India inició el miércoles la primera fase de su nuevo censo nacional tras 15 años sin actualización, con el objetivo de registrar a 1,450 millones de personas en la mayor operación administrativa del mundo.
El proceso incorpora por primera vez cinco elementos clave que reflejan transformaciones sociales y tecnológicas, entre ellos el sistema de castas, las condiciones en asentamientos informales, las uniones no matrimoniales y el acceso a internet.
El censo, que debió realizarse hace una década, sufrió un retraso de cinco años debido a la pandemia y ajustes administrativos, generando un vacío de información que afecta la planificación estatal.
En ese contexto, el analista Harish Ramaswamy señaló: “El vacío de datos desde 2011 ha provocado que el Estado diseñe sus políticas públicas a ciegas, sin conocer la realidad actual de quienes viven en los márgenes de la sociedad”.
Uno de los principales ejes será la actualización del sistema de castas, clave para definir políticas públicas y programas sociales en un país marcado por la desigualdad.
Para Ramaswamy, el censo representa una herramienta de “justicia distributiva” en una nación donde el 1 % más rico concentra el 40.1 % de la riqueza total.
El recuento también permitirá actualizar las cuotas de empleo público y las ayudas dirigidas a grupos históricamente desfavorecidos, como los dalits o “intocables”.
En paralelo, el estudio abordará el reto de la India urbana informal, donde el 41.4 % de la población vive en condiciones precarias, equivalente a unos 210 millones de personas.
“La cobertura completa, especialmente en áreas urbanas densas y asentamientos informales, se presenta como uno de los mayores retos que todavía depende de las visitas presenciales”, explicó el demógrafo Rajesh Shukla.
Otra novedad es la inclusión de parejas en unión libre, que serán reconocidas según la autopercepción de los convivientes, sin necesidad de documentación legal.
Además, el censo introduce por primera vez un sistema digital, con una plataforma en 16 idiomas que permitirá la “autoenumeración” voluntaria de los ciudadanos antes de la verificación presencial.
Sin embargo, las autoridades reconocen que la brecha tecnológica sigue siendo un desafío, por lo que el proceso combinará herramientas digitales con trabajo de campo para evitar la exclusión de los sectores más vulnerables.
Finalmente, el censo también medirá el acceso a internet en los hogares, un indicador clave para entender las desigualdades en conectividad y desarrollo en el país.

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