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  • El papa cumple 12 de años de pontificado en hospital y con el futuro de Iglesia en el aire

    El papa cumple 12 de años de pontificado en hospital y con el futuro de Iglesia en el aire

    Francisco cumple 12 años de pontificado, desde aquel 13 de marzo de 2013, cuando se presentó al mundo en el balcón de la logia central de la basílica de San Pedro, y lo hace en el hospital, donde se recupera de graves problemas respiratorios, mientras el mundo piensa inevitablemente en el futuro de la Iglesia.

    El papa, que en su primer discurso ya avanzó la idea de una «Iglesia pobre para los pobres», ha centrado desde entonces todos sus esfuerzos en reformar la Santa Sede para hacerla más transparente y efectiva.

    Ahora, a sus 88 años y con problemas de salud, la incertidumbre radica en saber si saldrá del hospital con las fuerzas necesarias para continuar su pontíficado o si, en cualquiera de los casos, el próximo papa mantendrá una mentalidad reformadora o regresará al conservadurismo del pasado.

    Mayor presencia de las mujeres en la Iglesia

    Antes de ser ingresado en el hospital el 14 de febrero, el papa había impulsado uno de los objetivos de su pontificado: una mayor presencia de las mujeres en la Iglesia y con mayores cargos de poder.

    Y nombró a la religiosa Raffaella Petrini como la primera mujer presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el órgano que ejerce el poder ejecutivo en la Santa Sede, del que ya era secretaria general. Incluso cuando fue nombrada secretaria de la Gobernación, en 2021, fue la primera mujer en asumir ese cargo.

    Algunas semanas antes, Francisco nombró a la también religiosa Simona Brambilla, prefecta (ministra) para el dicasterio de los Institutos de Vida Consagrada: la primera mujer responsable de un dicasterio, algo hasta entonces reservado generalmente a cardenales.

    La reforma económica

    En estos 12 años, uno de los logros del papa ha sido la reforma total de la gestión de las arcas del Vaticano, objeto en el pasado de enormes irregularidades, como se ha comprobado en diferentes juicios, incluido el que condenó al cardenal Angelo Becciu, antiguo Sustituto de la Secretaría de Estado.

    Con la creación de la Secretaría de Economía, que gestiona todo el patrimonio inmobiliario y también los fondos que antes estaban a disposición de la Secretaría de Estado, el papa ha dado transparencia y sobre todo control a las cuentas, que finalmente también son públicas. Además de aprobar medidas para el menor gasto de los cardenales y crear una comisión para buscar fondos ante la bajada de las donaciones.

    La lucha contra la pederastia

    A su llegada al «trono de Pedro», el pontífice argentino tuvo claro la importancia de luchar contra la pederastia en el seno de la Iglesia y escuchar a las víctimas, para lo que creó la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, a la que recientemente exigió un informe anual sobre cómo procede la batalla contra los abusos.

    En estos años también ha realizado decenas de intervenciones de carácter legislativo e incluso eliminado el secreto pontificio en estos casos y obligado a las diócesis de cada país a ocuparse, algo que, sin embargo, está fallando, pues no en todos la Iglesia se ha tomado en serio obligaciones como la de crear centros de atención a las víctimas.

    Mientras que en el Vaticano sigue faltando rapidez y transparencia para informar sobre los casos de abusos y las sentencias de los sacerdotes implicados.

    Una Iglesia menos «italiana»

    Durante casi nueve años, el papa y una Comisión formada por nueve cardenales trabajó para la promulgación de la nueva Constitución «Praedicate Evangelium» (Predicad el Evangelio) que reforma la administración vaticana y sus diferentes dicasterios (ministerios).

    Francisco, además, ha dejado su legado con la elección del 80 % de los cardenales que elegirán al nuevo pontífice, al cambiar totalmente la distribución geográfica del colegio cardenalicio con muchos más representantes de países lejanos, de Asia y África, que no encontraban espacio en la Capilla Sixtina, y una menor representación de Europa y de Italia.

    Aunque esto no quiere decir que el próximo cónclave sea afín a las ideas de Jorge Bergoglio.

    La oposición que tomará la palabra en el próximo cónclave

    Todos estos cambios, como por ejemplo dar la bendición a las parejas gays, han provocado que en estos doce años se hayan desatado resistencias contra Francisco y que el área más ultraconservadora de la Iglesia católica mostrase sin ningún reparo su oposición a cualquier decisión del pontífice.

    Este ala podría tomar la palabra durante el cónclave para frenar las reformas y volver atrás en algunas cuestiones eligiendo un papa menos activo o un pontífice de transición.

  • La pandemia y yo

    La pandemia y yo

    Todo comenzó el viernes 31 de enero de 2020. Los medios de información de España nos anunciaron ese día a la primera persona contagiada por la pandemia originada unos meses antes en Wuhan, en la República Popular China. A partir de ese momento, era cuestión de días o semanas para que el coronavirus se expandiera por el resto de la Península Ibérica. Para esos momentos, muchos quizá no alcanzábamos a dimensionar la tragedia a la que nos enfrentábamos.

    En las siguientes semanas, empecé a ver signos de lo que estaba por llegar. Varios bares y negocios de ciudadanos chinos comenzaron a estar cerrados, con las persianas bajadas y un extraño rótulo común pegado. En resumen, todas esas cartulinas blancas decían que se habían marchado de vacaciones a su patria y que retornarían en unos quince días. Comencé a ver eso alrededor de la pequeña escuela de mi hija, en un barrio obrero situado a una media hora de distancia en metro de nuestra casa, en el centro de la capital catalana.

    El martes 15 de febrero, los medios catalanes de información difundieron que el SARS-Cov-2 ya estaba presente en el territorio autónomo de Cataluña. En pocas horas, los supermercados y farmacias de Barcelona habían agotado sus existencias de mascarillas quirúrgicas, gel hidroalcohólico, guantes y demás elementos sugeridos para evitar el contagio. Los estantes lucían vacíos y una extraña sensación colectiva se percibía en las calles.

    Esa tarde, fui a buscar a mi hija de diez años a su escuela, en su horario habitual. Le dije a mi esposa que compraría otros botes de alcohol gel y guantes en alguno de los supermercados o farmacias de los alrededores. Dimos varias vueltas por aquel barrio y sólo en una farmacia accedieron a vendernos un bote grande de gel a un precio mucho más alto del habitual, pero que no me vendería ninguno más. Para entonces, el pánico era más que evidente en las calles, plazas y transportes.

    El jueves 12 de marzo nos confinaron dentro de nuestros hogares, en cumplimiento del estado de alarma emitido por el gobierno español. Mi hijo de dos años llevaba una semana que le habían quitado el yeso de una operación en su pie derecho, que le practicaron dos meses antes y que le había impedido ir a su guardería municipal. Aún le costaba caminar, con su pierna plegada hacia atrás. Por las mismas fechas, mi esposa había terminado un contrato laboral y entraba a la inmensa red de desempleados. A partir de ese momento, la casa pasaba a depender de nuestros ahorros y algunos ingresos ocasionales. En nuestro hogar, a partir de ese momento no había lugar para las dudas ni las desesperanzas.

    El viernes 13 quise ir al supermercado a hacer una compra mayor para varias semanas, pero desistí por la cantidad de personas que entraban y salían del recinto, bastante cerrado. Por eso, fui hasta el sábado 14, al mediodía. El tropel humano era impresionante. La mayor parte de la gente no usaba ni guantes ni mascarilla. Más de alguna tosía. Yo ya llevaba tres días de sentir que mi cuerpo alojaba un resfrío y me dolía, pero no tenía fiebre ni otros síntomas. La cola para pagar era inmensa y se lo dije a mi esposa en un WhatsApp. Regresé a casa hacia las 4 de la tarde.

    Al día siguiente, un extraño cansancio se apoderó de mi cuerpo. Nunca había sentido algo así antes.

    El lunes 16 de marzo, me desperté con una fuerte opresión en el pecho. Me levanté de la cama y caminé los tres metros que separan a nuestro dormitorio del cuarto de baño. Me senté en la taza del inodoro. Mi cuerpo se tardó una media hora en encontrar una bocanada de aire. Vi cómo mis pulmones se movían adentro de tórax grueso. Parecía tener un ataque crónico de asma, como los que le daban a mi hermano cuando era niño. El dolor de cabeza era punzante y ya tenía algunas décimas de fiebre. La preocupación vino anexa a la diarrea. Parecía que hasta el agua que bebía me producía evacuaciones intensas y de muy mal olor, como si una pescadería completa se me hubiera podrido en las entrañas.

    Le escribí un mensaje de WhatsApp a mi esposa y le dije que no saldría más, que me aislaría en el dormitorio. Estuvo de acuerdo. A partir de ese momento, pasaría varios días y noches ella sola con los niños. Adentro de nuestra recámara, yo libraría una lucha por mi vida y las de ellos, sin ningún tratamiento conocido y sin vacunas. En mi cabeza rondaban las escenas dantescas de decenas de camiones militares con cientos de ataúdes de ancianos fallecidos en Italia.

    Tirado sobre nuestra cama matrimonial, sólo quería dormir. Como me había dado de alta en una app de los servicios catalanes de salud, me reporté y me comenzaron a dar seguimiento. Mientras, mis hijos jugaban en la sala o veían sus programas en la televisión. Yo no tenía ánimos para nada, ni siquiera para comer. Sólo quería cerrar los ojos y que todo ese malestar se fuera así de rápido como había llegado. Mi esposa me decía que no dejara que la fiebre avanzara, que me duchara y que me levantara. Cada movimiento implicaba buscar aire para respirar y mis pulmones no lo encontraban.

    Una trabajadora social que le daba seguimiento a mi hijo me llamó por videoconferencia. Me vio tan mal en la pantalla de su teléfono que me dijo que mejor lo dejáramos para otro día. No recuerdo si alguna vez cumplimos con esa tarea.

    En la mañana del martes 17 sentí que las fuerzas me abandonaban. Mis pulmones parecían perder la batalla. Marqué entonces al teléfono de la app. La chica que me atendió me dijo, a gritos, que pidiera una ambulancia para que me llevaran de emergencia al hospital de referencia para nuestro barrio. En los siguientes minutos, viví un ataque de pánico. Me aterroricé como nunca. Yo, sobreviviente de una guerra, terremotos, huracanes, pobreza y más, esa mañana le vi demasiado cerca el rostro a la muerte, mientras me faltaba el aire (llegué a oxigenar hasta 84), la diarrea no me daba tregua y la fiebre tendía a incrementarse.

    En los siguientes minutos tomé una decisión. No fue nada fácil. Y quizá hasta fui irresponsable. Lo reconozco. Pero en aquellos minutos pensé en que, si me iba al hospital, me iban a meter directamente a la UCI, me entubarían y quizá me moriría, sin volver a ver a mi familia ni que ellos tuvieran la oportunidad de despedirse de mi cadáver. En esos días, morir en una sala hospitalaria europea implicaba que los tuyos jamás te volvieran a ver, porque te metían en un ataúd sellado y te llevaban a una fosa en el cementerio o al crematorio municipal. Y me dio terror pensar en esas escenas que veíamos días antes por la televisión. Y decidí no llamar a la ambulancia, continuar aislado en nuestro dormitorio y que mi cuerpo diabético presentara la que podría ser su batalla final.

    De común acuerdo con los médicos que me monitoreaban por la app, tomé pastillas para el dolor de cabeza y la diarrea y mantuve mis dosis diarias de metformina e insulina, que entonces todavía me aplicaba dos veces.

    Gracias al servicio de entregas a domicilio de varios supermercados y tiendas, mi esposa preparó alimentos sanos y nutritivos. Eso y dormir casi 16 horas al día comenzó a hacer un impacto beneficioso en mi cuerpo.

    Por órdenes del gobierno de Cataluña, la beca de comedor escolar de mi hija fue transformada en dinero, depositado en una tarjeta de débito. Mi esposa fue a reclamarla a la escuela, en un transporte público vacío y con gentes algunas sin mascarillas y otras ataviadas con botes de agua cortados para que les sirvieran como máscaras. Regresó a casa con un profundo impacto de lo que vio, como si a nuestro alrededor se había desatado alguna de las variantes de un mundo distópico tantas veces advertido por las películas y las series de streaming.

    En uno de esos días de recuperación, descansaba en nuestra cama cuando mi esposa me escribió para decirme que la pequeña televisión de casa se había fundido. Era un aparato de segunda mano, comprado hacía unos años atrás mientras vivíamos en otro apartamento y sólo existía nuestra hija como única descendiente. Cinco años después, me da risa pensar en que yo pensaba en cómo comprar una televisión para mis hijitos encerrados, mientras yo sufría los embates de una pandemia, algo no visto en la humanidad desde el azote de la mal llamada gripe española o influenza, que causó unos 100 millones de decesos entre 1917 y 1919.

    Mientras pensaba en cómo resolver esa necesidad, cayó un mensaje en mi cuenta de correo electrónico. Una persona me decía que había reactivado un proyecto que yo le había presentado unos años antes y que me había depositado dinero en mi cuenta bancaria. En efecto, al abrir la app allí estaba la cantidad. Me dediqué unos minutos a buscar una televisión en la web de El Corte Inglés y encontré una, de buena marca, con inteligencia artificial y muchos adelantos para ese año. Lo mejor era que estaba a mitad de precio y que la entregaban al día siguiente en casa. La compré de inmediato. Me sentí muy agradecido por ese gesto que la vida me otorgaba para mis hijitos. Se lo comenté a mi esposa por un mensaje y me tumbé a descansar. Mi existencia no daba para más en esos momentos en que las fuerzas no me daban para leer, escribir ni ver programas de ningún tipo en mi viejo teléfono chino.

    En los días siguientes, descansé mucho y comencé a dar paseos cortos por la habitación. Hacia fines de marzo, pude salir de la habitación y di paseos por el apartamento, con mascarilla permanente en mi rostro para reducir las posibilidades de contagio. Si a mis hijos los pude contagiar, sólo hubo testimonio en un pañal del pequeñito, con una deposición de color extraño. Fuera de eso, nadie más presentó ningún síntoma entonces. Y así siguen, hasta ahora. Mi esposa sostiene que ella tuvo coronavirus en noviembre de 2019, cuando hubo unos días en que una gripe le cortó varias veces la respiración, pero no pasó a más y aquel malestar se le fue de la misma forma en que se alojó en su cuerpo. Tiempo después, un estudio clínico de las aguas residuales de la ciudad de mostró que el SARS-Cov-2 ya estaba presente en ese tiempo en la ciudad.

    Paso a paso, comencé mi recuperación durante las siguientes semanas. Buscaba maneras de respirar mejor, hacía tareas del hogar y descansaba. Fue una verdadera lucha para no dejarme vencer, para no ser otra estadística más en un mundo dominado por el terror y la desesperanza. Mi familia me necesitaba tanto entonces como ahora y no estaba dispuesto a perderme la oportunidad de ver crecer a mi hija e hijo y ser felices, a mi esposa doctorarse y soñar con la realización de muchos proyectos más.

    Durante tres meses, la radio, la televisión y las redes sociales se convirtieron en nuestras fuentes de información y entretenimiento. Leímos, escuchamos música, reímos, peleamos, escuchamos, cantamos, bailamos… Hicimos de todo para tratar de no enloquecer ante los embates del encierro y de la apremiante realidad mundial. Cuando nos lo autorizaron, mi condición diabética me permitió salir de casa a tirar la basura o a caminar por las calles y avenidas de Barcelona y no ser detenido por las autoridades policiales y militares, que entonces imponían multas altas a quienes se saltaban el confinamiento sin razón alguna. Algunas veces, después del 2 de mayo, mis hijos me acompañaron en esos paseos cortos por esa ciudad solitaria, sin las acostumbradas hordas de turistas por La Rambla o la Sagrada Familia. Todo eso formaba parte de las órdenes vertidas desde el gobierno central a partir del 28 de abril, cuando iniciaron las cuatro fases para proceder a desconfinar a la población. Para entonces, decenas de miles de personas habían fallecido víctimas de la pandemia en las residencias de mayores, casas y hospitales del territorio español, las islas Canarias y Baleares y las ciudades autonómicas de Ceuta y Meilla.

    A medida que el SARS-Cov-2 se iba de mi cuerpo, sus secuelas afloraron. Una de las más evidentes fue la caída acelerada del cabello y el sangramiento de encías. El debilitamiento y el cansancio me duraron meses, casi tanto como los malos períodos de sueño. Además, solía despertarme sudoroso, pensando que me visitaba un ser exterminador y me entraban nuevos episodios de pánico.

    Desde que resido fuera de El Salvador, esa fue la segunda vez que la vida me ofreció una extensión de mis días sobre este mundo. La primera fue cuando nos salvó a mi hija y a mí de morir en el atentado yihadista de Barcelona, por tan sólo cinco minutos que nos atrasamos en salir de casa y no estuvimos en La Rambla cuando todo ocurrió.

    El gobierno español nos sacó del confinamiento el 21 de junio, tras tres meses y ocho días de encierro. La pandemia aún no había cesado, pero las opciones de contagio eran cada vez más conocidas, las ciencias habían logrado avanzar a marchas forzadas para conocer más acerca del agente causante de la mortandad y ya había tratamientos más definidos, junto con decenas de curanderos y charlatanes que sugerían tomar lejía hasta aplicarse químicos y rayos ultravioletas para evitar ser presas de la Covid-19.

    Tras un duro verano de incertidumbres en torno nuestro, llegó septiembre y el regreso a clases. La niña había estado en clases normales y de inglés mediante Zoom, pero el niño regresaría a su segundo año de guardería tras su operación del pie. Ella necesitaría mascarillas, pero él no, por ser menor de cinco años. Ella estaría organizada en grupos burbuja dentro de su salón de clases. En caso de algún contagio, no encerraban a todo el grupo, sino que sólo hacían análisis clínicos programados en cada grupo burbuja. Además, en la entrada de la pequeña escuela trazaron círculos de colores a una distancia prudencial para evitar que niños y padres o madres de familia se arremolinaran e incrementaran las posibilidades de contagio. Mascarillas y gel fueron los símbolos de esos meses finales de 2020 y de todo el primer semestre de 2021.

    Tras recibir un mensaje del centro de salud de nuestro barrio barcelonés, el 11 de junio de 2021 acudí a un salón dentro de un museo de la ciudad. Por mi condición diabética, fui llamado a colocarme una de las primeras dosis de la nueva vacuna de RNA contra el coronavirus y sus efectos. Fue un momento histórico y biográfico, por lo que le pedí a una de las enfermeras que me tomara una foto con mi teléfono. Tras sobrevivir a la primera ola de la pandemia desprovisto de todo, aquella vacuna -la primera de las seis dosis que porto desde entonces- marcaba mi vínculo personal más estrecho con ese paso gigantesco para la humanidad sufriente. El intercambio científico mundial lograba un hito sin precedentes en un tiempo récord y abría las puertas para lograr más vacunas de ARN contra otras enfermedades de larga data.

    Las tradiciones navideñas y del fin de año llegaron junto con otra ola de la pandemia. Como ocurrió en el verano, las actividades públicas fueron hechas con grupos limitados y con zonas marcadas para la distancia entre un cuerpo y otro. El Cagatió (el Santa Claus catalán, un tronco al que hay que pegarle con un palo para que cague los regalos) fue dejado por el Oncle Buscall en la puerta de nuestro apartamento. Bajo su barretina de colores rojo y negro, traía su mascarilla blanca sobre el rostro.

    Escribo esto al cumplir el quinto aniversario de mi contagio por Covid-19 no para mostrarme como un héroe ni nada por el estilo, sino como una forma de agradecer la vida que se me ha dado y lamentar que tantas personas amigas y parientes hayan sucumbido bajo esta ola trágica que se nos abatió durante meses. Agradezco desde la profundidad de mi ser también todo el apoyo que recibí de mi esposa Patricia y de nuestros hijos Filippa y Bertrand. Sin ellos, esta batalla personal no habría sido posible. Por ellos y para ellos, todo mi amor, mis energías, mis trabajos y mis días. Para mis personas amigas y colaboradoras, gracias por su apoyo y comprensión en ese tiempo. A quienes no entendieron mi situación, me juzgaron y me condenaron, también les extiendo mis agradecimientos y les reitero mi plena creencia en las duras verdades del karma y del destino. Ustedes sabrán si ese saco les queda o no.

    Al finalizar este texto autobiográfico, quiero abrazar los recuerdos de mi primo Iván Aguilera y de mi nunca bien llorado amigo, poeta y editor Luis Borja. Con Luis, ya tendremos ocasión de charlar acerca de nuestras mutuas experiencias con la pandemia. Mientras eso llega en un tiempo futuro, siempre pensaré en sus hijos, en su madre y en sus sueños. Todos debiéramos de tener el derecho de poder cumplirlos antes de marcharnos del reino de este mundo. Por mi familia y por gente valiosa como Luis, yo trataré de que la vida me dé más de sí tras mi infarto del pasado miércoles 18 de septiembre de 2024, cuando estuve muerto durante ocho minutos en una sala de hospital. Las vacunas contra el coronavirus no tuvieron nada que ver con ese accidente cardíaco, sino que a una arteria anterior de mi corazón se le ocurrió jugarme un momento siniestro.

    Mientras pueda hacerlo, prometo continuar con mis locuras para investigar y difundir la cultura salvadoreña. Estoy seguro de que alguien me leerá o escuchará hoy o quizá mañana.

  • La Administración Trump reporta una caída del 94 % en cruces de migrantes irregulares en febrero

    La Administración Trump reporta una caída del 94 % en cruces de migrantes irregulares en febrero

    La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) reportó este miércoles que en febrero pasado detuvo a 8.347 inmigrantes indocumentados cruzando la frontera suroeste por sus diversos puntos de entrada, una caída del 94 % interanual y una disminución del 71 % intermensual.

    «Las detenciones a nivel nacional de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP) promediaron aproximadamente 330 al día en febrero, el primer mes completo desde que el presidente (Trump) emitió nuevas órdenes ejecutivas para asegurar la frontera. Este es el promedio nacional de detenciones más bajo en la historia», aseguró CBP en un comunicado.

    Más recientemente, en concreto hace 11 días, el presidente estadounidense, Donald Trump, comunicó una drástica reducción de cruces fronterizos durante febrero, el primer mes completo de su mandato, y dio por terminada la «invasión», la forma en la que suele referirse a la llegada de migrantes al país.

    «El presidente Trump y la secretaria Noem han enviado un mensaje claro: si cruza la frontera ilegalmente, será deportado sin posibilidad de volver a intentarlo al día siguiente o en pocas horas. Como resultado, los encuentros de la CBP con inmigrantes indocumentados han disminuido drásticamente», afirmaron este miércoles desde CBP.

    Las autoridades migratorias estadounidenses ya habían reportado el mes pasado una reducción de un 85 % de los cruces en la frontera sur con México durante los primeros 11 días del segundo Gobierno de Trump, que asumió el pasado 20 de enero, frente al mismo periodo de 2024.

    Además, entre mediados de enero y finales de febrero, la CBP dice que participó en operativos estratégicos de control en California, Arizona y el noroeste del Pacífico durante los que incautó «más de 4.800 kilos de drogas», principalmente cocaína y fentanilo, y en menor medida heroína, marihuana, anfetamina, ketamina y éxtasis.

    Trump llegó al poder con la promesa de llevar a cabo una deportación masiva de migrantes, a los que suele llamar «criminales».

    Se calcula que más de 11 millones de personas viven en Estados Unidos sin un estatus legal, muchas de las cuales llevan décadas en el país y suponen una parte significativa de la fuerza laboral.

    Entre otras cuestiones, el republicano ha militarizado la frontera, ha ordenado redadas en varios puntos del país y ha revocado beneficios migratorios para varias nacionalidades.

  • Serena Williams saca una colección de moda infantil basada en su estilo dentro de la pista

    Serena Williams saca una colección de moda infantil basada en su estilo dentro de la pista

    La extenista estadounidense Serena Williams ha lanzado su primera línea de ropa infantil para la marca Janie and Jack en una edición limitada para esta primavera que está inspirada en sus «looks» sobre las pistas de tenis y en sus hijas Olympia y Adira.

    «Esta colección es una celebración de la familia y un reflejo de dónde me encuentro ahora mismo: es un momento muy especial en mi vida con mis hijas, y quería capturar esa alegría en cada prenda», dijo la también empresaria a la cadena ABC sobre una línea de ropa que ya está disponible para compras online.

    La edición destaca por su estilo de colores vibrantes, estampados y algunos de sus modelos más reconocidos que utilizó en sus inicios en las canchas allá por 1992.

    Desde elegantes trajes de baño hasta vibrantes conjuntos ombré, la línea está diseñada para niños de hasta 12 años e incluye dos «looks» exclusivos para mamás y sus pequeños.

    Al preguntarle sobre el proceso de diseño, Williams comentó que Olympia, de 7 años, participó activamente: «Olympia estuvo muy involucrada; lleva eligiendo sus propios conjuntos desde los 15 meses», afirmó Williams.

    La colección de Serena Williams x Janie and Jack tiene precios que van desde los casi 20 hasta los 175 dólares.

  • Asamblea Legislativa ejecutó $50.1 millones de un presupuesto de $54.1 millones en 2024

    Asamblea Legislativa ejecutó $50.1 millones de un presupuesto de $54.1 millones en 2024

    De un presupuesto de $54,139,060,

    la Asamblea Legislativa devengó $50,149,491.11 y cerró con un saldo presupuestario de $3,989,568 –casi $4 millones– según el reporte de la ejecución presupuestaria de egresos publicado en su Portal de Transparencia.

    De los $50.1 millones ejecutados, el Legislativo destinó $40.6 millones a remuneraciones, más de un 81 % del total de gastos, entre los cuales están $5 millones de remuneraciones permanentes, $28.2 millones de remuneraciones eventuales, $258,239.05 de remuneraciones extraordinarias, $1.4 millones de gastos de representación, $1.5 millones de indemnizaciones y $153,126.32 de remuneraciones diversas.

    Los datos difieren de la ejecución presupuestaria registrada por el Portal de Transparencia Fiscal, según el cual la Asamblea Legislativa devengó $45.5 millones ($45,505,973.89) de un total de $54 millones programados.

    Dentro de los $4.2 millones destinados a bienes y servicios, se ejecutaron $115,790.50 a pasajes y viáticos, de los $175,000 previstos. La Asamblea Legislativa publicó los viajes realizados por los diputados de enero a diciembre de 2024.

    En bienes y servicios, la mayor parte del gasto se destina a bienes de uso y consumo, un total de $1.1 millón, a servicios generales y arrendamientos, $1.8 millones, a gastos financieros y otros, $1 millón, así como seguros, comisiones y gastos bancarios, un total de $945,827.60.

    Los gastos de bienes y consumo se refieren a compras de productos básicos como sal, azúcar, agua, café, galletas, leche, té, jabón, platos, tenedores, entre otros, según el contrato 22/2024 por $45,981, también publicado por el Órgano Legislativo en su Portal de Transparencia.

    En infraestructura, durante el año 2024, el Legislativo ejecutó $639,072.96 de los $1.75 millones programados para ello. Actualmente la Asamblea Legislativa está sesionando en las instalaciones de Cancillería, debido que aún realiza trabajos de remodelación en el Salón Azul.

  • Unos 11 mil salvadoreños han viajado a EE.UU. y Canadá por visas de empleo temporal

    Unos 11 mil salvadoreños han viajado a EE.UU. y Canadá por visas de empleo temporal

    Más de 11,000 salvadoreños han viajado a Estados Unidos y Canadá por visas de empleo temporal a cargo del programa de migración laboral ejecutado por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS).

    El ministro del ramo, Rolando Castro, recordó que el programa de migración laboral inició con Estados Unidos en 2019, pero desde 2021, cuando el programa cobró fuerza luego de la pandemia de covid-19, pasó a estar a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

    «Entre Canadá y Estados Unidos no hay menos de 11,000 personas que salieron beneficiadas con este programa, estamos hablando entre el primer contingente que enviamos a Estados Unidos y los otros enviados a Canadá».

    Rolando Castro

    Ministro de Trabajo

    El programa con Canadá se sumó en 2021 y en diciembre de 2023 se añadió Costa Rica a las alianzas migratorias.

    En febrero de 2024, Castro aseguró que solo hacia Estados Unidos se gestionó la movilización de entre 6,000 a 7,000 personas. Es decir que, en la actualidad el resto habría sido beneficiado hacia Canadá, entre 5,000 y 4,000 personas.

    El funcionario aseguró que el programa ha generado desarrollo en El Salvador y que la vida de los primeros beneficiados que viajaron hacia Canadá ha cambiado.

    Durante su discurso, el ministro de Trabajo descartó que USAID haya otorgado financiamiento para iniciar con el programa de migración laboral y aseguró que funcionan «con los limitados recursos» que tienen en el ministerio.

    El MTPS dijo que la próxima semana partirá el primer contingente hacia Europa, y que, probablemente, este semestre se anunciará la incorporación de más países de esa parte del mundo con acuerdos de migración laboral.

    ¿Qué necesita para aplicar?

    El gobierno señala que los requisitos son flexibles y que los únicos trabajadores que no aplican son aquellos que fueron deportados de Estados Unidos o Canadá y que tengan antecedentes penales.

    Las personas aplican en la página web del MTPS y cuando una empresa busca contratar personal, la institución selecciona a una terna para que sea la compañía la que decida a quén contratar.

    Castro enfatizó en que los servicios de asesoría y reclutamiento son gratuitos y llamó a las personas a no dejar que le estafen por oportunidades laborales en el extranjero.

  • Confesión de parte, relevo de pruebas

    Confesión de parte, relevo de pruebas

    Antes de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales estadounidenses por segunda vez, ya había empezado a masticar la posibilidad de compartir algunas preocupaciones propias sobre política internacional.

    No soy experto pero lo andaba pensado al observar, en dicho escenario, gobernantes y políticos con sus discursos y actos impulsados ‒cada vez más‒ en medio de un creciente conservadurismo visceral y pendenciero difundido ampliamente con mucha habilidad y lamentable éxito a través de las llamadas “redes sociales”.

    Esa inquietud me “hacía ojitos” y se acrecentó con el surgimiento de personajes como Bukele en mi país, primero, y luego con Milei en Argentina; este último me picó, me estimuló, me incitó aún más tras una de sus últimas ocurrencias: la aprobación de la resolución 187/2025 que definía los “criterios médicos” para estimar la “invalidez laboral”.

    Según información oficial, de esa forma determinaron una escala o tabla para evaluar tal condición en las personas a fin de entregarles ‒a las que se encuadraran dentro del “perfil” fijado‒ “pensiones no contributivas”.

    Como se lee en su anexo, al abordar lo relacionado con los “retardos mentales” según su coeficiente intelectual, aquellas encasilladas en el grupo de cero a treinta se consideraban “idiotas”; en orden ascendente seguían las catalogadas como “imbéciles” y “débiles mentales”, tanto “profundas” como “moderadas” y “leves”.

    De esa manera, les aprobarían una pensión a las que presentasen “debilidad mental profunda o mayor”.

    Así, como se lee, lo establecieron; pero, parafraseando un par de medios, Milei reculó cuando la pronta protesta social organizada se le echó encima y se produjeron otras manifestaciones sociales diversas de repudio.

    Con lo anterior, ya tenía suficientes razones para compartir con ustedes algunas de mis elucubraciones sobre lo que –evocando a “Guaraguao”‒ pasa en algunas partes del mundo.

    Pero lo que definitivamente me hizo decidirme, tiene que ver con la última columna de mi querido colega y fraterno amigo: el colombiano Mauricio Montoya, quien con su hermano Fernando mantienen “un espacio permanente dedicado a la búsqueda del sentido de las palabras”.

    Así la definen; y la llaman “ALPONIENTE”.

    Su más reciente entrega trata sobre un término muy usado, no siempre de forma correcta: idiota.

    Su origen griego hace referencia al valemadrismo de cara a la política pública y al debate sobre asuntos relacionados con esta; a no tener una posición y menos aportar. Según Platón y Aristóteles ‒citando a los hermanos Montoya‒ ese tipo de idiota “nos arriesgaba a todos a terminar sometidos a un gobernante inepto, incapaz o indeseado”.

    Mauricio y Fernando también recuerdan a Bertolt Brecht cuando este afirmó que el “peor analfabeto” es el político: ese que ni oye, ni habla y no se plantea “que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas”; ese que “es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política”.

    “No sabe, el imbécil, que de su ignorancia política ‒finaliza el poeta alemán‒ nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales”.

    Hoy día, tantos siglos después de las reflexiones delos filósofos griegos, observamos un mundo en el cual existe algo peor que la idiotez del “analfabeto político”; me refiero a la de quienes creen ciegamente, pese alas evidencias, en bocones de la polítiquería contemporánea que como Milei impulsan iniciativas iguales o peores que la antes comentada.

    También como Bukele que, de un día para otro, emite una opinión diametralmente opuesta a la que antes proclamaba como verdad absoluta; que ayer era de izquierda radical y hoy se arropa con la bandera de la derecha capitalista más voraz; que antes era demócrata y ahora no; que para colmo desaparece y vuelve a aparecer su hospital veterinario en menos de veinticuatro horas…

    Y que, además, pretende que nos traguemos esta fumada “pastilla”: solo duerme dos horas diarias para cumplirle a “la población”.

    “Dormir solo dos horas ‒advierte la Inteligencia Artificial‒ no es sano y puede tener consecuencias negativas para la salud”.

    Entre estas aparecen las siguientes: desregulación de los ciclos del organismo; afectación de las funciones cognitivas; mayor intolerancia y menor creatividad; mayor propensión a enfermarse; aumento del riesgo de estrés, ansiedad o síntomas depresivos; disminución de la capacidad de estar alerta; mayor propensión a cometer errores y ‒finalmente‒ desajustes físicos y mentales.

    Ojo con la citada “confesión de parte” del “saltimbanqui” de la política guanaca acerca de su descanso diario, pues nos dispensa la presentación de “pruebas”.

  • Bolivia enfrenta escasez de dólares y de combustibles

    Bolivia enfrenta escasez de dólares y de combustibles

    El presidente de Bolivia, Luis Arce, anunció este miércoles diez medidas ante la escasez de combustibles atribuida a la falta de dólares para su importación, que incluyen el horario continuo laboral, el teletrabajo y las clases virtuales, entre otras.

    En un mensaje emitido desde la casa de Gobierno en La Paz, rodeado por sus ministros, Arce sostuvo que están «muy conmovidos» y les «duele» la situación que enfrenta el país y valoró que el «pueblo» boliviano «no se deja llevar por fuerzas que quieren aprovecharse» de la coyuntura para generar convulsión.

    El gobernante anunció las medidas «dirigidas para mejorar la organización en la sociedad y apoyar también la producción» y la continuidad de la actividad económica.

    Entre las disposiciones, mencionó la aplicación del horario continuo de trabajo para el sector público y privado en las nueve capitales regionales y la ciudad de El Alto, la segunda más poblada del país, «habilitando también la opción del teletrabajo para las empresas que lo consideren necesario».

    También autorizó las «clases virtuales» en las ciudades según la evaluación de los servicios departamentales de educación en cada región.

    En La Paz, donde están las sedes del Gobierno y el Legislativo, se ampliará el horario de servicios de los teleféricos, que son un medio de transporte alternativo entre esa ciudad y la vecina El Alto.

    Otras medidas serán la reducción del uso del parque automotor del sector público en un 50 %, la puesta en marcha de una aplicación móvil para saber en tiempo real qué estaciones de servicio tienen combustibles a la venta y el aumento del 50 al 80 % de la distribución de carburantes en las gasolineras.

    También se designarán gasolineras para el abastecimiento específico del transporte público, se dará prioridad a la provisión para el sector productivo y para atender servicios básicos, de salud y emergencias, y se reforzarán los controles de la venta y transporte de carburantes.

    Arce descartó que su Gobierno tome medidas como la devaluación o retirar la subvención de los combustibles porque, dijo, esto «no resuelve el problema que hoy enfrenta el país».

    El problema que enfrenta el país es la falta de liquidez de dólares transitoria (…) Eso no se resuelve con ninguna de las medidas anteriores, ni con ‘corralitos’ (bancarios) ni con apropiación del dinero del pueblo, como también algunos han empezado a especular

    Luis Arce, presidente de Bolivia.

    Además, negó que vaya a renunciar a la Presidencia y aseguró que «Bolivia no está quebrada» económicamente, como aseguran sus detractores.

    «No es que estamos en una crisis económica, estamos enfrentando un problema de iliquidez de dólares para pagar las importaciones de combustible», insistió.

    Reiteró el pedido que ha venido haciendo su Gobierno en los últimos meses para que el Legislativo apruebe créditos externos por más de 1.600 millones de dólares (unos 1.470 millones de euros) para devolver la liquidez de dólares a la economía boliviana.

    El Gobierno de Arce ha acusado varias veces a las fuerzas opositoras y los disidentes del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) leales al expresidente Evo Morales (2006-2019), que está distanciado del Gobierno, de sabotear su gestión al frenar la aprobación de estos préstamos.

    La falta de dólares en el país persiste desde 2023, mientras que desde el año pasado ha habido problemas en el abastecimiento de combustibles. Esta escasez volvió a quedar patente en los últimos días, con largas filas de vehículos que se forman a diario en las gasolineras, lo que ha ocasionado nuevamente protestas y amenazas de movilizaciones de distintos sectores.

    La petrolera estatal YPFB recibió recientemente la autorización gubernamental para comprar dólares y activos virtuales para costear la importación de combustibles.

  • BID aprobó más de $646 millones para El Salvador en 2024

    BID aprobó más de $646 millones para El Salvador en 2024

    El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó más de $646 millones para El Salvador en 2024, según el historial de información de proyectos del organismo.

    Entre enero y diciembre de 2024 el BID avaló la ejecución de 24 operaciones para El Salvador a cargo de instituciones públicas y privadas.

    Según los registros, estos proyectos tienen un costo total de $668.4 millones, es decir que el BID financiará un 96.7 % de los recursos que se necesitan.

    La institución señala que un 99.4 % del fondeo que se otorgó para El Salvador se centra en operaciones de préstamos, mientras que un 0.6 % del dinero se traduce en programas de cooperación técnica, como apoyo a las micro y pequeñas empresas y el apoyo a la sostenibilidad y transparencia fiscal del país.

    Los datos también apuntan a que un 99.7 % del financiamiento fue catalogado como un tipo de préstamos de garantía soberana.

    Además, de los 24 programas, cuatro fueron para el sector de mercados financieros, tres para salud, y tres más para reformas o modernización del Estado.

    El Salvador también buscó apoyo económico para desarrollo urbano, transporte, comercio, inversión social, ciencia y tecnología, integración regional, así como para apoyar a las empresas privadas y desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (mypes), medio ambiente y educación.

    ¿Qué se aprobó?

    La mayor operación de préstamo de 2024 fue aprobada el 16 de mayo de 2024 y rondó los $235 millones, un 36.4 % del total avalado por el BID el año pasado. La firma del proyecto se concretó el 28 de noviembre de 2024 y el organismo ejecutor es el Ministerio de Salud (Minsal).

    Este se centró en un programa de salud inteligente e integral, que tenía por fin mejorar el bienestar de la población con enfermedades crónicas no transmisibles a través de una mejora en la atención, pero hasta esta semana aún se había desembolsado dinero.

    El historial de aprobaciones revela que el BID tiene a su cargo ejecutar 15 de los proyectos acordados, que equivalen a un 0.5 % del financiamiento de 2024.

    Por su parte, el Minsal tiene un proyecto que representa el 36.4 % de todo el financiamiento avalado, mientras que el Banco de Desarrollo de la República de El Salvador (Bandesal) tiene dos operaciones que equivalen a un 29.4 % del total.

    Entre los ejecutores que tienen a su cargo una operación por institución está la empresa Acceso Financiero LDTA de CV, el Fondo Social para la Vivienda (FSV), así como los ministerios de Economía, Gobernación y Hacienda, y la Secretaría de Innovación de la Presidencia.

    Financiamiento

    El historial de préstamos evidencia que el BID aprobó un 109.1 % más de financiamiento para El Salvador en los últimos dos años, al pasar de $309.1 millones en 2023, a superar los $646.4 millones en 2024.

    La multilateral señaló que, del total aprobado para el país, solo un 2.8 % ha sido desembolsado, equivalente a $18 millones.

    La mayoría de las operaciones continúan activas hasta la fecha, a excepción de $14,880 aprobados en cooperación técnica para el intercambio de conocimientos sobre movilidad urbana y transporte en autobús, y del cual ya se otorgó un 100 % de los fondos. Esta fue aprobada el 30 de abril de 2024 y estuvo a cargo del BID.

    El apoyo económico del BID ha sido clave para diferentes proyectos que El Salvador ha ejecutado desde hace décadas. El préstamo más antiguo data de junio de 1961, cuando se aprobaron $200,000 para la ampliación de una fábrica de pan y galletas.

    Ese mismo año también se otorgaron $2 millones para el desarrollo agrícola a través de créditos.

  • ¿A qué horas se podrá ver el eclipse de luna hoy en El Salvador?

    ¿A qué horas se podrá ver el eclipse de luna hoy en El Salvador?

    El mes de marzo está cargado de grandes eventos astronómicos y uno en particular, captará la atención de os salvadoreños: el eclipse de luna.

    El evento tendrá lugar entre los días 13 y 14 del mes, con una alineación de la tierra, el sol y la luna.

    ¿A qué horas dará inicio?

    La Asociación Salvadoreña de Astronomía (ASTRO) señala que el eclipse lunar comenzará a las 9:57 pm del 13 de marzo, alcanzando su máximo con la luna llena, a las 00:58 am del día 14.

    El evento finalizará, según los expertos, a las 4:00 de la mañana y además de El Salvadr, será apreciado por todo el continente americano.

    «Para que suceda un eclipse la Tierra, el Sol y la Luna deben estar alineados o muy cerca de estarlo, de tal modo que la Luna se ubique dentro de alguna de las regiones del cono de sombra de la Tierra», explicó ASTRO en su página web.

    ¿Dónde verlo?

    El eclipse total de luna atraerá a las miradas de todos, por ello, ASTRO realizó una invitación en sus redes sociales para vivir esa experiencia con amigos y familia.

    La Asociación explicó que los interesados podrán llegar al parque temático El Principito, en Santa Tecla, entre las 11:00 pm del jueves 13, hasta las 2:30 del viernes y así «aprender más sobre nuestro satélite natural».

    Equinoccio

    Además del eclipse, para finales de marzo entre los días 19 y 20, el sol se podrá observar por encima de la línea del ecuador. A este evento se le conoce como el Equinoccio.

    El Equinoccio de marzo marcará el inicio de la primavera en el hemisferio norte del planeta.