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  • Abogados de Kilmar Ábrego acusan a Trump de venganza política por deportación ilegal

    Abogados de Kilmar Ábrego acusan a Trump de venganza política por deportación ilegal

    La defensa de Kilmar Armando Ábrego García, inmigrante deportado de manera ilegal a El Salvador en marzo, acusó este martes al Departamento de Justicia de emprender una “persecución judicial por venganza”, luego de que el salvadoreño y sus abogados impugnaran su expulsión.

    La acusación fue presentada en un documento de 35 páginas ante la Corte Federal del Distrito de Nashville, en el que denuncian una supuesta campaña del gobierno para castigar a Ábrego García desde hace casi cinco meses.

    Los abogados recordaron que funcionarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, deportaron a Ábrego violando una orden judicial, y en vez de enmendar el error y regresarlo, “la Casa Blanca inició una campaña pública para castigar al señor Ábrego por atreverse a defenderse, que culminó en una investigación criminal”.

    “Kilmar Ábrego García ha sido blanco del gobierno de Estados Unidos. No es por la gravedad de su conducta, ni porque represente una amenaza. Fue acusado por negarse a aceptar la violación de sus derechos constitucionales”, ”, escribieron los abogados..

    Segunda ofensiva legal contra la administración Trump

    Esta es la segunda vez que los abogados de Ábrego García señalan directamente al gobierno del presidente Trump por su manejo del caso. En junio, solicitaron a la jueza federal Paula Xinis, en Maryland, sancionar a la administración por desobedecer sus órdenes de forma “flagrante y sostenida”.

    Actualmente, el caso civil y penal del salvadoreño avanza hacia un punto clave: podría ser liberado el viernes, luego de que un juez federal suspendiera por un mes su liberación original. El gobierno deberá decidir si continúa el proceso penal o lo entrega nuevamente a autoridades migratorias para reintentar deportarlo.

    Ese mismo martes, la defensa pidió a la Corte en Tennessee que autorice su retorno a Maryland en libertad, bajo la protección de la orden de la jueza Xinis, quien prohibió su reexpulsión sin previo aviso de tres días hábiles.

    Los abogados aseguran que las acusaciones penales surgen como represalia por haber demandado su retorno desde El Salvador, tras su deportación errónea a una prisión con historial de terrorismo. Afirmaron que las autoridades “se aferraron rápidamente a afirmaciones infundadas” de que era miembro de la MS-13 para justificar su expulsión.

    Las declaraciones fueron replicadas públicamente por altos funcionarios, incluyendo al vicepresidente JD Vance, quien en abril lo calificó como “miembro convicto de la MS-13 sin derecho legal a estar en el país”.

    Según sus abogados, estas acusaciones formaban parte de una campaña para desacreditarlo, en la que fue tildado como “pandillero”, “depredador ilegal”, “traficante humano” y “terrorista”.

    En junio, fiscales federales en Tennessee reabrieron una investigación por un incidente ocurrido en 2022, cuando Ábrego fue detenido transportando a varios hombres hispanos, algunos en situación irregular. Aunque el FBI conocía el hecho, decidió no presentar cargos entonces.

    Los abogados argumentan que el gobierno reactivó el caso únicamente porque el inmigrante logró evidenciar su expulsión ilegal. “Los hechos no han cambiado desde hace tres años. Lo que cambió fue que el gobierno lo deportó ilegalmente y él decidió denunciarlo”, afirmaron.

    Trump celebró acusaciones como mensaje político

    Tras revelarse la acusación penal, el subfiscal general Todd Blanche reconoció públicamente que la investigación se activó después de que la jueza Xinis cuestionara la legalidad de la deportación. Poco después, el presidente Trump elogió la acusación y afirmó que era una forma de “mostrar cuán terrible es este sujeto”.

    “La ofensiva pública sin precedentes contra el señor Ábrego por ejercer sus derechos constitucionales, promovida por miembros del gabinete, líderes del Departamento de Justicia e incluso el presidente de Estados Unidos”, concluyó la defensa, “demuestra que esta es una rara ocasión donde la venganza gubernamental es evidente”.

  • Socorro Jurídico critica informe de EE.UU. sobre derechos humanos en El Salvador

    Socorro Jurídico critica informe de EE.UU. sobre derechos humanos en El Salvador

    La abogada Ingrid Escobar, directora de la ONG Socorro Jurídico Humanitario, cuestionó que el informe anual de derechos humanos del Departamento de Estado de EE.UU. correspondiente a 2024 “omite una enorme cantidad de denuncias” sobre abusos cometidos en El Salvador.

    El documento, publicado con varios meses de retraso por la Administración de Donald Trump, eliminó críticas dirigidas a El Salvador, Israel y Rusia, mientras aumentó los señalamientos contra Brasil y Sudáfrica.

    En el caso salvadoreño, el reporte sostiene que “no hubo informes creíbles de violaciones significativas de derechos humanos”, en contraste con el informe de 2023, que sí documentó casos de tortura y malas condiciones en las cárceles.

    Para Escobar, este cambio “matiza” la situación penitenciaria en el país y pasa por alto la existencia de más de 1.000 muertes en centros penales, de las cuales el SJH ha confirmado 433, muchas ocurridas antes de que los reclusos tuvieran derecho a una segunda audiencia. “No se le da la importancia debida a las muertes extrajudiciales en las cárceles”, advirtió.

    La directora del SJH también denunció que EE.UU. envió a más de 200 venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), acusados de integrar el Tren de Aragua, y señaló que este penal funciona “como un campo de concentración” donde se han documentado torturas y tratos crueles.

    Escobar sostuvo que Washington evita reflejar la magnitud de las violaciones de derechos humanos en El Salvador debido a su alianza coyuntural con el gobierno salvadoreño en materia de control migratorio. “Poner la verdad en el informe sería aceptar una culpa”, concluyó.

     

  • Venezuela dice que 20 migrantes retornados desde El Salvador eran requeridos por la justicia

    Venezuela dice que 20 migrantes retornados desde El Salvador eran requeridos por la justicia

    El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, confirmó que 20 de los 252 migrantes venezolanos repatriados desde El Salvador eran requeridos por la justicia del país, y de ellos, siete enfrentan cargos por delitos graves. Así lo informó el funcionario a través de su programa televisivo “Con el mazo dando”.

    “Ahí están a la orden de los tribunales, como corresponde; los demás están en su casa”, señaló Cabello en declaraciones citadas en el sitio web del programa.

    El ministro reiteró que ninguno de los migrantes retornados está vinculado con el grupo criminal Tren de Aragua, una organización nacida en cárceles venezolanas y clasificada como organización terrorista por Estados Unidos. Cabello sostuvo que esa estructura “ya fue desmantelada” por las autoridades de Caracas.

    La repatriación de los 252 migrantes desde el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una megacárcel en El Salvador diseñada para albergar pandilleros, se produjo este mes como parte de un intercambio diplomático entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Joe Biden. El acuerdo también incluyó la liberación de presos políticos venezolanos y diez ciudadanos estadounidenses, en un proceso mediado por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

    Los migrantes venezolanos habían sido trasladados a la prisión salvadoreña en marzo pasado como parte de las nuevas políticas migratorias de Washington, que incluyen la expulsión de extranjeros considerados sospechosos o indocumentados. La permanencia de este grupo en el penal de máxima seguridad generó críticas de organizaciones de derechos humanos por la falta de acceso a procesos judiciales y las condiciones de reclusión.

    El caso ha llamado la atención internacional por el uso del Cecot como destino de migrantes y por el complejo intercambio político que facilitó su regreso, a pesar de la ausencia de relaciones diplomáticas formales entre Caracas y Washington. La noticia también ha puesto de nuevo bajo la lupa la situación de los migrantes venezolanos detenidos en terceros países y la forma en que son procesados bajo acuerdos bilaterales.

  • Juez ordena al Gobierno de Trump moderar comentarios sobre Kilmar Ábrego para un juicio justo

    Juez ordena al Gobierno de Trump moderar comentarios sobre Kilmar Ábrego para un juicio justo

    Un juez federal en Estados Unidos ordenó este jueves al Gobierno del expresidente Donald Trump abstenerse de emitir declaraciones públicas que puedan afectar el juicio del migrante salvadoreño Kilmar Ábrego García, acusado de transportar personas indocumentadas en territorio estadounidense.

    La medida, adoptada por el magistrado Waverly Crenshaw, busca preservar la imparcialidad del proceso judicial que enfrenta Abrego en Nashville, Tennessee, donde fue trasladado tras haber permanecido por error en una prisión de máxima seguridad en El Salvador durante casi tres meses.

    “Para garantizar un juicio justo, todas las partes y sus representantes están obligados a evitar declaraciones extrajudiciales que interfieran con el derecho constitucional del acusado”, señaló Crenshaw en su resolución.

    El juez recordó que Ábrego debe ser considerado inocente hasta que se demuestre su culpabilidad más allá de toda duda razonable.

    La defensa legal del migrante salvadoreño denunció ante el tribunal las declaraciones de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien en una conferencia de prensa lo calificó de “monstruo” y “ser humano horrible”.

    Noem también lo acusó sin juicio previo de haber cometido delitos como tráfico de personas, violencia doméstica y abuso sexual, pese a que Ábrego no ha sido condenado por esos cargos. “Nunca debería ser liberado”, afirmó la funcionaria públicamente, generando preocupación en los abogados sobre una posible contaminación del jurado.

    Críticas por trato a migrantes

    El caso ha generado repercusión internacional, especialmente entre defensores de los derechos humanos y críticos de las políticas migratorias de la administración Trump. Ábrego fue uno de los más de 200 migrantes, en su mayoría venezolanos, que fueron deportados sin juicio y enviados a la prisión de alta seguridad del CECOT en El Salvador, lo que organizaciones civiles han denunciado como una forma de “desaparición forzada”.

    Los abogados del migrante salvadoreño aseguraron que la campaña del Gobierno para vincularlo con la pandilla MS-13 carece de fundamento judicial y que ningún tribunal en EE.UU. lo ha acusado formalmente por esos delitos.

    “La intervención del Tribunal es necesaria para proteger el derecho del Sr. Ábrego a un juicio justo, su seguridad personal y la integridad de los procedimientos legales”, indicaron los abogados en un escrito dirigido al juez.

    Ábrego, quien lleva más de una década viviendo en Maryland junto a su familia, se ha convertido en símbolo de las críticas contra las deportaciones masivas y detenciones arbitrarias impulsadas por el Gobierno republicano.

     

  • Un migrante venezolano presenta un querella civil en EEUU por haberlo enviado al CECOT

    Un migrante venezolano presenta un querella civil en EEUU por haberlo enviado al CECOT

    Uno de los más de 250 migrantes venezolanos enviados por Estados Unidos a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador presentó este jueves una demanda civil contra el Gobierno, alegando que fue detenido y expulsado sin el debido proceso legal.

    Neyiyerver Adrián León Rengel, quien fue liberado la semana pasada y llevado de vuelta a Venezuela tras pasar más de 4 meses detenido en el CECOT, denuncia haber sufrido abuso «físico, verbal y psicológico» y pide $1.3 millones en retribución por daños.

    La demanda, interpuesta con el respaldo de la organización Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), es la primera que presenta uno de los venezolanos que fueron expulsados a El Salvador.

    «Los funcionarios federales le mintieron a Rengel, diciéndole que sería enviado a su país de origen, Venezuela. Sin embargo, pasó más de cuatro meses en El Salvador –un país que no es su lugar de origen ni donde tiene vínculos personales–, donde sufrió abusos», lee el documento.

    El venezolano, de 27 años, trabaja como barbero en Irving, a las afueras de Dallas (Texas) y fue detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el parqueadero de su apartamento.

    Entró en EE.UU. a través de la aplicación CBP One, un programa impulsado por el Gobierno de Joe Biden (2017-2021) para que los migrantes pudieran presentarse en la frontera sur y había solicitado también un Estatus de Protección Temporal (TPS).

    Las autoridades, detalla el documento, lo identificaron «erróneamente» como miembro de la pandilla venezolana Tren de Aragua y lo enviaron a El Salvador bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, invocada por Trump para expulsar a los venezolanos acusados de formar parte de este grupo criminal.

    En el CECOT, Rengel soportó condiciones «inhumanas y deplorables», de acuerdo con la denuncia: «fue recluido junto a 18 o 19 detenidos venezolanos más en una celda de apenas tres por tres metros. La mayoría de los días permanecían allí las 24 horas, con pocas o ninguna oportunidad de salir».

    Los guardias de seguridad de la prisión le golpearon «en su pecho y su estómago» con puños y bastones y, en una ocasión, lo llevaron a una zona de prisión sin cámaras donde fue «brutalmente agredido», continúa la denuncia.

    Desde LULAC, el director ejecutivo Juan Proaño, asegura que la historia de Rengel es un «llamado de atención para todos los estadounidenses que creen en la promesa de la Constitución y el estado de derecho.

    «El caso del señor Rengel es una parodia de la justicia que merece la atención nacional”, indicó Proaño en un comunicado.

    Washington y Caracas anunciaron el viernes pasado un acuerdo para enviar a los más de 250 venezolanos de vuelta a su país, a cambio de la excarcelación de diez ciudadanos y residentes permanentes estadounidenses detenidos en Venezuela.

    Los migrantes, quienes en su mayoría no contaban con antecedentes penales, pasaron meses incomunicados, en lo que organizaciones defensoras de los derechos humanos calificaron como «desapariciones forzadas».

    El Gobierno de Donald Trump los acusó de pertenecer a la pandilla Tren de Aragua y llegó a un acuerdo con El Salvador para pagar alrededor de seis millones de dólares al año por su detención.

  • Venezuela dice que «ni uno solo» de los que estaban en El Salvador es del Tren de Aragua

    Venezuela dice que «ni uno solo» de los que estaban en El Salvador es del Tren de Aragua

    El titular de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró este miércoles que «ni uno solo» de los 252 migrantes que estuvieron detenidos en El Salvador desde marzo hasta el pasado viernes pertenece o tiene vínculos con la organización criminal transnacional Tren de Aragua, como dijeron EE.UU. y el país centroamericano.

    «No hay ninguno del Tren de Aragua, por cierto, ni uno solo del Tren de Aragua ni vinculaciones con el Tren de Aragua, ni uno solo, (…) cero vínculos», insistió el funcionario durante su programa semanal de televisión, transmitido por el canal estatal VTV.

    Cabello indicó que siete tienen registros de «delitos graves cometidos en sus vidas, pero ningún vínculo con el Tren de Aragua», una banda señalada por la Administración de Donald Trump como terrorista.

    A juicio del también número dos del chavismo, estos jóvenes fueron «estigmatizados porque tenían un tatuaje y porque tenían pinta (aspecto) de latinos».

    «Estaban sometidos a vejámenes, a persecuciones, a malos tratos de todo tipo en un campo de concentración moderno creado por un nazi, un sionista, un miserable como (el presidente salvadoreño) Nayib Bukele».
    Diosdado Cabello, Ministro del Interior de Venezuela.

    Señaló que la «gran mayoría» de los 252 «ya están con sus familias, en sus casas», con «historias vividas y por documentar».

    Estos venezolanos, que estuvieron encarcelados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, llegaron a su país el pasado viernes cuando el Gobierno de Nicolás Maduro liberó a un grupo de presos políticos y a diez estadounidenses, como parte de una negociación en la que participó el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.

    Al respecto, Cabello dijo que «si alguien no ha descansado en esto del diálogo» es Rodríguez Zapatero, quien «ha insistido y llama y siempre está en contacto».

    El ministro agregó que continúan las «diligencias» para concretar el retorno de los niños que, según Caracas, están «secuestrados» en EE.UU., tras haber sido separados de sus padres deportados.

    El pasado viernes también llegaron a Venezuela siete de los 31 menores de edad que el Ejecutivo chavista asegura que siguen en territorio estadounidense.

    El lunes, el mandatario Nicolás Maduro acusó a Bukele de haber intentado obstaculizar la salida del segundo avión que trasladó a una parte de los repatriados.

    El fiscal general, Tarek William Saab, anunció ese mismo día una investigación contra Bukele por los presuntos delitos de tortura y tratos crueles contra los migrantes.

  • La Justicia de EE.UU. ordena la liberación de Kilmar Ábrego e impide a migración detenerlo

    La Justicia de EE.UU. ordena la liberación de Kilmar Ábrego e impide a migración detenerlo

    Un juez federal de Estados Unidos ordenó este miércoles la liberación de Kilmar Ábrego García, un salvadoreño que fue enviado por error a la cárcel de máxima seguridad CECOT en El Salvador, y prohibió que las autoridades migratorias lo detengan de inmediato tras su excarcelación.

    Ábrego García, residente legal en Maryland desde hace más de una década, fue repatriado a EE.UU. en junio de 2025 tras permanecer varios meses encarcelado en El Salvador.

    El salvadoreño fue uno de los más de 200 migrantes deportados sin derecho a audiencia bajo el plan de expulsiones masivas impulsado por el presidente Donald Trump. Su caso se convirtió en un símbolo de los abusos denunciados por organizaciones de derechos humanos.

    El juez Waverly Crenshaw, del estado de Tennessee, determinó que el gobierno federal no demostró que Ábrego represente un “peligro para la comunidad” y ordenó su liberación. No obstante, una corte superior accedió a una solicitud de su defensa para aplazar su salida por 30 días, ante el riesgo de una deportación inmediata.

    En paralelo, la jueza Paula Xinis, en Maryland, dictó otra resolución que obliga al gobierno estadounidense a trasladar a Ábrego de vuelta a su residencia y notificarse con 72 horas de anticipación en caso de intentar deportarlo nuevamente.

    “Comparto la preocupación de que el Gobierno pueda deportarlo una vez más sin el debido proceso”, advirtió la jueza Xinis en su resolución.

    Ábrego fue detenido en marzo y enviado al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), a pesar de contar con un estatus migratorio que le brindaba protección contra la deportación. Según su defensa, el salvadoreño huyó de su país hace más de una década tras recibir amenazas y extorsiones por parte de la pandilla Barrio 18.

    En respuesta a las críticas, el Gobierno estadounidense intentó vincularlo con la pandilla MS-13, pese a que no existían cargos en su contra en ese momento. Posteriormente, fue trasladado a Tennessee para enfrentar acusaciones por presuntamente transportar a personas indocumentadas, aunque su defensa sostiene que estas acusaciones buscan justificar su expulsión ilegal.

    El caso de Ábrego ha generado una ola de reacciones por parte de defensores de derechos humanos, quienes califican este tipo de acciones como una forma de “desaparición forzada”, sin acceso a defensa legal y en violación del debido proceso migratorio.

     

     

  • Un venezolano liberado de cárcel en El Salvador pide «castigo» para Bukele y Trump

    Un venezolano liberado de cárcel en El Salvador pide «castigo» para Bukele y Trump

    Mervin Yamarte, uno de los 252 venezolanos liberados de una cárcel de El Salvador, donde llegó tras ser enviado por Estados Unidos el pasado marzo, pidió este martes «castigo» para el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y para el estadounidense, Donald Trump, al asegurar que sufrió «torturas».

    «Tiene que haber castigo para las personas que hicieron esto, tanto como para Bukele, el presidente Trump. Hasta para (la opositora venezolana) María Corina (Machado), que por ahí también escuchamos que anda apoyando a ese sinvergüenza. El que está apoyando a ese sinvergüenza tiene que pagar también», indicó tras llegar a su ciudad, Maracaibo, en el estado Zulia (noroeste).

    Yamarte anticipó que varios de los que estuvieron detenidos en El Salvador tienen pensado presentar una denuncia, ya que -según dijo- «la mayoría de los 252» eran inocentes y fueron acusados por Estados Unidos de pertenecer a la banda transnacional venezolana Tren de Aragua, designada como organización terrorista por el Gobierno de Trump, aunque el Ejecutivo de Nicolás Maduro asegura que fue desarticulada.

    «Fuimos solamente a ese país (Estados Unidos) a buscar un mejor porvenir para nuestras familias. No fuimos ni a robar ni a matar, ni somos nada de lo que nos dicen, que somos delincuentes».
    Mervin Yamarte, venezolano excarcelado del CECOT.

    Durante su tiempo en el país centroamericano, denunció Yamarte, sufrió maltratos y calificó como un «infierno» las condiciones de reclusión, ya que él y sus compañeros -contó- comían «como animales, con las manos» y el personal de prisión no les daba artículos de higiene, como jabón.

    «Nos paraban a las 12 de la noche, nos arrodillaban, nos daban patadas en las canillas (piernas). Tengo muchas marcas. Las esposas las tengo marcadas, tanto en las manos como en los pies porque nos encadenaban», describió.

    Por su parte, Edward Hernández, otro de los 252 venezolanos detenidos en El Salvador, dijo que él y sus compañeros sufrieron heridas y cuando los llevaban a la enfermería a recuperación los «golpeaban».

    Incluso, personal médico del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel inaugurada en El Salvador contra las pandillas y donde permanecían los venezolanos, los golpeó, según el testimonio de Andy Perozo, otro de los liberados.

    «Hubo una (médica) en especial que (…) nos golpeaba», agregó Perozo, quien denunció que recibió disparos con perdigones.

    Los tres detenidos se reencontraron este martes con sus familias, después de haber aterrizado en su país el viernes pasado.

    El lunes, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció que su despacho comenzará una investigación contra Bukele por la presunta tortura y tratos crueles contra los 252 migrantes venezolanos.

    Asimismo, señaló que se investigará al ministro de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador, Héctor Gustavo Villatoro, y al viceministro y director general de Centros Penales, Osiris Luna Meza.

    Saab indicó que estos tres funcionarios serán investigados por los presuntos delitos de «tortura, tratos crueles, tratos inhumanos o degradantes, desaparición forzada, privación ilegítima de libertad y asociación para delinquir».

    El viernes, el Gobierno de Venezuela confirmó la excarcelación de un grupo de presos políticos, como parte de una negociación en la que participó el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

    La Administración de Maduro recibió a 252 migrantes a cambio de liberar a un grupo de presos políticos en el país y a diez estadounidenses.

  • Bukele: régimen de Maduro se quedó «sin rehenes del país más poderoso del mundo»

    Bukele: régimen de Maduro se quedó «sin rehenes del país más poderoso del mundo»

    El presidente Nayib Bukele reaccionó a los señalamientos hechos desde Venezuela, por supuestos maltratos cometidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) contra los ciudadanos venezolanos que fueron enviados a su país el 18 de julio, como parte de un intercambio en el que también se liberaron a ciudadanos estadounidenses.

    Tras la llegada de los venezolanos a su país, el gobierno de Maduro aseguró que los detenidos fueron víctimas de torturas y violaciones de Derechos Humanos.

    «El régimen de Maduro estaba satisfecho con el acuerdo de intercambio; por eso lo aceptaron», manifestó Bukele en la red social X, en respuesta a las acusaciones de maltrato y violaciones.

    «Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo», señaló el presidente salvadoreño en una nueva confrontación con el régimen de Maduro.

    El canje consistió en enviar a 252 venezolanos que guardaban en prisión en la megacárcel, a cambio de la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses y otro número de presos políticos en el país sudamericano.

    Acusaciones de Maduro contra Bukele

    El gobernante venezolano, Nicolás Maduro, acusó anoche a Bukele, de haber intentado frenar el despegue de dos aviones que trasladaron de regreso a su país a 252 migrantes que permanecieron recluidos en una cárcel de máxima seguridad de esa nación centroamericana tras ser deportados de EE.UU.

    «Sabemos de primera fuente, Bukele, lo sabemos todo de ti: la ira, la locura y la desesperación en la que estabas», dijo el gobernante durante su programa semanal ‘Con Maduro +’, transmitido por la estatal Venezolana de Televisión (VTV).

    Según Maduro, el presidente salvadoreño intentó obstaculizar la salida del segundo avión al poner vehículos en la pista de despegue, lo que describió como un intento «para provocar o un accidente o evitar que saliera».

    Más temprano, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, afirmó que abrirían una investigación en contra de Bukele, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro y el director general de Centros Penales, Osiris Luna por las supuestas violaciones a Derechos Humanos en contra de los ciudadanos venezolanos.

    Saab señaló que los migrantes venezolanos recibieron «tratos inhumanos y degradantes», tuvieron que permanecer durante horas «arrodillados en pisos ásperos y los mantenían con exposición permanente a luz artificial intensa». «Bukele ordenó que migrantes venezolanos sufrieran maltratos, golpizas y violaciones», aseguró.

  • Abogados piden frenar liberación de Kilmar Ábrego para evitar su deportación

    Abogados piden frenar liberación de Kilmar Ábrego para evitar su deportación

    La defensa de Kilmar Ábrego García, un salvadoreño acusado de tráfico humano en Estados Unidos, pidió a un juez federal en Tennessee frenar su liberación de prisión para evitar que sea deportado de inmediato por el gobierno del presidente Donald Trump.

    La solicitud fue presentada el domingo ante el juez Waverly D. Crenshaw, quien decidirá en los próximos días si permite que Ábrego, residente de Maryland, afronte en libertad su proceso judicial. Aunque una jueza anterior había determinado que no representa riesgo de fuga, las autoridades migratorias han advertido que, si es liberado, será detenido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y puesto en proceso de deportación.

    Ábrego García fue deportado erróneamente a El Salvador en marzo, pese a una orden judicial de 2019 que le protegía de ser enviado a su país natal debido a amenazas de violencia por parte de pandillas. Su caso generó controversia al evidenciar una posible violación al debido proceso en las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

    El gobierno estadounidense lo ha vinculado con la pandilla MS-13, aunque nunca ha sido acusado formalmente ni se han presentado pruebas. Tras presiones legales y una orden de la Corte Suprema, fue devuelto a EE.UU. el mes pasado para enfrentar cargos federales relacionados con un supuesto caso de tráfico humano ocurrido en 2022 en Tennessee.

    La defensa de Ábrego calificó los cargos como “absurdos” y ahora busca ganar tiempo para evitar que sea deportado antes del juicio programado para enero. El domingo, sus abogados y fiscales federales solicitaron conjuntamente una suspensión de 30 días de cualquier orden de liberación, con el fin de que el acusado “evalúe sus opciones y determine si requiere medidas adicionales”.

    El caso ha escalado también a una corte federal en Maryland, donde su esposa estadounidense, Jennifer Vasquez Sura, demandó al gobierno de Trump por la expulsión ilegal de marzo y busca frenar cualquier nuevo intento de deportación. Ábrego estuvo bajo supervisión federal durante años, con permiso de trabajo vigente y presentándose regularmente ante ICE, hasta que recientemente se revocó esa supervisión.

    Los abogados también han pedido a la jueza de Maryland, Paula Xinis, que ordene su traslado a ese estado y emita al menos una suspensión de 72 horas que evite su deportación inmediata si es liberado en Tennessee. Mientras tanto, la administración Trump insiste en que puede expulsarlo a un tercer país, como México o Sudán del Sur, argumentando que representa un peligro para la comunidad.

    El caso Ábrego Garcia sigue siendo un símbolo del debate migratorio en Estados Unidos, en medio del endurecimiento de las deportaciones y acusaciones de violaciones al debido proceso por parte de la administración del presidente Donald Trump.