Etiqueta: grupos armados

  • De la Espriella apuesta por la mano dura y el efectismo mediático como política de seguridad

    De la Espriella apuesta por la mano dura y el efectismo mediático como política de seguridad

    El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, dio un giro a la política de seguridad del país con una estrategia de mano dura contra guerrillas, paramilitares y narcotraficantes, marcada hasta ahora por operaciones de la Fuerza Pública, anuncios mediáticos y la divulgación constante de resultados.

    La política contrasta con la impulsada por su antecesor, Gustavo Petro, quien durante su mandato entre 2022 y 2026 intentó sin éxito cerrar el conflicto armado mediante negociaciones con distintos grupos bajo la denominada ‘Paz total’.

    De la Espriella prometió ejercer «mano de hierro» y advirtió que el Estado empleará «las armas y las leyes» para perseguir a estas estructuras.

    El mandatario también convirtió su presencia en operaciones de seguridad en parte de su estrategia pública. En un video apareció caminando entre bolsas con cadáveres de presuntos integrantes de las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), muertos durante un bombardeo.

    En otras imágenes apareció con chaleco antibalas y gorra policial y, antes de la deportación de un líder de una disidencia de las FARC a Estados Unidos, le dijo: «¡Bienvenido a la Patria Milagro!».

    De la Espriella publica diariamente en X balances de las operaciones realizadas por la Fuerza Pública durante la jornada anterior, con énfasis en cifras y nombres relacionados con capturas, incautaciones de drogas y decomisos de maquinaria utilizada para la minería ilegal.

    La estrategia provocó controversia por la forma en que el presidente presenta los resultados y por las preocupaciones sobre posibles vulneraciones de derechos humanos.

    La ofensiva ocurre mientras los grupos armados atraviesan un período de fortalecimiento. Según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), sus integrantes aumentaron 23.5 % durante 2025 hasta alcanzar 27,121 miembros, mientras los ataques contra la Fuerza Pública crecieron 62 % entre 2024 y 2025 frente a los dos años anteriores.

    La muerte de un cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) durante una operación militar provocó que ese grupo paramilitar impusiera un paro armado de 72 horas en Santa Marta y sus alrededores.

    «Dependiendo de la estrategia del Gobierno, vamos a tener efectos sostenibles o vamos a tener solamente efectos narrativos o simbólicos. Es clarísimo que este país necesita primero proteger a la población civil. La gente en muchos territorios del país la está pasando mal», expresó a EFE el director área Conflicto y Seguridad de la FIP, Javier Flórez.

    El experto reconoce que «Colombia necesitaba pasar a la ofensiva» tras el fracaso de la ‘Paz total’, pero considera necesario atacar las economías criminales y otros «nodos críticos» que sostienen a estos grupos.

    «Podemos seguir capturando, neutralizando, sometiendo a estructuras de la violencia organizada, pero si no golpeamos sus nodos críticos, no estamos realmente desestructurando las capacidades para que sigan expandiendo su poder criminal», agrega Flórez.

    Paralelamente, organizaciones sociales expresaron preocupación ante el riesgo de que la presión por presentar resultados derive en violaciones de derechos humanos, incluida la ejecución de civiles ajenos a los grupos armados, en situaciones que recuerdan los denominados falsos positivos.

    La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, indicó que su organización es consciente de que «se está produciendo un recrudecimiento de la violencia y el control por parte de los grupos armados, mientras que, al mismo tiempo, este nuevo Gobierno está optando por una guerra total, muy militarizada y centrada en la seguridad, contra los grupos armados».

    «Esto significa que la protección de los derechos humanos es extremadamente difícil, que la gente se ve básicamente acorralada y atrapada entre los grupos armados y el aparato de seguridad del Estado», subrayó.

    Callamard planteó que la seguridad estatal debe incluir no solo presencia militar, sino también «políticas públicas, educación, servicios sociales, transporte público e inversión económica».

     

  • Grupos criminales colombianos crecieron 90 % durante el gobierno de Petro

    Grupos criminales colombianos crecieron 90 % durante el gobierno de Petro

    Los grupos armados ilegales de Colombia aumentaron un 90 % durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro, entre 2022 y 2026, según un informe divulgado este jueves por organizaciones defensoras de derechos humanos del país.

    El reporte fue elaborado por la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) y la Alianza de Organizaciones Sociales y Afines, que en conjunto agrupan a 125 organizaciones. Según sus datos, las estructuras armadas pasaron de 15,120 integrantes en diciembre de 2022 a 28,802 en julio de 2026.

    El Clan del Golfo registró el mayor crecimiento, con un incremento del 152 %, y alcanzó presencia o control territorial en al menos 429 de los 1,103 municipios colombianos, equivalentes al 38.8 %. Las disidencias de las antiguas FARC aumentaron un 109 % y llegaron a 376 municipios, aproximadamente el 34 % del territorio nacional.

    Dentro de las disidencias, la Segunda Marquetalia, comandada por alias Iván Márquez, aumentó un 108 %, mientras el número de integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) creció un 22 %. El informe también señala que entre enero y agosto de 2025 al menos 544 personas murieron a causa de explosivos, un incremento del 145 %.

    El crecimiento de las organizaciones armadas estuvo acompañado por hechos de violencia contra líderes sociales y defensores de derechos humanos. Durante la administración de Petro se contabilizaron 3,115 agresiones, frente a las 3,544 registradas durante el Gobierno de Iván Duque, entre 2018 y 2022, lo que representa una reducción del 12 %.

    Sin embargo, el reporte señala que los asesinatos de líderes sociales y defensores se mantuvieron en 618 casos y las desapariciones forzadas aumentaron un 34 %, hasta alcanzar 78. Las organizaciones cuestionaron además la política de ‘paz total’ de Petro porque «no logró consolidar resultados sostenibles en los territorios», debido a problemas metodológicos, de coordinación institucional y resistencia de sectores vinculados con actividades ilegales.

    «El balance de la paz conduce así a una conclusión central: el fracaso de varios procesos de negociación no demuestra que una estrategia predominantemente militar pueda resolver el conflicto», indica el informe, que plantea mantener la negociación como una herramienta para afrontar la violencia.

    Las organizaciones instaron al nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella a proteger los derechos humanos, la paz y la democracia.

    «La construcción de paz sigue requiriendo negociación política, inversión social sostenida, transformación territorial, desmantelamiento del paramilitarismo y sus redes de apoyo y garantías de verdad, justicia y reparación», añadió el reporte.

     

     

  • De la Espriella pone fin oficialmente a los procesos de diálogo abiertos por Petro con grupos armados

    De la Espriella pone fin oficialmente a los procesos de diálogo abiertos por Petro con grupos armados

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, puso fin formalmente a tres procesos de diálogo con grupos armados que fueron abiertos durante el Gobierno de su antecesor, Gustavo Petro, como parte de la política denominada “paz total”.

    El mandatario firmó nueve resoluciones que clausuran los espacios de negociación establecidos con la guerrilla liderada por alias “Calarcá”, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, vinculada con los conocidos Comandos de la Frontera, y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). Para cada proceso fueron emitidas tres resoluciones.

    Los documentos recuerdan que la decisión definitiva sobre la continuidad de los procesos de paz corresponde al presidente de Colombia y recopilan los avances alcanzados durante las negociaciones, así como los incumplimientos que, a criterio del Gobierno, justifican la terminación de las conversaciones.

    «No obstante haberse instalado la Mesa de Diálogos de Paz, se han presentado diversos acontecimientos que permitieron al Gobierno nacional concluir el incumplimiento de los acuerdos pactados (…), haciendo imposible evidenciar la voluntad real de paz y de reinserción a la vida civil del grupo armado al margen de la ley», señala la Resolución 342 de 2026 sobre las conversaciones con la estructura encabezada por “Calarcá”, se anunció.

    La resolución ordena «terminar la Mesa de Diálogos de Paz entre los representantes autorizados del Gobierno nacional y los miembros representantes del grupo armado organizado al margen de la ley, el autodenominado Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, comandante Gentil Duarte, comandante Jorge Suárez Briceño y Frente Raúl Reyes EMBF-FARC EP, por ausencia de voluntad de paz».

    El Gobierno también retiró el reconocimiento como representantes para el diálogo a Adolfo Ballesteros Fernández, Óscar Ojeda, Robinson de Jesús de González, Alexander Díaz Mendoza, Diana Carolina Rey Rodríguez, Farby Edison Parra Parra, Javier Alfonso Veloza García, Carlos Eduardo García Téllez, Willinton Henao Gutiérrez y Elkin Damián Quintero Duran. Además, revocó el reconocimiento de Gloria Quiceno como jefa negociadora del Estado y el de los restantes integrantes del equipo gubernamental.

    Otra de las decisiones pone término al proceso con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, uno de los grupos conocidos como Comandos de la Frontera, cuyos integrantes permanecían concentrados en zonas de ubicación transitoria mientras se definía una ruta para la entrega de armas.

    En el caso de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, el Gobierno argumentó que «no obstante haberse instalado el Espacio de Conversación Sociojurídico entre los representantes autorizados por el Gobierno nacional y los miembros representantes de la Estructura Armada Organizada de Crimen de Alto Impacto las autodenominadas Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), se han presentado diversos acontecimientos que han debilitado las conversaciones y no ha sido posible evidenciar la voluntad real de paz y de sometimiento a la justicia».

     

     

  • La violencia marca la campaña presidencial más tensa en Colombia

    La violencia marca la campaña presidencial más tensa en Colombia

    La campaña para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, programada para este domingo 31 de mayo, se convirtió en la más violenta y tensa de los últimos ocho años debido al incremento de amenazas, asesinatos y ataques vinculados a grupos armados ilegales.

    El ambiente político se deterioró aún más tras el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, precandidato del partido de derecha Centro Democrático, ocurrido hace un año antes del inicio oficial de la campaña electoral.

    En las últimas semanas también denunciaron amenazas los candidatos Paloma Valencia, del Centro Democrático; Abelardo de la Espriella, del partido ultraderechista Defensores de la Patria; e Iván Cepeda, del izquierdista Pacto Histórico.

    La violencia política dejó además varios asesinatos recientes, entre ellos el de Mileidy Villada González, presidenta del Concejo Municipal de Obando, Valle del Cauca; el exalcalde Rogers Mauricio Devia Escobar, coordinador de campaña de De la Espriella en Cubarral, Meta; y el exsecretario de Gobierno de ese municipio, Fabián Cardona.

    Ante el deterioro de la seguridad, los candidatos reforzaron sus esquemas de protección durante actos públicos y recorridos políticos. Incluso Abelardo de la Espriella participa en eventos resguardado dentro de una estructura blindada de cristal.

    El investigador de seguridad y conflicto de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Gerson Arias, aseguró que el crecimiento de los grupos armados ilegales explica el aumento de la violencia política en el país.

    «Si nos situamos en el 2022 estábamos en una etapa en la que la capacidad armada y coercitiva que tenían los grupos no tenía una dimensión como la de hoy», afirmó Arias a EFE.

    Según datos de la FIP, los grupos armados ilegales pasaron de tener unos 15,000 integrantes en 2022 a más de 25,278 miembros entre combatientes y redes de apoyo logístico y financiero para julio de 2025.

    La principal estructura criminal del país, el Clan del Golfo, suma al menos 8,945 integrantes y registró un crecimiento del 18 % entre diciembre de 2024 y julio de 2025.

    Le siguen la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con 6,450 miembros, y el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, con 3,919 integrantes.

    «Lo que estamos viviendo es un aumento en la violencia de tipo político y sobre todo violencia de grupos armados que constriñen y amedrentan a la población civil», agregó Arias.

    La seguridad se convirtió así en uno de los temas centrales de la campaña presidencial, especialmente por las dudas sobre el futuro de la política de ‘paz total’ impulsada por el presidente Gustavo Petro.

    Aunque el Gobierno intentó negociar acuerdos con el ELN y las disidencias de las FARC, ninguno de los procesos avanzó significativamente y varias mesas de diálogo atraviesan una etapa de crisis.

    El ELN anunció un cese al fuego unilateral de tres días por las elecciones presidenciales, pero el investigador advirtió que existen al menos 11 zonas del país donde continuarán los enfrentamientos armados.

    Por su parte, la Misión de Observación Electoral (MOE) alertó que 386 municipios colombianos presentan riesgo por violencia electoral en 31 de los 32 departamentos del país.

    Según la MOE, 125 municipios están catalogados en riesgo medio, 122 en riesgo alto y 139 en riesgo extremo, especialmente en los departamentos de Cauca, Antioquia, Norte de Santander y Valle del Cauca.

     

  • El epicentro del ébola en Congo: negacionismo, conflicto y escasez de recursos sanitarios

    El epicentro del ébola en Congo: negacionismo, conflicto y escasez de recursos sanitarios

    La ciudad de Bunia, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), enfrenta una grave crisis sanitaria tras el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo, que ya deja 204 muertes “probables” y 867 casos “sospechosos”, según datos oficiales del gobierno congoleño.

    La epidemia afecta principalmente a la provincia de Ituri, una región marcada por la violencia de grupos armados, la pobreza y la escasez de recursos sanitarios, factores que complican el control de la enfermedad.

    Jean Mari Ezadri, coordinador adjunto de la sociedad civil de Bunia, explicó a EFE que una parte de la población mantiene una postura de negación frente al brote debido a creencias religiosas y tradiciones locales.

    “Muchos no lo creen del todo (…) una parte de la población cree que todo es una invención”, afirmó.

    La desconfianza provocó disturbios esta semana en el Hospital General de Referencia de Rwampara, donde manifestantes incendiaron varias carpas tras impedirse que familiares retiraran el cuerpo de un joven fallecido presuntamente por ébola para enterrarlo.

    El ministro congoleño de Comunicación, Patrick Muyaya, confirmó que seis pacientes que escaparon del centro médico ya fueron localizados y reciben tratamiento, mientras las autoridades reforzaron las medidas de seguridad para proteger al personal sanitario.

    En medio de la emergencia, hospitales y unidades epidemiológicas reportan saturación de pacientes. El enfermero Jules Bagira aseguró que atienden entre 10 y 16 personas diariamente y advirtió que la capacidad médica “es muy limitada”.

    Además del colapso sanitario, médicos y enfermeros denuncian falta de equipos de protección como guantes, impermeables y botas para atender a los pacientes contagiados.

    “Afirman estar expuestos porque los impermeables, guantes y botas prometidos aún tardan en llegar”, relató Ezadri.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la cepa Bundibugyo del ébola tiene una tasa de letalidad de entre 30 % y 50 %, y actualmente no existe una vacuna autorizada ni tratamiento específico para combatirla.

    La situación también se agrava por la presencia de grupos armados como las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) y la milicia Codeco, que operan en Ituri, una zona rica en oro donde más de 273,000 personas permanecen desplazadas por la violencia, según Naciones Unidas.

     

  • TikTok, principal herramienta de reclutamiento forzado de menores por grupos en Colombia

    TikTok, principal herramienta de reclutamiento forzado de menores por grupos en Colombia

    TikTok se convirtió en la principal herramienta de reclutamiento forzado de menores de edad en Colombia por parte de los grupos armados ilegales, con videos que alcanzan las 200.000 visitas y registran más de 76.000 interacciones, reveló un estudio publicado este miércoles por la ONG Vivamos Humanos.

    El reclutamiento digital de niños, niñas y adolescentes se lleva a cabo a través de plataformas como TikTok, que es la principal red social para captarlos, así como por Facebook, Telegram, Instagram e incluso aplicaciones de videojuegos como Roblox, dice el estudio de reclutamiento digital ‘El algoritmo en el conflicto armado’.

    TikTok fue la única plataforma donde se encontró contenido abiertamente accesible relacionado con las dinámicas de reclutamiento, debido a la difusión «masiva» de los videos en esta aplicación, las «pocas restricciones» en el contenido y la facilidad de búsqueda a través de etiquetas o palabras clave relacionadas con los grupos armados.

    El estudio también identificó 40 casos documentados con «evidencia directa» en TikTok, así como 70 cuentas presuntamente relacionadas con estas organizaciones criminales, «inferidas a partir de las interacciones en los comentarios».

    La coordinadora de derechos humanos y derecho internacional humanitario (DIH) de la organización, Lina Mejía, afirmó, al presentar el estudio, que identificaron «falencias estructurales graves como la inexistencia de canales de denuncia» para este tipo de casos.

    La experta añadió que en muchos casos, aunque el contenido sea reportado, este «continúa reproduciéndose dos o incluso tres veces más».

    Los grupos que más utilizan las redes sociales para reclutar menores son las disidencias de las FARC, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y el Clan del Golfo, la principal banda criminal del país.

    En cuanto a las regiones más afectadas por esta modalidad de reclutamiento, la organización, que no precisó cifras, indicó que la mayoría de casos suceden en zonas de conflicto como los departamentos de Norte de Santander, ubicado en el noreste del país y fronterizo con Venezuela, y Putumayo, Nariño y Cauca, en el suroeste.

    Esta modalidad también es utilizada en los departamentos caribeños de Bolívar, Magdalena y Cesar.

     Liderazgos perdidos

    En la presentación también intervino el expresidente de Colombia Ernesto Samper (1994-1998), fundador de Vivamos Humanos, quien afirmó que «los jóvenes que están reclutando son los que están apareciendo asesinados en los bombardeos» del Gobierno contra los grupos armados.

    Por otra parte, la organización apuntó que esta «nueva forma de violencia (el reclutamiento), que opera en silencio», se ha convertido en «uno de los retos humanitarios más urgentes del país».

    «La pérdida de jóvenes liderazgos debilita la capacidad organizativa y de autogestión en los territorios, interrumpe procesos comunitarios de resistencia y agrava las vulnerabilidades intergeneracionales», añadió Vivamos Humanos.

    El estudio detectó dos modalidades principales de reclutamiento a través de las redes sociales: la primera, mediante ofertas laborales con las que los grupos armados promocionan su actividad, y la segunda, que se desarrolla a través de «engaños y otras formas de captación», como la utilización de correos humanos para efectuar esta «vinculación forzada».

    Según cifras de la Defensoría del Pueblo, al menos 123 niños, niñas y adolescentes fueron reclutados entre enero y septiembre de este año en Colombia por los grupos armados.