El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, estimó este lunes que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto costará al menos $9,500 millones, según cálculos elaborados por una firma privada sobre los daños provocados por el desastre.
«Una firma privada modeló pérdidas físicas directas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas, cercanas a los 30 billones de pesos», indicó el mandatario en una alocución al país. De esa cantidad, unos $7,800 millones corresponderían a la reconstrucción de edificaciones y cerca de $1,700 millones a infraestructura. «Imagínense ustedes la dimensión del desastre», agregó.
El mandatario destacó la situación de Chocó, donde señaló que, aunque el «valor absoluto (de la reconstrucción) sea menor, la afectación proporcional es la más alta», debido a las condiciones de pobreza de ese departamento.
Para afrontar el proceso, anunció la creación del ‘Fondo Milagro’, que tendrá la responsabilidad de estructurar el plan de recuperación de las zonas golpeadas.
El nuevo mecanismo tomará como referencia el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado después del terremoto de 1999 en Armenia, capital del departamento de Quindío, que dejó 1,185 fallecidos.
El Gobierno también contempla subsidios de alquiler para las familias que perdieron sus viviendas, alivios en servicios públicos y programas de construcción y mejoramiento habitacional.
Al menos 289 fallecidos
De la Espriella informó que el terremoto deja hasta el momento 289 fallecidos, 4,187 heridos y 143 desaparecidos.
«Hasta este momento se reportan 289 compatriotas fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. Más de 120.328 familias han sido registradas como afectadas, hay 26.945 viviendas destruidas y más de 127.557 viviendas averiadas», expresó.
El presidente advirtió que los balances todavía pueden cambiar conforme avancen las evaluaciones.
«Estas cifras siguen siendo preliminares» y «por respeto a las víctimas y a sus familias», su Gobierno «solo comunicará datos debidamente consolidados».
La emergencia alcanza 450 municipios distribuidos en 15 departamentos.
«La tragedia se extiende a 450 municipios en 15 departamentos. Esto significa que una tercera parte de la patria se vio afectada por el terremoto», agregó.
Aunque en Cali y Pereira, las dos ciudades más afectadas, las posibilidades de localizar sobrevivientes entre los escombros son cada vez menores, De la Espriella ordenó mantener las operaciones.
«He dado la orden desde el primer minuto posterior al devastador evento de que mientras exista una posibilidad de encontrar con vida a un solo compatriota, los equipos de búsqueda y rescate sigan en el terreno», indicó.
El mandatario agradeció el trabajo de los equipos nacionales y de los rescatistas procedentes de países como Estados Unidos, Ecuador e Israel, además de las donaciones realizadas por ciudadanos colombianos.
«El país ha hecho un esfuerzo extraordinario para recoger y trasladar ayudas, pero la tarea no termina cuando llegan esas ayudas a una capital departamental. Allí comienza la fase más compleja, llevarlas ordenadamente a cada municipio, corregimiento y vereda», dijo.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, destituyó este viernes a cinco embajadores designados durante el gobierno de Gustavo Petro, luego de que no presentaran su renuncia protocolaria al finalizar el período constitucional de la administración anterior.
Los diplomáticos separados de sus cargos son Guillermo Francisco Reyes González, embajador en Suecia; Vilma Rocío Velásquez Uribe, embajadora en Haití; Yennifer Edilma Parra Moscoso, embajadora en Turquía; Juan Manuel Corzo Román, embajador en Paraguay, y William Sidney Bush Howard, embajador en Trinidad y Tobago.
La Presidencia informó en un comunicado que la mayoría de los jefes de misión colombianos cumplió con la obligación de poner su cargo a disposición antes del cambio de Gobierno. «No obstante, cinco embajadores no presentaron su renuncia protocolaria. En consecuencia, el presidente Abelardo de la Espriella, en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, dispuso declarar insubsistentes los siguientes nombramientos», señaló el Ejecutivo.
La obligación de presentar la renuncia fue comunicada el pasado 22 de julio por la entonces canciller Rosa Yolanda Villavicencio, en cumplimiento del artículo 91 del Decreto Ley 274, que establece que los jefes titulares de las misiones diplomáticas deben presentar su dimisión al concluir el período del Gobierno que los nombró.
Según el Gobierno, los cinco diplomáticos incumplieron esa disposición de carácter obligatorio, por lo que el presidente ordenó su destitución mediante un decreto que aún se encuentra en trámite administrativo.
La Presidencia indicó que el Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por el canciller Omar Bula Escobar, será el encargado de coordinar el proceso de transición en las representaciones diplomáticas y garantizar la continuidad de las funciones en cada una de las sedes.
Asimismo, el Ejecutivo aseguró que los cambios forman parte de las atribuciones legales del presidente y buscan fortalecer la política exterior del país bajo la nueva administración. «La transición en cada misión garantizará la continuidad de la representación diplomática de Colombia», indicó el comunicado oficial.
El Gobierno añadió que estas decisiones responden al objetivo de asegurar que la política exterior colombiana se ejecute con «unidad, coherencia institucional y plena defensa de los intereses nacionales», en el inicio de la administración de Abelardo de la Espriella, quien asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto.
Durante la madrugada de este miércoles, el Gobierno salvadoreño envió el primer contingente con 51 toneladas de ayuda humanitaria a la población que fue afectada por los terremotos de Colombia ocurridos el pasado lunes, informó la Secretaría de Prensa de la Presidencia.
Según detalló la Secretaría de Prensa, por medio de su cuenta de la red social X, esta aeronave inicial, que salió del Aeropuerto Internacional Óscar Arnulfo Romeo y Galdámez, traslada 51 toneladas de suministros, en tanto que el personal nacional avanza en la logística del envío posterior para alcanzar la meta total de 100 toneladas en apoyo a Colombia.
— Secretaría de Prensa de la Presidencia (@SecPrensaSV) August 12, 2026
El sismo de magnitud 7.4 ha causado la muerte de aproximadamente 240 personas de acuerdo con reportes locales; no obstante, el mandatario de Colombia, Abelardo de la Espriella, notificó que la cifra confirmada es de 181 decesos, al menos hasta el cierre de la presente nota a falta de que autoridades municipales de dicho país culminen el conteo de daños.
En ocasiones previas, el Gobierno salvadoreño ofreció ayuda a misiones internacionales de socorro, destacando el despliegue de cuerpos de rescate en Turquía y Venezuela tras eventos telúricos, además de brindar asistencia técnica en Jamaica y Costa Rica ante emergencias por fenómenos meteorológicos. Esta vez, El Salvador volvió a ofrecer ayuda de rescatistas, sin embargo, el gobierno colombiano no ha aceptado la ayuda de rescatistas extranjeros.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, declaró este miércoles tres días de duelo nacional por las víctimas del terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el lunes varias regiones del país y deja cerca de 240 muertos, según balances de autoridades regionales. El sismo, el más fuerte registrado en Colombia en este siglo, también provocó el despliegue de equipos de rescate y ofrecimientos de ayuda internacional.
«El Gobierno nacional, en nombre del pueblo colombiano manifiesta su profundo dolor por el fallecimiento de las personas que perdieron la vida con ocasión del movimiento sísmico ocurrido el día 10 de agosto de 2026 en el territorio nacional, y se solidariza con el luto de las familias y amigos de estas personas», señala el decreto emitido por la Presidencia. Durante los tres días de duelo «se izará el pabellón nacional a media asta» en los edificios públicos y misiones diplomáticas colombianas en el exterior.
El documento, firmado por De la Espriella apenas cinco días después de asumir la Presidencia, señala que «la pérdida de vidas humanas enluta tanto a sus familias y amistades, como al Gobierno nacional», que «se solidariza ante tal tragedia», unos hechos que además «entristecen a todo un país». El Gobierno reportó este miércoles 188 fallecidos, mientras que los balances de las autoridades regionales sitúan la cifra en al menos 240.
El terremoto ocurrió el lunes a las 07:34 hora local (6:34 de la mañana, hora en El Salvador), con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó. Valle del Cauca, Risaralda y Caldas también figuran entre las zonas más golpeadas. Equipos de emergencia mantienen las labores de búsqueda y rescate de centenares de personas atrapadas entre los escombros, principalmente en Cali y Pereira, donde decenas de edificios colapsaron. Hasta este miércoles se habían registrado más de un centenar de réplicas, ninguna superior a magnitud 4.0.
Colombia también se prepara para recibir asistencia de varios países y organismos internacionales. «Ya recibimos de organismos multilaterales propuestas de $1,300 millones de cooperación de distinto tipo en medio de esta tragedia», afirmó el vicepresidente José Manuel Restrepo. Estados Unidos, México, Ecuador, El Salvador, Perú, Suecia, Turquía, Japón, Brasil y Suiza figuran entre los países que ofrecieron colaboración.
La Cancillería instaló, por instrucciones de De la Espriella, un puesto de mando de cooperación internacional encabezado por el ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, para coordinar las ofertas.
«El Ministerio de Relaciones Exteriores informa que, luego del sismo que afectó varias zonas del país, la Cancillería hizo un llamado a la comunidad internacional para solicitar apoyo en la atención a la emergencia que permita contrarrestar los puntos críticos con mayor afectación y desastre», señaló la institución. «Los países del mundo se han pronunciado», agregó Restrepo.
Estados Unidos anunció el despliegue de un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) y $15.5 millones para refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños. Ecuador ofreció 47 rescatistas, perros especializados y equipos de Bomberos de Quito, mientras que El Salvador enviará dos aviones con 100 toneladas de ayuda humanitaria. Perú, por su parte, anunció el envío de un avión con 12.5 toneladas de suministros y el desplazamiento de 62 rescatistas.
A la cooperación internacional se sumaron organismos multilaterales. El Banco Mundial anunció una donación no reembolsable de $200,000 para apoyar la evaluación de daños, mientras CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe ofreció $500,000 para atender las necesidades humanitarias.
«Es una demostración de que el mundo hoy (…) está listo y dispuesto a apoyar a Colombia en medio de esta tragedia», afirmó Restrepo, mientras continúan las labores de rescate y la evaluación de los daños causados por el terremoto.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta su primera gran prueba de gestión apenas días después de asumir el poder, debido al terremoto de magnitud 7.4 que golpeó al país y obligó al nuevo Gobierno a modificar su agenda para atender la emergencia.
De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto, tenía previsto iniciar su administración con énfasis en temas de seguridad, pero el terremoto obligó al Ejecutivo a concentrar sus esfuerzos en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, algunas de las regiones más afectadas por el desastre.
El mandatario se desplazó a las zonas golpeadas para coordinar la respuesta gubernamental y mostrar la presencia del Ejecutivo ante una catástrofe que, según el Servicio Geológico Colombiano, corresponde al terremoto más fuerte registrado en el país durante este siglo.
La emergencia también generó diferencias entre los balances divulgados desde la Presidencia y los reportados por autoridades regionales. De la Espriella informó este martes de 181 fallecidos en todo el país, mientras los recuentos de Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas sumaban unos 240 muertos.
La diferencia ocurre después de que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informara que, por instrucciones del presidente, los datos oficiales relacionados con el terremoto serían divulgados exclusivamente por la Presidencia. La decisión contrasta con la promesa de De la Espriella de descentralizar el poder y otorgar mayor protagonismo a las regiones.
Además de los fallecidos, el presidente reportó 2,595 personas heridas y 195 desaparecidas. El balance gubernamental incluye 1,136 viviendas destruidas, otras 8,357 averiadas, 48 edificios colapsados, 85 centros de salud afectados y daños en aproximadamente 74 carreteras.
La atención de la catástrofe ocurre además durante la transición administrativa entre el Gobierno del expresidente Gustavo Petro y la nueva administración. La falta de comunicación que caracterizó el traspaso de poder provocó que ministros del nuevo Ejecutivo tengan que trabajar junto con funcionarios de la administración anterior mientras terminan de asumir los nuevos responsables de las instituciones.
Una de esas transiciones ocurrió en la UNGRD, donde Javier Pava estuvo al frente de la respuesta durante las primeras horas posteriores al terremoto antes de entregar la dirección al geólogo David Tamayo Roldán, nombrado por De la Espriella para reorganizar la institución tras los escándalos de corrupción registrados durante el Gobierno anterior. El terremoto ocurrió el lunes a las 7:34 a.m., con epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, cerca de los límites con Valle del Cauca y Risaralda.
La ciudad colombiana de Pereira enfrentaba este martes una intensa jornada de búsqueda de desaparecidos y remoción de escombros, un día después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia y que dejó al menos 72 fallecidos en la capital del departamento de Risaralda.
Tras una emergencia marcada inicialmente por problemas en las comunicaciones, falta de combustible y cortes de energía eléctrica, las calles de Pereira amanecieron con una amplia movilización de habitantes y organismos de socorro que intentan localizar con vida a personas que continúan atrapadas. En todo Risaralda son «alrededor de 90 personas fallecidas», indicó el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño.
El balance de víctimas continúa variando a medida que las autoridades recopilan información de las zonas afectadas. Distintas autoridades regionales contabilizan cerca de 240 fallecidos en Colombia, mientras que el presidente Abelardo de la Espriella informó este martes que el balance oficial era de 181 muertos.
Entre quienes buscan a sus familiares está Maribel Verano Ramírez, quien recorre los lugares donde se realizan operaciones de rescate intentando localizar a su madre y a su hermana menor.
«Mi mamá se llama Luz Marina Ramírez Verano, mi hermanita Sandra Liliana Verano Ramírez», expresa mientras muestra fotografías y comparte su número telefónico con la esperanza de recibir información.
Según los datos que logró recopilar, ambas habrían salido con vida del hotel donde residían antes de que la estructura colapsara, pero desde entonces desconoce su paradero.
«No sé si están vivas o no. No sé si están bien», afirma Verano, quien explicó que su madre «es negrita, anda con un bastón», mientras su hermana utiliza silla de ruedas debido a las secuelas de una meningitis.
En medio de la búsqueda, Verano también pidió atención para los habitantes del barrio Esperanza Galicia. «no nos olviden, por favor (…) Por allá también hay familias a las que también se les averiaron casas. Entonces, por favor, que también se den una pasadita por allá», solicitó a las autoridades.
Mientras continúan los rescates, parte de la actividad comercial comenzó a recuperarse. Farmacias, panaderías, cafés y restaurantes reabrieron después de retirar vidrios y objetos esparcidos por el terremoto. Algunos establecimientos buscan garantizar servicios esenciales y alimentos para habitantes y rescatistas que permanecen concentrados en atender la emergencia.
Las autoridades también trabajan para retirar escombros de las principales avenidas y facilitar el tránsito. En la Plaza de Bolívar, el colapso de un edificio de varios pisos dejó restos de la estructura hasta la base del ‘Bolívar Desnudo’, monumento al Libertador y símbolo de Pereira, elaborado por el fallecido escultor Rodrigo Arenas Betancourt. Algunas calles permanecen cerradas por la caída de escombros y el riesgo de nuevos colapsos.
Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes gran parte de Colombia, donde decenas de edificios colapsaron, hospitales quedaron desbordados y varios aeropuertos suspendieron sus operaciones, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Pereira, capital del departamento de Risaralda y una de las ciudades más cercanas a San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
La cifra recoge únicamente el balance de las capitales del país, por lo que no incluye los muertos y heridos registrados en municipios y localidades aledañas, donde también se reportaron colapsos de edificios y daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia están entre las ciudades más golpeadas por el terremoto, que obligó al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace solo tres días, a declarar la situación de «desastre nacional».
El terremoto se produjo a las 7:34 hora local (6:34 en San Salvador) y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El movimiento telúrico se sintió en Bogotá, Cali, Popayán, Manizales, Armenia, Pereira, Medellín y otras ciudades del centro y oeste del país, así como en Ecuador, Panamá y Venezuela.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder junto al presidente colombiano Abelardo de la Espriella.
De la Espriella recorre las zonas afectadas
El presidente De la Espriella, quien instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta a la emergencia, visitó este lunes Quibdó, capital del Chocó, donde se reunió con autoridades locales antes de trasladarse a Cali, otra de las ciudades más afectadas.
«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado», afirmó el mandatario, quien se comprometió a realizar un encuentro regional con todo su Gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados.
Según las cifras ofrecidas por De la Espriella durante su visita, en Chocó se contabilizaban 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos.
El mandatario aseguró que los recursos económicos para atender la emergencia ya están disponibles y señaló que el Estado está desplegado para atender a los damnificados.
Personas buscan entre los escombros de una edificación colapsada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes Colombia. EFE/ Ernesto Guzmán Jr
Pereira concentra la mayor cantidad de muertos
En Pereira, donde se registraron 60 fallecidos, los organismos de emergencia trabajan en varios puntos críticos en busca de personas atrapadas bajo los escombros.
El alcalde de la ciudad, Mauricio Salazar, decretó un toque de queda hasta esta madrugada para «proteger el comercio de la ciudad» ante el riesgo de saqueos.
El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado por daños en su cubierta, mientras los equipos de emergencia atienden además la situación de personas que quedaron atrapadas en el Megacable, el sistema de teleférico público de la ciudad.
Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada tras un fuerte temblor este lunes, en Manizales, Colombia. EFE
Toque de queda y militarización en Cali
En Cali, capital del Valle del Cauca, la Alcaldía decretó un toque de queda hasta las 06:00 del martes, así como la militarización de la ciudad ante amenazas de saqueos y para facilitar las labores de los organismos de emergencia.
«Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali», afirmó el alcalde, Alejandro Eder, quien explicó que la presencia de la Policía y el Ejército será reforzada especialmente en las zonas más afectadas.
Eder señaló que las primeras 48 horas son «críticas» para rescatar con vida a las personas que puedan permanecer atrapadas en los edificios colapsados.
Como parte del refuerzo de las labores de emergencia, la ciudad recibirá 60 rescatistas procedentes de Bogotá y otros 32 integrantes de las Fuerzas Militares.
Los hospitales de Cali declararon además la alerta roja al encontrarse al 100 % de su capacidad después de que el terremoto dejara al menos 26 muertos y 456 heridos en la ciudad, según el secretario de Salud local, Germán Escobar.
Cuatro centros médicos de gran tamaño tuvieron que ser evacuados completamente, entre ellos el Hospital Universitario del Valle Evaristo García (HUV), que sufrió el derrumbe parcial de una de sus alas.
La emergencia también llevó a la Alcaldía a suspender la edición número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que estaba prevista entre el 12 y el 17 de agosto.
Daños en aeropuertos y suspensión de partidos
El transporte aéreo sufrió importantes afectaciones y varios aeropuertos del centro y oeste del país suspendieron sus operaciones mientras se realizan evaluaciones estructurales de las terminales.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), por su parte, suspendió los partidos de octavos de final de la Copa Libertadores entre Deportes Tolima e Independiente del Valle y de la Copa Sudamericana entre Santa Fe y River Plate, previstos para esta semana en Ibagué y Bogotá, respectivamente.
La comunidad internacional comenzó a movilizar recursos y equipos para ayudar a Colombia ante la magnitud de la emergencia.
EE.UU. anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluación de los daños, señaló el Departamento de Estado, que expresó su solidaridad con el pueblo colombiano y aseguró estar preparado para apoyar al Gobierno de De la Espriella mientras se determinan las necesidades sobre el terreno.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había señalado previamente que su país seguía de cerca la situación y estaba listo para apoyar a Colombia.
El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunciaron, por su parte, donaciones por un total de 700.000 dólares, informó el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo.
El Banco Mundial aportará 200.000 dólares de cooperación no reembolsable para la evaluación de daños, mientras que el BID destinará 500.000 dólares, de los cuales 350.000 estarán disponibles de forma inmediata para la Cruz Roja y otros 150.000 se dedicarán a apoyo técnico.
A esos recursos se suman otros 500.000 dólares de ayuda humanitaria anunciados por CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ofreció equipos de rescate, médicos, paramédicos e insumos; mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó la disposición de su Gobierno a prestar la ayuda que Colombia requiera.
Venezuela, que todavía se recupera del terremoto que sufrió en junio, ofreció el envío de rescatistas y ayuda humanitaria, mientras que la líder opositora venezolana María Corina Machado también expresó su solidaridad con Colombia.
El terremoto también se sintió con fuerza fuera del país. En Panamá provocó la evacuación de edificios y hospitales, mientras que en Ecuador fue percibido en varias provincias, incluida Pichincha, cuya capital es Quito, y en zonas andinas próximas a la frontera colombiana.
Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el centro y occidente de Colombia, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
Pereira, capital del departamento de Risaralda y cercana a San José del Palmar, municipio del Chocó donde se localizó el epicentro, concentra hasta el momento la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos. El balance de Asocapitales únicamente incluye datos de las capitales colombianas, por lo que todavía no incorpora las víctimas registradas en municipios y localidades aledañas.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja debido a la magnitud de las afectaciones. Los reportes disponibles contabilizan al menos 86 edificios colapsados y seis aeropuertos con sus operaciones suspendidas, además de daños en infraestructura hospitalaria, servicios públicos y sistemas de transporte.
En Pereira, además de los 60 fallecidos, las autoridades reportaron 16 personas atrapadas en el Megacable, el sistema de teleférico público de la ciudad, dos edificios colapsados y 15 puntos críticos donde continúan las operaciones de búsqueda y rescate. El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado debido a daños en su cubierta.
Presidente visita zona afectada
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, visitó este lunes Quibdó para conocer las consecuencias de la emergencia.
«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado. Y yo, como abogado que soy, tengo un alto sentido de lo justo y se ha cometido una injusticia con el Chocó durante muchos años y es momento de que esa injusticia termine», expresó acompañado por la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi.
De la Espriella informó que solo en Chocó se contabilizaban 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos. El mandatario anunció que realizará un encuentro regional junto con su Gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados y aseguró que existen recursos económicos disponibles para responder a la emergencia.
El presidente colombiano anunció además que viajaría a Cali, capital del Valle del Cauca y otra de las ciudades golpeadas por el terremoto. Antes del balance de Asocapitales, el Gobierno había informado de 111 fallecidos, 87 heridos, 1,575 viviendas dañadas, 37 completamente destruidas y 61 edificios colapsados.
El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). La ubicación del municipio, próximo a Risaralda y Valle del Cauca, contribuyó a que Pereira y Cali se encuentren entre las ciudades más afectadas, mientras las autoridades continúan actualizando el balance de víctimas y daños.
El vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, afirmó este sábado que el país recuperó la confianza de Estados Unidos, tras el anuncio del Departamento de Estado de que prevé destinar $1,000 millones como parte de un paquete de asistencia para fortalecer la seguridad y la cooperación bilateral.
A través de su cuenta en X, Restrepo celebró la decisión de la Administración del presidente Donald Trump y aseguró que representa una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
«Nos alegra recibir esta gran noticia: la intención de destinar $1,000 millones y lanzar un Diálogo Bilateral para la Prosperidad para atraer mayor inversión, fortalecer la seguridad y el desarrollo económico de nuestro país», escribió el vicepresidente.
El Gobierno estadounidense explicó que, en coordinación con el Congreso, busca convertir este paquete de asistencia en uno de los pilares de una «renovada alianza» con Colombia. Los recursos estarán dirigidos principalmente a fortalecer las fuerzas de seguridad en la lucha contra organizaciones terroristas y redes criminales transnacionales.
El plan contempla el suministro de tecnología estadounidense, el fortalecimiento de la capacidad operativa de las autoridades colombianas y la ejecución de operaciones conjuntas con fuerzas de Estados Unidos. Además, incluye ampliar la erradicación de cultivos de coca, reforzar la interdicción de cocaína y perseguir las finanzas de las organizaciones criminales.
Restrepo consideró que el anuncio refleja un cambio en la percepción de Washington sobre Colombia.
«Es una señal clara de que Colombia vuelve a ser vista como un aliado fuerte, serio y confiable», afirmó, al comparar el nuevo escenario con las tensiones diplomáticas registradas durante la administración del expresidente Gustavo Petro.
Estados Unidos también ofreció apoyar los esfuerzos del Gobierno colombiano para recuperar el control de territorios dominados por grupos armados ilegales, proteger a menores del reclutamiento forzado y fortalecer la cooperación para reducir los flujos de migración irregular mediante una mayor coordinación fronteriza.
El vicepresidente recordó que el presidente Abelardo de la Espriella, durante su discurso de investidura, anunció una política de mano dura contra el crimen organizado.
«Habrá una lucha frontal contra el narcotráfico, la delincuencia y la narcoguerrilla. Sin vacilaciones», reiteró.
El Departamento de Estado señaló que esta nueva etapa de cooperación también abarcará áreas como energía, minerales estratégicos, infraestructura, tecnología y energía nuclear civil. La iniciativa evoca el antecedente del Plan Colombia, mediante el cual Estados Unidos destinó cerca de $10,000 millones en asistencia militar entre 2000 y 2016 para combatir el narcotráfico y las guerrillas.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, presentó este viernes las principales líneas de su Gobierno durante su primer discurso como mandatario, en el que anunció un giro en la política de seguridad, un plan de austeridad económica y una agenda enfocada en la defensa de la familia, el fortalecimiento institucional y la lucha contra el narcotráfico.
Desde el Cantón Militar Pichincha, en Cali, el gobernante aseguró que la estrategia de diálogo con los grupos armados ilegales llegó a su fin.
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», afirmó. Además, sostuvo que «la opción del diálogo está completamente agotada» y advirtió que el Estado actuará con firmeza contra las organizaciones criminales.
Como parte de esa nueva política de seguridad, anunció el regreso de las fumigaciones contra cultivos ilícitos con herbicidas de nueva generación, los cuales, según dijo, no representan riesgos para la salud humana ni para el medio ambiente.
También prometió construir megacárceles para los criminales de mayor peligrosidad y aseguró que los integrantes de grupos armados tendrán dos opciones: someterse a la justicia o enfrentar la fuerza del Estado.
«No habrá impunidad, los encontraré y los llevaré con determinación ante la justicia», enfatizó.
El mandatario reiteró que su objetivo será derrotar al narcoterrorismo y recordó que, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia cerró 2024 con unas 261,000 hectáreas de cultivos de coca, un aumento de 3.5 % respecto al año anterior.
Plan económico
En materia económica, De la Espriella anunció un programa basado en la austeridad fiscal, el estímulo a la inversión privada y el aprovechamiento de los recursos naturales.
«Invertir en Colombia volverá a ser una decisión segura y rentable», aseguró al dirigirse a empresarios nacionales y extranjeros.
El nuevo presidente afirmó que impulsará una reforma tributaria estructural para simplificar el sistema impositivo, combatir la evasión y promover la generación de empleo. Asimismo, confirmó que eliminará el impuesto al patrimonio y defendió la necesidad de reducir el gasto público para enfrentar un déficit fiscal equivalente al 6.4 % del Producto Interno Bruto y una deuda pública que representa el 60.5 % del PIB.
En el ámbito institucional, el mandatario prometió respetar la independencia de los poderes del Estado y mantener una relación de cooperación con el Congreso.
Además, anunció una «batalla cultural» para fortalecer a la familia como eje de la sociedad y aseguró que impulsará políticas para proteger a mujeres y niños, incluida la implementación de la cadena perpetua para quienes cometan delitos graves contra ellos. También se comprometió a corregir las fallas del sistema de salud y garantizar mejores servicios para la población.