El Juventus Turín destrozó este lunes al Cremonese (5-0) con una autoridad abrumadora, con un festival de goles y juego que le permitió auparse de nuevo a los puestos de Liga de Campeones y meter presión a la cabeza de carrera por el ‘Scudetto’.
La llegada de Luciano Spalletti al banquillo de la ‘Vecchia Signora’ recondujo el mal inicio de temporada. El técnico sólo cuenta con una derrota entre todas las competiciones desde su debut el 1 de noviembre, curiosamente ante el propio Cremonese. Trece partidos sin perder, sólo un tropiezo contra el Nápoles, su anterior club. El exseleccionador italiano, en apenas dos meses y medio, ha lavado la cara de un equipo que ahora compite siguiendo un plan efectivo.
Lejos quedan ya aquellos momentos en los que la ‘Juve’ parecía no saber a qué jugaba. Un par de ajustes tácticos, como el de retrasar a Koopmeiners a la posición de central, y los ‘bianconeri’ mejoraron en salida de balón. La confianza fue llegando sola y arriba, pese a las dudas, cada vez es un equipo más efectivo, con más jugadores en dinámica.
Que se lo digan a Davide Nicola, que con su Cremonese sufrió una goleada sin paliativos que pudo ser mucho mayor. Porque a los cinco tantos encajados se le pudieron sumar al menos otros dos de Jonathan David, uno anulado por fuera de juego y un disparo sin meta que se topó con el palo.
No lo necesitó esta vez la ‘Juve’, que inició su goleada con mucha suerte. Porque el gol que dio el pistoletazo de salida fue algo casi surrealista. Cazó Miretti una volea tremenda desde la frontal del área que pegó directamente en la cabeza de Bremer. El balón, claro, cambió de trayectoria y evitó la estirada de un Audero que fue al otro lado.
Apenas tres minutos después, el dominio evidente volvió a pagar a la ‘Juve’. Contra perfectamente conducida por Thuram, pletórico en el centro del campo con un físico diferencial para romper líneas. El francés, hijo del mítico Lilian y hermano de Marcus (delantero del Inter), sirvió en bandeja de plata el tanto a David.
Y no contento con eso, superada la media hora, provocó el penalti que acabó en el tercer tanto del choque, el último de la primera mitad. Su intento de pase encontró la mano estirada de Baschirotto. Yildiz se preparó desde los once metros. Falló. Pero el rechace favoreció al turco, que definió después a puerta vacía.
Ahí el partido murió definitivamente para un Cremonese que, por un momento, pese al zarandeo inicial, soñó con una remontada. En concreto en el minuto 25, cuando el colegiado señaló penalti a su favor. El VAR entró a corregir y Nicola, técnico de los de Cremona (norte), fue expulsado por sus protestas ante la decisión.
Ya en la segunda mitad se confirmó simplemente la superioridad. El Cremonese bajó los brazos, la ‘Juve’ mantuvo el nivel. Y los goles fueron cuestión de tiempo. Dos de McKennie. El primero, nada más reanudar, algo favorecido por Terracciano, que intentando sacar el balón acabó introduciéndolo en su meta. El segundo, superada la hora de duelo, con un gran remate de cabeza.
La victoria, clara y merecida, colocó a la ‘Juve’ de nuevo en puestos de Liga de Campeones. Es cuarta con 39 puntos, empatada con el Roma (5º). Por arriba, el Nápoles con 39 también, el Milan con 40 y el Inter con 43. Eso sí, los tres primeros tienen que recuperar un partido que no pudieron disputar el fin de semana de la Supercopa.
