Jordania hará este martes su estreno en una fase final de la Copa del Mundo cuando enfrente a Austria en el estadio San Francisco Bay Arena, en un encuentro que representa uno de los momentos más importantes en la historia del fútbol jordano.
El combinado dirigido por el marroquí Jamal Sellami llega al torneo con una interrogante táctica que ha acompañado al equipo durante su preparación: decidir si debe presionar alto en campo rival o mantenerse replegado para proteger su área frente a selecciones de mayor experiencia internacional.
La discusión quedó expuesta durante un amistoso disputado a finales de mayo contra Suiza. En ese encuentro, la principal figura jordana, Mousa Al-Tamari, pidió a sus compañeros adelantar las líneas para incomodar la salida rival, una decisión que terminó costándole caro a su selección.
La jugada derivó en una rápida respuesta del conjunto suizo, que aprovechó los espacios para ampliar la ventaja en un partido que terminó con victoria europea por 4-1. El episodio provocó la molestia del seleccionador Sellami, quien cuestionó públicamente la falta de disciplina táctica.
“Lo más importante” en el fútbol es que los jugadores “respeten las instrucciones del entrenador y hagan lo que se les pide”, manifestó el técnico tras aquel compromiso, dejando clara su postura sobre el funcionamiento colectivo del equipo.
Precisamente, esa situación adquiere mayor relevancia porque el rival de turno será una de las selecciones que mejor representa la filosofía de la presión adelantada. Austria, dirigida por el alemán Ralf Rangnick, basa gran parte de su identidad en el llamado “gegenpressing”, un modelo de juego que busca recuperar el balón inmediatamente después de perderlo.
Rangnick, considerado uno de los principales impulsores de esta corriente táctica en el fútbol moderno, ha construido una selección agresiva, intensa y vertical. Su propuesta se enfoca en recuperar la posesión en pocos segundos y atacar con rapidez antes de que el rival pueda reorganizarse defensivamente.
La apuesta ha dado resultados para Austria, que vuelve a disputar una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia. El conjunto europeo llega con una identidad definida y con la confianza de haber consolidado un sistema de juego que gira alrededor de la presión constante.
En ese contexto, Jordania afrontará un desafío mayúsculo en su estreno mundialista. El equipo asiático intentará equilibrar la disciplina táctica exigida por Sellami con la ambición ofensiva de jugadores como Al-Tamari, en busca de un resultado histórico frente a una de las selecciones más intensas del torneo.

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