El fenómeno de El Niño podría ser «fuerte» para finales de 2026, advierte la NOAA

El Centro de Predicciones Climáticas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) mantiene la advertencia del fenómeno de La Niña a corto plazo, pero ha activado simultáneamente la vigilancia de El Niño.

El último informe sobre El Niño indican que el fenómeno de calentamiento podría no solo desarrollarse a mediados de año, sino alcanzar una intensidad «fuerte» para el último trimestre de 2026.

Tras meses de influencia de La Niña, el reporte emitido en marzo de 2026 marca un parteaguas. Mientras que en febrero los modelos solo hablaban de una probabilidad de entre 50 % y 60 % de desarrollo hacia finales del verano, esta semana los científicos de la NOAA afirman que existe un 62 % de probabilidad de que El Niño surja entre junio y agosto de 2026, y que este persista hasta finales de año.

El dato más crítico para los sectores productivos y la gestión de recursos hídricos es la intensidad proyectada. Por primera vez en el año, la NOAA detalló que, si El Niño se forma, existe una probabilidad de 1-en-3 de que este sea catalogado como «fuerte» durante el periodo de octubre a diciembre de 2026.

En términos climatológicos, esto significa que las temperaturas en la principal región de monitoreo del océano Pacífico (Niño-3.4) podrían alcanzar o superar anomalías térmicas de +1.5°C.

Para El Salvador y Centroamérica, la consolidación de un fenómeno de esta magnitud a finales de año representa un riesgo mayúsculo de sequía, afectando directamente la retención de humedad y amenazando la cosecha de «postrera».

¿Qué despertó al gigante en el océano? ¿Cómo pasamos de una transición retrasada en febrero a esta alerta en marzo? La respuesta está «bajo el capó» del océano Pacífico.

A principios de año, el agua superficial se mantenía fría —registrando -0.5°C en enero y bajando sorpresivamente a -0.9°C en el reporte de febrero—. Sin embargo, el informe de marzo revela que el aumento abrupto en las probabilidades de El Niño está respaldado por «una gran cantidad de calor en la subsuperficie del océano».

Este calor profundo continuó fortaleciéndose a lo largo de los meses y ahora amenaza con emerger a la superficie, interactuando con un debilitamiento esperado de los vientos alisios en los niveles bajos de la atmósfera.

Antes de que El Niño tome el control total, el clima mundial experimentará un volantazo en cuestión de semanas. La transición hacia condiciones ENOS-neutrales (ni frío ni calor extremos), que el Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador (MARN) esperaba originalmente para el trimestre enero-marzo, se ha ajustado.

La NOAA pronostica ahora que el fin de La Niña y el paso a la neutralidad ocurrirá «en el próximo mes», siendo esta fase neutra la dominante de manera efímera hasta mayo-julio, con un 55% de probabilidad.

En resumen, la ventana de normalidad climática será corta. El péndulo pasará rápidamente de los remanentes fríos de La Niña a una acumulación masiva de calor que amenaza con cerrar el 2026 bajo el dominio de un poderoso fenómeno de El Niño.

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