programa Centro de la MS-13.
Ambos pandilleros, según el expediente fiscal, dirigían operaciones criminales desde sus estructuras y coordinaban actividades extorsivas que afectaban a distintos sectores productivos del país. La sentencia busca debilitar el funcionamiento interno de las clicas involucradas.
Junto a los dos cabecillas, otras siete personas fueron encontradas culpables por los delitos de extorsión agravada y agrupaciones ilícitas. Las penas impuestas alcanzan hasta 35 años de prisión, dependiendo de la participación de cada uno dentro de la estructura criminal.
La Fiscalía sostiene que estos grupos operaban de manera coordinada y mantenían una red activa de extorsiones, amenazas y planificación de homicidios, por lo que considera que el fallo representa un golpe significativo contra las clicas del programa Centro de la MS-13.
El cielo permanecerá mayormente despejado durante este sábado, sin probabilidades de lluvia. Las condiciones serán favorables para actividades al aire libre y traslados durante las primeras horas del día, según el pronóstico del Ministerio de Medio Ambiente.
Por la tarde, el panorama cambia ligeramente: el cielo estará parcialmente nublado, especialmente sobre la cordillera volcánica y la zona norte, incluyendo la cordillera Apaneca–Ilamatepec, donde existe probabilidad de lluvias aisladas.
Durante la noche, se pronostica un aumento en la nubosidad. Se prevén lluvias en la zona centro y oriente del país, incluyendo sectores del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS). Las precipitaciones estarán asociadas a una combinación de factores atmosféricos que generan ligera inestabilidad.
El viento soplará desde el noreste, con velocidades entre 10 y 22 km/h, y ráfagas que podrían alcanzar hasta los 35 km/h. En horas de la tarde, se espera la entrada de la brisa marina en la zona costera, con velocidades que oscilarán entre 10 y 20 km/h.
Estas condiciones climáticas están influenciadas por un flujo del este ligeramente acelerado, combinado con el efecto de una alta presión atmosférica localizada al este de Florida. Asimismo, se registran vaguadas en distintos niveles de la atmósfera, lo que genera una ligera inestabilidad que favorece la formación de lluvias por la tarde y noche.
Durante la noche, se espera que las precipitaciones se extiendan hacia sectores de la cordillera volcánica, así como en la zona paracentral y oriental, debido a condiciones propicias para el desarrollo de lluvias dispersas.
El Juzgado Tercero de Paz de Santa Ana decretó prisión provisional en contra de Óscar Armando O. M., de 55 años, acusado de acoso sexual en contra de dos estudiantes del Instituto Nacional de Santa Ana, del cual es profesor.
De acuerdo con Centros Judiciales, los hechos en perjuicio de una de las menores iniciaron en 2024 a quien «cortejaba con expresiones inadecuadas».
«En una ocasión, le habría propuesto abrir una cuenta en una red social para subir contenido para adultos», explicó el órgano Judicial sobre la proposición del docente hacia la estudiante que cursaba primer año de bachillerato.
La primera denuncia llegó cuando la adolescente contó a su mamá lo que ocurría con el profesor.
«La alumna informó a su madre y a un compañero sobre los comentarios del maestro, y, al tener conocimiento de ello, el procesado presuntamente la acusó públicamente de tener adicciones y de mantener relaciones con estudiantes» detalló Centros Judiciales.
En el segundo caso el sujeto que se desempeñaba como profesor de Emprendedurismo dijo explícitamente a otra alumna sus intenciones de sostener relaciones sexuales con ella.
«El profesor obtuvo su número telefónico, generó confianza y le manifestó su deseo de sostener relaciones sexuales. El padre del joven le revisó el celular, encontró mensajes del imputado e interpuso la denuncia» dijo el Órgano Judicial.
Tras la audiencia inicial el juzgado determinó que Óscar Armando O. M. debe seguir el proceso en su contra bajo detención preventiva, mientras se desarrolla la etapa de instrucción.
#JusticiaSV ⚖️| Detención provisional a docente por acoso sexual en Instituto Nacional de Santa Ana
—Las víctimas son dos estudiantes de la institución donde trabajaba el procesado.
El Juzgado Tercero de Paz de Santa Ana ordenó instrucción formal con detención provisional… pic.twitter.com/7j1tb3RaNZ
El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador, condenó a 20 años de prisión a Jaime Abdul Flores Baires, por el delito de feminicidio.
El sujeto se sometió a un juicio abreviado, en donde confesó haber cometido el crimen en enero de 2024, en contra de una mujer que conoció en un bar en la carretera Longitudinal del Norte, jurisdicción de Sensuntepeque.
«Luego de haber ingerido bebidas alcohólicas, las cámaras del establecimiento registraron que ambos salieron juntos y, minutos después, el imputado regresó solo. Más tarde, el cuerpo de la víctima fue localizado a un costado del bar», explicó sobre el caso Centros Judiciales en su cuenta de X.
Además de la confesión, que coincidía con las imágenes captadas por el sistema de seguridad del centro nocturno, las autoridades determinaron que las pruebas recabadas reforzaban la culpabilidad del sujeto de 20 años.
«El juzgado valoró también la situación de vulnerabilidad en que se encontraba la víctima y el trato misógino ejercido por el imputado», aseguró el órgano Judicial.
Además de la pena que deberá cumplir en prisión, el juzgado impuso una cantidad que no fue especificada, en concepto de responsabilidad civil.
El Tribunal de Sentencia de Chalatenango sentenció a 40 años de cárcel a un hombre identificado como Walter Eduardo Rodriguez Caballero, declarado responsable del delito de violación en menor e incapaz en modalidad continuada, en perjuicio de dos menores de edad.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), cometió los abusos contra los menores en el extranjero mientras estaban bajo su cuidado. Posteriormente, en el año 2023, la madre de las víctimas se los trajo a vivir a El Salvador, por lo que él tambien decidió acompañarlos después.
«Tanto las víctimas como el imputado residían en la Reina, Chalatenango Centro en donde se cometieron las siguientes violaciones cuando la mamá no se encontraba en casa», señaló la FGR.
Las víctimas eran dos hermanos de 4 y 6 años de edad, quienes habían sido amenazados por el imputado para no contar sobre los hechos. Tras los hechos, el imputado huyó del país.
Rodríguez Caballero fue condenado en ausencia por el referido tribunal, de acuerdo con las reformas al Código Procesal Penal.
Por otra parte, el Tribunal de Sentencia Usulután condenó a José Adrián Gómez Ramos a 14 años de prisión por el delito de violación en menor o incapaz.
Según la Fiscalía, la víctima tenía 13 años cuando comenzaron las agresiones cometidas en el cantón Llano El Chilamate, del distrito de Jucuapa, Usulután. Las investigaciones señalaron que el hombre abusó sexualmente de la niña en octubre de 2023, aprovechando que guardaba las herramientas de trabajo en la vivienda de la menor de edad.
El día del crimen, la niña estaba con su hermano menor, y el procesado le dio dinero a otro menor para que fuera a la tienda y los dejara solos.
“La niña ya estaba siendo abusada por dos hombres más que eran cuñados del imputado, fueron estos quienes le indujeron que llegara y abusara de la niña”, dice el reporte fiscal.
La FGR indicó que la familia de la víctima se enteró del ataque por unos mensajes de textos que la menor había enviado donde mencionaba que tres hombres la habían agredido sexualmente.
El Ministerio Público aseguró que se condenó a 10 años de cárcel a los otros dos hombres que habían agredido sexualmente a la menor.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó de nuevos allanamientos en talleres señalados de vender celulares robados.
Los talleres ubicados en locales comerciales estarían ligados a una red de carteristas que hurtaban los aparatos. Seis supuestos miembros de este red fueron detenidos el jueves y presentados por las autoridades.
Este viernes la FGR allanó seis nuevos locales ubicados en Apopa, San Salvador Este, sumando un total de 13, con los operativos efectuados en los mercados Hula Hula y Sagrado Corazón, así como en la plaza cercana al Parque Libertad, en pleno Centro Histórico de San Salvador.
«Según las investigaciones, estos locales utilizan como fachada la reparación de aparatos, sin embargo, son talleres clandestinos en donde desarman los dispositivos que han sido hurtados», dijo la FGR en su cuenta de X.
La FGR no especificó la cantidad de detenidos en los nuevos allanamientos, sin embargo el jueves dio a conocer que los seis capturados son:
Juan Carlos Bautista Sánchez,
Julio César Pérez Pérez,
Adrián Pérez Hernández,
Gregorio Antonio Pacas López,
Luis Ernesto González Esquivel
y Vides Hernández Erazo, quienes serán procesados por el delito de receptación.
#Allanamiento | Con el objetivo de continuar desarticulando la estructura dedicada a hurtar teléfonos celulares, este día la @FGR_SV coordinó varios allanamientos en distintos locales de Apopa.
Hasta el momento, se han allanado 13 locales comerciales que recibían teléfonos… pic.twitter.com/LdUWFPV87N
— Fiscalía General de la República El Salvador (@FGR_SV) November 14, 2025
El Tribunal de Sentencia de La Unión sentenció a 15 años de cárcel a un hombre identificado como Julio César Lemus, declarado responsable del delito de homicidio simple en perjuicio de una persona.
Según la Fiscalía General de la República (FGR), el hecho ocurrió en el Barrio San Pedro, del cantón Olomega, en el distrito de El Carmen, en La Unión.
El reporte fiscal, señaló que el 30 de enero de 2025, la víctima y el procesado iban a concretar un negocio, pero al no ponerse de acuerdo Lemus atacó a la otra persona.
«Lemus lesionó con un corvo a la víctima (en la cabeza) y tras el hecho salió del lugar gritando que había matado a un hombre», detalló la FGR.
Ante el hecho, la víctima fue auxiliada y trasladada por la Policía Nacional Civil (PNC) al hospital Nacional de La Unión, donde recibió asistencia médica y debido a la gravedad de las lesiones fue referido al Hospital Regional del Instituto Nacional de Seguro Social, donde murió el 24 de febrero de este año, a causa de un trauma craneoencefálico severo.
Lemus fue capturado en el período de la flagrancia por la PNC.
Más condenas
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel impuso una pena de 15 años de cárcel a un hombre identificado como Alberto Cayetano Fuentes, alias «Betio Fuentes» por asesinar a un hombre.
El crimen ocurrió el 12 de marzo de 2017, en una cancha de fútbol del caserío el Tular, del cantón Las Delicias, del distrito de San Miguel.
Según la acusación fiscal, el procesado y la víctima habían estado ingiriendo bebidas alcohólicas y tras finalizar un encuentro deportivo, iniciaron una discusión.
«En eso el imputado se va hacia una de las esquinas de la cancha para traer su mochila y sacar un arma de fuego. Posteriormente se regresa donde la víctima y le dispara», dice la acusación fiscal.
La víctima murió en el lugar y el procesado se dio a la fuga. Ademas de la pena impuesta, el tribunal ordenó al imputado a pagar $1,500 en concepto de responsabilidad.