La cuenta regresiva terminó este jueves en Ciudad de México, donde miles de aficionados recorrieron la denominada “última milla” rumbo al Estadio Azteca para asistir al partido inaugural del Mundial 2026 entre las selecciones de México y Sudáfrica.
El ambiente festivo se apoderó de las calles cercanas al histórico recinto deportivo. Entre bandas musicales, danzas tradicionales, banderas mexicanas y camisetas de la selección nacional, los seguidores avanzaron hacia el estadio en una jornada marcada por la emoción y el colorido.
Sin embargo, el despliegue para recibir el evento también estuvo acompañado por un amplio operativo de seguridad. Agentes de la Guardia Nacional, policías capitalinos, personal de tránsito y funcionarios de movilidad resguardaron el perímetro establecido alrededor del escenario mundialista.
La vigilancia se extendió por los accesos principales y el corredor de la última milla, donde se instalaron vallas, controles de ingreso y restricciones al tránsito vehicular, modificando por completo la dinámica habitual de la zona.
Las autoridades mantuvieron bajo control los alrededores del estadio y evitaron que manifestaciones de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) alcanzaran la zona destinada a las actividades del Mundial.
A pesar de la organización y el ambiente festivo, algunos habitantes de los barrios cercanos expresaron inconformidad por las restricciones impuestas durante la jornada. Vecinos aseguraron que no pudieron realizar actividades comerciales que habitualmente representan ingresos adicionales en días de eventos deportivos.
«Lo aíslan a uno y cuando uno quiere trabajar no lo dejan trabajar y los que roban y todo ahí va su mochada (…) esto ya es una corrupción», afirmó María de la Luz López, residente del sector, mientras observaba el paso de los aficionados.
Mientras algunos habitantes denunciaban limitaciones para vender alimentos, bebidas o utilizar espacios de estacionamiento, aficionados buscaban entradas de última hora y manifestaban estar dispuestos a pagar hasta 110,000 pesos por un boleto para el encuentro inaugural.
«Ay no, somos muy pobres como para pagar un boleto de mucho dinero», expresó la señora Lulú al referirse a los altos costos de acceso al evento.
No obstante, algunos comercios sí reportaron beneficios por la llegada masiva de visitantes. Tiendas de conveniencia ubicadas en las cercanías registraron un aumento considerable en las ventas de agua, refrescos, botanas y cerveza debido al constante flujo de personas.
El Mundial representa una importante apuesta económica para México. Las proyecciones estiman la llegada de más de 5.5 millones de visitantes y un impacto económico de entre $1,800 millones y $3,000 millones. Solo la Ciudad de México espera generar alrededor de $1,460 millones en beneficios durante el torneo.

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