No son buenas noticias

No pueden ser buenas noticias que fuerzas especiales de los Estados Unidos ―apoyadas por todo el dispositivo de mar y de aire que está instalado en las costas del Caribe― hayan incursionado en territorio de Venezuela y capturado a Nicolás Maduro y a su esposa.

Quienes ahora aplauden, venezolanos o no (los presidentes Milei y Noboa, en primera fila), no saben o no comprenden o no les importa el impacto que esta acción tiene en la relación de Estados Unidos con América Latina. Ahora Milei y Noboa están sentados en la estaca, pero mañana no.

Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, ha condenado con energía esta acción estadounidense, como era lógico de esperar. Donald Trump, el vocero, por ahora, de estas iniciativas imperiales, en su tono zumbón de siempre se ha limitado a decir que ‘algo tendrá que hacerse con México’. También Lula, el presidente brasileño, se ha pronunciado y ha señalado el peligro de que prevalezca la ley del más fuerte en las relaciones internacionales.

El panorama está claro: la Organización de las Naciones Unidas, de facto, no existe como autoridad mundial. No existió para Ucrania ni para el genocidio de Gaza y no existirá para el caso venezolano. Pareciera que ahora los Estados Unidos tienen la cancha libre para poner y quitar y censurar y aprobar cualquier cosa en América Latina. ¿Es así?

La debilidad mayor de Maduro y su grupo fue infravalorar las intenciones norteamericanas y haber vulnerado la constitucionalidad venezolana e imponerse de forma fraudulenta en la pasada elección presidencial. Esa ilegitimidad y la ilegalidad consecuente brindaron un pretexto espléndido a los que ahora se presentan como los llamados a regir los destinos de América Latina.

El asunto es saber qué pasará ahora dentro de Venezuela. Eyectaron a Maduro, sí, en una espectacular operación militar al mejor estilo de Hollywood, y se lo llevaron a New York. ¿Pero eso resuelve qué? Entraron como un rayo y se fueron al instante. No han acantonado tropas en territorio de Venezuela. ¿Podrían hacerlo? Quizá sí, pero al parecer valoraron que ese desgaste sería veloz y contraproducente por la repulsa internacional, y también porque Estados Unidos no está en condiciones financieras de cargar con una ocupación territorial de gran envergadura. Es decir, tiene sus propios límites.

Sin embargo, horas después del ataque a Venezuela Trump ha dicho que Estados Unidos ‘gobernará’ ese país mientras se da una transición, que es de suponer su administración también patrocinará. ¿Es que ya hay miles de soldados estadounidenses dentro de Venezuela para tal efecto? ¿O desde los barcos estacionados se hará esto? ¿O vendrá una nueva oleada de ataques?

Se llevaron a Maduro, pero todos los demás dirigentes siguen en Venezuela. ¿Podrán continuar gobernando con el acecho que está ahí? ¿Los irán a traer? ¿Esperarán a que se vayan por su cuenta? ¿Qué escenario es el que se ha creado y por cuánto tiempo esto seguirá así? ¿Se desencadenará un proceso de resistencia?

Lo cierto es que el actual gobierno de Estados Unidos ha hecho sentir su poder imperial y hasta este momento ha concretado lo que se ha planteado. Ahora vienen las consecuencias de todo esto. Tanto fuera como dentro de Estados Unidos. Y es que esta administración norteamericana de hecho está en guerra en diversos puntos del planeta y eso es complicado sobre todo cuando Estados Unidos no se encuentra en su mejor momento económico.

Sacar de cuadro a Maduro es una cosa y tomar el control completo de Venezuela es otra. Según las palabras de Trump eso es lo que sigue a continuación. Y como lo ha aseverado en sus declaraciones después del ataque a Venezuela, el petróleo es la joya de la corona por la que van. Y también por otros materiales que están en la zona del Orinoco.

Si llevarse a Maduro le demoró un par de horas, ¿cuánto tiempo le tomará controlar el territorio venezolano? ¿Está Estados Unidos en capacidad militar y financiera de realizar tal cosa? ¿Hay que suponer que no habrá resistencia dentro de Venezuela? Por ahora el obstáculo que tienen que derribar los norteamericanos es el actual dispositivo estatal que está en manos del equipo de Maduro. Eso es en realidad lo que sigue, antes de ‘gobernar’ Venezuela.

Las aventuras de intervención de Estados Unidos en diferentes puntos del planeta no salieron bien en el siglo XX: Nicaragua, Vietnam, Afganistán. ¿Por qué está sí? Lo ocurrido este 3 de enero en Venezuela, de ningún modo, son buenas noticias. Puede ser el inicio de un período turbulento para América Latina.

 

 

*Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones