Etiqueta: crisis social

  • Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia cumple un mes de bloqueos y crece presión sobre el presidente Rodrigo Paz

    Bolivia completó un mes de bloqueos de carreteras impulsados por organizaciones sociales y sectores opositores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, una crisis que ha provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos en distintas regiones del país.

    El conflicto se desarrolla en medio de una compleja situación económica que afecta a los bolivianos desde 2023, caracterizada por la falta de divisas, el aumento de la inflación y crecientes dificultades para abastecer los mercados nacionales.

    Las protestas comenzaron el pasado 6 de mayo y son lideradas por la Federación de Campesinos Tupac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones vecinales de El Alto y grupos afines al expresidente Evo Morales. Los manifestantes sostienen que su principal exigencia es la salida de Rodrigo Paz del poder.

    Inicialmente las movilizaciones se concentraron en La Paz y El Alto, pero posteriormente se extendieron a ocho de los nueve departamentos del país. Actualmente persisten cerca de un centenar de puntos de bloqueo que afectan el transporte de mercancías y la movilidad nacional.

    Los sectores movilizados acusan al Gobierno de excluirlos de las decisiones estatales y denuncian supuestos intentos de privatización de servicios básicos mediante reformas vinculadas a energía, hidrocarburos y recursos evaporíticos. El Ejecutivo ha rechazado estas acusaciones y asegura que las leyes buscan modernizar sectores estratégicos.

    El impacto económico del conflicto ya es considerable. La Cámara Nacional de Industrias estimó pérdidas cercanas a $2,100 millones, afectando tanto a empresas privadas como a trabajadores independientes que dependen del comercio y el transporte.

    El sector turístico también reporta severas consecuencias. Según el Ministerio de Turismo, las pérdidas ascienden a aproximadamente $1,230 millones, además del deterioro de la imagen internacional del país como destino de inversión y turismo.

    La crisis también ha dejado víctimas humanas. Datos de la Defensoría del Pueblo indican que al menos diez personas han fallecido durante el conflicto. Siete murieron por no recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos, mientras que otras tres perdieron la vida en hechos vinculados directamente con las protestas.

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. EP

    En el ámbito internacional, el Gobierno de Paz recibió respaldo de los países integrantes del Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos. Los gobiernos miembros denunciaron intentos de desestabilización y expresaron su apoyo a la administración boliviana.

    Asimismo, Bolivia ha recibido asistencia humanitaria de Estados Unidos, Perú y Chile para enfrentar el desabastecimiento. Argentina también colaboró mediante el envío de aeronaves de carga destinadas a fortalecer el puente aéreo para trasladar alimentos hacia La Paz y El Alto.

    Los intentos de diálogo impulsados por la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo, el Parlamento y organizaciones de derechos humanos no han prosperado. Las diferencias entre las partes y la negativa de los dirigentes de las protestas a flexibilizar sus demandas han impedido alcanzar acuerdos.

    Durante las últimas semanas, la Policía y el Ejército realizaron operativos para habilitar corredores humanitarios en carreteras estratégicas. Sin embargo, las acciones derivaron en enfrentamientos y no lograron restablecer completamente la circulación.

    Ante la persistencia del conflicto, han aumentado las voces que solicitan la declaración de un estado de excepción. El Parlamento eliminó recientemente restricciones legales que limitaban la participación de las Fuerzas Armadas en situaciones de conmoción interna, mientras avanza una reforma que ampliaría las facultades de los organismos de seguridad.

    Pese a ello, Rodrigo Paz reiteró que su prioridad continúa siendo el diálogo y aseguró que utilizará todos los mecanismos constitucionales disponibles para restablecer la normalidad, aunque insistió en que una salida negociada sigue siendo la mejor alternativa para superar la crisis.

     

  • La derrota de Daniel Noboa en el referéndum: un voto de insatisfacción en Ecuador

    La derrota de Daniel Noboa en el referéndum: un voto de insatisfacción en Ecuador

    El referéndum impulsado por el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se convirtió el domingo en un termómetro de su gestión, con un resultado adverso, que más que un triunfo de la oposición refleja la insatisfacción de una ciudadanía que no encuentra respuestas a sus problemas más urgentes.

    Así lo consideró el analista político César Ulloa, para quien «la gente ha expresado un nivel de insatisfacción importante por la falta de resultados del Gobierno en cosas concretas, como la inseguridad», la atención en salud y el empleo, después de que el ‘No’ se haya impuesto en las cuatro preguntas del referéndum de manera amplia, con márgenes de hasta 23 puntos porcentuales.

    Los ecuatorianos rechazaron los planteamientos de Noboa para establecer una Asamblea Constituyente que redactase una nueva constitución y para permitir la instalación de bases militares extranjeras, reducir el número de asambleístas y quitar la financiación pública a los partidos políticos.

    Sin embargo, Ulloa aclaró que esto «no desmerece» lo que el Gobierno ha hecho para controlar la inseguridad, como sucedió el mismo domingo con la captura en España de Wilmer Chavarría (‘Pipo’), máximo líder de Los Lobos, el grupo criminal más grande y peligroso actualmente en el país andino.

    En cambio, «en número de muertes por cada 100.000 habitantes, cerramos con casi 50 al año, hemos tenido el año más violento», dijo Ulloa a EFE.

    En la propuesta para permitir bases militares extranjeras que apoyen al país en la lucha contra el crimen organizado, el ‘No’ se impuso con el 60,58 %, con más del 96 % escrutado. «La estrategia del Gobierno de la militarización no está bien vista», sostuvo el analista.

    Protestas recientes

    Ulloa descarta que las protestas indígenas contra la eliminación del subsidio del diésel, que se prolongaron durante un mes entre septiembre y octubre, hayan influido en las urnas, pues cree que la población vio con buenos ojos que Noboa «no se haya doblegado» como sus antecesores, Guillermo Lasso (2021-2023) y Lenín Moreno (2007-2021).

    Sin embargo, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), la mayor organización social del país, sostuvo que las protestas «revelaron la verdadera intención del Gobierno y el país respondió con dignidad», tras haber hecho campaña por el ‘No’ al considerar que el referéndum facilitaría privatizaciones, afectaría derechos y vulneraría la soberanía nacional.

    Para Ulloa, la gente se preguntaba cuánto de lo consultado en el referéndum finalmente mejoraba su calidad de vida: «No son preguntas que te resuelven para el arriendo, la pensión de los colegios de los hijos, la compra la medicina», indicó.

    En eso está concentrada la sociedad, «porque menos del 50 % tiene empleo adecuado y gana apenas el salario básico» (470 dólares), no puede hacer proyecciones, no cubre la canasta básica», reflexionó.

    Acuerdo nacional

    Ulloa opina que el revés sufrido por Noboa es «sin lugar a dudas» el golpe más duro desde que llegó a la Presidencia, con lo que coincide el analista César Barhelotti, para quien esto fue «un baño de realidad» para Noboa, quien aseguró que respeta lo expresado en las urnas y seguirá luchando por su visión de país con las herramientas que tiene.

    Barthelotti, dijo a EFE que el presidente de Ecuador y su equipo «pecaron de confiados, no hicieron campaña en territorio», y ve «urgente una renovación del gabinete: Noboa debe darse cuenta que está rodeado de un círculo que no le permite ver más allá de lo evidente por intereses propios», sostuvo.

    Ulloa cree, también, que Noboa debe «ir a un acuerdo nacional más amplio» y pensar una ruta distinta en temas de seguridad. «Es un golpe fuerte porque eso le resta posibilidades de los planes que tenía de poner unas reglas de juegos constitucionales distintas», comentó.