Un grupo de científicos documentó en Ecuador que algunos arácnidos conocidos como “segadores” pueden capturar y alimentarse de ranas vivas, un comportamiento poco estudiado hasta ahora y que aporta nuevas evidencias sobre el papel que estos organismos desempeñan en los ecosistemas tropicales.
La investigación fue desarrollada por especialistas de Mashpi Lodge, la Fundación URU, el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio) y otras entidades científicas de Ecuador, Venezuela, Colombia y Uruguay. El estudio registró varios casos en los que estos arácnidos del orden Opiliones actuaron como depredadores de vertebrados.
Los investigadores observaron en zonas del noroccidente y la Amazonía ecuatoriana cómo los segadores capturaban, inmovilizaban y consumían ranas, incluso ejemplares de tamaño similar al de ellos. Los organismos identificados pertenecen a los géneros “Holocranaus” y “Phareicranaus”.
A diferencia de muchas arañas, estos arácnidos no poseen veneno para atacar a sus presas. Sin embargo, cuentan con estructuras corporales robustas y apéndices especializados que les permiten sujetar y dominar animales relativamente grandes.
Los científicos señalaron que estos hallazgos podrían indicar que este comportamiento es más común de lo que se creía. Además, consideran que el descubrimiento ayuda a comprender mejor las redes tróficas en los ecosistemas tropicales.
Las ranas desempeñan un papel importante dentro de estas cadenas alimenticias, ya que funcionan tanto como depredadores de pequeños organismos como presas para otras especies.
El Instituto Nacional de Biodiversidad recordó que Ecuador figura entre los 20 países más biodiversos del planeta debido a su ubicación geográfica estratégica, donde convergen la cordillera de los Andes, la Amazonía y la influencia de corrientes oceánicas en sus costas.
Los investigadores esperan que este tipo de registros impulse nuevos estudios sobre las interacciones entre especies en los bosques tropicales y permita ampliar el conocimiento sobre organismos poco estudiados como los segadores.









