La Junta de Paz promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrará su primera reunión el próximo 19 de febrero en Washington D.C., con el conflicto en Gaza como prioridad inmediata y la reconstrucción del enclave como eje central del encuentro, según confirmaron funcionarios de la Casa Blanca al medio Axios.
El evento se desarrollará en las instalaciones del Instituto de Paz de la capital estadounidense, y se espera la participación de al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los líderes de Israel, Argentina, Arabia Saudí y Egipto. El presidente de Hungría, Viktor Orban, fue el primero en confirmar públicamente su asistencia.
El encuentro servirá también como una plataforma de recaudación de fondos para la reconstrucción de Gaza, tras dos años de ataques constantes por parte del Ejército israelí que han dejado al territorio devastado. De acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad gazatí, desde octubre de 2023 han fallecido al menos 72,027 palestinos.
El Salvador, junto a Argentina y Paraguay, figura entre los países latinoamericanos que se han adherido oficialmente a la Junta de Paz. En contraste, varias naciones europeas como Francia, España y Suecia han rechazado unirse al considerar que la iniciativa socava la autoridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Según los estatutos revelados, el presidente estadounidense tendrá amplias atribuciones dentro del organismo, incluyendo el derecho de veto y la potestad para definir la agenda. Además, los países que realicen los mayores aportes financieros podrán tener mandatos permanentes dentro de la Junta.
Pese al alto el fuego pactado en octubre de 2025, múltiples informes internacionales han señalado reiteradas violaciones del acuerdo, lo que mantiene la tensión activa en la Franja de Gaza.
El cantante Bad Bunny será la figura principal del espectáculo musical durante el medio tiempo del Super Bowl XL, que se celebrará este domingo 8 de febrero en el esperado enfrentamiento entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots.
Sin embargo, el anuncio ha generado una fuerte respuesta en sectores conservadores de Estados Unidos. La organización Turning Point USA, vinculada al movimiento MAGA y promotora de los valores del expresidente Donald Trump, confirmó que realizará un evento paralelo: The All American Halftime Show, liderado por el cantante Kid Rock, conocido por su respaldo abierto a Trump.
“Estamos abordando este espectáculo como David contra Goliat”, declaró Kid Rock en un comunicado citado por The Hollywood Reporter. “Competir con la máquina del fútbol profesional y una superestrella del pop global es casi imposible… ¿o no?”, añadió.
El show alternativo también contará con las presentaciones de Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett. Será transmitido en directo a través de redes sociales y medios como NTD.com y OAN News.
La propuesta surge tras críticas de sectores ultraconservadores a la elección del artista puertorriqueño como figura central del evento deportivo más importante del país. Incluso el presidente Donald Trump calificó la decisión como “absolutamente ridícula” en declaraciones a Newsmax, argumentando que no representaba los valores estadounidenses.
Bad Bunny, quien es ciudadano estadounidense, ha sido una voz crítica del expresidente. Durante la entrega de los premios Grammy, al recibir el galardón a mejor álbum de música urbana, expresó: “ICE, fuera. No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres; somos humanos y somos estadounidenses”.
Respecto a su esperada actuación en el Super Bowl, el cantante dijo en conferencia de prensa que no desea revelar muchos detalles.
“Va a ser divertido, va a ser una fiesta. No tienen que saber español, solo tienen que saber bailar”, afirmó. También destacó: “El mejor baile es el que sale del corazón. Eso es lo único de lo que tienen que preocuparse”.
La invasión rusa de Ucrania y el cambio de prioridades en la política exterior de Estados Unidos —acentuado por el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca— han reactivado con fuerza un viejo debate en Europa: ¿debe la Unión Europea crear su propio ejército?
Varios gobiernos, incluido el de España, han expresado su respaldo a esta idea. Sin embargo, la falta de claridad sobre su alcance real y la ausencia de voluntad política concreta han dejado la propuesta anclada en la retórica.
“¿Qué se entiende por ejército europeo?”, se pregunta el investigador Félix Arteaga, del Real Instituto Elcano. “¿Un ejército de la UE? ¿De países europeos? ¿Incluye al Reino Unido y Noruega? ¿O solo una ‘coalición de los que quieren y pueden’?”, cuestiona, evidenciando que ni siquiera hay consenso sobre el concepto.
Por su parte, Rafael Martínez, del CIDOB, advierte que un ejército común implicaría responder a una pregunta clave: ¿sería una única fuerza supranacional o una estructura paralela a los ejércitos nacionales? “¿Vendrían los finlandeses a defender Ceuta y Melilla?”, plantea.
Cuatro modelos posibles para un ejército europeo
Según Martínez, podrían existir cuatro formas distintas de concretar esta iniciativa:
Un ejército único e intergubernamental, en el que los gobiernos mantengan control político. Sería, a su juicio, el modelo más ineficaz.
Un ejército único y común, bajo mando de las instituciones europeas, lo que implicaría renunciar a la soberanía nacional en defensa.
Un ejército no único e intergubernamental, basado en contribuciones voluntarias, similar a los actuales ‘battlegroups’ que nunca se han activado.
Un ejército no único pero común, creado desde cero y bajo control europeo. Esta opción tendría mayor viabilidad técnica, aunque también requeriría una fuerte inversión y coordinación.
Militares alemanes en un ejercicio militar.
Obstáculos estructurales y culturales
Entre los principales desafíos se encuentra la heterogeneidad de los ejércitos nacionales, sus doctrinas, niveles de inversión, equipos y hasta culturas de defensa.
“La defensa sigue siendo un bastión de la soberanía nacional”, apuntan los expertos. Además, la existencia de la OTAN como garante de la seguridad europea ha frenado durante décadas el impulso de una estructura militar propia.
Sin embargo, las declaraciones de Trump sobre el compromiso de EE.UU. con la defensa europea han provocado incertidumbre. “Si EE.UU. se retirara de Europa, habría que actuar con rapidez”, advierte Arteaga.
La seguridad preocupa, pero no moviliza
El último Eurobarómetro muestra que el 84% de los españoles se dice preocupado por los conflictos armados cerca de Europa, frente al 72% de media comunitaria. A pesar de este dato, el respaldo electoral a un ejército europeo no es firme, y las operaciones militares siguen teniendo ‘mala venta’ política, como lo resume Arteaga.
“Hablar de ejército europeo es una forma de escalar el problema a nivel de la UE y evitar el desgaste nacional”, considera. Pero si no hay acuerdo para desplegar una fuerza de reacción rápida de 5.000 efectivos, se pregunta: “¿cómo se pondrán de acuerdo para crear un ejército europeo, que es una estructura mucho más ambiciosa?”
La idea de un ejército europeo sigue siendo más una aspiración simbólica que una política concreta. Para los analistas, se trata de una respuesta más emocional que práctica, impulsada por las tensiones geopolíticas actuales pero carente de hoja de ruta clara.
Mientras tanto, Europa sigue confiando en la OTAN como pilar de su defensa, aunque las circunstancias obligan a reflexionar sobre su autonomía estratégica. Si el contexto cambia, puede que lo que hoy parece una quimera, mañana se vuelva una necesidad urgente.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, aseguró este sábado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto como fecha límite el mes de junio para que Ucrania y Rusia alcancen un acuerdo de paz, antes de que la administración estadounidense enfoque su agenda política en las elecciones legislativas de noviembre.
“Estados Unidos nos ha dicho que quieren que todo esté listo para junio. ¿Por qué? Porque sus cuestiones internas tienen un impacto y, desde luego, cobrarán más relevancia para ellos”, afirmó Zelenski durante una reunión con periodistas ucranianos.
El mandatario reconoció que la Casa Blanca priorizará a partir de ese mes los temas electorales, sobre todo el control del Congreso, un escenario que podría modificar el enfoque internacional del gobierno republicano.
Zelenski asumió que el enfoque político de Washington cambiará conforme avance el calendario electoral.
“Entendemos que dedicarán todo su tiempo a los procesos internos, como las elecciones, y a cambiar el clima social”, agregó, aludiendo a un posible desgaste para el partido de gobierno si los resultados legislativos no le son favorables.
Desde hace meses, el gobierno ucraniano ha propuesto lo que Zelenski calificó como un “plan de secuencia realmente claro” para avanzar en las negociaciones de paz con Moscú. Sin embargo, no descartó que el presidente Trump proponga una vía más directa, presionando a ambas partes para firmar los acuerdos clave de manera simultánea.
Trump se enfoca en su base electoral
La postura del presidente de Estados Unidos busca cerrar cuanto antes el conflicto europeo, que se ha extendido por más de dos años, y liberar a su administración del compromiso militar y diplomático con Ucrania de cara a las legislativas, donde se juega el control del Congreso y el fortalecimiento de su proyecto político nacional.
Aunque no se han revelado detalles sobre el tipo de acuerdos que Washington espera, la Casa Blanca ha dejado entrever que el apoyo estadounidense podría condicionarse al avance de negociaciones concretas entre Kiev y Moscú.
El espectáculo del entretiempo del puertorriqueño Bad Bunny durante el Super Bowl LX, que se disputará este domingo, prevé desbancar a la actuación de Shakira y Jennifer López en el Super Bowl LIV como el show latino más visto de la historia de la televisión en EE.UU., según expertos.
La actuación de la artista colombiana y la estadounidense de raíces puertorriqueñas fue vista por 103 millones de televidentes en el 2020, según datos de la medidora de audiencias Nielsen.
Sin embargo, se prevé que sea superada este año por el show de Bad Bunny, quien fue el artista más reproducido en la plataforma Spotify en 2025.
«Bad Bunny no solo atrae a los latinos, Spotify lo nombró el artista número uno del año. Nosotros no hicimos todo eso; fue el mundo entero quien lo hizo», dijo a EFE Stacie de Armas, vicepresidenta sénior de Perspectivas e Iniciativas Inclusivas de Nielsen.
A pesar de las críticas que el artista y la NFL han enfrentado por la elección de Bad Bunny, incluidas algunas procedentes del presidente estadounidense, Donald Trump, la experta sugirió que el puertorriqueño, «lleva mucho tiempo siendo aclamado y adorado por todo Estados Unidos».
El Super Bowl registró el año pasado una audiencia de 127.7 millones de espectadores, lo que le valdría para superar sobradamente al show de Shakira y Jennifer López, y a otras actuaciones latinas destacadas.
Shakira y Jennifer López – Super Bowl LIV (2020)
La Loba y JLo fueron las protagonistas del espectáculo del descanso del Super Bowl de 2020, que se disputó en el Hard Rock Stadium de Miami, y se convirtió en una de las actuaciones más memorables en los últimos años al juntar sobre el escenario a dos estrellas latinas.
Según cifras de Nielsen, hasta 103 millones de espectadores fueron testigos de las coreografías de ambas, una cifra récord a día de hoy para una actuación de un artista latino en Estados Unidos.
Los temas como «Hips Don’t Lie» o «Waka Waka» de Shakira, y de «On the Floor», de Jennifer López, ofrecieron al mundo «un poderoso mensaje de empoderamiento femenino», de acuerdo con la medidora de audiencias.
En esa ocasión también participaron como artistas invitados otros latinos como Bad Bunny, J Balvin o Emme Muñiz.
Gloria Estefan – Super Bowl XXXIII (1999)
La actuación de la cubanoestadounidense Gloria Estefan en el descanso del Super Bowl XXXIII de 1999 registró 83.7 millones de televidentes, convirtiéndose en el segundo show de un protagonista latino más visto en la televisión nacional.
El espectáculo estuvo inspirado en Miami, ciudad de residencia de Estefan, bajo el tema «A Celebration of Soul, Salsa and Swing», y contó con el apoyo de Stevie Wonder y la banda Big Bad Voodoo Daddy.
Esta fue la segunda ocasión en que Estefan participó en un espectáculo del entretiempo del evento anual más visto en Estados Unidos, tras su actuación de 1992.
Gloria Estefan – Super Bowl XXVI (1992)
La artista cubanoestadounidense también posee el tercer ‘show’ latino más retransmitido, cuando cerró el espectáculo «Winter Magic» del Super Bowl XXVI de 1992, que fue visto por 79.6 millones de espectadores.
El show celebró la época invernal y los Juegos Olímpicos de Invierno que tendrían lugar ese año en la ciudad francesa de Albertville y Estefan hizo su aparición a pocos minutos del final sobre un escenario donde interpretó temas como «Get on your feet» o «Live for Loving You».
Desi Arnaz – I Love Lucy (1953)
La emisión del episodio «Lucy Is Enceinte (Lucy está embarazada)» de la serie «I Love Lucy» atrajo a aproximadamente 45 millones de espectadores, lo que representa casi tres cuartas partes de los hogares estadounidenses con televisión.
En esta serie, el músico cubanoestadounidense Desi Arnaz interpretaba a Ricky Ricardo y aparecía junto a su esposa en la vida real Lucille Ball.
El histórico episodio fue protagonizado por Arnaz, quien interpretó varias canciones que llevaron a la revelación del embarazo de Lucy en directo, un hito para la televisión de aquella época.
Antonio Banderas y Carlos Santana – Premios Óscar (2005)
El cantante español Antonio Banderas y el guitarrista mexicano Carlos Santana realizaron una emotiva presentación del tema ‘Al otro lado del río’ de la película «Diarios de la motocicleta» durante la gala de los Óscar de 2005, que fue vista por 42 millones de espectadores.
Instantes después de su actuación, el uruguayo Jorge Drexler, autor original de la canción, subió a recibir su premio en la categoría a Mejor canción original y, como no pudo cantar antes, empleó su tiempo de discurso para cantar a capela el tema galardonado.
Cuba implementará un plan de emergencia para enfrentar la grave escasez de combustible que atraviesa el país, derivada del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, informó el gobierno la noche del viernes en cadena nacional.
Las primeras medidas incluyen el racionamiento del combustible disponible, el fomento del teletrabajo, la reubicación laboral en el sector estatal, clases semipresenciales en las universidades y la reducción de frecuencia en viajes nacionales por tren.
El anuncio fue realizado por varios ministros y el viceprimer ministro, Óscar Pérez-Oliva, tras una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros.
“No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa”, afirmó Pérez-Oliva, quien añadió que el poco combustible se destinará a los sectores económicos fundamentales, como el turismo, y servicios esenciales.
El ministro del Trabajo, Jesús Otamendiz, detalló que las empresas estatales deberán reorganizar sus recursos humanos para permitir el trabajo remoto y facilitar traslados internos. Por su parte, el titular de Educación Superior, Walter Baluja, anunció que las universidades pasarán a un esquema híbrido de clases, para reducir la movilidad.
El transporte ferroviario también sufrirá recortes. El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez, señaló que las rutas nacionales de tren operarán solo cada ocho días por destino, como parte del ahorro energético.
Para reforzar la autosuficiencia alimentaria, Pérez-Oliva adelantó que se impulsará la agricultura urbana y familiar, ante la caída en la producción agrícola provocada por la crisis de combustible.
Retorno al “Periodo Especial”
El presidente Miguel Díaz-Canel, en un mensaje televisado la noche anterior, indicó que el nuevo paquete de medidas se inspira en el “Periodo Especial” de los años 90, cuando la caída del bloque soviético dejó a Cuba sin recursos energéticos y obligó a aplicar planes de supervivencia como la “opción cero”, que incluía uso de tracción animal, carbón vegetal y producción local de alimentos.
Además, se anunció la distribución de paneles solares a trabajadores esenciales, centros comunitarios y entidades bancarias, y se facilitará a las empresas privadas la importación directa de combustibles.
La crisis energética se ha intensificado desde mediados de 2024 debido a fallas en las antiguas plantas termoeléctricas y a la falta de divisas para importar petróleo. Sin embargo, la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, agravó la situación al interrumpir el suministro que Caracas ofrecía a La Habana.
Expertos estiman que de los 110,000 barriles diarios que necesita Cuba, Venezuela aportó unos 30,000 en 2025. El pasado 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden presidencial que amenaza con sanciones comerciales a países que abastezcan de petróleo a la isla.
El analista energético cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió que, de no llegar nuevos cargamentos, la isla podría enfrentar una “grave crisis” a partir de marzo. Hasta la fecha, solo se ha registrado la llegada de un petrolero desde México con 86,000 barriles de crudo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría propuesto rebautizar el aeropuerto internacional Washington-Dulles y la estación Penn Station de Nueva York con su nombre, como condición para reactivar los fondos federales del Proyecto Gateway, una ambiciosa obra ferroviaria que conecta Nueva York con Nueva Jersey.
Según informaron este viernes medios locales como Politico, citando fuentes anónimas cercanas a las negociaciones, funcionarios de la Administración Trump trasladaron la propuesta al líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, durante las conversaciones por los $16,000 millones destinados al túnel ferroviario bajo el río Hudson.
Schumer rechazó la exigencia, alegando que el presidente podía restituir los fondos por voluntad propia sin condiciones. Por el momento, la Casa Blanca no ha emitido declaraciones públicas al respecto.
El conflicto escaló luego que, el pasado octubre, el Departamento de Transporte decidiera congelar $18,000 millones en fondos asignados a proyectos como el Gateway, al considerar que están sujetos a políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), impulsadas por los gobiernos estatales demócratas.
Desde su regreso al poder en enero de 2025, Trump ha lanzado una ofensiva contra las iniciativas DEI, consideradas por su Administración como parte de una agenda ideológica adversa.
Ante esta situación, los estados de Nueva York y Nueva Jersey interpusieron una demanda esta semana contra el Gobierno federal, exigiendo el restablecimiento inmediato de los recursos. La querella fue presentada en un tribunal de Nueva York el martes por la noche, y busca frenar la paralización del financiamiento que, según las autoridades estatales, amenaza con dejar sin empleo a cerca de 1,000 trabajadores y disparar los costos del proyecto.
El Proyecto Gateway es considerado clave para el desarrollo del corredor ferroviario del noreste de Estados Unidos, ya que contempla la construcción de un nuevo túnel y la renovación de la infraestructura existente bajo el río Hudson.
El espíritu reivindicativo de Bad Bunny ha marcado las líricas de sus canciones y sus posicionamientos políticos a lo largo de su carrera, desde su participación en las protestas de 2019 en Puerto Rico a sus actuales críticas a las redadas contra inmigrantes en Estados Unidos, que han creado controversia ante su actuación este domingo en la Super Bowl.
Envíe o no un mensaje político durante el espectáculo del descanso de la Super Bowl, para el sociólogo puertorriqueño Hiram Guadalupe Bad Bunny «ya se posicionó», al ser pionero en cantar en español en el evento deportivo más importante de EE.UU.
«Va a cantar en español y eso adquiere en este momento histórico un valor político trascendental ,principalmente por las políticas xenófobas y migratorias que tiene el Gobierno del presidente Donald Trump, en las que se ha atacado principalmente a las comunidades latinas e hispanas en Estados Unidos», dijo a EFE el sociólogo.
La defensa de Bad Bunny de los migrantes fue clara cuando decidió no llevar su gira «Debí Tirar Más Fotos World Tour» a EE.UU. para evitar redadas, y volvió a ponerse de manifiesto en la reciente entrega de los premios Grammy.
«No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos», clamó al recoger el Grammy al Mejor Álbum del Año por ‘Debí tirar más fotos’ el cantante, quien añadió «fuera ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)».
Un artista incómodo para los gobernantes
Tras los Grammy, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, arremetió contra artistas como Bad Bunny por sus críticas contra el ICE durante la gala y calificó como «irónico» el intento de «demonizar» a los agentes federales.
Por su parte, Trump ya dijo que no asistirá a la Super Bowl y que está «en contra» de Bad Bunny y el grupo Green Day, los artistas seleccionados para el espectáculo del medio tiempo, porque lo único que hacen es «sembrar odio».
Su triunfo en los Grammy provocó también reacciones entre los políticos puertorriqueños como el presidente del Senado de la isla, Thomas Rivera Schatz, quien tildó al artista de «delincuente» y «caripelao» y comparó sus acciones con «la hipocresía del pupilo de Nicolás Maduro».
Más diplomática se mostró la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, quien, pese a ser partidaria de Trump, felicitó al cantante y dijo que este premio es «motivo de orgullo para todos los puertorriqueños».
Tanto González como Rivera Schatz son del Partido Nuevo Progresista (PNP), contra el que Bad Bunny hizo campaña en las pasadas elecciones de 2024 pagando vallas publicitarias que rezaban: «Quien vota PNP no ama a Puerto Rico», «Votar PNP es votar por la corrupción».
En esos comicios, el cantante dio su respaldo a la Alianza, formada por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), siendo uno de los protagonistas de su cierre de campaña.
Agita el avispero político
Su implicación política se remonta al verano de 2019, cuando participó junto a otros artistas puertorriqueños como Ricky Martín y Residente en las protestas que provocaron la dimisión del entonces gobernador Ricardo Rosselló, también del PNP.
Estas manifestaciones, que ganaron ímpetu con la implicación de los artistas, estallaron tras desvelarse un chat privado de Rosselló que criticaba a periodistas, líderes políticos de todos los colores, colectivos sociales y rostros conocidos.
Bad Bunny también ha sido crítico con los gobernantes de la isla en sus canciones, al manifestar problemáticas como la gentrificación en «El Apagón» o en «Lo que le pasó a Hawai».
Sus letras no solo han impactado la política de Puerto Rico. La canción «Debí tirar más fotos» se ha convertido en una banda sonora de la nostalgia, utilizada en Palestina y en el Líbano para recordar cómo eran sus territorios antes del conflicto con Israel.
Este mensaje de confraternidad universal también se reflejará en la Super Bowl con la presencia de la intérprete de señas Celimar Rivera, que transmitirá la actuación a los sordos, lo que en opinión del sociólogo Guadalupe define «la fibra sensible» de Bad Bunny para lograr que «todo el mundo lo entienda».
Guadalupe concluyó que ver a Bad Bunny en la Super Bowl representa «un gran mérito» para él y para «todo lo que ha sido el movimiento musical y la cultura popular latinoamericana».
La boxeadora argelina Imane Khelif, campeona olímpica en la categoría de 66 kilogramos en los Juegos de París, aseguró que está dispuesta a realizarse todas las pruebas médicas necesarias para competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, en medio de la controversia internacional sobre su identidad de género.
En una entrevista con el diario francés L’Équipe, Khelif dejó claro que no es transgénero y que sus características hormonales y genéticas son naturales. “Todos tenemos genética diferente, niveles hormonales diferentes. No soy transgénero. Mi diferencia es natural. Soy quien soy”, afirmó.
La boxeadora de 26 años, que entrena en París, explicó que ya ha seguido tratamientos hormonales para reducir sus niveles de testosterona por debajo del umbral permitido para las competiciones femeninas. “Lo bajé a cero para competir en el clasificatorio de Dakar”, reveló, donde se coronó campeona.
Khelif también contactó a World Boxing, organismo que exige una prueba preliminar de verificación de sexo, pero afirmó que no ha recibido respuesta tras enviar su expediente médico. “No estoy ocultando nada. No entiendo por qué se quiere dar tanta importancia a mi historia”, lamentó.
El caso de la atleta generó debate a nivel global tras su triunfo en París, con figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el empresario Elon Musk insinuando que era una atleta trans y que no debería competir en la categoría femenina.
“Respeto a Trump porque es el presidente de Estados Unidos, pero no puede distorsionar la verdad. No soy trans, soy una chica”, respondió Khelif. Añadió que si lo tuviera frente a frente le diría: “Señor presidente, soy una chica, una joven árabe y musulmana, boxeadora. Y trabajo para que usted venga y me dé una medalla en el podio de Los Ángeles”.
Khelif también obtuvo recientemente su licencia como boxeadora profesional en Francia, pero dejó claro que eso no significa que abandone su sueño olímpico. “Quiero boxear por Argelia en los Juegos de Los Ángeles y convertirme en la primera persona del deporte argelino en revalidar su título olímpico”, subrayó.
El Gobierno colombiano recibió a 101 ciudadanos deportados desde Estados Unidos, quienes llegaron al país en un vuelo humanitario operado por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), informó la Cancillería.
Según detalló el Ministerio de Relaciones Exteriores en X, entre los retornados hay 28 mujeres, 72 hombres y un menor de edad, quienes «recibieron acompañamiento integral por parte de la Cancillería y entidades del Gobierno Nacional, garantizando un retorno seguro y digno».
Según las imágenes difundidas por la Cancillería, la mayoría de los retornados descendieron del avión con chándales grises de los centros de detención en los que estaban recluidos en Estados Unidos y portando grandes sacos plásticos con sus pertenencias.
La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, anunció la semana pasada la firma de un acuerdo entre Bogotá y Washington con el que pactaron realizar cerca de veinte vuelos, a razón de uno semanal, para trasladar a ciudadanos que ya cuentan con resolución de expulsión.
«Con Estados Unidos hemos acordado seguir trayendo a las personas que van a ser deportadas (…) y por ahora mantendremos unos veinte vuelos, uno semanal», explicó entonces la ministra.
El anuncio se produjo tras la reactivación de los vuelos de repatriación, un año después de una crisis diplomática que se desató cuando el presidente Gustavo Petro se negó a recibir un avión con deportados al considerar que no estaban siendo tratados con dignidad.
En ese momento, el presidente estadounidense, Donald Trump, respondió con la imposición de aranceles del 25 % a productos colombianos y la suspensión temporal de la expedición de visados en Bogotá, medidas que fueron revertidas tras gestiones diplomáticas.
Villavicencio ha reiterado que Colombia no acepta que sus ciudadanos regresen esposados, al tratarse de personas con una situación migratoria irregular y no de delincuentes.
Asimismo, recordó que, de acuerdo con la ley de política integral migratoria, los deportados son considerados «retornados», lo que les permite acceder a programas de acompañamiento para su inclusión social, educativa y laboral.