La noche del sábado pasado Antonio Ruiz Maravilla, de 30 años de edad, se conducía en su motocicleta en la calle antigua a Santa Elena (Usulután) cuando sufrió un accidente que le costó la vida. Tony, como era conocido, fue un destacado futbolista que militaba en la tercera división con el San Marcos de Jiquilisco, pero que antes militó en primera división con Platense de Zacatecoluca y Cacahuatique de Ciudad Barrios.
La< misma suerte corrió el joven motociclista Carlos Ernesto De la Rosa Ramos, de 27 años, quien el viernes 9 de enero pasado, falleció producto de un accidente ocurrido al final del bulevar Merliot e incorporación del bulevar Monseñor Romero, en Santa Tecla.
El jueves 29 de enero pasado murió en un accidente el motociclista Enoc Reyes, de 25 años de edad. Aparentemente el joven conducía a excesiva velocidad en la autopista al aeropuerto, cuando una ráfaga de viento le hizo perder el equilibrio y el control y se estrelló contra el pavimento. El joven fue auxiliado, pero murió en el hospital Santa Teresa de Zacatecoluca por ls gravedad de las lesiones.
En San Miguel, la desgracia le correspondió a Jonathan Martín Lacayo, de 38 años, quien el lunes de la semana pasada murió de manera instantánea cuando tras no respetar la señal de precaución del semáforo estrelló su motocicleta contra un autobús en la carretera Ruta Militar.
Las muertes de Tony, Carlos, Enoc y Jonathan vienen a confirmar lo vulnerable que son los motociclistas en carretera, donde al menor descuido sufren accidentes con consecuencias letales. Muchos accidentes en los que se ven involucradas motocicletas son filmados por cámaras de seguridad y a juzgar por lo que se ve, en la mayoría de ocasiones los que originan el percance son los mismos motocicletas.
Muchas veces los motociclistas conducen con irresponsabilidad e imprudencia irrespetando el Reglamento de Tránsito. A saber, conducen a toda velocidad, forman un tercer carril imaginario, sobrepasan por los puntos ciegos de los conductores de otro tipo de vehículos, no usan el equipo protector adecuado, conducen bajo los efectos del alcohol y diversas drogas, sobrepasan en zonas de precaución (puentes, curvas, pendientes aceras peatonales, cruz calles, etc.). El colmo es que algunos conducen mientras usan el teléfono, llevando más de un acompañante y hasta sin la pericia necesaria, pues no tienen licencia de motociclista.
Las cifras oficiales del Observatorio Nacional de Seguridad Vial señala que, desde el 1 de enero hasta el 9 de febrero del año corriente en el país sumaban 2,653 accidentes viales. En ese mismo período el año pasado sumaban 1,978 percances. Es decir, este año la cifra se ha elevado en 675 accidentes en el mismo periodo. Hasta el 9 de febrero el año pasado hubo 1,227 lesionados y en 2026 la cifra se incrementó en 431, llegando a 1,658. Los muertos en los primeros 40 días del año pasado fueron 116 y este año ya suman 165, es decir 49 víctimas mortales más. La mayoría de víctimas fatales ha sido peatones y motociclistas.
En 2025 la cantidad de accidentes en los que estuvo involucrada al menos una motocicleta se elevó a 4,568, que provocaron 4,265 lesionados y 498 muertos, la mayoría jóvenes en edad productiva. Para 2026 la tendencia es al alza de los números de accidentes, muertos y lesionados.
En el país hay cerca de 2 millones de vehículos, entre ellas casi 600 mil motocicletas. Las horas picos son intransitables y ocurren casi todo el día, un vehículo quedado o el cierre de un carril por cualquier circunstancia genera un grave congestionamiento vial y a veces las autoridades de tránsito no colaboran lo suficiente. En fin, hay muchos motivos para conducir a la defensiva y respetando las leyes de tránsito. No es necesario conducir de manera abusiva, a toda velocidad, sobrepasando peligrosamente o tratando de generar daño a los demás.
Los salvadoreños nos debemos armar de tolerancia, paciencia y respeto por los demás. Cualquier tipo de vehículo conducido irresponsablemente o de manera intrépida se convierte en un arma que puede ser letal. Conducir de manera ofensiva es un atentado para nuestras propias vidas como conductores y para los demás conductores, nuestros acompañantes y los peatones.
2026 pinta para un incremento de accidentes viales, lesionados y muertos, especialmente de motociclistas, pero si cada uno tomamos conciencia y manejamos a la defensiva respetando a los demás y las leyes, podemos bajar los guarismos. No vale la pena morir en las carreteras, en un barranco, dentro de los hierros retorcidos de un vehículo o en un hospital. Tampoco vale la pena quedar lisiado para el resto de la vida o hacer gastar al Estado miles de dólares en procesos de recuperación hospitalaria. Salvemos vidas, conduzcamos con tolerancia y paciencia… Con responsabilidad.
*Jaime Ulises Marinero es periodista

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