El papa autoriza nuevas beatificaciones: un laico español muerto en Ecuador y un grupo de religiosos asesinados en la guerra civil

El papa León XIV autorizó este lunes dos decretos clave que abren el camino hacia la beatificación de un laico español y de un grupo de religiosos asesinados en España, informó el Vaticano desde Ciudad del Vaticano.

Uno de los decretos reconoce la “oferta de la vida” de Pedro Manuel Salado Alba, un laico nacido en Cádiz en 1968, quien murió en 2012 en Ecuador tras rescatar a siete niños que eran arrastrados por el mar.

Salado Alba, miembro de la asociación eclesial Hogar de Nazaret, desarrolló su labor pastoral en Ecuador desde 1999, específicamente en Quinindé, provincia de Esmeraldas, donde dirigió una escuela y trabajó con menores en situación vulnerable.

El 5 de febrero de 2012 falleció en la playa de Tonsupa debido a un agotamiento extremo, luego de lograr salvar a los siete menores que estaban en peligro de ahogarse, hecho considerado como un acto de entrega total por los demás.

El reconocimiento de la “oferta de la vida” se basa en el documento “Maiorem hac dilectionem”, impulsado por el papa Francisco, que permite abrir procesos de beatificación para quienes “con la intención de seguir al Señor, impulsados por la caridad, han ofrecido heroicamente su propia vida por el prójimo, aceptando libre y voluntariamente una muerte cierta y prematura”.

Este caso avanza dentro de las vías tradicionales hacia la santidad, que incluyen el reconocimiento de virtudes heroicas o el martirio, y requiere la comprobación de un milagro atribuido a su intercesión para la beatificación.

En paralelo, el pontífice también firmó el decreto que reconoce el “martirio” de Estanislao Ortega García y otros 49 religiosos asesinados entre julio y noviembre de 1936 en Cataluña, durante la Guerra Civil Española.

Según el Vaticano, todos murieron “por odio a la fe” en un contexto de persecución religiosa, lo que permite su beatificación sin necesidad de acreditar un milagro previo, acelerando así su camino dentro de la Iglesia.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *