Etiqueta: deportaciones

  • Embajadora dice consulados «están volcados» para apoyo a migrantes, pero reconoce que son «respetuosos de las políticas» de EE.UU

    Embajadora dice consulados «están volcados» para apoyo a migrantes, pero reconoce que son «respetuosos de las políticas» de EE.UU

    La embajadora de El Salvador en Estados Unidos, Milena Mayorga, aseveró este martes que los 29 consulados en el país norteamericano «están volcados» en brindar apoyo en atención humanitaria, acompañamiento y asesorías a los migrantes salvadoreños.

    La diplomática salvadoreña aseguró a medios de comunicación salvadoreños que como parte de sus acciones para apoyar a salvadoreños migrantes también disponen de un «staff de abogados migratorios» que asesoran a los cónsules en casos complicados que se presentan en las representaciones diplomáticas.

    Aunque no precisó el monto de los fondos destinados para la contratación de estos abogados sí dijo que son personas que han trabajado en diferentes períodos con las representaciones diplomáticas para reinscripciones del Estatus de Protección Temporal (TPS) por sus siglas en inglés.

    «Nosotros tenemos 29 consulados, estos 29 consulados están volcados al apoyo de gestión humanitaria, al acompañamiento, de asesorías. Nosotros hemos contratado a un staff de abogados migratorios que ayudan también en casos complicados a asesorar a nuestros cónsules». Milena Mayorga, embajadora de El Salvador en Washington.

    La funcionaria reconoció que si bien ofrecen apoyo a los migrantes también son «respetuosos de las políticas migratorias de Estados Unidos, son sus decisiones». En ese sentido, dijo que ha continuado «haciendo lobby» en el Congreso estadounidense.

    Considera que esta es la «única forma» de realmente ofrecerle a los migrantes salvadoreños «un camino» porque es «ahí donde se toman esas decisiones» y reafirmó que estarán acompañando «en lo que nos compete».

    Según los datos de la Dirección de Migración y Extranjería (DGME) en el primer semestre de 2025 fueron deportados a El Salvador más de 6,000 migrantes. Mientras que la organización Human Rights First contabiliza que 119 vuelos con migrantes han despegado desde Estados Unidos hacia El Salvador en nueve meses de este año.

  • Kilmar Ábrego no comparecerá ante tribunal EEUU en caso de tráfico de personas

    Kilmar Ábrego no comparecerá ante tribunal EEUU en caso de tráfico de personas

    Kilmar Ábrego García, el salvadoreño que fue deportado en marzo y reenviado a Estados Unidos, no comparecerá este viernes ante un tribunal en Nashville, Tennessee en el caso por tráfico humano del que se le acusa, debido a dificultades logísticas para su traslado desde Pensilvania, donde permanece detenido.

    La audiencia, originalmente programada para el 10 de octubre, fue suspendida luego que el gobierno estadounidense informara que no hubo tiempo suficiente para trasladar al imputado, según un documento judicial oficial. No obstante, se espera su participación en la próxima sesión el 3 de noviembre, siempre que no surjan nuevos contratiempos.

    Los cargos contra Ábrego García derivan de un incidente ocurrido en 2022, cuando fue detenido en un control de tráfico con ocho personas más a bordo de su vehículo, situación que llevó a su arresto por presunto tráfico de personas.

    El caso ha ganado notoriedad nacional luego que un juez federal autorizara una audiencia probatoria, en la que la defensa de Ábrego buscará demostrar que los cargos presentados por el gobierno son “represalia ilegal”, luego de que el salvadoreño ganara una demanda contra la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su deportación a El Salvador.

    Durante años, Kilmar Abrego García residió legalmente en EE. UU. con su esposa estadounidense y sus hijos, antes de ser arrestado y deportado a su país de origen en marzo de 2025, donde fue recluido en el CECOT.

    La sesión judicial reprogramada se centrará en temas de descubrimiento de pruebas y programación de audiencia probatoria. El tribunal permitirá su ausencia física si su defensa accede a una transcripción completa de la audiencia preliminar.

     

  • Condenan hasta a 77 años de cárcel a traficantes de migrantes en El Salvador

    Condenan hasta a 77 años de cárcel a traficantes de migrantes en El Salvador

    La Justicia salvadoreña condenó a penas de 77 y 55 años de prisión a tres integrantes de una red dedicada al tráfico ilegal de personas hacia Estados Unidos, informó este lunes la Fiscalía General de la República (FGR).

    Los sentenciados fueron identificados como José Francisco Centeno, condenado a 77 años, y Julio César Gómez y José Balbino Baires, ambos con penas de 55 años de cárcel, por los delitos de tráfico ilegal de personas y agrupaciones ilícitas.

    Según la investigación fiscal, “los imputados llevaban a las víctimas hasta la zona del lago de Güija, en Santa Ana. Luego, las trasladaban a Guatemala, donde otros miembros de la estructura las retomaban y finalmente las llevaban a territorio estadounidense”.

    La FGR detalló que la red cobraba entre $3,500 y $12,000 por persona, y hasta ahora se han contabilizado 22 víctimas de distintas zonas del país trasladadas en diferentes medios de transporte. La estructura operaba en los departamentos de La Paz, San Salvador, La Libertad y Santa Ana.

    Fuentes consultadas explicaron que los llamados coyotes salvadoreños mantienen vínculos con traficantes de Honduras y Guatemala, dentro del denominado Triángulo Norte de Centroamérica, y actúan bajo la venia de carteles de droga en México.

    De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2024 fueron 14,195 los salvadoreños deportados desde Estados Unidos, frente a los 13,357 de 2023.

    Cada año, más de 500,000 personas de El Salvador, Guatemala y Honduras emprenden el viaje irregular hacia Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, pese a los riesgos de las rutas controladas por el crimen organizado.

     

  • Informe revela que 44 % de migrantes deportados en Arizona vivían en EE.UU. por más de una década

    Informe revela que 44 % de migrantes deportados en Arizona vivían en EE.UU. por más de una década

    Más del 44 % de los migrantes deportados por la frontera de Arizona en los últimos tres meses habían residido en los Estados Unidos por más de diez años, reveló un informe de la organización binacional Iniciativa Kino para la Frontera.

    El reporte, titulado “Ni siquiera me dejaron decir adiós”, se elaboró con base en una encuesta a 278 migrantes expulsados entre mayo y julio. De ellos, un 85 % eran hombres, y al menos un 40 % afirmó haber dejado a un familiar cercano en EE.UU., entre ellos esposas, hijos o padres.

    La investigación detalla que una de cada dos deportaciones fue consecuencia de operativos callejeros o procesos en cortes de Inmigración, encabezados por agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE). Varios encuestados denunciaron malos tratos y traslados por múltiples centros de detención antes de ser enviados a la frontera.

    Otro 33 % de los casos se originó en detenciones de tránsito, producto de la colaboración entre agencias locales y ICE. El 60 % de los arrestos ocurrieron en Arizona, mientras que el resto provinieron de estados como California, Florida, Nevada, Oregón, Texas y Washington.

    El informe resalta que un 8 % de los deportados llevaban más de 30 años viviendo en Estados Unidos, lo que refleja la magnitud del impacto en familias consolidadas durante décadas.

    La organización denunció que las políticas del presidente Donald Trump han incrementado las redadas y detenciones masivas de migrantes desde su regreso a la Casa Blanca en enero. Según cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en mayo pasado se registró un promedio de 3,800 detenciones diarias en la frontera.

    Con este panorama, la Iniciativa Kino advirtió que las medidas actuales profundizan la crisis humanitaria en la frontera de Arizona, dejando a miles de familias divididas y vulnerables.

  • Mascotas abandonadas por migrantes deportados agravan crisis de refugios animales en EEUU

    Mascotas abandonadas por migrantes deportados agravan crisis de refugios animales en EEUU

    Las deportaciones en Estados Unidos están agravando la crisis de los refugios de animales, especialmente en Florida, donde albergues saturados denuncian la llegada de decenas de perros, gatos y aves que quedan abandonados tras la expulsión de sus dueños.

    Un ejemplo es Adopt and Save a Life Rescue Mission, en el oeste de Miami, que en los últimos meses ha recibido al menos 19 perros y gatos de familias deportadas, además de gallos y otras aves. La directora, Daymi Blain, explicó a EFE que la situación es crítica:
    “Son reportes todos los días, miles de llamadas. Ya no puedo recibirlos, los posteo en redes sociales para ver si otros refugios pueden ayudar”, relató.

    El albergue mantiene más de 50 perros y 30 gatos, además de decenas en camino, y ha debido acondicionar un establo y tres casas rodantes para alojarlos, con un gasto mensual de $1,200 en electricidad.

    Deportaciones récord bajo Trump

    El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que en los primeros 200 días del Gobierno de Donald Trump fueron arrestados 352,000 inmigrantes indocumentados y deportados 324,000, un promedio de 1,620 al día.

    El impacto ya se siente en refugios de Broward, Tampa, Texas, Nueva York, Nueva Jersey, Tennessee y California, donde crece el temor de que la crisis se intensifique.

    En Los Ángeles, por ejemplo, agentes migratorios detuvieron la semana pasada a un joven chileno de 18 años mientras paseaba a su perro. La familia halló al animal abandonado tras el arresto.

    Organizaciones buscan soluciones

    En California, la organización C.A.R.E.4Paws prepara el lanzamiento de un refugio especializado en recibir mascotas de migrantes deportados o víctimas de violencia.

    “Cuando las personas enfrentan estos momentos tan difíciles, lo último de lo que deberían preocuparse es de sus mascotas”, expresó la cofundadora Isabel Gullö.

    En Dallas, el refugio Saving Hope Rescue compartió el caso de un hombre en proceso de deportación que debía entregar sus perros con la preocupación de qué ocurriría con ellos.

    Ante esta emergencia, Blain pidió apoyo ciudadano:
    “Necesitamos voluntarios, donaciones de comida, arena, ventiladores y techos para proteger a los animales. Hemos superado la capacidad de lo que podemos recibir”, enfatizó.

  • Mount Pleasant, el corazón de la comunidad salvadoreña en Washington, «paralizado» por el miedo a las redadas

    Mount Pleasant, el corazón de la comunidad salvadoreña en Washington, «paralizado» por el miedo a las redadas

    Las calles de Mount Pleasant, un barrio latino al noreste de Washington D.C., permanecen casi vacías desde que el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de la Guardia Nacional en la capital, lo que ha generado temor entre cientos de salvadoreños que residen en la zona.

    El operativo de seguridad, enmarcado bajo la declaración de “Emergencia de Seguridad Pública” en la ciudad, ha provocado que negocios bajen sus ventas, trabajadores dejen sus empleos por miedo a ser detenidos, y residentes eviten salir incluso para comprar alimentos.

    Una lona colgada en la plaza principal resume el sentir del vecindario: “No a las deportaciones en Mount Pleasant. No a la Migra”, se lee en español. La comunidad denuncia que los operativos están enfocados únicamente contra los hispanos.

    “Esto es solo contra nosotros. No se ve a los etíopes, a los chinos o a otros con miedo. Vienen a por los hispanos”, relató a EFE una salvadoreña que trabaja en un restaurante local desde hace dos décadas, y que ahora teme incluso manejar su vehículo por miedo a ser detenida por agentes de inmigración, a pesar de contar con permiso de trabajo y residencia.

    Fotografía que muestra carteles en contra de la redadas en En el barrio de Mount Pleasant, uno de los enclaves latinos de Washington. EFE

    Trump militariza Washington y aumenta arrestos

    La semana pasada, el presidente Trump ordenó el despliegue de la Guardia Nacional, tomó el control de la policía local y reforzó la presencia de agentes del FBI, la DEA y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), bajo el argumento de combatir la criminalidad.

    Según la fiscal general Pam Bondi, estos operativos ya han derivado en 630 arrestos, aunque organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que muchos de ellos corresponden a inmigrantes indocumentados.

    “La gente tiene mucho miedo. La presión psicológica es enorme porque ves los operativos en la calle y luego en redes sociales”, explicó un salvadoreño sentado solo en la barra de un restaurante, quien también pidió anonimato.

    Negocios latinos, paralizados

    El impacto también ha sido económico. Comercios latinos en Mount Pleasant, muchos de ellos dirigidos por salvadoreños, han reportado una drástica caída en el número de clientes. El miedo ha vaciado las terrazas y reducido los pedidos, incluso a domicilio, ya que muchos repartidores —principalmente latinoamericanos— han optado por dejar de trabajar.

    “No tenemos clientes, las empresas proveedoras nos preguntan por qué no hacemos pedidos”, relató el gerente de un restaurante especializado en pollo. Indicó que incluso uno de sus empleados fue detenido por agentes de inmigración, enterándose del hecho por un video que circuló en redes sociales.

    “Hemos tenido que reducir turnos porque no hay trabajo”, lamentó.

    En medio del temor generalizado, muchos habitantes han optado por permanecer en casa, limitar sus salidas al trabajo y evitar cualquier espacio público. Otros se han visto forzados a comprar en línea para no exponerse a los controles.

    El barrio de Mount Pleasant es el corazón de la comunidad salvadoreña en Washington. EFE

    Extensión del operativo, una posibilidad latente

    La comunidad espera que la situación termine pronto. “Dijeron que duraría un mes. Le rezo a Dios para que se acabe rápido”, expresó una salvadoreña mayor, mientras regresaba de hacer sus compras.

    Sin embargo, el presidente Trump ha advertido que podría extender el operativo, argumentando que la medida aún no ha sido suficiente. Para ello, necesitará la aprobación del Congreso, donde mantiene mayoría.

    Mientras tanto, cientos de inmigrantes en Mount Pleasant —y especialmente la comunidad salvadoreña— continúan enfrentando un ambiente hostil, marcado por el temor, la parálisis social y la incertidumbre de lo que vendrá.

  • EEUU anuncia la revisión de visas vigentes de 55 millones de extranjeros

    EEUU anuncia la revisión de visas vigentes de 55 millones de extranjeros

    La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que mantiene en marcha un proceso de verificación sobre más de 55 millones de personas con visas estadounidenses válidas, como parte de su política migratoria más restrictiva desde su retorno al poder en enero de este año.

    Un funcionario del Departamento de Estado detalló que esta «verificación continua» busca identificar cualquier posible infracción migratoria que pueda llevar a la anulación del visado y eventual deportación de EE. UU., sin especificar un plazo concreto para finalizar este proceso.

    «El Departamento de Estado revoca las visas siempre que existan indicios de una posible inelegibilidad, como por ejemplo, indicadores de permanencia vencida, actividad delictiva, amenazas a la seguridad pública, participación en cualquier tipo de actividad terrorista o apoyo a una organización terrorista», agregó el portavoz.

    El funcionario también indicó que como parte del procedimiento se examina toda la información disponible, incluidos registros policiales, antecedentes migratorios y otros documentos que puedan haber surgido después de la emisión de la visa.

    Dentro de esta estrategia, el Departamento de Estado ha incrementado significativamente las revocaciones de visados desde el regreso del presidente Trump.

    “Desde enero pasado se ha revocado más del doble de visas que en el mismo periodo de 2023, incluyendo casi cuatro veces más visas de estudiante”, afirmó el funcionario.

    Una de las medidas más polémicas fue la cancelación de visas a estudiantes extranjeros que participaron en protestas propalestinas contra la ofensiva de Israel en Gaza, en el contexto del conflicto en Medio Oriente.

    Además, el sábado pasado, el gobierno estadounidense suspendió la emisión de visas de visitante a personas provenientes de Gaza, mientras se realiza una revisión exhaustiva sobre los recientes permisos de entrada humanitaria otorgados desde esa región palestina.

     

  • Trump tardaría 50 años en deportar a 15 millones, advierte estudio

    Trump tardaría 50 años en deportar a 15 millones, advierte estudio

    La promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de deportar a 15 millones de migrantes tomará alrededor de 50 años si se mantiene el ritmo actual de expulsiones, según estimó este miércoles Luciana Gandini, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Durante el foro ‘Migración: desplazamiento forzado, diásporas y apoyo universitario’, la socióloga indicó que las deportaciones no han crecido significativamente respecto a años anteriores, y que las cifras actuales distan mucho de las metas anunciadas por el mandatario estadounidense. “No se han cumplido las promesas de expulsar entre 15 y 20 millones. Hasta ahora se han deportado unas 150,000 personas”, puntualizó Gandini.

    Además, advirtió que el discurso antiinmigrante del presidente Trump comienza a generar ecos en otras partes del mundo, reforzando políticas restrictivas fuera del contexto estadounidense.

    La investigadora, quien coordina el Seminario Universitario de Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación de la UNAM, reveló que entre 2010 y 2024, América Latina y el Caribe pasó de tener 8 millones a casi 18 millones de migrantes internacionales, y que el 85 % de estos flujos migratorios ocurren dentro de la región, lo cual representa un fenómeno novedoso.

    También destacó casos crecientes de autodeportaciones, producto del temor, amenazas y la frustración, especialmente entre quienes no logran regularizar su situación migratoria. “El regreso forzado, aunque costoso, se está volviendo una opción para muchos”, explicó.

    Solicitudes de asilo y muertes en rutas migratorias aumentan

    Martha Judith Sánchez, otra de las investigadoras del foro, expuso que la movilidad internacional sigue en aumento, con 304 millones de migrantes en el mundo, lo que representa el 3.6 % de la población global.

    Las solicitudes de asilo crecieron un 30 % entre 2020 y 2022, pasando de 4.1 millones a 5.4 millones, mientras que la cantidad de refugiados aumentó de 14 millones en 2000 a 35.2 millones en 2014. A esto se suman los 8,938 migrantes que han muerto en rutas peligrosas de desplazamiento hasta 2024.

    Por su parte, el investigador Mario Luis Fuentes Alcalá señaló que el 40 % de los desplazamientos forzados en América Latina involucran a comunidades indígenas, muchas de ellas afectadas por conflictos territoriales, violencia o marginación estructural.

    En México, para finales de 2024 se estiman 390,000 personas desplazadas internamente, indicó Fuentes, quien también coordina el proyecto La UNAM en las fronteras. Llamó a evitar estigmatizar los lugares de origen, ya que “están surgiendo nuevas formas de comunidad, relaciones sociales y configuraciones territoriales”.

    “El territorio es una construcción social, cultural y política. Son espacios ocupados por otros, y la llegada de nuevas poblaciones genera tensiones y competencia por los mismos recursos”, explicó.

    La UNAM ofrece orientación, contención y asistencia a migrantes a través de su plataforma “UNAM, Acción Migrante”, que brinda acompañamiento tanto a mexicanos como a personas de otras nacionalidades.

  • César, un salvadoreño deportado por Trump que trata de rehacer su vida en una isla española

    César, un salvadoreño deportado por Trump que trata de rehacer su vida en una isla española

     El salvadoreño César Méndez salió más tarde ese día de su casa para ir a trabajar; cuando fue a subirse al coche lo pararon, lo pusieron contra la pared y lo esposaron. Había caído en una redada antimigratoria que le condenaba a dejar Estados Unidos tras 20 años residiendo en el país.

    César lleva apenas un mes en la isla española de Fuerteventura (en las Islas Canarias), donde ha optado por poner el marcador a cero y empezar una nueva vida, igual que hizo cuando en 2005 decidió abandonar El Salvador y probar suerte en Estados Unidos.

    En Cuscatlán, El Salvador, se ganaba el jornal en una fábrica de textiles. Con el salario iba alimentando la nevera hasta que empezaron las amenazas de las pandillas.

    “Era un acoso diario, cuando salía a trabajar estaban fuera; me pedían dinero y si no me golpeaban y maltrataban”, cuenta en una entrevista con EFE. Al final, no le quedó más remedio que salir del país hacia Estados Unidos huyendo de la violencia de las pandillas y dejando atrás una hija.

    Hizo el viaje por la ruta terrestre que une México con Estados Unidos. Estuvo mes y medio en el trayecto a través de un camino lleno de peligros, “en el que hay malos tratos, hambre, sed”, cuenta.

    Parte del viaje fue como polizón a lomos de ‘La Bestia’, el tren de mercancías que atraviesa México, convertido en transporte por excelencia para los centroamericanos indocumentados y cuyas ruedas de acero han dejado un reguero de mutilados y muertos.

    “Fue difícil porque el tren iba a mucha velocidad, tuvimos que subirnos corriendo. Durante la noche cayó una tormenta muy fuerte, nos mojamos todo el trayecto hasta llegar a Tamaulipas, fueron tres días aguantando frío, hambre y lluvia”, recuerda.

    Un ‘coyote’, los traficantes de personas que actúan en el corredor migratorio de México, le ayudó a cruzar la frontera con Estados Unidos. En California se buscó la vida como ‘freganchín’ en restaurantes, lavando coches, en la construcción…

    En 2011 se mudó a Nueva Jersey y pudo levantar una pequeña empresa de construcción con la que, poco a poco, comenzó a acariciar el sueño americano.

    En todo ese tiempo, no logró regularizar su situación, “lo intenté muchas veces pagando a abogados, nos daban esperanzas, pero nunca se hizo nada. Me iban a dar un permiso de trabajo, pero llegó Trump y ahí quedó”, lamenta.

    El sábado 12 de abril salió de su casa para ir al trabajo, cuando fue a subirse al coche, vio cómo unos hombres se bajaban de unos vehículos y caminaban hacia él. “Aparecieron unos de la parte de atrás de mi carro y otros de frente; salieron carros por todos lados, eran oficiales de inmigración”, cuenta.

    “Me agarraron y empujaron contra otro carro, me esposaron y me dijeron que no podía hacer nada, luego me llevaron a un lugar de detención a tomarme las huellas” y por la noche, a eso de las ocho, a una celda.

    Pensó que su expulsión del país sería en horas, pero le tenían preparado un peregrinaje por centros de retención durante cinco semanas.

    Dos semanas en Nueva Jersey, luego al centro de retención de Luisiana, después al de Texas y, de nuevo, Luisiana. “Se sufre mucho”, dice mientras recuerda los despertares a las dos de la madrugada, cómo los esposaban de manos y pies para moverlos de un centro a otro, lugares donde “los derechos se pierden, hay mucha discriminación”, confiesa.

    El día que lo expulsaron a El Salvador, lo despertaron muy temprano, lo esposaron y lo mandaron para el avión, ya en el aire pensaba lo que había dejado atrás: su esposa, familia, amigos, su coche, a los dos empleados de su empresa… “en Estados Unidos tenía la vida hecha”, dice.

    En El Salvador lo recibieron los de inmigración, “llegué cansado, desorientado y sin saber qué pensar ni hacer; me sentí como un delincuente porque así es como nos tratan, aunque no haya hecho nada porque siempre he intentado hacer las cosas bien”, comenta.

    Tras unas semanas en su país, pudo reunirse con su esposa, que había dejado Estados Unidos de forma voluntaria para reencontrarse con César.

    La mujer, con nacionalidad española, había vivido en Fuerteventura y pensaron que la isla canaria sería un buen lugar para desconectar. Al final, decidieron empezar una nueva vida en la isla. Con el marcador de nuevo a cero, César intenta regularizar su situación a través del arraigo familiar, al tener su mujer nacionalidad española.

    “Siempre he trabajado, eso es lo que busco y lo que busqué en Estados Unidos, pero no tuve la oportunidad de regularizarme”.

  • Trump reconoce dificultad de reemplazar a migrantes expulsados en sectores clave

    Trump reconoce dificultad de reemplazar a migrantes expulsados en sectores clave

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció este martes que los trabajadores migrantes expulsados bajo su política migratoria son difíciles de reemplazar, especialmente en áreas sensibles como la agricultura, donde su ausencia impacta directamente la economía nacional.

    No se pueden sustituir fácilmente”, afirmó el mandatario en una entrevista con CNBC, destacando que los ciudadanos estadounidenses que viven en zonas urbanas “no hacen ese trabajo”, pese a múltiples intentos. Según Trump, los migrantes “lo hacen de forma natural”, en referencia al tipo de trabajo que desempeñan en el campo.

    El presidente abordó el tema tras ser consultado sobre el impacto económico de las deportaciones, reflejado en el más reciente informe de empleo, el cual reportó una pérdida de 1.7 millones de puestos ocupados por trabajadores extranjeros entre marzo y julio, y solo 73,000 nuevos empleos netos creados, cifra que Trump consideró “insuficiente”.

    Aunque reiteró que su administración continúa con la expulsión de personas con antecedentes criminales, el presidente subrayó que está “trabajando con los agricultores para no afectar su labor”, asegurando que “son una parte muy importante de este país y no vamos a hacer nada que los perjudique”.

    Trump también dejó entrever la posibilidad de que algunos de estos trabajadores retornen legalmente a Estados Unidos. “Quiero trabajar con ellos. En algunos casos, los enviamos de regreso con un permiso para que puedan volver legalmente”, explicó. Añadió que su administración está elaborando “reglas y regulaciones” para gestionar este proceso de forma segura y eficiente.

    Esta no es la primera vez que el presidente Trump admite el impacto de su estrategia migratoria en sectores productivos clave. En junio ya había adelantado que se evaluarían medidas para mitigar los efectos en la agricultura, la hotelería y el ocio, áreas donde los trabajadores migrantes desempeñan un rol crucial.