Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos afectaron al menos a 13 millones de personas y provocaron más de 3,000 muertes en África durante 2025, según el informe “Estado del Clima en África 2025”, presentado este jueves por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El organismo indicó que las inundaciones fueron el desastre más frecuente del año y representaron más de la mitad de los eventos extremos registrados en el continente. Entre los episodios más graves figuran las inundaciones ocurridas en abril en la República Democrática del Congo, donde murieron más de 160 personas, así como las registradas en mayo en Nigeria, que dejaron más de 200 fallecidos.
La OMM también reportó que la sequía golpeó a más de 8.5 millones de personas en África oriental, principalmente en países del Cuerno de África como Somalia y Kenia, donde las lluvias se mantuvieron por debajo de los niveles habituales durante gran parte del año.
«Las señales de un clima cambiante son evidentes en toda África, desde el aumento de las temperaturas y la subida del nivel del mar hasta las inundaciones y sequías devastadoras», afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El estudio señala que la temperatura media anual del continente se ubicó entre la tercera y la séptima más alta de la que se tiene registro. Además, destaca que el ritmo de calentamiento observado desde 1991 supera al de cualquier otro período de 30 años registrado anteriormente.
Las mayores anomalías de temperatura se observaron en el norte de África, especialmente en zonas costeras de Argelia y Túnez, donde el incremento térmico ha sido más evidente en los últimos años.
La OMM alertó además sobre la acelerada desaparición de los glaciares africanos. De acuerdo con el informe, estas masas de hielo han perdido más del 90 % de su superficie desde finales del siglo XIX. En el monte Kilimanjaro, por ejemplo, el área cubierta por hielo pasó de 11.4 kilómetros cuadrados en 1900 a menos de un kilómetro cuadrado en la actualidad.
La agencia de Naciones Unidas también documentó una reducción significativa de los glaciares en el monte Kenia y en la cordillera de Ruwenzori, ubicada entre Uganda y la República Democrática del Congo. Asimismo, advirtió que el nivel del mar está aumentando a una velocidad superior al promedio mundial en varias regiones africanas, lo que agrava los riesgos para las comunidades costeras y los ecosistemas marinos.
Pese a la magnitud de los impactos, la OMM subrayó que menos del 40 % de los países africanos cuenta con sistemas adecuados de alerta temprana multiamenaza, herramientas consideradas fundamentales para reducir pérdidas humanas y económicas. Sin embargo, destacó avances en la cooperación entre servicios meteorológicos, autoridades locales y organismos de gestión de emergencias para fortalecer la preparación ante futuras crisis climáticas.

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