Durante 2025, la Región de las Américas notificó un total de 14,891 casos confirmados de sarampión en 13 países: Argentina (36 casos), Belice (44), Bolivia (597), Brasil (38), Canadá (5,436), Costa Rica (1), El Salvador (1), Estados Unidos (2,242), Guatemala (1), México (6,428), Paraguay (49), Perú (5) y Uruguay (13). En las primeras tres semanas de 2026 se confirmaron 1,031 casos adicionales en siete países (Bolivia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Guatemala, México y Uruguay), lo que representa un incremento de aproximadamente 45 veces en comparación con los 23 casos notificados en el mismo periodo de 2025. La mayoría de estos casos se han presentado en personas no vacunadas, con la mayor proporción en adolescentes y adultos jóvenes; sin embargo, la incidencia más elevada se observa en niñas y niños menores de 1 año, seguida por la población de menores de 9 años.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las principales causas del aumento de casos de sarampión en 2025 en las Americas están principalmente relacionadas con las brechas de vacunación, causadas por las disrupciones de los servicios de salud durante la pandemia del Coronavirus; aumento de la hesitación vacunal, producto de la desinformación generalizada sobre los peligros de la vacuna; y la mayor movilidad internacional que introduce el virus en comunidades susceptibles.
La vacunación es el mecanismo de prevención más importante en la lucha contra el sarampión. El esquema recomendado contra el sarampión se basa en dos dosis de vacuna triple viral (SRP/MMR: sarampión, rubéola y paperas) en la infancia, con ajustes según edad y riesgo. Organismos internacionales (OMS/OPS, CDC) coinciden en que la protección comunitaria eficaz contra el sarampión requiere que la mayoría de la población (95%) cuente con dos dosis documentadas de SRP/MMR.
En El Salvador, las coberturas de vacunación contra el sarampión (vacuna SRP/MMR) son altas a nivel nacional, aunque persisten brechas en el refuerzo de la segunda dosis. Informes recientes señalan que el país ha superado el 95% de cobertura tanto en la primera como en la segunda dosis, lo que ha sido clave para evitar casos secundarios tras la introducción de un caso importado en 2025. Sin embargo, es probable que existan desigualdades subnacionales y “bolsones” de personas susceptibles que requieren un análisis detallado a nivel municipal.
Durante los primeros días de febrero de este año, el país ha experimentado un incremento sustancial en la afluencia de turistas centroamericanos (principalmente de Guatemala, Honduras y Nicaragua) asociado con conciertos de una famosa cantante. El riesgo de un brote de sarampión vinculado a estos eventos es real, pero aún controlable si El Salvador mantiene y refuerza sus medidas actuales.
El sarampión es el virus respiratorio conocido con la tasa de contagio más alta: una persona puede infectar a 12–18 más en ambientes masivos como estadios y conciertos. A esta alta contagiosidad se suma que Guatemala ha registrado un aumento importante de casos en las primeras semanas de enero, con transmisión activa y una elevada proporción de personas no vacunadas, especialmente adolescentes y jóvenes, que son precisamente quienes más asisten a conciertos. Si esto no fuera suficiente, el mayor flujo de turistas centroamericanos hacia El Salvador incrementa la probabilidad de que al menos un asistente infectado (posiblemente asintomático durante el periodo de incubación) ingrese al país.
Con la situación actual (un caso importado previo sin transmisión secundaria, buena cobertura nacional y vigilancia reforzada por la alerta regional), el riesgo de un gran brote nacional asociado a los conciertos es moderado, pero el riesgo de introducciones con pequeños brotes focales es significativo. La clave para mantener este riesgo bajo es intensificar la vacunación en jóvenes, reforzar la vigilancia de enfermedad febril eruptiva en torno a los eventos y aplicar protocolos de respuesta rápida ante cualquier caso sospechoso vinculado a los conciertos.
El MINSAL ha demostrado recientemente capacidad de respuesta y de implementación de cercos epidemiológicos eficaces, al contener adecuadamente un caso importado en Santa Ana en 2025 sin que se registraran casos secundarios. Es de esperar que esa capacidad se mantenga y se aplique de forma oportuna en la prevención de cualquier brote relacionado con los conciertos.

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