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  • Cuba asegura que defenderá su soberanía y ofrece diálogo a Estados Unidos en Ginebra

    Cuba asegura que defenderá su soberanía y ofrece diálogo a Estados Unidos en Ginebra

    Cuba se presentó este lunes en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, donde el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, afirmó que la isla “defenderá con vigor y coraje su derecho a la libre determinación” frente a las presiones de Estados Unidos.

    Durante su intervención, el canciller denunció lo que calificó como un “cerco energético” derivado de la amenaza de Washington de imponer aranceles a los países que exporten petróleo a Cuba. En ese contexto, prometió que su gobierno impedirá una crisis humanitaria en el país como consecuencia de esas medidas.

    «¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional (…) Todo ello con el burdo pretexto de la seguridad nacional?», cuestionó Rodríguez ante el pleno del foro internacional.

    El funcionario reconoció que las decisiones adoptadas por Estados Unidos generarán “privaciones y sufrimientos” en la población cubana, aunque expresó confianza en que se encontrarán “soluciones creativas” para reducir el impacto humanitario.

    No obstante, el canciller también manifestó que “también hay disposición para un diálogo con Estados Unidos”, siempre que este se base en “el derecho internacional, el respeto mutuo, el beneficio recíproco, sin precondiciones ni injerencia en los asuntos internos”. Añadió que el objetivo sería “alcanzar una relación civilizada dentro de nuestras diferencias, e incluso promover la cooperación”.

    En otro pasaje de su discurso, Rodríguez saludó la “resistencia comunitaria del pueblo de Minnesota”, en alusión a manifestaciones contra la política migratoria del gobierno federal estadounidense y las acciones de la policía de inmigración, conocida como ICE.

     

  • Un incendio consumió tres buses en Los Naranjos

    Un incendio consumió tres buses en Los Naranjos

    Un incendio consumió al menos tres unidades del transporte colectivo de la ruta 55 en Los Naranjos, Santa Ana, reportó el Cuerpo de Bomberos la madrugada de este lunes.

    Según el breve reporte de Bomberos, el incendio ocurrió en la terminal de la referida ruta, donde Bomberos sofocó el siniestro «Realizamos labores de enfriamiento y liquidación en el área afectada para cortar el avance del fuego y prevenir su propagación», explicó la institución.

    También en la madrugada fue reportado un incendio forestal en la finca El Refugio del caserío El Junquillo, en Coatepeque, Santa Ana.

    En la noche de este domingo fue reportado otro incendio en maleza seca en el cantón Guarjila de Chalatenango y otro en leña, en la colonia. La India, en Cojutepeque, Cuscatlán.

    Siempre ayer, pero en la tarde, fue registrado otro incendio estructural en un taller de la avenida Fray Felipe de Jesús Moraga, en Santa Ana.

    El Cuerpo de Bomberos ha registrado 1,514 incendios del 1 de enero hasta el jueves 19 de febrero de 2026, de los cuales 1,087 han ocurrido en maleza y 60 han sido forestales; 68 incendios han ocurrido en vehículos y 120 en basureros.

    Respecto al año 2025, este año han ocurrido 649 incendios más, lo que equivale a un aumento del 75 %.

  • La caída de «El Mencho» y la terrible venganza del crimen organizado

    La caída de «El Mencho» y la terrible venganza del crimen organizado

    La muerte de un capo no es, por sí sola, una victoria. Puede ser un golpe táctico, incluso simbólico, pero rara vez constituye una solución estratégica. Los disturbios, bloqueos y ataques que siguieron al operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes vuelven a recordarnos una verdad incómoda: el narcotráfico ya no es únicamente un problema criminal; es un fenómeno con capacidad de desestabilización social, económica y política.

    Durante años, el discurso público mexicano ha oscilado entre triunfalismos prematuros y fatalismos paralizantes. Cada captura o abatimiento de alto perfil suele presentarse como un punto de inflexión histórico. Sin embargo, la experiencia demuestra que las organizaciones criminales modernas no dependen de una sola figura. Funcionan como estructuras empresariales: diversificadas, descentralizadas, resilientes. Cuando cae un líder, el sistema no colapsa; se reconfigura.

    El episodio reciente ilustra algo aún más preocupante. La reacción violenta —quema de vehículos, ataques a infraestructura, paralización del transporte, siembra de terror— no es simplemente una respuesta emocional de una organización herida. Es una demostración deliberada de poder. Es el mensaje implícito de que ciertos grupos poseen la capacidad de alterar la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Y ese mensaje erosiona uno de los pilares fundamentales del Estado: el monopolio legítimo de la fuerza.

    México enfrenta aquí una paradoja compleja. La acción del Estado contra figuras clave es necesaria; la inacción sería impensable. Pero si cada golpe genera episodios masivos de violencia, el costo social inmediato puede ser devastador. La ciudadanía queda atrapada entre dos fuegos: el de la criminalidad organizada y el de una confrontación que no siempre logra traducirse en mayor seguridad.

    Más allá de México, el impacto es regional. El narcotráfico opera como una red transnacional que conecta producción, rutas, lavado de dinero, tráfico de armas y mercados de consumo. La violencia no reconoce fronteras administrativas. Las economías ilícitas infiltran instituciones, distorsionan mercados laborales y corrompen sistemas políticos en toda América Latina. Lo que ocurre en un estado mexicano reverbera en El Salvador, en Centroamérica, en el Caribe, en los Andes y, por supuesto, en Norteamérica.

    Conviene también cuestionar una narrativa recurrente: la idea de que la eliminación de capos equivale a debilitar estructuralmente al narcotráfico. La demanda global de drogas, los flujos financieros ilícitos y la desigualdad persistente crean incentivos constantes para que nuevas figuras ocupen el vacío. Mientras el negocio siga siendo extraordinariamente rentable, la oferta de liderazgo criminal será prácticamente inagotable.

    El problema, por tanto, no puede reducirse a operaciones militares o policiales. Requiere políticas integrales que combinen seguridad, inteligencia financiera, fortalecimiento institucional, reducción de impunidad, desarrollo económico local y prevención social. Requiere también cooperación internacional genuina, no solo en materia de persecución, sino en la reducción de la demanda y el control del tráfico de armas y capitales ilícitos.

    El narcotráfico ha demostrado una alarmante capacidad de adaptación: utiliza tecnología avanzada, drones, redes logísticas sofisticadas, estrategias de comunicación y modelos de negocio que imitan prácticas corporativas. Combatirlo exige Estados igualmente modernos, coordinados y estratégicos. No basta con la fuerza; se necesita inteligencia, consistencia y visión de largo plazo.

    La verdadera pregunta no es quién sucederá a un cabecilla caído. La pregunta es si las instituciones estatales pueden recuperar plenamente el control del territorio, la economía y la narrativa pública. Si la sociedad puede dejar de normalizar la violencia como ruido de fondo. Si el Estado puede demostrar que los golpes al crimen organizado no solo son espectaculares, sino sostenibles.

    Porque la victoria real no será la caída de un nombre. Será el día en que un operativo de alto impacto no paralice ciudades, no cierre escuelas, no obligue a la población a resguardarse. Será el día en que la ley deje de disputar autoridad con el miedo.

  • CSJ reserva la información de los procesos de extradición

    CSJ reserva la información de los procesos de extradición

    La Corte Suprema de Justicia (CSJ) puso reserva a la información de los procesos de extradición y la información que se conoce en la corte plena, según el acta 92 de fecha 11 de diciembre de 2025.

    “La justificación de la reserva se basa en que su divulgación pondría en riesgo la eficacia del trámite de suplicatorio penal, cuyo plazo de reserva sería hasta que se emita resolución definitiva y el expediente sea archivado y la información confidencial conservaría su naturaleza incluso después de concluido el procedimiento”, indica el acta.

    La reserva fue autorizada con 14 de 15 magistrados, siendo avalada por el presidente de la CSJ, Henry Mejía, Elsy Dueñas, Luis Javier Suárez, Héctor Nahún Martínez, Ramón Iván García, Óscar López Jeréz, Lidia Patricia Castillo, Alejando Antonio Quinteros, Sandra Luz Chicas, Roberto Carlos Calderón, José Ernesto Clímaco Valiente, Vicente Alexander Rivas Romero, Fernando Marroquín Galo y Miguel elías Martínez Cortez.

    La reserva aprobada señala que será incluida en el Índice del Órgano Judicial, y será certificada al Oficial de Información interino y al Instituto de Acceso a la Información Pública. El acta consigna que a los expedientes de extradición solo tendrán acceso los magistrados y el personal autorizado “sujetos a  las responsabilidades legales correspondientes”. La reserva genérica tendrá una duración de siete años. 

    El artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información Pública establece qué tipo de información es reservada y añade que no podrá invocarse este carácter, “cuando se trate de la investigación de violaciones graves de derechos fundamentales o delitos de trascendencia internacional”.

    Por otro lado, el artículo 28 de la referida ley establece que los funcionarios que difundan información reservada o confidencial. Entregar información reservada es una infracción muy grave, estipulada en el artículo 76 de la LAIP.

    El pasado 18 de noviembre, la misma corte en pleno también puso reserva a los procesos de investigación judicial contra funcionarios de ese órgano de Estado, en referencia a documentos, informes, y análisis de investigaciones en contra de empleadores del sistema judicial, cuando estos son denunciados por posibles irregularidades en el ejercicio de sus funciones.

  • Vivimos mas seguros… ¿pero más libres?

    Vivimos mas seguros… ¿pero más libres?

    “‘Me encanta mi país’, me decía un miembro de la diáspora. ‘Recuerdo cuando antes me avergonzaba de ser salvadoreño. Hoy, cada vez que me preguntan, lo digo con orgullo: soy salvadoreño, del país más seguro del continente’. En redes sociales, turistas —sobre todo centroamericanos— alaban también los progresos en seguridad que ha logrado El Salvador. La mayoría de esas voces, sin embargo, hablan desde lejos: no viven aquí, no hacen fila en el hospital, no toman el bus al amanecer, no miran por encima del hombro cuando comentan de política en una mesa cercana.

    El problema con la percepción de turistas o compatriotas que residen en el extranjero —muchos de ellos en el país del norte— no es el sentimiento de seguridad que experimentan al visitar El Salvador. El problema es distinto: tiene que ver con cómo se vive y se experimenta esa seguridad por quienes habitamos y trabajamos aquí. Vivimos más seguros… ¿pero también más libres?

    La seguridad y el orden que sentimos quienes residimos en este país son el resultado de una férrea militarización de la vida cotidiana y de la pérdida progresiva, durante casi cuatro años, de nuestros derechos constitucionales. A ello se suma un miedo constante que nos desgasta. Somos, al final, un país cansado. En El Salvador hemos dejado de temer a las pandillas en la calle, pero hemos aprendido a tener miedo a otra cosa: a hablar, a criticar, a disentir. Y esa nueva forma de miedo también marca, silenciosamente, nuestra vida cotidiana.

    Hace apenas unos años, El Salvador se situaba entre los países más violentos del mundo, incluso por encima de algunos en guerra. Las tasas de homicidios estaban en la estratósfera. En muchos barrios de las grandes ciudades, tomar la ruta equivocada podía costar la vida, y más de la mitad de los negocios pequeños reportaban haber sufrido algún tipo de extorsión en algún momento.

    Hoy, las cifras hablan de reducciones históricas en los homicidios y de miles de capturas asociadas al régimen de excepción. El CECOT se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de esta nueva seguridad y, para algunos, en motivo de orgullo. En 2025, El Salvador se ubicó como el país con la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, con alrededor de 1,600–1,800 personas privadas de libertad por cada 100,000 habitantes: más del 2% de nuestra población adulta está tras las rejas.

    Bajo el régimen de excepción se han denunciado miles de casos de personas detenidas sin antecedentes penales, incluyendo estudiantes, trabajadores informales y empleados públicos. Encontrarse, de pronto, sin derechos constitucionales limita nuestras libertades para expresarnos e infunde miedo y temor. Este miedo se encuentra omnipresente para aquellos que, si vivimos y trabajamos en este país, pero invisible para aquellos que solo nos visitan.

    La vida en contextos de alta presión permanente —económica, emocional, simbólica— deja huellas físicas. Cuando la incertidumbre es constante, el cuerpo no descansa. Se mantiene en alerta, como si la amenaza fuera inminente, aunque no siempre sea visible. Ese estado prolongado tiene efectos reales: hipertensión, trastornos del sueño, depresión, enfermedades autoinmunes exacerbadas. La biología no es ajena a la política.

    En El Salvador, el discurso público reciente enfatiza la fortaleza, la disciplina, la resistencia. Se celebra la dureza como virtud cívica. Pero poco se habla del costo humano de vivir en tensión sostenida. La narrativa del “aguante” invisibiliza el desgaste. Quien se cansa parece débil; quien se detiene, sospechoso. Así, el malestar se medicaliza en silencio, sin cuestionar sus causas estructurales. Vivimos mas seguros, por supuesto, ¿pero a que costo?

    En una democracia sana, la seguridad no se mide solo por cuantos homicidios se evitan, sino también por cuantas palabras se pueden pronunciar sin temor a castigo. Según Freedom House, El Salvador es hoy un país ‘parcialmente libre’, con apenas 47 de 100 puntos en su Índice de Libertad; y Reporteros Sin Fronteras nos sitúa en la posición 135 de 180 en su ranking mundial de libertad de prensa, tras perder 61 puestos desde 2020. Si, estamos mas seguros… ¿pero más libres?

    Nos repiten que nunca habíamos estado tan seguros, y tal vez sea cierto en las calles. Nadie quiere volver al pasado, pero sí ansiamos un futuro donde la verdadera democracia coexista con la seguridad, un futuro donde no tengamos miedo de hablar, de discutir, o de discernir.

  • El Salvador importó $3,294 millones en alimentos en 2025, un 40 % corresponde a preparaciones y cereales

    El Salvador importó $3,294 millones en alimentos en 2025, un 40 % corresponde a preparaciones y cereales

    El Salvador importó más de $3,294.1 millones en alimentos durante 2025, de los cuales un 40 % corresponde a preparaciones comestibles y cereales, según estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR).

    En su informe de comercio exterior, la institución presenta un balance de las exportaciones e importaciones de la categoría de alimentos, que incluye desde vegetales hasta productos procesados.

    Al cierre de 2025, El Salvador exportó $1,478.6 millones en alimentos, una cifra superior en $77.16 millones (5.5 %) respecto a los $1,401.4 millones registrados en 2024. Sin embargo, en volumen se reportó una reducción del 4.5 %, al totalizar 1,389.4 millones de kilogramos.

    Las importaciones de alimentos fueron 2.2 veces mayores que las exportaciones y aumentaron en $378.1 millones en comparación con 2024, equivalente a un crecimiento del 13 %. En volumen, las compras externas crecieron un 15.7 %, con 3,452.6 millones de kilogramos introducidos al mercado salvadoreño.

    ¿Qué importa El Salvador?

    La mayor cifra de importaciones corresponde a preparaciones comestibles, con $819.6 millones al cierre de 2025, un rubro que experimentó un crecimiento de $66.1 millones (8.8 %) respecto a 2024.

    Los cereales ocupan el segundo lugar, con compras superiores a $527.8 millones, lo que representó un aumento del 29.2 %. En este grupo se incluyen productos como maíz y frijoles, cuya producción local, según el sector agrícola, no cubre la demanda nacional.


    Las importaciones de carnes sumaron $399.82 millones en 2025, con un crecimiento del 14.9 %, mientras que los lácteos superaron los $350.8 millones, un 14.1 % más que en 2024.

    Los vegetales, importados principalmente de Guatemala y Honduras, totalizaron $255.08 millones, un 5.5 % más que el año anterior, y las frutas alcanzaron $163.9 millones, con un crecimiento del 9.9 %.

    Las grasas vegetales sumaron $238.9 millones en importaciones (+9.4 %); las bebidas no alcohólicas, $131.02 millones (+2.5 %); y las bebidas alcohólicas, $95.7 millones (+14.9 %). Además, se adquirieron $71.7 millones en azúcares y mermeladas, $39.9 millones en cacao y productos similares, $21.4 millones en pescado, $20.9 millones en mariscos y $40 millones en nueces, entre otros productos.

  • Un centenar de niños centroamericanos encontrados en la frontera sur de EE.UU. en enero

    Un centenar de niños centroamericanos encontrados en la frontera sur de EE.UU. en enero

    Pese a la drástica caída de la cantidad de niños centroamericanos no acompañados que pasan por la frontera sur de los Estados Unidos, en enero las autoridades estadounidenses reportaron 107 casos: 4 salvadoreños, 82 de Guatemala, 28 de Honduras y 3 de Nicaragua.

    Hasta el mes de enero, según datos actualizados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que oscilaron entre los 3,500 hasta los 10,000 encuentros mensuales solo de menores no acompañados provenientes de Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador.

    Los centroamericanos conforman la quinta parte de los 500 niños extranjeros no acompañados encontrados en la frontera sur de los Estados Unidos.

    La cantidad de niños indocumentados de todas las nacionalidades que pasaron en enero de 2025, fueron 3,220 –en donde 1,580 eran centroamericanos–, más de seis veces más de lo que registra enero de 2026.

    La cantidad de menores centroamericanos encontrados en los Estados Unidos por su condición migratoria irregular ha caído en los últimos años, de 6,088 niños salvadoreños en enero de 2023, a 4,414 en 2024, a 1,580 en 2025 hasta llegar a 107 niños. La disminución es, en el último año, de un 93 %.

    En enero de 2023, Estados Unidos encontró a 704 niños salvadoreños no acompañados en la frontera sur; la cantidad bajó a 489 en enero de 2024, 223 en enero de 2025 hasta llegar a 4 en enero de 2026.

    Niños no acompañados centroamericanos encontrados en la frontera sur de EE.UU. según la CBP, por mes y año fiscal estadounidense. Incluye: guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses y salvadoreños.
  • Estados Unidos y los riesgos de enfangarse en Venezuela

    Estados Unidos y los riesgos de enfangarse en Venezuela

    Hay muchas maneras de enfangarse en territorio extranjero. EE UU tiene una larga historia de complicaciones internacionales, casi todas militares, por no haber aprendido la que quizá es la lección más importante en esta materia: si desconoces su idiosincrasia, ignoras los valores que la edificaron y careces de una vía segura de salida, ¡evita intervenir en una nación!

    Desde el ilegal apoyo de infantes de marina al derrocamiento de la reina de Hawái en 1893 –acción por la que se vio obligado a pedir disculpas el presidente Grover Cleveland– hasta la controvertida participación de alrededor de 1.000 soldados americanos en Níger, África occidental, en 2013, o la desastrosa retirada de tropas de Afganistán, hace menos de cinco años, Estados Unidos ha protagonizado demasiadas operaciones militares calamitosas fuera de sus fronteras, en las que además de experimentar pérdidas humanas y económicas terminó incumpliendo los objetivos que originalmente planteaba la concreta intervención.

    Filipinas (1899-1902), México (1916-1917), Corea (1950-1953), Vietnam (1964-1975), Laos (1964-1973), Irán (1980), Irak (2003-2011) y Siria (2014) son algunos de los nombres de países que, con sus respectivas fechas, no figuran en la lista de acciones guerreras que EE UU desearía recordar, pues tanto políticos como historiadores –y muchos ciudadanos informados– siguen deplorando las justificaciones y los resultados de aquellas incursiones. La Administración de Donald Trump, en consecuencia, debería evitar a toda costa sumar Venezuela a esa penosa lista.

    Nada tendría que complicarse demasiado en la tierra de Bolívar si el Gobierno estadounidense entendiera, luego de remover a Nicolás Maduro, el compromiso que ha adquirido delante del mundo. Como se ha explicado en esta columna, Trump, lo quiera o no, solo puede exhibir una campaña exitosa en Venezuela si el trance desemboca en un proceso democrático. Ningún otro objetivo le otorgaría credenciales de triunfo al presidente, a ojos de la comunidad internacional y –¡muy importante!– de los votantes de su partido en noviembre, si la caída del dictador chavista no se traduce, más pronto que tarde, en un retorno de la libertad y el rescate de la institucionalidad.

    Ciertamente, es un mal necesario contar con cuadros del chavismo para cubrir la primera etapa de la transición; sin embargo, como todo mal, lo “necesario” se empieza a volver relativo conforme pasan los días. Delcy Rodríguez está obligada a manejar un doble discurso y eso es muy entendible: su situación política –y hasta quizá su seguridad personal– depende del fino equilibrio con que logre aplacar a los extremistas bolivarianos mientras cumple las órdenes de la Casa Blanca. Pero Donald Trump no puede seguir comportándose como lo está haciendo. En este momento tiene que apretar las tuercas del régimen para que el proceso gane ritmo, hondura e intensidad.

    Contrario a las de Oriente Medio, Venezuela es una nación cultural y étnicamente uniforme. Apenas en septiembre pasado, una encuesta seria expuso que siete de cada diez venezolanos rechaza sin paliativos la dictadura chavista. Edmundo González Urrutia y sobre todo María Corina Machado son reconocidos como los líderes de la oposición que triunfó en las elecciones de julio de 2024. Esto es fundamental: existe una alternativa política que goza de credibilidad y apoyo.

    Sin embargo, como ocurre cuando se descabeza a un cartel criminal, la estructura tiende a adaptarse al nuevo entorno; las lealtades se vuelven transaccionales, de mera sobrevivencia; y si además son muchos los que pueden perder sus privilegios e ir directo a la cárcel, la cuestión se complica. El aparato ya no responde a idealismos revolucionarios trasnochados, sino a la necesidad de permanecer lo más posible y evadir la rendición de cuentas.

    Como ha escrito la académica Colette Capriles, de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, “incluso sin Maduro el Estado sigue siendo un laberinto, compuesto por una extensa red de servicios de inteligencia superpuestos, grupos paramilitares conocidos como colectivos y jefes regionales que compiten por sobornos. Esta fragmentación (…) ha contribuido a garantizar que ningún general o ministro tuviera suficiente poder unificado para liderar un golpe de Estado, al tiempo que mantenía a todos los funcionarios vinculados al centro por la necesidad compartida de protección y ganancia”. En otras palabras, un sistema mafioso en toda regla.

    Para domar un pulpo así, Trump y Marco Rubio deben exigir mayores muestras de compromiso por parte del grupo que gobierna. Aparte de las excarcelaciones –que se han venido dando a cuentagotas–, el interinato de  Rodríguez debe empezar a liberalizar la economía y restaurar los incentivos que hacen de la propiedad privada una garantía de dignidad humana. No se olvide que la inflación provocada en Venezuela confiscó el fruto del trabajo de varias generaciones; se imprimió billetes, agregándoles ceros, tratando de cubrir los agujeros heredados del gasto incontrolable de Hugo Chávez.

    La moneda de la libertad, ya se sabe, tiene una cara política y otra económica: ambas subsisten solo si van juntas. Pero, ¿quién está a la cabeza de ese esfuerzo paralelo? Desde luego no serán los remanentes del chavismo, que entienden de libre intercambio lo que un chimpancé entiende de trigonometría. Y tampoco puede hacerlo a control remoto la Casa Blanca, porque toda intervención extranjera en otra nación, si no culmina en democracia, apenas es hinchazón gubernamental extendida en un mapa.

    Mientras más tiempo le lleve asegurar la libertad en Venezuela, por mucho que rehúya enfangarse en territorios extraños, peores consecuencias habrá para Trump y su legado.

  • Ocho de cada 10 mypes mantuvieron o aumentaron su inversión al cierre de 2025

    Ocho de cada 10 mypes mantuvieron o aumentaron su inversión al cierre de 2025

    Ocho de cada 10 micro y pequeñas empresas (mypes) mantuvieron o incrementaron su flujo de inversión al cierre de 2025, según el Índice de Confianza correspondiente al cuarto trimestre del año pasado.

    El indicador, elaborado desde el segundo trimestre de 2020 por el Observatorio MYPE, analiza la percepción del sector sobre el entorno económico, las perspectivas de inversión, el empleo, las ventas y los precios.

    De acuerdo con la última edición, el 53.5 % de las mypes consideró que en el cuarto trimestre de 2025 mantuvo sin cambios sus niveles de inversión, mientras que un 30.2 % aumentó el capital ejecutado.

    En contraste, un 16.3 % señaló que sus inversiones disminuyeron durante los últimos tres meses del año.

    El informe detalla que el porcentaje de empresas que mantiene su nivel de inversión ha registrado variaciones en los cinco años de medición. Inició en 21 % en el segundo trimestre de 2020 y alcanzó su punto máximo en el primer trimestre de 2023, cuando se ubicó en 63.3 %.

    Durante 2025, el indicador pasó de 51.5 % en el primer trimestre a 50.3 % en el segundo y 54.2 % en el tercero, para cerrar el año en 53.5 %.

    En cuanto al grupo que incrementó sus inversiones, el primer dato registrado fue de 8.1 % en 2020, año marcado por la crisis económica derivada de la pandemia de covid-19. Desde entonces, el porcentaje se ha mantenido por encima del 20 % en la mayoría de los trimestres analizados.

    Mayor confianza

    El índice también mide la confianza empresarial de las mypes, que en el cuarto trimestre de 2025 se situó en 46.4 %, ligeramente por debajo del 46.6 % reportado en el trimestre anterior.

    “El entorno observado al cierre del año configura una ventana de oportunidad para incentivar decisiones de inversión, promoción de productos y fortalecimiento de capacidades productivas, especialmente en aquellos segmentos y sectores que han mostrado mayor dinamismo”, señala el informe.

    El Observatorio MYPE explica que el índice de confianza es uno de los indicadores más sensibles del reporte, ya que está vinculado a la toma de decisiones estratégicas sobre inversión, contratación de personal y expansión de operaciones.

  • El mejor Vinícius, el peor Mbappé

    El mejor Vinícius, el peor Mbappé

    El Real Madrid disfruta de la mejor versión del brasileño Vinícius Junior, con cinco goles en sus últimos cuatro partidos, a la vez que añora la del francés Kylian Mbappé, quien, tras descansar por molestias en la rodilla izquierda, no ve puerta, igualando su peor racha sin marcar de la temporada, dos partidos.

    Sin anotar contra Benfica y Osasuna, como ocurriera frente a Liverpool y Rayo Vallecano a principios de un mes de noviembre en el que el Real Madrid perdió toda buena dinámica adquirida con Xabi Alonso, el liderato de Liga y el rumbo de la temporada.

    Contra Osasuna, Mbappé, al que le anularon un gol por fuera de juego, en la que fue su mejor acción individual del partido, en una gran definición, solo disparó una vez entre los tres palos. Contra el Benfica, en dos ocasiones. Ninguna de verdadero peligro sobre la portería rival.

    Un bajón de rendimiento que no sería alarmante para la mayoría de jugadores, pero sí para un futbolista con los mejores números de la temporada. 38 goles en 33 partidos le avalan.

    Y viene precedido por unas molestias en la rodilla izquierda que obligaron a parar a un Mbappé que quiere, y fuerza, por jugar todo, por estar en el campo. A finales de 2025 lo hizo para igualar los goles en un año natural del portugués Cristiano Ronaldo -59-, en un año que acabó con una lesión inesperada.

    Esguince en la rodilla izquierda, examinado a conciencia por los médicos, que le hizo ser baja ante el Betis, en las semifinales de la Supercopa de España contra el Atlético de Madrid y poder jugar solo 15 minutos contra el Barcelona, en el último partido de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid.

    Sin estar al 100%, forzó para viajar a Arabia Saudí. Con éxito en cuanto a poder salir al terreno de juego, sin éxito para ayudar a conseguir un título.

    No empezó bien el 2026 para un Mbappé que sigue arrastrando molestias en la zona. Tanto que ante la Real Sociedad hace una semana no tuvo minutos para “evitar riesgos”, decisión sustentada también por la tranquilidad en el marcador del Real Madrid. Sin embargo, sí pudo estar sobre el césped 90 minutos frente a Benfica y Osasuna, lejos de su versión óptima.

    “La rodilla de Kylian está mucho mejor. Muy bien. Es algo que no ha desparecido del todo, pero cada día se encuentra con mejores sensaciones”, dijo en rueda de prensa Arbeloa antes de un partido contra Osasuna en el que el césped demostró que a Mbappé le falta tiempo para volver al 100%.
    El mejor Vinícius en otra semana difícil

    Vinícius, según defiende el futbolista y sus propios compañeros, volvió a sufrir un episodio racista sobre un terreno de juego. Esta vez, supuestamente, de un rival. Sin una imagen y un sonido que demuestre lo ocurrido, pero con la palabra de Vinícius, que rápidamente se dirigió al colegiado, quien activó el protocolo antirracismo, el argentino Gianluca Prestianni le llamó “mono” durante el partido entre Benfica y Real Madrid de la fase previa a los octavos de final de la Liga de Campeones.

    Palabra que, en declaraciones posteriores de Mbappé, el argentino repitió hasta en cinco ocasiones. Insulto racista que, con el jugador del Benfica tapándose la boca con la camiseta, no ha podido ser confirmado por las imágenes de las cámaras. Con UEFA estudiando el caso, y el Real Madrid, aportando todas las pruebas a su disposición, también de gestos y cánticos de aficionados del club portugués.

    El racismo, de nuevo, persiguiendo a un Vinícius que, sobre el césped, ha encontrado, en contraste con su compañero Mbappé, su mejor tramo de rendimiento de la temporada. Cinco goles en los últimos cuatro partidos.

    Uno ante el Rayo, doblete frente a la Real Sociedad, gol contra el Benfica y otro frente a Osasuna. Los cuatro primeros, de vital importancia en el marcador para sumar los tres puntos, pero el último se quedó en nada ante el gol de Raúl García de Haro en el minuto 90.

    Estos cinco goles en cuatro partidos suponen el 41,6% de los goles que lleva ‘Vini’ esta temporada -12-. Un dato que refleja a la perfección el rendimiento del brasileño durante los primeros meses de la temporada.

    Es más, de los 12, seis, la mitad, han sido en nueve de los diez partidos -Vinícius se perdió la visita a Mestalla por sanción- de Álvaro Arbeloa al frente del Real Madrid. Los otros seis, en 27 con un Xabi Alonso que solo encontró la versión desequilibrante de ‘Vini’ en su último partido, en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona. Tarde para cambiar el rumbo.

    Y, ahora, sin el mejor Mbappé pero con el mejor Vinícius, el Real Madrid dio un paso atrás en su lucha por la Liga, al caer 2-1 ante Osasuna y fallar en su primer partido tras recuperar el liderato de la competición, 78 días después.