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  • Racionamientos, la pesadilla en una Venezuela que urge recuperar su red eléctrica

    Racionamientos, la pesadilla en una Venezuela que urge recuperar su red eléctrica

    Los cortes de energía eléctrica volvieron a intensificarse en varias regiones de Venezuela, especialmente en el estado Zulia, fronterizo con Colombia, donde los apagones diarios y sin horarios definidos mantienen bajo presión a ciudadanos y comerciantes.

    Después de una aparente estabilización registrada durante 2025, los racionamientos eléctricos reaparecieron en febrero pasado y nuevamente expusieron las debilidades de un sistema que acumula más de 15 años de deterioro.

    No fue sino hasta el 22 de marzo cuando la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, anunció un “plan de ahorro energético” para enfrentar un fenómeno solar que, según explicó, provocaría un aumento de las temperaturas durante 45 días. El período concluyó esta semana.

    En medio de las constantes quejas, la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios informó que el país alcanzó el pasado 7 de mayo una demanda eléctrica de 15,570 megavatios, la más alta en los últimos nueve años, impulsada por las altas temperaturas y el crecimiento económico, según el Gobierno.

    Sin embargo, para los habitantes de ciudades como Maracaibo y Mérida, la realidad diaria sigue marcada por apagones inesperados que pueden extenderse hasta siete horas. “Es una sorpresa, una ruleta rusa lo que estamos viviendo con el sistema eléctrico cuando se va la luz”, declaró a EFE Gustavo Aguilar, residente de la comunidad de Zapara, en Maracaibo.

    Aguilar también cuestionó la falta de información oficial sobre las causas de las fallas y expresó dudas sobre las negociaciones anunciadas por el Gobierno con las compañías Siemens y General Electric para recuperar el sistema eléctrico del Zulia. “Si hay anuncios de mejora, evidentemente son bienvenidos”, agregó.

    La crisis también golpea al sector comercial. Según la Cámara de Comercio de Maracaibo, durante 2022 cerca del 60 % de los negocios habían cerrado debido a las fallas eléctricas, mientras que en 2025 la cifra bajó al 40 % tras una leve mejoría del servicio.

    El presidente de la gremial, Dino Cafoncelli, explicó que muchas medianas y grandes empresas han logrado sostener operaciones gracias a sistemas eléctricos alternativos, aunque esa posibilidad resulta inaccesible para pequeños comerciantes. Más del 90 % de los empresarios consultados por la Cámara considera la crisis eléctrica como su principal preocupación.

    Para especialistas como el ingeniero Alejandro López, investigador de la Universidad Rafael Belloso Chacín, la recuperación del sistema pasa por reactivar las plantas termoeléctricas regionales y modernizar la infraestructura energética. “Tenemos que comenzar con recuperar las turbinas de las centrales de Termozulia que fueron instaladas por Siemens y General Electric”, afirmó.

    Mientras tanto, miles de familias continúan adaptando sus rutinas a los apagones. Jennifer Andrade, residente de Maracaibo, contó que ahora cocina temprano por temor a quedarse sin electricidad. “Hoy se fue a las 6:00 de la tarde y ya estaban todos listos, acababan de comer”, relató.

     

  • Cuba vuelve a los apagones tras agotarse el petróleo ruso que le dio alivio temporal

    Cuba vuelve a los apagones tras agotarse el petróleo ruso que le dio alivio temporal

    Cuba se encamina nuevamente a apagones prolongados tras agotarse el crudo suministrado por un petrolero ruso que brindó un alivio temporal a la crisis energética que atraviesa el país.

    El buque Anatoli Kolodkin, que arribó el 31 de marzo al puerto de Matanzas con 100,000 toneladas de petróleo, permitió reducir los cortes eléctricos durante varias semanas, aunque el efecto fue breve.

    Datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) muestran que, mientras en el primer trimestre los apagones afectaban hasta el 60 % del país de forma simultánea, en las últimas semanas esa cifra bajó a entre 35 % y 45 %.

    En La Habana, los cortes disminuyeron tras superar anteriormente las 15 horas diarias sin electricidad, aunque en provincias se reportan interrupciones de hasta 24 horas continuas.

    El Gobierno cubano atribuye la crisis a las sanciones de Estados Unidos, aunque expertos señalan que el problema energético se arrastra desde 2024 por la falta de inversiones y el deterioro del sistema eléctrico.

    El sistema depende en gran medida de generadores que representan el 40 % de la producción y requieren combustible importado, mientras que las termoeléctricas, que aportan otro 40 %, enfrentan constantes fallas por su antigüedad.

    El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, advirtió que el suministro del Kolodkin se agotaría a finales de abril, lo que marca el fin del alivio energético.

    Para cubrir su demanda, Cuba necesita unos 100,000 barriles diarios de petróleo, de los cuales solo 40,000 provienen de producción nacional.

    Un posible segundo envío desde Rusia, transportado por el petrolero Universal, presenta retrasos y no llegaría antes de finales de mayo, lo que agrava la incertidumbre.

    En este contexto, las proyecciones económicas son negativas, con estimaciones de caída del PIB de hasta 7.2 % este año, en medio de una crisis marcada por escasez, inflación y deterioro de servicios básicos.

     

  • Cocinar en la Cuba de los apagones obliga a usar el carbón

    Cocinar en la Cuba de los apagones obliga a usar el carbón

    Los sacos de carbón y las hornillas artesanales están regresando en masa a las cocinas de Cuba de la mano de la acuciante crisis energética, azuzada en los últimos meses por el bloqueo petrolero de EE.UU. a la isla.

    “Desde que empezó el déficit con el gas licuado y con los apagones, hemos tenido que buscar otra alternativa. Cuando no tenemos corriente, para preparar los alimentos, vengo, prendo mi carbón -que me cuesta un poco de trabajo- pero resuelve”, cuenta a EFE la habanera Miriela Durand mientras se dispone a cocinar en su garaje.

    Los cubanos han empleado diversas estrategias como almacenar el carbón para cocinar en hornillas rústicas y utilizar otras que se encienden con diésel, queroseno o incluso alcohol para preparar los alimentos cuando los apagones se prolongan durante horas y sin ningún tipo de horario.

    Miriela tiene ambas opciones y considera como “de emergencia” la del diésel, un combustible que para encontrarlo dice, “también presenta dificultades”; pero le permite priorizar la elaboración de los alimentos de manera más rápida en “casos de apuro”.

    Las huellas del uso del carbón son visibles. Las manos y la ropa se tiñen de negro con el hollín, y el humo llena todo el espacio donde se cocina, sin embargo, el carbón no es ya una opción, sino la solución mientras persista la escasez en Cuba.

    Los cubanos sufre actualmente más horas al día sin corriente que con fluido eléctrico puesto que los apagones alcanzan actualmente las 16 horas continuas en La Habana, mientras que en otros territorios los cortes superan los dos días consecutivos.

    En este contexto, se han multiplicado también las ventas de carbón vegetal y braseros hechos con materiales reciclados.
    Tanto en comunidades de venta en redes sociales como en puntos físicos, se comercializa carbón vegetal y el costo de un saco de unos 15 kilogramos puede oscilar entre los 1.500 a 2.000 pesos (entre 12 y 16 dólares según la tasa oficial, pero entre 3 y 4 en el mercado informal).

    Además, las hornillas, de diferentes tamaños, formas y para diversos usos del carbón vegetal se comercializan desde los 3.000 a los 8.000 pesos (entre 25 y 66 al cambio oficial y entre 6 y 16, en el mercado informal).

    «Solución estatal»

    El uso del carbón no queda solo en el terreno doméstico. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, hizo referencia a esta opción para mantener el funcionamiento de entidades dedicadas a la elaboración de alimentos como las panaderías pertenecientes al Estado.

    Díaz-Canel, que ha puesto esta reconversión como ejemplo de «resistencia creativa», señaló recientemente que se había logrado el cambio de fuente de energía en casi todas las panaderías estatales donde era viable. “Ya hay más de 715 que se han convertido a leña o a carbón”, puntualizó.

    La grave crisis energética en Cuba se explica por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas del Estado para importar combustibles, que llevaban provocando prolongados apagones diarios desde mediados de 2024.

    La situación se agravó aún más desde el pasado enero por el asedio petrolero de EE.UU., que ha forzado la detención de los motores de generación eléctrica cubanos, que precisan diésel y fueloil de importación.

    La suspensión de las importaciones de petróleo ha provocado un desabastecimiento de combustibles y ha generado una parálisis casi total de la economía, además de impactar servicios básicos de salud, transportes y otros.

    Cuba necesita unos 100.000 barriles de petróleo diarios, de los cuales solo 40.000 los consigue con pozos propios. El resto debería importarlo.

    Alivios temporales

    La isla recibió el pasado marzo el petrolero ruso Anatoli Kolodkin con aproximadamente 730.000 barriles, equivalente a 100.000 toneladas de crudo, el primer cargamento de este tipo en llegar en los últimos tres meses.

    Tras el arribo de ese buque, Moscú anunció el envío de otro tanquero y datos recientes indican que podría ser el petrolero ruso Universal, que actualmente navega por el Atlántico Norte rumbo al Caribe a unos 15 días de Cuba, según avanzó EFE.

    Estos envíos, cargados de mensaje político, tan sólo pueden aliviar temporalmente la critica situación de desabastecimiento de combustibles de Cuba.

  • Cuba sufre el desplome del turismo por crisis energética

    Cuba sufre el desplome del turismo por crisis energética

    Las calles de La Habana lucen casi vacías de turistas incluso en plena Semana Santa, reflejando el fuerte deterioro del sector turístico en Cuba, que atraviesa una profunda crisis.

    Según datos oficiales, la isla recibió 262.496 visitantes internacionales en los dos primeros meses de 2026, lo que representa una caída del 30 % respecto al mismo período del año anterior.

    Este desplome está estrechamente vinculado a la crisis energética que afecta al país desde 2024, marcada por apagones constantes, escasez de combustible y dificultades operativas en servicios básicos.

    “Todo en Cuba está parado”, resume Alberto Ruiz Laffitte, encargado de autos clásicos para turistas en La Habana Vieja, una de las zonas más emblemáticas del turismo en la capital.

    El impacto es visible en toda la ciudad: calles oscuras, poco tráfico y actividades turísticas prácticamente paralizadas, en una imagen que recuerda a los meses más duros de la pandemia.

    El sector ya venía debilitado en años anteriores, pero la situación se agravó en 2026, en parte por las limitaciones energéticas y la reducción en el suministro de petróleo.

    En febrero, apenas llegaron 77.663 turistas al país, con caídas significativas en mercados clave como Canadá (-28,4 %), Rusia (-7,6 %) y Estados Unidos (-55,9 %).

    También disminuyeron los visitantes de países como México, Francia, España e Italia, mientras que solo Argentina y China mostraron ligeros incrementos.

    Ante este panorama, las autoridades han comenzado a cerrar hoteles, especialmente en destinos turísticos como Varadero y los cayos del norte, como parte de un plan para reducir el consumo energético.

    Además, el déficit de combustible ha afectado directamente al transporte aéreo, con restricciones en el suministro de queroseno en aeropuertos internacionales.

    Trabajadores del sector confirman la gravedad de la situación. “No hay prácticamente turismo. Ahora hasta ofrecemos servicios a cubanos”, señala Ezequiel Palacios, conductor en La Habana Vieja.

    El turismo, uno de los principales motores económicos del país, se encuentra en su peor momento en décadas, con cifras incluso inferiores a las de 2002 (excluyendo la pandemia).

    Este escenario contrasta con otros destinos del Caribe como Punta Cana o Cancún, que registran récords de visitantes tras la recuperación del sector a nivel global.

    De mantenerse esta tendencia, Cuba cerrará la temporada alta muy lejos de los niveles alcanzados antes de la pandemia, cuando superaba los cuatro millones de turistas anuales.

     

  • Cuba recibe petróleo ruso en plena crisis energética, pero tardará más de 90 horas en descargarlo

    Cuba recibe petróleo ruso en plena crisis energética, pero tardará más de 90 horas en descargarlo

    Cuba recibió este martes un cargamento de 740,000 barriles de petróleo ruso en el puerto de Matanzas, en un intento por aliviar la severa crisis energética que afecta al país desde mediados de 2024.

    El crudo llegó a bordo del petrolero Anatoli Kolodkin, perteneciente a la corporación Sovkomflot, sancionada por Estados Unidos desde 2024, y marca el primer envío de este tipo en los últimos tres meses hacia la isla.

    El director adjunto de la estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET), Irenaldo Pérez Cardoso, explicó que las labores de descarga tomarán cerca de 96 horas, luego de un proceso inicial de maniobras que se extiende por aproximadamente seis horas.

    Según el funcionario, la carga permitirá producir derivados como gas licuado de petróleo, gasolina, diésel y fuel oil, destinados a cubrir necesidades esenciales del país.

    “El crudo es de buena calidad y se ajusta a las características del sistema de refinación cubano, donde ya tienen experiencia”, afirmó Pérez Cardoso, quien detalló que el gas licuado se priorizará para servicios vitales como hospitales.

    En el caso de la gasolina, indicó que su producción ayudará a reducir temporalmente la presión que enfrenta el país, mientras que el diésel será destinado principalmente a la generación distribuida de energía eléctrica.

    El suministro también se dirigirá a centrales eléctricas en toda la isla, con el objetivo de reforzar el sistema energético nacional, severamente afectado en los últimos meses.

    La crisis energética en Cuba se ha intensificado por el asedio petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero, una situación que ha derivado en prolongados apagones y una fuerte desaceleración económica.

    Se estima que este cargamento permitirá mantener el funcionamiento del sistema eléctrico y otras actividades económicas durante aproximadamente 10 días, mientras que los primeros productos refinados comenzarían a distribuirse en la segunda quincena de abril.

     

  • Sin «una gota de combustible», la economía cubana se desangra por el cerco de EE.UU.

    Sin «una gota de combustible», la economía cubana se desangra por el cerco de EE.UU.

    Cuba enfrenta una severa crisis energética tras tres meses sin suministro de combustible, situación que ha impactado de forma directa en la economía, desde pequeños negocios hasta grandes sectores productivos.

    El desabastecimiento ha reducido la actividad en todo el país. En La Habana, las calles muestran cada vez menos vehículos, restaurantes cierran por falta de clientes y varias aerolíneas han suspendido operaciones, mientras una importante minera extranjera detuvo temporalmente sus actividades.

    Las proyecciones económicas reflejan un panorama adverso. El centro de estudios Economist Intelligence Unit prevé que la economía cubana se contraiga más de un 7 % este año, lo que se suma a una caída acumulada superior al 15 % del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2020 y 2025.

    El principal impacto se observa en el Sistema Eléctrico Nacional, afectado por la falta de combustible para operar plantas y equipos de generación distribuida, que funcionan con diésel y fueloil.

    «Hemos tenido tres ‘blackouts’ (en menos de un mes) porque los grupos electrógenos del país están sin combustible. Si una central termoeléctrica tiene un problema no se pueden encender para mantener el equilibrio», explicó el economista Omar Everleny.

    Los apagones se han intensificado en todo el país. En La Habana, los cortes eléctricos alcanzan hasta 15 horas diarias, mientras que en otras provincias se han registrado interrupciones de hasta dos días consecutivos.

    El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que desde enero no ha ingresado combustible al país. “Ni una gota de combustible”, aseguró, señalando que la paralización de la generación distribuida ha reducido en unos 1,400 megavatios la capacidad del sistema.

    Ante la crisis, han comenzado a ingresar pequeñas cantidades de combustible destinadas al sector privado, alrededor de 30,000 barriles en lo que va del año, cifra que expertos consideran insuficiente frente a una demanda diaria cercana a los 100,000 barriles.

    Esto son «migajas», evaluó Everleny, al advertir que el suministro no cubre las necesidades del país ni resuelve la crisis estructural del sistema energético.

    La escasez también impacta el transporte y el comercio. Las gasolineras han restringido la venta de combustible, mientras que en el mercado informal el litro alcanza los 5,000 pesos, en un contexto donde el salario promedio mensual no llega a 7,000 pesos.

    Además, la falta de combustible dificulta la distribución de mercancías, con contenedores acumulándose en los puertos y empresas enfrentando cierres. “La capacidad de resistencia es grande, pero todo en la vida tiene un límite”, advirtió el economista.

     

  • Gobierno de Venezuela decreta una semana de asueto por crisis eléctrica

    Gobierno de Venezuela decreta una semana de asueto por crisis eléctrica

    El Gobierno de Venezuela, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, decretó asueto desde el próximo lunes hasta el viernes para el sector educativo y las instituciones públicas como parte de un plan de ahorro de energía.

    La decisión implica la suspensión de clases y de actividades en ministerios durante cinco días, en un contexto marcado por problemas en el suministro eléctrico en varias regiones del país.

    “Quiero anunciar que he decretado día de asueto, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, para todo el sector de la educación, nuestros niños no vayan a la escuela; también días de asueto para los ministerios porque forma parte del plan de ahorro de energía eléctrica”.

    La medida excluye a los servicios considerados esenciales, que deberán continuar operando con normalidad pese a la reducción de actividades en el sector público.

    Rodríguez aseguró que recientemente el país registró la demanda eléctrica “más alta en años”, lo que atribuyó al crecimiento económico y al aumento del consumo de energía.

    “Ayer tuvimos la demanda más alta en años que ha podido ocurrir en Venezuela producto también del crecimiento económico, producto de una Venezuela que avanza, que crece, y demanda más servicio eléctrico”.

    El anuncio se produce luego de que en las últimas semanas se reportaran cortes de electricidad en distintos estados, especialmente en el occidente del país.

    Desde la oposición, el partido Primero Justicia denunció que la crisis energética se ha intensificado, con interrupciones del servicio de hasta ocho horas en zonas como el estado Zulia.

    El dirigente Avilio Troconiz afirmó que la situación afecta “muy especialmente a los zulianos” y atribuyó el problema a la falta de inversión, ausencia de planificación y al “mal manejo” del sistema eléctrico estatal.

    Usuarios y líderes políticos también han reportado apagones en varias regiones en las últimas semanas, mientras el Gobierno insiste en la necesidad de aplicar medidas de ahorro energético para estabilizar el servicio.

    Venezuela enfrenta desde hace años fallas recurrentes en el suministro eléctrico, principalmente fuera de la capital, una situación que el Ejecutivo atribuye a factores externos y a la oposición política.

     

  • EEUU condiciona acuerdo con Cuba a la salida de Díaz-Canel, según The New York Times

    EEUU condiciona acuerdo con Cuba a la salida de Díaz-Canel, según The New York Times

    La Administración del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó la posibilidad de que el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, abandone el poder como parte de contactos entre funcionarios de ambos países sobre el futuro de la isla.

    De acuerdo con información publicada por The New York Times, citando a dos funcionarios bajo anonimato, representantes estadounidenses sugirieron a negociadores cubanos la necesidad de apartar al presidente, aunque ha dejado en manos del Gobierno de Cuba la forma en que se ejecutaría esta decisión.

    La propuesta apunta a retirar a Díaz-Canel como figura principal del Estado, sin implicar necesariamente una transformación inmediata del sistema político, dominado por el Partido Comunista desde hace más de 65 años.

    Funcionarios estadounidenses consideran que la salida del jefe de Estado podría facilitar reformas económicas estructurales, al estimar que el actual mandatario mantiene una postura rígida frente a cambios en el modelo económico.

    En paralelo, Estados Unidos no ha planteado acciones contra miembros de la familia Castro, quienes continúan teniendo influencia dentro del aparato de poder cubano, ni ha exigido un cambio total del régimen.

    Las conversaciones también incluyen presiones para la liberación de presos políticos y la salida de funcionarios vinculados a la línea histórica del expresidente Fidel Castro, como parte de una estrategia para lograr ajustes graduales en el sistema.

    Además, Washington busca que Cuba abra su economía a inversionistas y empresas estadounidenses, lo que sentaría las bases para una mayor influencia económica en la isla.

    Por su parte, Miguel Díaz-Canel, quien llegó a la presidencia en 2018, enfrenta una crisis marcada por apagones, escasez de combustibles y una creciente migración, mientras responsabiliza a Estados Unidos por el impacto del embargo y el bloqueo energético.

    “El gobierno no tiene la culpa, la revolución no tiene la culpa, nuestro sistema electromagnético nacional no tiene la culpa”, afirmó el mandatario.

     

  • La crisis de combustible golpea mercados agrícolas en Cuba

    La crisis de combustible golpea mercados agrícolas en Cuba

    La escasez de combustible en Cuba comienza a impactar los tradicionales mercados agrícolas de La Habana, donde vendedores y clientes enfrentan mayores dificultades para transportar y adquirir alimentos en medio de una economía marcada por inflación, apagones y desabastecimiento.

    Norbys, de 52 años, camina 45 minutos cada día hasta el mercado agrícola donde trabaja en el municipio de Playa, al norte de la capital, debido a que el transporte público es caro y escaso.

    “Hay cosas que faltan porque no pueden llegar, producto del (racionamiento de) combustible. Hay clientes que dicen: ‘Coño, falta tal cosa’. Pero, bueno, ¿qué vamos a hacer? Nosotros traemos lo que podemos”, relató desde su puesto de venta.

    El impacto no se limita al traslado de los vendedores. En el barrio del Vedado, Reinel aseguró que ha tenido que caminar para comprar solo lo imprescindible. A la escasez de combustible se suma el encarecimiento del dólar en el mercado informal, que superó los 500 pesos por unidad el 11 de febrero.

    «Si aumenta el dólar, aumentan (todos) los precios. Imagínate. El dólar también está escaso. El que tiene que comprar, tiene que comprar el dólar más caro. Todo (ha subido). Hasta el pan está más caro», lamentó.

    Aunque por ahora no existe la percepción de un desabastecimiento generalizado, sí crece la preocupación por un posible efecto de especulación en el mercado negro, que con frecuencia está mejor surtido que el formal. José Javier Mosquera, de la empresa privada Petricor, advirtió que el 100 % de sus productos podría verse afectado si continúa la escasez.

    “Es lógico que, con el paso del tiempo, a medida en que se mantenga la escasez de combustible, van a subir (los precios de) los alimentos que provienen de fuera de la capital o van a escasear. Una cosa llevará a la otra, y ya veremos. Por el momento estamos trabajando con transporte que no utiliza combustible (para sus servicios de reparto a domicilio)”, explicó.

    La presión económica se suma a seis años de crisis profunda en la isla, con escasez de alimentos, medicinas y combustibles, dolarización parcial, elevada inflación y migración masiva.

    El Gobierno cubano implementó un plan de contingencia que incluye racionamiento severo de combustible, reducción de servicios públicos, suspensión de clases presenciales universitarias, teletrabajo y horarios restringidos en oficinas estatales.

    En medio de este panorama, España anunció el envío de alimentos y productos de higiene, mientras México confirmó un nuevo paquete de ayuda humanitaria.

     

  • Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    “¿Hay alguien atrapado en el ascensoooor?”, grita, con la lámpara de su celular en la mano, Heidi Martínez, la administradora de un edificio de 18 plantas en el barrio de Alamar, en las afueras de La Habana.

    Martínez, de 53 años, no es técnica ni mecánica. Pero se ha convertido en experta en abrir manualmente el elevador de este bloque de viviendas. Lo hace varias veces a la semana cuando un vecino se queda atrapado por los cortes diarios de electricidad.

    “Ya hemos cogido cultura de apagones”, cuenta a EFE en la entrada del edificio.

    Los cortes por déficit de generación de corriente en la isla se han cronificado desde hace años en este barrio periférico, pero en las últimas semanas han arreciado hasta lo difícilmente soportable, con entre 15 y 20 horas diarias por todo el país, debido al asedio petrolero de Washington sobre Cuba.

    De hecho, la isla sufrió este martes el apagón más extenso del que se tiene registro, según datos oficiales. En el momento de máxima demanda, en la tarde-noche, más de un 64 % del país quedó simultáneamente sin corriente.

    Aquí, en Alamar, esta pesadilla viene con un extra que se ha convertido en un dolor de cabeza para sus alrededor de 100.000 pobladores. Lo llaman “quita y pon”, explica Martínez: repetidos cortes de corriente sin patrón alguno que se prolongan por horas, todos los días.

    «Pueden ser 20 minutos, puede ser media hora, puede ser una hora… Nadie se adapta a eso. Eso es de: ‘ya, ¿qué remedio?’», cuenta a EFE Erleny, de 49 años, mientras repara la cámara de una llanta en un taller improvisado frente a los garajes del edificio.

    Este titileo ya es parte del día a día de los habitantes de Alamar. Según Gladys Berriel, una profesora de Educación Especial jubilada de 74 años, el problema comenzó en 2023 y “se quedó así”.

    La frustración es tal, agrega, que no pocos vecinos cambiarían el “quita y pon” por los prolongados apagones de otras regiones.

    “Si por lo menos tuviéramos una programación, porque sabemos perfectamente la situación que hay con el tema del combustible, usted se ajusta”, coincide Martínez, la administradora del edificio.

    La situación va más allá de las molestias y del susto de quedar atrapado en el elevador. El «quita y pon» estropea sin clemencia electrodomésticos en un país donde la escasez de productos y la fuerte inflación juegan en contra.

    Según le cuenta Berriel a EFE, arreglar su refrigerador le costó por encima de su pensión.

    «Tuvimos que pagar 5.000 pesos (11 dólares, al cambio oficial) para el arreglo, y estoy pensionada. A mí lo que me pagan de jubilación son 3.156 pesos (6,8 dólares) y eso que trabajé 37 años en educación», lamenta.

    Crisis sobre crisis

    El asedio petrolero de EE.UU. ha agravado la ya crítica situación energética en Cuba, que desde el verano de 2024 sufre prolongados apagones diarios por todo el país por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar crudo.

    Desde el 9 de enero no ha entrado en Cuba combustible del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas. Y las consecuencias son ya evidentes en la isla.

    El Gobierno anunció la semana pasada un duro paquete de contingencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior: los hospitales, las oficinas estatales y el transporte público están en servicios mínimos, las universidades con enseñanza remota, se han cancelado eventos culturales y científicos y el combustible está severamente racionado.

    Expertos independientes consideran que entre febrero y marzo Cuba va a empezar a sufrir gravemente por la falta de combustible, que es un bien imprescindible y cuya falta afecta transversalmente a todos los sectores.

    En los últimos días varios países han anunciado el envío de ayuda humanitaria a la isla. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU consideró este viernes que EE.UU. incumple la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional con el asedio petrolero.