Es de locos

Donald Trump está haciendo locuras, pero no está loco. No están locos los de su entorno tampoco. Son, como decía un tío mío, ‘animalas’. Listos, pues. Perversos y macabros. Aprovechan todos los resquicios y todos los recursos y todos los escudos para filtrar sus intereses.

Quizá nunca como hoy la política norteamericana ha mostrado sus costuras de una forma tan lamentable.

Ambición, banalidad del mal, crueldad verbal, obsesión de poder y muertes reales por acciones de guerra, todo eso mezclado y agitado hasta el mareo es lo que el mundo está viviendo en este momento. Porque lo que ocurre en la guerra contra Irán que llevaa cabo Estados Unidos no es un asunto de Oriente Medio. Trump se está llevando de encuentro la institucionalidad norteamericana, sí, pero está arrastrando al mundo al precipicio de una confrontación impredecible.

Esta guerra ‘inventada’ por los productores de armas norteamericanos le va a salir muy cara a Estados Unidos. No solo por los miles de millones de dólares que se están invirtiendo (solo los dos aviones norteamericanos destruidos hace unos días en Irán costaron más de 100 millones cada uno; y a eso habría que agregarle unos 200 millones gastados en el rescate de cada piloto), sino porque Trump y sus halcones están solos en esta peligrosa aventura.

Desde el balcón de enfrente, China y Rusia observan con atención la danza guerrera lóbrega de este pobre hombre atolondrado y atormentado que está jugando a la ruleta rusa, de espaldas y con el pulso tembloroso.

La Unión Europea, mientras tanto, mira para otro lado, y habla en trabalenguas para no decir nada significativo y no comprometerse con Estados Unidos en este absurdo escenario conflictivo.

El Reino Unido, a medio freno, apenas asoma la testa en todo esto.

Milei está con Trump, pero eso es un chiste, porque en este momento Argentina es un país que va renqueando por las desatinadas decisiones de un gobierno irresponsable que está desamparando a millones de argentinos.

Estados Unidos está solo en este trance. Y es mejor que sea así, porque las cabezas de todo esto, cuando escampe, tendrán que pagar la factura.

Lo de Venezuela ‘les salió bien’, podría decirse, por ese entuerto que han dejado allí y que es de difícil dilucidación.

Lo de Irán está ‘saliendo mal’, porque quienes están llevando las ideas a la cabeza de Trump al parecer no están tan en sus cabales. O son limitados de entendederas.

Lo de Groenlandia al parecer fue una trampa. Pura charlatanería de matón de barrio. Porque meterse con la OTAN (de la que aún forma parte Estados Unidos) es un tanto descabellado.

Lo de Cuba no termina de arrancar. ¿Querrán meterse en la isla? ¿Han calculado lo que pasaría?Irán está lejísimos de Estados Unidos, pero Cuba está enfrente de las costas norteamericanas.

De México por ahora Trump ya dejó de hablar, porque al parecer le hablaron al oído y le desaconsejaron seguir azuzando por ese lado.

Hay voces dentro de Estados Unidos que ya hablan de invocar la 25 Enmienda para sacar a Trump. Pero, al parecer, es complicado por esa vía. Otros están apostando a que, en noviembre próximo, con las elecciones de medio término, esta política desquiciada comience a frenarse.

La verdad es que entre tanto Trump sigue cruzando líneas rojas y causando daño. Porque anunciar por su red social que aniquilará a un país (Irán) si no se somete a sus caprichos debería ser suficiente, no para quitarle la llave del carro, sino para quitarle el carro de una vez.

El anuncio de una ‘tregua de dos semanas’ entre Irán y Estados Unidos quizás está sugiriendo que la improvisación de Trump y sus vaqueros le está tendiendo trampas. Estas semanas de guerra contra Irán han sido carísimas en términos financieros y en vidas humanas de iraníes, puesto que ya se estaba atacando infraestructuras civiles.

Estados Unidos quería la rendición de Irán (así como hizo con Hamás, en Gaza), pero, aunque ese país ha sido golpeado con dureza, Irán no se ha rendido. Ha sido derrotado en lo militar en el corto plazo, dada la desproporción de recursos tecnológicos de guerra. Sin embargo, ha tenido capacidad de respuesta.

Imposible saber si esto ha terminado o no. Lo cierto es que la Administración Trump, como la de Reagan y las de los Bush han estado regidas por mentes perturbadas a las que no les importa ni la democracia ni la paz mundial ni nada.

La acumulación de riquezas ha sido su divisa y a ese ídolo le rinden tributo sin pudor alguno.

No están locos, pero es de locos todo esto.

 

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Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

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