La cantante colombiana Karol G publicó una carta abierta dirigida al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, en la que le pidió gobernar para todos los ciudadanos, escuchar a quienes respaldaron su candidatura y también a quienes votaron por otras opciones políticas.
El mensaje fue difundido en sus redes sociales una semana después de la segunda vuelta presidencial. La artista aclaró que escribió la carta no como simpatizante u opositora, sino como una ciudadana preocupada por el futuro de su país.
«No escribo como simpatizante, ni como opositora. Escribo como una colombiana que ama profundamente su país», expresó la intérprete, quien afirmó que la etapa electoral ya terminó y que ahora comienza el verdadero desafío de gobernar.
Karol G recordó que el presidente electo obtuvo el respaldo de 12.9 millones de colombianos, mientras que otros 12.7 millones apoyaron al candidato de izquierda Iván Cepeda, por lo que insistió en que todos comparten el deseo de construir un país más seguro, justo y con mayores oportunidades.
La artista exhortó a De la Espriella a escuchar también a quienes no votaron por él y le pidió ejercer un gobierno incluyente, enfocado en el bienestar de toda Colombia y no únicamente de un partido o sector político.
«Quiero pedirle que recuerde, todos los días, que el poder que hace una semana recibió no es un trofeo, no es un premio, es una responsabilidad», escribió la cantante en uno de los pasajes centrales de su mensaje.
En la parte final de la carta, Karol G sostuvo que Colombia necesita dirigentes capaces de unir al país mediante decisiones valientes y resultados concretos, en lugar de profundizar las divisiones políticas.
«Porque al final ningún presidente gana cuando gana una elección… Un presidente gana cuando gana su pueblo», concluyó la artista, quien manifestó su deseo de que al finalizar el mandato los colombianos puedan reconocer que el nuevo gobernante estuvo a la altura del compromiso asumido.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incrementado su influencia en los procesos políticos de América Latina desde su retorno a la Casa Blanca en 2025, al expresar respaldo público a candidatos de derecha y ultraderecha, una estrategia que ya le ha permitido sumar varios gobiernos aliados en la región.
El caso más reciente ocurrió en Colombia, donde Trump manifestó su «respaldo total» al presidente electo Abelardo de la Espriella, a quien calificó como un líder «inteligente, fuerte y duro» tras imponerse por estrecho margen al izquierdista Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial.
Durante la campaña, el mandatario estadounidense pidió abiertamente el voto para De la Espriella a través de publicaciones en la red Truth Social, donde aseguró que su victoria fortalecería las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Las declaraciones generaron críticas de la oposición colombiana y del presidente saliente, Gustavo Petro, quien denunció una supuesta injerencia extranjera e incluso solicitó la nulidad de los resultados.
La primera intervención directa de Trump en un proceso electoral latinoamericano tras regresar al poder ocurrió en Honduras, donde respaldó públicamente al conservador Nasry Asfura durante la campaña presidencial de 2025. El candidato ganó por un estrecho margen y se convirtió en uno de los principales aliados regionales de la administración estadounidense.
Además de Colombia y Honduras, la Casa Blanca ha celebrado los recientes triunfos de gobiernos de derecha en Bolivia y Chile. En Bolivia asumió la Presidencia Rodrigo Paz, mientras que en Chile resultó electo José Antonio Kast. Aunque en estos casos Trump no expresó un apoyo electoral directo antes de las votaciones, posteriormente destacó la llegada de ambos mandatarios al poder.
La administración estadounidense también mantiene una estrecha relación con otros gobiernos considerados aliados, entre ellos los encabezados por Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador, Laura Fernández en Costa Rica y, más recientemente, la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori.
Brasil aparece ahora como el próximo escenario clave para la estrategia regional de Trump. De cara a las elecciones presidenciales de octubre, el mandatario ha mostrado cercanía con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, mientras las relaciones con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva atraviesan uno de sus momentos de mayor tensión, marcados por diferencias comerciales y políticas.
Como parte de su política exterior, Trump impulsa la iniciativa denominada «Escudo de las Américas», un bloque de gobiernos aliados orientado a fortalecer la cooperación en seguridad, combatir el crimen organizado y limitar la influencia de China en la región. Washington ha intensificado la colaboración política, económica y de seguridad con los países que forman parte de este proyecto, consolidándolos como socios estratégicos en América Latina.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia entregó este jueves la credencial que acredita a Abelardo de la Espriella como presidente electo del país para el período 2026-2030, luego de su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo frente al candidato de izquierda Iván Cepeda.
Durante la ceremonia, realizada en el recinto ferial Corferias, en Bogotá, el presidente del CNE, Cristian Quiroz, oficializó la proclamación del nuevo mandatario y del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo. «Hoy nos reúne uno de los actos más significativos que tiene nuestra constitución, Colombia y el CNE hace entrega formal de las credenciales que los acreditan a ustedes, doctor Abelardo y doctor Juan (sic) Manuel (Restrepo) como presidente y vicepresidente de la república para el periodo 2026-2030 (respectivamente)», expresó.
De la Espriella y Restrepo realizaron así su primera aparición pública desde la noche de la elección, cuando celebraron el triunfo junto a sus seguidores en Barranquilla. En el acto estuvieron acompañados por familiares y simpatizantes, quienes corearon «Presidente, presidente» al ingreso del mandatario electo al auditorio.
Al recibir la credencial, uno de los asistentes gritó «Firmes por la patria», el lema utilizado durante la campaña presidencial. En respuesta, De la Espriella saludó llevándose la mano a la sien, gesto que repitió en distintos actos proselitistas durante la contienda electoral.
Según los resultados oficiales, el presidente electo obtuvo 12.9 millones de votos, equivalentes al 49.66 %, mientras que Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y respaldado por el presidente Gustavo Petro, alcanzó cerca de 12.7 millones de sufragios, equivalentes al 48.70 %.
En su discurso, De la Espriella aseguró que asume el respaldo ciudadano con el compromiso de impulsar cambios en el país. «Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada», manifestó en alusión a la administración saliente.
El presidente electo, de 47 años, es abogado y ha expresado públicamente su admiración por el mandatario estadounidense Donald Trump, además de haber realizado aportes al Partido Republicano. En su trayectoria profesional representó a clientes de alto perfil, entre ellos el empresario colombo-venezolano Alex Saab y David Murcia Guzmán, señalado como responsable de una de las mayores estafas piramidales registradas en Colombia.
De la Espriella fundó su movimiento político en julio de 2025 y lanzó su candidatura presidencial con el propósito de impedir la continuidad de la izquierda en el poder. Durante la campaña logró concentrar el respaldo de distintos sectores de la derecha colombiana, incluidos dirigentes vinculados al uribismo. Asumirá oficialmente la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto.
La previsible victoria del líder de derecha Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia representa un importante giro político para el país sudamericano y fortalece la influencia del presidente estadounidense Donald Trump en América Latina.
De confirmarse oficialmente los resultados preliminares, Colombia dejará atrás la administración de Gustavo Petro para dar paso a un gobierno alineado con las políticas impulsadas por la Casa Blanca en temas como seguridad, inmigración y combate al crimen organizado.
De la Espriella, quien recibió un respaldo público de Trump durante la campaña, derrotó por un estrecho margen al candidato de izquierda Iván Cepeda y se perfila como el próximo mandatario colombiano para el período 2026-2030.
El presidente estadounidense celebró el resultado electoral y aseguró que la relación bilateral mejorará significativamente con la llegada del dirigente conservador al poder.
“A mí me gusta la gente a la que yo gusto. Es una fórmula muy sencilla”, declaró Trump al referirse al respaldo brindado al candidato colombiano.
Analistas consideran que, más allá del apoyo del mandatario estadounidense, la victoria de De la Espriella responde principalmente al desgaste del oficialismo y a las preocupaciones ciudadanas relacionadas con la inseguridad y la violencia criminal.
Con el cambio de gobierno, Washington y Bogotá podrían retomar la estrecha cooperación que históricamente mantuvieron en materia de seguridad, lucha contra el narcotráfico y defensa regional, una relación que se debilitó durante la administración de Petro.
Durante los últimos años, la estrategia de “paz total” impulsada por el gobierno saliente recibió críticas debido al fortalecimiento de grupos armados ilegales y al aumento de la producción de cocaína en territorio colombiano.
De la Espriella ha manifestado su intención de estrechar nuevamente los vínculos con Estados Unidos y reforzar las operaciones contra organizaciones criminales, incluyendo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC.
El dirigente también ha expresado admiración por las políticas de seguridad implementadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele y por las reformas económicas impulsadas por el mandatario argentino Javier Milei, dos de los principales aliados de Trump en la región.
Expertos consideran que un eventual gobierno de De la Espriella también podría frenar el acercamiento de Colombia a China promovido por Petro, devolviendo al país a una posición más cercana a la órbita de influencia estadounidense.
No obstante, analistas advierten que la relación entre ambos líderes dependerá de la evolución de sus agendas políticas y de la capacidad de mantener una alianza estratégica en un contexto regional marcado por cambios constantes y nuevas disputas geopolíticas.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este martes que su país se integrará al Escudo de las Américas a partir del próximo 7 de agosto, fecha en la que asumirá oficialmente el cargo en sustitución de Gustavo Petro.
La declaración fue realizada a través de la red social X, donde el líder del movimiento Defensores de la Patria adelantó uno de los principales ejes de su estrategia de seguridad.
“A partir del 7 de agosto, Colombia hará parte del Escudo de las Américas. Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo, pasaremos a combatirlo como corresponde”, escribió De la Espriella.
El Escudo de las Américas fue creado en marzo pasado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como una coalición regional orientada a fortalecer la lucha contra el narcotráfico, las pandillas y las organizaciones criminales transnacionales.
Actualmente, la iniciativa cuenta con la participación de gobiernos aliados de Washington, entre ellos Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador, mientras que administraciones de izquierda como Brasil, Colombia, México y Guatemala optaron por mantenerse al margen durante su lanzamiento.
El anuncio del mandatario electo confirma el giro en la política exterior y de seguridad que impulsará su administración, marcada por una mayor cercanía con Estados Unidos y una postura de mano dura frente al crimen organizado.
De la Espriella obtuvo la victoria en la segunda vuelta presidencial celebrada el pasado domingo, según el conteo preliminar, con el 49.66 % de los votos frente al 48.7 % alcanzado por el candidato izquierdista Iván Cepeda.
Durante la campaña electoral recibió el respaldo público de Trump, quien esta semana aseguró que el dirigente colombiano “será un gran presidente” y afirmó que las relaciones bilaterales mejorarán significativamente bajo su mandato.
La futura incorporación de Colombia al Escudo de las Américas también podría traducirse en una mayor cooperación militar, policial y de inteligencia con Washington para enfrentar a grupos armados ilegales y redes de narcotráfico.
Las relaciones entre ambos países experimentaron tensiones durante el gobierno de Petro debido a diferencias sobre la estrategia antidrogas y las políticas de seguridad.
Entre los episodios más relevantes destacó la salida de Colombia de la lista de países considerados por Estados Unidos como socios activos en la lucha contra el narcotráfico, así como las constantes discrepancias sobre las mediciones de cultivos ilícitos realizadas por organismos internacionales.
Con la llegada de De la Espriella a la Casa de Nariño, se prevé un fortalecimiento de los vínculos con Washington y una mayor alineación con las políticas impulsadas por la administración Trump en el continente.
El candidato presidencial Iván Cepeda respondió este lunes a las declaraciones del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, y aseguró que su movimiento político no se dejará intimidar tras el ajustado resultado de la segunda vuelta electoral.
Durante una comparecencia ante la prensa, el aspirante del Pacto Histórico cuestionó el discurso pronunciado por De la Espriella luego de conocerse el preconteo electoral y pidió respeto para quienes respaldaron su candidatura.
«A nosotros que no nos amenacen«, manifestó Cepeda al referirse a los mensajes emitidos por el dirigente ultraderechista tras proclamarse vencedor de los comicios del domingo.
El senador sostuvo que Colombia atraviesa un momento de profunda división política y señaló que el resultado refleja la existencia de dos sectores de tamaño similar dentro de la sociedad colombiana.
Cepeda también defendió la necesidad de impulsar un diálogo nacional y recordó la trayectoria de su movimiento político frente a distintos gobiernos y contextos de confrontación.
«Somos un movimiento político muy numeroso. Tenemos una larga historia de resistencias y estamos muy curtidos. Hemos derrotado a muchos gobiernos autoritarios y a muchos políticos violentos. No nos asustan ni sus rugidos ni sus alaridos«, manifestó.
Las declaraciones surgieron después de que De la Espriella pidiera al presidente Gustavo Petro y a Cepeda respetar el resultado electoral, abstenerse de promover una «tercera vuelta en las calles», «hagan las maletas» y se preparen para ejercer la oposición.
El dirigente izquierdista insistió en que su campaña continuará actuando dentro del marco legal y explicó que los equipos de vigilancia electoral presentaron 57,189 reclamaciones ante las autoridades competentes para que sean revisadas durante el proceso de escrutinio.
«Con toda la calma, con todo el rigor y en el respeto estricto de la ley y de la Constitución, estamos apelando a lo que nos faculta la ley, que es esperar tranquilamente el resultado del escrutinio», afirmó.
Cepeda explicó que ya concluyó la etapa municipal del escrutinio y que actualmente avanza la revisión departamental, mientras aún están pendientes las fases nacional e internacional del conteo oficial.
Asimismo, reiteró que reconocerá el resultado definitivo una vez concluyan todas las revisiones y sean resueltas las observaciones planteadas por su equipo electoral.
«Mi llamado es a guardar la calma, a tener tranquilidad», expresó el candidato, quien descartó convocar movilizaciones y pidió que cualquier manifestación ciudadana se mantenga dentro de los cauces democráticos y constitucionales.
Según el preconteo de la Registraduría Nacional, De la Espriella obtuvo 12.959.542 votos, equivalentes al 49.66 %, mientras que Cepeda alcanzó 12.708.712 sufragios, correspondientes al 48.70 %, una diferencia inferior al 1 % que deberá ser ratificada por el escrutinio oficial.
El resultado de la segunda vuelta presidencial del domingo en Colombia, en la que el ultraderechistaAbelardo de la Espriella se impuso con una ventaja de 0,96 puntos al izquierdista Iván Cepeda, es el más estrecho que recuerda el país, según datos históricos de la Registraduría Nacional, entidad que organiza los comicios.
Según el conteo preliminar de la Registraduría Nacional, con el 99.99 % de las mesas escrutadas, De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 12.959.542 votos, equivalentes al 49.66 %, mientras que Cepeda, candidato del Pacto Histórico y aliado del presidente Gustavo Petro, alcanzó 12.708.712 sufragios, correspondientes al 48.70 %.
La diferencia entre ambos aspirantes fue de 250.830 votos. Sin embargo, las autoridades electorales aclararon que el resultado será oficial una vez concluya el proceso de escrutinio que continúa desarrollándose y que se prevé finalice esta semana.
Los registros históricos de la Registraduría muestran que nunca antes una elección presidencial colombiana había concluido con una diferencia tan reducida. Hasta ahora, el antecedente más cercano correspondía a los comicios de 1970.
En aquella ocasión, el conservador Misael Pastrana venció al general Gustavo Rojas Pinilla por una diferencia de 1.6 puntos porcentuales. Ese proceso electoral quedó marcado por acusaciones de fraude que generaron una profunda crisis política en el país.
De la controversia surgida tras esos resultados nació posteriormente la guerrilla del M-19, organización insurgente a la que perteneció en su juventud el actual presidente colombiano, Gustavo Petro.
Otra de las elecciones más cerradas ocurrió en 1994, cuando el liberal Ernesto Samper derrotó al conservador Andrés Pastrana por una ventaja de 2.11 puntos porcentuales en la segunda vuelta presidencial.
Más recientemente, en las elecciones de 2022, Petro logró la Presidencia al superar al independiente Rodolfo Hernández por 3.13 puntos porcentuales, con una diferencia superior a 711.000 votos, casi tres veces mayor que la obtenida ahora por De la Espriella frente a Cepeda.
La estrecha diferencia registrada este domingo anticipa una transición política marcada por una fuerte polarización y una oposición que conserva una importante base electoral en Colombia.
El abogado Abelardo de la Espriella se proclamó el domingo presidente electo de Colombia luego de que los resultados preliminares de la segunda vuelta presidencial lo ubicaran por delante del candidato oficialista, Iván Cepeda, en una de las elecciones más reñidas de los últimos años.
Desde Barranquilla, ciudad donde votó y siguió el desarrollo de la jornada electoral, De la Espriella celebró la victoria ante cientos de simpatizantes y aseguró que el resultado representa un mandato ciudadano para cambiar el rumbo del país.
“Esta noche no ha triunfado una candidatura, ha triunfado la voluntad de un pueblo que decidió recuperar su destino, ha triunfado la dignidad nacional, ha triunfado la República y ha triunfado la esperanza”, expresó.
El dirigente sucederá a Gustavo Petro en la Presidencia de Colombia para el período 2026-2030. Su triunfo también significaría el regreso de la derecha al poder tras el gobierno de izquierda encabezado por Petro.
La victoria coronaría una rápida carrera política para De la Espriella, quien hace apenas once meses fundó el movimiento Defensores de la Patria con el propósito de impedir la continuidad del proyecto político impulsado por el actual mandatario. Sin experiencia previa en cargos de gobierno, logró reunir a diversos sectores conservadores y convertirse en la principal figura de la oposición.
Durante su discurso, el dirigente buscó enviar un mensaje de conciliación nacional y descartó cualquier ánimo de revancha política.
“No habrá vencedores ni vencidos, no habrá retaliaciones, no habrá persecuciones, porque en democracia no existen enemigos irreconciliables sino compatriotas que piensan diferente pero que tienen exactamente los mismos derechos que nosotros”, afirmó.
Conocido entre sus seguidores como «El Tigre», De la Espriella construyó su prestigio como abogado penalista y empresario. A lo largo de su carrera representó a clientes de alto perfil y también participó en iniciativas relacionadas con los procesos de paz impulsados durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe.
A sus 47 años, el político se presenta como un empresario exitoso ajeno a la política tradicional. Entre sus principales promesas destacan el fortalecimiento de la seguridad, la lucha contra la corrupción, reformas económicas orientadas al emprendimiento y medidas para impulsar sectores como la educación, la salud y la minería.
Su discurso de orden, patriotismo y mano dura contra la delincuencia le permitió ganar respaldo entre amplios sectores del electorado. Además, ha manifestado admiración por líderes conservadores internacionales y ha defendido políticas de seguridad más estrictas para enfrentar el crimen organizado.
De la Espriella también es conocido por su faceta empresarial. Además de su firma jurídica, desarrolló varias marcas comerciales vinculadas a productos de consumo y moda masculina, convirtiéndose en una figura mediática antes de dar el salto a la política nacional.
Nacido en Bogotá en 1978, tiene raíces familiares en la región Caribe colombiana. Está casado con Ana Lucía Pineda y es padre de cuatro hijos. Su fórmula vicepresidencial fue el economista José Manuel Restrepo, cuya trayectoria académica y experiencia en políticas públicas aportó respaldo técnico a la campaña vencedora.
Colombia llega este domingo a la jornada decisiva de unas elecciones presidenciales consideradas entre las más polarizadas de su historia reciente, con el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda disputándose la Presidencia en una segunda vuelta cargada de tensiones políticas, controversias y una profunda división social.
Los más de 41 millones de ciudadanos habilitados para votar deberán escoger entre dos modelos de país contrapuestos. De la Espriella, líder del movimiento Defensores de la Patria, parte como favorito según la mayoría de las encuestas, tras haber obtenido la primera posición en la ronda electoral celebrada en mayo.
Los sondeos previos a la votación sitúan al candidato conservador cerca del 50 % de intención de voto, mientras que Cepeda ronda el 44 %. El voto en blanco supera el 6 %, en un escenario donde la participación podría resultar determinante debido al elevado número de abstencionistas registrado en la primera vuelta.
En esa elección inicial, De la Espriella aventajó a Cepeda por más de 660,000 votos, aunque cerca de 17 millones de colombianos decidieron no acudir a las urnas. Analistas consideran que ese segmento del electorado, tradicionalmente más cercano al centro político, será clave para definir el resultado final.
Durante las últimas semanas, Cepeda moderó parte de su discurso político y construyó alianzas con sectores de centro, incluyendo a la excandidata Claudia López. Además, descartó propuestas polémicas como una eventual reforma constitucional, buscando ampliar su base de apoyo más allá del progresismo.
Por su parte, De la Espriella consolidó el respaldo de importantes figuras de la derecha colombiana, entre ellas la excandidata Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe. A nivel internacional, recibió un apoyo mediático significativo por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien expresó públicamente su simpatía hacia el aspirante conservador.
El izquierdista Iván Cepeda disputará la segunda vuelta con el derechista Abelardo de la Espriella este 21 de junio. EFE
Trump a favor de De la Espriella
La participación de Trump en la campaña generó debate en Colombia. Mientras sectores opositores denunciaron una injerencia extranjera en el proceso electoral, De la Espriella defendió la relación con Washington y aseguró que fortalecerá la cooperación bilateral en temas de seguridad, narcotráfico y lucha contra el crimen organizado.
El presidente Gustavo Petro también ha estado en el centro de la controversia. Diversos sectores cuestionaron su participación activa durante la campaña y sus declaraciones sobre un posible fraude electoral en la primera vuelta, afirmaciones que no fueron respaldadas por el candidato oficialista Iván Cepeda.
Otro de los temas que marcó la campaña fue el uso de la camiseta de la selección colombiana de fútbol por parte de De la Espriella. El oficialismo acusó al candidato de intentar apropiarse de un símbolo nacional en pleno desarrollo del Mundial 2026, generando incluso acciones judiciales para limitar su utilización durante actos proselitistas.
La discusión ocurre en un contexto complejo para Colombia, que enfrenta desafíos en materia de salud pública, seguridad y gobernabilidad. El crecimiento de organizaciones criminales y grupos armados continúa siendo una preocupación nacional, mientras persisten los debates sobre la efectividad de la política de «paz total» impulsada por Petro.
Las propuestas de ambos candidatos reflejan visiones diferentes para enfrentar esos problemas. De la Espriella apuesta por una estrategia de mano dura contra la criminalidad, respaldada por un fortalecimiento de las fuerzas de seguridad. Cepeda, en cambio, propone profundizar los acuerdos de paz firmados con las FARC y revisar los mecanismos de negociación con grupos armados ilegales.
Sin importar quién resulte ganador, el próximo presidente deberá gobernar con un Congreso fragmentado y altamente polarizado, donde ninguna fuerza política cuenta con mayoría absoluta. Ese escenario obligará a construir consensos y alianzas para impulsar las reformas prometidas durante la campaña.
Hace apenas un año, Abelardo de la Espriella era conocido principalmente por su trayectoria como abogado penalista y empresario. Hoy, a sus 47 años, está a las puertas de la Presidencia de Colombia tras protagonizar uno de los ascensos políticos más rápidos de la historia reciente del país.
El candidato de derecha competirá este domingo en la segunda vuelta presidencial frente al senador izquierdista Iván Cepeda, después de haber obtenido la mayor votación en la primera ronda electoral celebrada el pasado 31 de mayo.
Su incursión en la política comenzó en julio de 2025, cuando fundó el movimiento Defensores de la Patria. En ese momento justificó su decisión de aspirar a la Presidencia argumentando que Colombia atravesaba “sus horas más oscuras”, en referencia al gobierno del presidente Gustavo Petro.
En menos de un año, De la Espriella logró consolidarse como la principal figura de la derecha colombiana y desplazar a sectores tradicionales del uribismo como referente de ese espacio político. Su discurso se ha centrado en la seguridad, el emprendimiento y la recuperación económica.
El abogado, admirador del presidente estadounidense Donald Trump y conocido entre sus seguidores como “El Tigre”, construyó su fortuna profesional defendiendo a clientes de alto perfil. Entre ellos figuran el empresario colombo-venezolano Alex Saab y David Murcia Guzmán, protagonista de uno de los mayores escándalos financieros del país.
Durante la campaña, De la Espriella ha prometido transformar a Colombia en una “patria milagro”, inspirándose en modelos de desarrollo como Corea del Sur e Irlanda. Su programa incluye propuestas relacionadas con seguridad, salud, educación, desarrollo rural, energía, lucha contra la corrupción y fortalecimiento institucional.
Uno de los ejes principales de su discurso es la aplicación de medidas de mano dura contra la delincuencia y el crimen organizado. Sus propuestas han sido comparadas por analistas con las políticas impulsadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, con quien comparte planteamientos sobre seguridad pública.
El candidato también ha cultivado una imagen empresarial y mediática. Además de su actividad jurídica, creó diversas marcas comerciales vinculadas a bebidas, moda y productos de lujo. Incluso ha desarrollado una faceta artística como cantante, grabando dos discos de música italiana.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978 y con raíces familiares en Montería, departamento de Córdoba, De la Espriella estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda. Está casado desde 2008 con Ana Lucía Pineda y es padre de cuatro hijos. Su fórmula vicepresidencial es el economista José Manuel Restrepo, exministro y académico reconocido en Colombia.