Más de 200,000 personas han sido evacuadas en el suroeste de Francia debido a los incendios forestales que continúan propagándose, principalmente en la región de Gironda, donde las llamas han destruido cerca de 98,000 hectáreas, una cifra récord, según informó el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez.
El mayor foco permanece en Gironda, el departamento más extenso de la Francia metropolitana, donde las autoridades evacuaron a 167,000 personas, de las cuales una tercera parte abandonó sus viviendas durante la noche del viernes. A ellas se suman otras 30,000 evacuadas en la vecina región de Landas.
De acuerdo con las autoridades, el incendio en Gironda ha consumido alrededor de 40,000 hectáreas. Aunque el aumento de la humedad ha contribuido a reducir momentáneamente la intensidad del fuego, el cambio en la dirección de los vientos volvió a favorecer la propagación de las llamas.
El Gobierno francés reforzó las labores de emergencia con el despliegue de bomberos, militares y otros equipos especializados. Actualmente, 500 efectivos trabajan en la zona, mientras que otros 500 serán incorporados en las próximas horas y un protocolo adicional permitirá movilizar otros 500 más para combatir los incendios.
El balance oficial también indica que 54 bomberos han requerido atención médica durante las labores de extinción y nueve de ellos fueron evacuados por lesiones, aunque las autoridades informaron que ninguno se encuentra en peligro de muerte.
Ante la magnitud de la emergencia, el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó una nueva reunión de la célula interministerial de crisis para coordinar las acciones de respuesta frente a los incendios forestales que afectan distintas zonas del territorio francés.
La emergencia también impactó el desarrollo del Tour de Francia. Los organizadores anunciaron que la etapa final de este domingo será reducida de 133 a 89 kilómetros y se disputará únicamente en París para liberar recursos de seguridad y servicios de emergencia que serán destinados al combate de los incendios.
En un comunicado conjunto, la Prefectura de Policía de París y los organizadores del Tour de Francia señalaron que la decisión responde a la necesidad de concentrar los recursos disponibles en la atención de la crisis provocada por los incendios forestales, que mantienen en alerta a gran parte del país.

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