A sus 35 años y originaria de Quezaltepeque, Cindy Marielos Martínez tiene una convicción profunda: «la valentía, la capacidad de proteger personas y bienes no están determinadas por un género». Como subteniente y encargada de la sección de capacitación externa en el cuartel central del Barrio Santa Anita, su trayectoria es un testimonio de cómo las mujeres están ganando terreno en el Cuerpo de Bomberos de El Salvador.
Martínez ingresó a la institución en el año 2022 impulsada por un llamado inquebrantable de ayuda. «Siempre he sentido la necesidad de servicio hacia los demás. Considero que esto es una vocación, el llamado a atender cualquier tipo de emergencia y estar para las demás personas en momentos de vulnerabilidad», explica.
Al inicio de su proceso, en una profesión históricamente asociada a la figura masculina, ella misma se cuestionó si como mujer podía aplicar a la institución. Al recibir una respuesta afirmativa, descubrió un entorno de equidad en la preparación: «Nunca sentí un obstáculo en todo el proceso de formación… fue un proceso igual, con las mismas exigencias técnicas para todos los compañeros, hombres y mujeres», afirma. Hoy, Cindy es una de las 165 mujeres que conforman la institución a nivel nacional, de las cuales 70 están en la primera línea del área operativa.
Enfrentando el fuego y el miedo
El trabajo operativo conlleva riesgos que su círculo íntimo debe asimilar. Aunque confiesa que para su familia existe el temor natural de que ella se enfrente a situaciones de riesgo, siempre ha contado con el respaldo incondicional de sus padres.
Para la subteniente, el temor es una reacción humana ante lo desconocido que se domina a través de la vocación. «El miedo siempre va a existir, no sabes a qué te vas a enfrentar en una emergencia (…) pero creo que es esa vocación la que lo empuja a poder atender estas emergencias y saber que va a ser de ayuda», confiesa.
Ese instinto la guió desde su primera misión —el rescate de tres hombres atrapados en un espacio confinado— hasta la emergencia que más la ha marcado por su imponente magnitud: un voraz incendio estructural en una fábrica de velas. «Salimos alrededor de las 2:00 de la tarde (…) era un incendio bastante desarrollado… atendimos la emergencia con éxito, regresamos a la estación alrededor de las 11:00 de la noche», relata.
Superar estos retos extremos forja lazos de hermandad. Martínez destaca la fuerte camaradería que existe tanto entre las bomberas como con sus compañeros hombres, lo que le ha permitido encontrar «una segunda familia» y un gran sentido de pertenencia en su estación. El mayor desafío que visualiza a largo plazo para la institución es mantener esa ruta, apostando por la profesionalización constante de todo el personal en la diversidad de áreas de emergencia, como el manejo de materiales peligrosos y rescates complejos.
Un legado en el Día de la Mujer
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la presencia de la subteniente adquiere un peso simbólico. Para ella, vivir esta fecha portando su uniforme significa «ser parte de una historia de lucha y de profesionalización para las mujeres, el derrotar estereotipos o paradigmas».
Para que más salvadoreñas logren insertarse en profesiones desafiantes, Martínez señala que la clave está en el empoderamiento y en «el poder desarrollar habilidades y capacidades en las mujeres para poder estar preparada ante cualquier reto profesional o personal».
A todas aquellas mujeres que sienten el mismo instinto de servicio y no saben cómo dar el primer paso, la subteniente les deja un mensaje contundente: «Que no tengan miedo, que se preparen, y si se presenta la oportunidad de una convocatoria, que no duden en presentarse a las diferentes pruebas (…) que siempre se sigan profesionalizando y preparando».

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