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  • El Congreso de Bolivia aprueba estado de excepción tras un mes de bloqueos

    El Congreso de Bolivia aprueba estado de excepción tras un mes de bloqueos

    La Cámara de Diputados de Bolivia aprobó la madrugada de este domingo la Ley de Regulación de los Estados de Excepción, una normativa que amplía las facultades del presidente Rodrigo Paz para decretar medidas extraordinarias en situaciones de crisis y que podría facilitar la participación de las Fuerzas Armadas en operativos para restablecer el orden público.

    La iniciativa ya había recibido el respaldo del Senado y obtuvo la aprobación definitiva de los diputados tras una sesión de casi 14 horas. La votación alcanzó el apoyo de dos tercios de los legisladores presentes, por lo que el proyecto fue remitido al Ejecutivo para su promulgación.

    La nueva legislación establece que cualquier estado de excepción deberá ser declarado mediante decreto supremo debidamente fundamentado, especificando su alcance territorial, duración, medidas extraordinarias autorizadas y las instituciones responsables de ejecutarlas.

    Asimismo, la norma fija una vigencia máxima de 90 días para estas medidas especiales, aunque contempla la posibilidad de una extensión siempre que exista autorización expresa de la Asamblea Legislativa.

    La aprobación ocurre en medio de una de las mayores crisis políticas que enfrenta el gobierno de Rodrigo Paz desde su llegada al poder. Desde hace más de cinco semanas, diversos sectores sociales mantienen bloqueos de carreteras y protestas en distintas regiones del país para exigir la renuncia del mandatario.

    Las movilizaciones han provocado problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, especialmente en La Paz y El Alto, donde la interrupción de las principales rutas ha afectado el transporte de mercancías y servicios esenciales.

    Horas antes de la aprobación de la ley, Paz afirmó en sus redes sociales que comienzan a observarse avances para aliviar la situación. El gobernante destacó la llegada de más de un millón de litros de gasolina y 40,000 cilindros de gas a las zonas afectadas por los bloqueos.

    “Aún queda mucho por hacer. Gracias al pueblo boliviano por la resistencia y la fortaleza en estos momentos difíciles. Seguiremos trabajando con firmeza hasta devolver tranquilidad a cada hogar y la estabilidad que Bolivia merece”, expresó el mandatario.

    Posteriormente, el presidente publicó una fotografía histórica de la coalición Unidad Democrática y Popular (UDP), que asumió el poder tras el retorno de la democracia en 1982, una referencia interpretada por analistas como un mensaje político en medio de la actual crisis.

    La situación ha despertado preocupación entre distintos sectores debido a que la nueva legislación podría abrir la puerta a medidas más severas para enfrentar los bloqueos y manifestaciones, incluyendo una mayor participación de las Fuerzas Armadas en tareas de control interno.

    Según datos de la Defensoría del Pueblo, el conflicto ha dejado hasta ahora diez fallecidos, 37 personas heridas y más de un centenar de procesados. Siete de las muertes corresponden a personas que no lograron recibir atención médica oportuna debido a las interrupciones en las vías de comunicación.

    Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de restablecer la circulación y garantizar el abastecimiento de productos básicos, los sectores movilizados mantienen la presión para que el presidente abandone el cargo, prolongando una crisis que mantiene en tensión a Bolivia.

  • Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia completó un mes de bloqueos de carreteras impulsados por organizaciones sociales y sectores opositores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, una crisis que ha provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos en distintas regiones del país.

    El conflicto se desarrolla en medio de una compleja situación económica que afecta a los bolivianos desde 2023, caracterizada por la falta de divisas, el aumento de la inflación y crecientes dificultades para abastecer los mercados nacionales.

    Las protestas comenzaron el pasado 6 de mayo y son lideradas por la Federación de Campesinos Tupac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones vecinales de El Alto y grupos afines al expresidente Evo Morales. Los manifestantes sostienen que su principal exigencia es la salida de Rodrigo Paz del poder.

    Inicialmente las movilizaciones se concentraron en La Paz y El Alto, pero posteriormente se extendieron a ocho de los nueve departamentos del país. Actualmente persisten cerca de un centenar de puntos de bloqueo que afectan el transporte de mercancías y la movilidad nacional.

    Los sectores movilizados acusan al Gobierno de excluirlos de las decisiones estatales y denuncian supuestos intentos de privatización de servicios básicos mediante reformas vinculadas a energía, hidrocarburos y recursos evaporíticos. El Ejecutivo ha rechazado estas acusaciones y asegura que las leyes buscan modernizar sectores estratégicos.

    El impacto económico del conflicto ya es considerable. La Cámara Nacional de Industrias estimó pérdidas cercanas a $2,100 millones, afectando tanto a empresas privadas como a trabajadores independientes que dependen del comercio y el transporte.

    El sector turístico también reporta severas consecuencias. Según el Ministerio de Turismo, las pérdidas ascienden a aproximadamente $1,230 millones, además del deterioro de la imagen internacional del país como destino de inversión y turismo.

    La crisis también ha dejado víctimas humanas. Datos de la Defensoría del Pueblo indican que al menos diez personas han fallecido durante el conflicto. Siete murieron por no recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos, mientras que otras tres perdieron la vida en hechos vinculados directamente con las protestas.

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. EP

    En el ámbito internacional, el Gobierno de Paz recibió respaldo de los países integrantes del Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos. Los gobiernos miembros denunciaron intentos de desestabilización y expresaron su apoyo a la administración boliviana.

    Asimismo, Bolivia ha recibido asistencia humanitaria de Estados Unidos, Perú y Chile para enfrentar el desabastecimiento. Argentina también colaboró mediante el envío de aeronaves de carga destinadas a fortalecer el puente aéreo para trasladar alimentos hacia La Paz y El Alto.

    Los intentos de diálogo impulsados por la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo, el Parlamento y organizaciones de derechos humanos no han prosperado. Las diferencias entre las partes y la negativa de los dirigentes de las protestas a flexibilizar sus demandas han impedido alcanzar acuerdos.

    Durante las últimas semanas, la Policía y el Ejército realizaron operativos para habilitar corredores humanitarios en carreteras estratégicas. Sin embargo, las acciones derivaron en enfrentamientos y no lograron restablecer completamente la circulación.

    Ante la persistencia del conflicto, han aumentado las voces que solicitan la declaración de un estado de excepción. El Parlamento eliminó recientemente restricciones legales que limitaban la participación de las Fuerzas Armadas en situaciones de conmoción interna, mientras avanza una reforma que ampliaría las facultades de los organismos de seguridad.

    Pese a ello, Rodrigo Paz reiteró que su prioridad continúa siendo el diálogo y aseguró que utilizará todos los mecanismos constitucionales disponibles para restablecer la normalidad, aunque insistió en que una salida negociada sigue siendo la mejor alternativa para superar la crisis.