El expresidente de Cuba, Raúl Castro, reapareció este sábado en un acto público realizado en La Habana para conmemorar su cumpleaños número 95, en lo que representa su primera aparición desde que Estados Unidos anunció el pasado 20 de mayo una imputación en su contra por el derribo de dos avionetas civiles pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate en 1996.
La actividad se desarrolló en el Teatro Karl Marx de la capital cubana, donde el presidente Miguel Díaz-Canel encabezó un homenaje al histórico dirigente de la Revolución cubana. Durante su intervención, el mandatario destacó el papel de Castro como referente político en un contexto que describió como especialmente complejo para la isla.
Díaz-Canel sostuvo que Cuba enfrenta uno de los momentos más difíciles de los últimos años debido al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y al impacto del embargo económico. Según el gobernante, las restricciones han afectado seriamente el abastecimiento de combustible y las operaciones comerciales del país.
«En los primeros cinco meses del año Cuba solo ha recibido un barco de combustible, de 40 que habría demandado en ese período», afirmó el presidente cubano. Asimismo, cuestionó nuevas medidas impulsadas por Washington que, según dijo, incluyen amenazas de sanciones y multas contra empresas o entidades que mantengan relaciones comerciales con la isla.
El mandatario calificó estas acciones como una agresión económica que limita el desarrollo del país y afecta las condiciones de vida de la población. En ese contexto, presentó la figura de Raúl Castro como un símbolo de resistencia y soberanía nacional.
«Raúl es Cuba y a Cuba no se toca», expresó Díaz-Canel durante el acto. También agregó: «No se toca mientras queden una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala».
La ceremonia también sirvió para recordar el 65 aniversario de la creación del Ministerio del Interior y para rememorar episodios históricos relacionados con la confrontación entre Cuba y Estados Unidos, incluyendo la denominada operación «Patty», que según las autoridades cubanas estuvo dirigida contra los hermanos Castro.
Al concluir su discurso, Díaz-Canel reiteró la disposición de Cuba a mantener relaciones basadas en el respeto mutuo con Estados Unidos y llamó a fortalecer los espacios de diálogo. «Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible», manifestó.

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