7,330 días después de jugar sus primeros minutos en un Mundial, Cristiano Ronaldo ha echado el cierre. Derrotado, él y la selección portuguesa, por España (1-0), por un gol de Mikel Merino, deja el torneo como el único jugador en casi un siglo que ha marcado en seis ediciones, pero sin lograr el título que le hubiese sentado en la mesa de los más grandes de la historia.
«Ojalá no sea mi último partido». Relajado, sonriente, Cristiano expresó la víspera su temor a un final prematuro. No por quedarse sin un título que ya tiene Leo Messi, su antagonista, sino por rendirse al paso del tiempo, a la evidencia de que, con 45 años, sería una quimera pensar que puede jugar una séptima Copa del Mundo. «Cristiano no va a ser más o menos Cristiano por ganar la Copa del Mundo», aseguró la víspera.

Deja una respuesta