Etiqueta: guerra comercial

  • Entran en vigor los aranceles canadienses a EEUU mientras el deterioro de sus relaciones continúa

    Entran en vigor los aranceles canadienses a EEUU mientras el deterioro de sus relaciones continúa

    Canadá comenzó a aplicar este martes 8 de septiembre nuevos aranceles de entre 15 % y 50 % a una extensa lista de productos procedentes de Estados Unidos, en respuesta a los gravámenes impuestos previamente por Washington y en medio de un creciente deterioro de las relaciones entre ambos países.

    Las medidas afectan importaciones estadounidenses valoradas en 27,600 millones de dólares canadienses y abarcan más de 800 categorías de productos, desde derivados del acero y aluminio hasta alimentos, maquinaria, ropa y artículos de uso cotidiano. El Gobierno canadiense presentó las tarifas como una respuesta a la política comercial impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

    El primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que las medidas no pretenden profundizar el conflicto, pero sostuvo que la etapa de integración y estrecha cooperación económica entre Canadá y Estados Unidos quedó atrás.

    «Somos más fuertes ahora que cuando Estados Unidos inició esta guerra comercial hace un año y medio. Más unidos, más decididos, más ambiciosos. Nuestras exportaciones fuera de Estados Unidos han aumentado considerablemente y se prevé que se dupliquen en la próxima década», argumentó Carney.

    Entre las medidas se encuentra un arancel de 15 % para productos como herramientas manuales, máquinas de aire acondicionado, carretillas elevadoras, cosechadoras y robots industriales. Canadá también aplicará una tasa de 25 % a diferentes tipos de pescado, moluscos y crustáceos, además de quesos, productos de madera, papel, cartón y papel higiénico procedentes de Estados Unidos.

    Los gravámenes más altos alcanzarán el 50 % y afectarán productos como leche y nata, miel, melaza, perfumes, artículos de belleza, maquillaje y productos para el cuidado del cabello. La misma tasa se aplicará a utensilios de cocina, artículos para el hogar, productos de higiene personal y prendas de vestir para hombres y mujeres, entre ellas camisetas, abrigos, jerséis y pantalones.

    Carney reconoció que reducir la dependencia económica de Estados Unidos tendrá consecuencias para Canadá, aunque consideró que los costos serían menores que mantener la situación actual.

    «Esto se trata de quiénes somos como canadienses. Se trata de nuestro sustento y del país que dejaremos atrás», afirmó.

    Las tensiones aumentaron después de que las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos no consiguieran alcanzar un acuerdo. Trump, quien inicialmente calificó de «productivas» sus conversaciones con Carney, endureció posteriormente su postura contra Canadá.

    «¡Canadá ya no será tratada como un Estado! En materia de comercio, y en otros aspectos, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que tratar», asevero el mandatario estadounidense en redes sociales poco después de saltar por los aires las negociaciones.

    Trump anunció además que elevará hasta el 50 % los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

    El mandatario incluso sugirió en publicaciones de redes sociales que Canadá debería integrarse a Estados Unidos, en medio de uno de los períodos de mayor tensión reciente entre los dos países vecinos.

     

  • Mark Carney desafía la presión arancelaria de Trump contra Canadá

    Mark Carney desafía la presión arancelaria de Trump contra Canadá

    El primer ministro de Canadá, Mark Carney, decidió llevar a la práctica su estrategia de resistencia frente a la presión económica de las grandes potencias, al responder con aranceles a Estados Unidos después de meses de negociaciones con la Administración de Donald Trump. La medida coloca a Canadá entre los pocos países, junto con China, que han respondido directamente a la política arancelaria estadounidense.

    Carney, vigésimo cuarto primer ministro canadiense, construyó buena parte de su trayectoria profesional durante períodos de turbulencia económica. Asumió como gobernador del Banco de Canadá el 1 de febrero de 2008, durante la crisis financiera mundial, y posteriormente dirigió el Banco de Inglaterra entre 2013 y 2020, período marcado por el Brexit.

    En enero de 2026, durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Carney sostuvo que el mundo atraviesa «no una transición», sino una ruptura provocada por potencias que utilizan «la integración económica como arma, los aranceles como instrumento de presión, la infraestructura financiera como mecanismo de coerción».

    Su propuesta se centró en fortalecer los mercados internos, diversificar las relaciones comerciales y evitar negociaciones desde posiciones de subordinación.

    Ocho meses después, el gobernante canadiense aplicó esa estrategia tras considerar inaceptables las condiciones planteadas por Washington para impedir una nueva ronda de aranceles. Canadá impondrá desde el 8 de septiembre gravámenes de hasta 50 % sobre productos estadounidenses valorados en unos $20,000 millones, equivalentes a 27,600 millones de dólares canadienses.

    La decisión cuenta con un amplio respaldo interno. Una encuesta de Angus Reid realizada el 22 y 23 de agosto determinó que 76 % de los canadienses apoya la resistencia de Carney frente a Estados Unidos. Sin embargo, la misma medición refleja preocupación por las consecuencias económicas: 38 % de los trabajadores teme perder su empleo y 89 % anticipa un aumento en el costo de bienes y servicios.

    El riesgo para la economía canadiense es considerable debido a su estrecha relación comercial con Estados Unidos, mercado que recibe alrededor del 70 % de sus exportaciones. Una escalada arancelaria podría afectar empleos, inversiones y cadenas de suministro profundamente integradas entre ambos países, además de profundizar las tensiones políticas con Trump.

    Carney ya enfrentó otras crisis desde posiciones económicas de alto nivel. Canadá consiguió atravesar la crisis financiera de 2008 en mejores condiciones que otras economías avanzadas, mientras que durante el Brexit, al frente del Banco de Inglaterra, adoptó medidas para garantizar liquidez. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, aseguró entonces que su actuación había «enderezado la nave».

    El choque comercial con Washington representa ahora una de las mayores pruebas para el primer ministro canadiense. El historiador Ted Widmer lo describió como «un banquero sobrio» y destacó «el control de los hechos y su inquebrantable autoridad moral», mientras la periodista Micheline Maynard lo calificó como «uno de los pocos líderes aliados dispuestos a resistir abiertamente» la presión de Trump. Carney deberá demostrar ahora si Canadá puede asumir los costos económicos de la estrategia que defendió meses atrás en Davos.

     

  • Canadá responde a EEUU con aranceles por $20,000 millones

    Canadá responde a EEUU con aranceles por $20,000 millones

    El Gobierno de Canadá anunció un paquete de aranceles contra productos procedentes de Estados Unidos valorado en 27,600 millones de dólares canadienses, unos $20,000 millones, como respuesta a las tasas del 50 % impuestas por Washington a diferentes productos canadienses.

    Las medidas entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre e incluyen gravámenes de entre 15 % y 50 % sobre más de 800 categorías de bienes, entre ellos productos derivados del acero y aluminio, alimentos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel y artículos electrónicos.

    “Cuando Estados Unidos exigió demasiado y ofreció muy poco, decidimos defender a los canadienses. Nuestras medidas arancelarias compensatorias, dólar por dólar y tasa por tasa, así como un paquete de apoyo multimillonario, protegerán a los trabajadores, agricultores, familias y empresas mientras construimos una economía canadiense más fuerte, resiliente y diversificada”, sostuvo el ministro canadiense de Finanzas, François-Philippe Champagne.

    Canadá impondrá un arancel del 15 % a productos como herramientas manuales, equipos de aire acondicionado, carretillas elevadoras, cosechadoras y robots industriales. En tanto, las importaciones estadounidenses de determinadas clases de pescado, moluscos, crustáceos y quesos, además de productos de madera, papel, cartón y papel higiénico, enfrentarán una tasa del 25 %.

    El gravamen más elevado, del 50 %, alcanzará productos como leche y nata, miel, melaza, perfumes, cosméticos, artículos para el cuidado del cabello, utensilios de cocina, productos para el hogar y de higiene personal, además de prendas de vestir para hombres y mujeres.

    El Gobierno del primer ministro Mark Carney justificó la respuesta al considerar que las condiciones planteadas por Washington exigían demasiado y ofrecían poco a cambio. Ottawa aseguró que no buscó iniciar la disputa comercial, pero defendió la necesidad de actuar para proteger a las empresas y trabajadores canadienses.

    Además de los aranceles, el Ejecutivo anunció un paquete de apoyo de 7,500 millones de dólares canadienses, equivalente a unos $5,400 millones, dirigido a trabajadores y empresas afectados. Las medidas contemplan recursos para pequeñas y medianas empresas, flexibilización de préstamos y mecanismos para facilitar el mantenimiento de puestos de trabajo.

    “Los canadienses esperan que su gobierno defienda sus intereses. Mientras Estados Unidos impone aranceles injustificados, el gobierno canadiense se centra en fortalecer nuestra posición a nivel nacional y proteger nuestra economía.

    Las medidas anunciadas hoy garantizarán el apoyo a los trabajadores, agricultores, familias y empresas afectadas durante este periodo de incertidumbre. Juntos superaremos esta crisis: unidos y resilientes”, indicó el ministro canadiense de Comercio entre EEUU y Canadá, Dominic LeBlanc.

     

     

  • Canadá cierra filas con Carney ante guerra comercial con EEUU

    Canadá cierra filas con Carney ante guerra comercial con EEUU

    Canadá mostró este domingo un frente de unidad en respaldo al primer ministro Mark Carney y su decisión de enfrentar las medidas comerciales de Estados Unidos, luego del fracaso de las negociaciones entre ambos países y la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses del 50 %.

    El apoyo a Carney se extendió entre primeros ministros provinciales, organizaciones sindicales y medios canadienses. Incluso el líder conservador Pierre Poilievre, habitualmente crítico del mandatario, sostuvo que el país no podía aceptar «un mal acuerdo» y pidió mantener la unidad nacional frente a los gravámenes estadounidenses.

    Carney explicó el sábado que las últimas condiciones planteadas por Washington amenazaban la soberanía de Canadá, restringían su capacidad para negociar acuerdos comerciales con otros países y perjudicaban sectores estratégicos, entre ellos la industria automotriz. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, respaldó abandonar las negociaciones, aunque cuestionó la respuesta arancelaria de Ottawa.

    El respaldo también llegó desde el sector sindical. Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense y con amplia presencia en la industria automotriz, consideró que los negociadores hicieron «lo correcto» al retirarse de las conversaciones y reclamó represalias estratégicas contra Estados Unidos.

    Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 %, vigentes desde la medianoche del sábado, afectan exportaciones canadienses valoradas en unos $20,000 millones, principalmente manufacturas. Canadá anunció que responderá «dólar por dólar» a partir del próximo 8 de septiembre.

    El Royal Bank of Canada (RBC) calcula que los nuevos gravámenes podrían reducir alrededor de cuatro décimas el Producto Interno Bruto (PIB) canadiense. Entre los sectores más expuestos figuran la electrónica, los textiles, muebles, madera y papel, mientras empresarios advierten que la incertidumbre comercial podría frenar inversiones.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó este domingo y volvió a acusar a Ottawa de mantener un trato comercial desfavorable para Estados Unidos.

    «¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!», publicó el mandatario en Truth Social.

    El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró además que «no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses».

    La escalada comercial también provocó críticas dentro de Estados Unidos. Gobernadores demócratas cuestionaron los aranceles contra Canadá por sus posibles consecuencias para los productores estadounidenses, mientras el exvicepresidente Mike Pence advirtió que la disputa entre ambos países representa nuevos riesgos para la economía estadounidense en momentos de elevados costos para los consumidores.

     

     

  • Trump acusa a Canadá de perjudicar agricultores estadounidenses con «enormes aranceles»

    Trump acusa a Canadá de perjudicar agricultores estadounidenses con «enormes aranceles»

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este domingo a Canadá de imponer elevados aranceles a los agricultores estadounidenses, un día después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países y la entrada en vigor de nuevos gravámenes de Washington.

    «¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!», publicó el mandatario esta madrugada en su red Truth Social.

    Las declaraciones constituyen la primera reacción pública de Trump después de que Estados Unidos impusiera el sábado aranceles del 50 % sobre unos $20,000 millones en productos canadienses. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que Ottawa responderá igualando «dólar por dólar» los nuevos gravámenes a partir del 8 de septiembre.

    El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, responsabilizó a Canadá del fracaso de las conversaciones. Según el funcionario, los negociadores canadienses rechazaron cerrar un acuerdo bajo los términos que Washington sostiene que ambas partes habían pactado a comienzos de la semana.

    Carney aseguró, por su parte, que Estados Unidos introdujo condiciones «inaceptables» durante las últimas horas de las negociaciones y calificó los nuevos aranceles como «un error de cálculo». El Gobierno canadiense considera que las medidas buscan perjudicar y dividir al país.

    Las represalias anunciadas por Ottawa estarán dirigidas a sectores como acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pasta, papel y electrónica. Greer advirtió que actualmente «no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses» para intentar superar la disputa.

    «Hemos ofrecido a los canadienses sumarse a este camino, concretamente, reducir los aranceles que se les aplican al acero, a los automóviles e incluso a la madera, productos que son sensibles para ellos. Siempre han contado con las mejores condiciones y habrían seguido disfrutando de un trato aún mejor, pero no quisieron aceptarlo», dijo Greer a Fox News.

    Trump justificó la nueva ronda de gravámenes como respuesta a lo que considera una «continua discriminación» y un «trato desigual» de Canadá hacia el comercio estadounidense.

    Las relaciones bilaterales se han deteriorado desde el regreso del republicano a la Casa Blanca y sus reiteradas referencias a Canadá como el «estado 51» de Estados Unidos, planteamiento rechazado por el Gobierno canadiense.

     

  • Canadá aplicará represalias arancelarias contra Estados Unidos en septiembre

    Canadá aplicará represalias arancelarias contra Estados Unidos en septiembre

    El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció este sábado que Canadá responderá a Estados Unidos con aranceles equivalentes a los impuestos por la Administración de Donald Trump, luego del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.

    Las represalias de Ottawa entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre y se aplicarán “dólar por dólar” frente a los nuevos gravámenes estadounidenses del 50 %, que afectan exportaciones canadienses valoradas en unos $20,000 millones. Las medidas estadounidenses comenzaron a regir a la medianoche de este sábado.

    Carney explicó en un discurso televisado que la respuesta canadiense estará concentrada en sectores como el acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pasta, papel y productos electrónicos. “Son un nuevo ataque a Canadá. Y eres atacado cuando hay una guerra. No fue nuestra elección”, sostuvo.

    El primer ministro también destacó el peso de Canadá en el abastecimiento energético estadounidense y dejó entrever que ese sector representa una herramienta de presión frente a Washington. “Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99 % de sus importaciones de gas natural, el 85 % de sus importaciones de electricidad y el 60 % de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía”, dijo.

    El mandatario canadiense aseguró que su país se encuentra en mejores condiciones para afrontar la disputa comercial y defendió la capacidad de su economía para resistir las medidas de Washington. “Somos ahora más fuertes que cuando EE.UU. empezó esta guerra comercial. Estamos unidos, más decididos, más ambiciosos. Con la posición fiscal más sólida del G7 y una economía resiliente, Canadá cuenta con todos los recursos que necesitamos para cambiar de rumbo y prosperar”, continuó.

    Carney señaló que las conversaciones habían registrado avances, pero aseguró que Estados Unidos introdujo “en las últimas horas” nuevas condiciones que Ottawa consideró “inaceptables”. Entre ellas mencionó exigencias relacionadas con el sector automotriz que, según afirmó, podrían volver económicamente inviable la producción en Canadá, además de restricciones a la capacidad canadiense de negociar otros acuerdos comerciales.

    “No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a debilitar nuestras industrias fundamentales. No estábamos dispuestos a aceptar ningún compromiso sobre nuestra soberanía, la protección de la lengua francesa y nuestra cultura”, explicó el mandatario, quien acusó a Washington de utilizar la integración económica entre ambos países “como un arma”.

    El fracaso de las negociaciones dejó en vigor los aranceles del 50 % sobre unos $20,000 millones en productos canadienses, incluidos algunos que cumplen las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Trump había anunciado los gravámenes en julio y los justificó por lo que calificó como “continua discriminación” y “trato desigual” de Ottawa hacia el comercio estadounidense.

     

     

  • Xi y Trump exhiben sintonía en Pekín entre tensiones por Taiwán e Irán

    Xi y Trump exhiben sintonía en Pekín entre tensiones por Taiwán e Irán

    El presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizaron este jueves una jornada marcada por mensajes de acercamiento político y económico durante la visita oficial del mandatario estadounidense a Pekín, en medio de tensiones por Taiwán, Irán y la disputa tecnológica entre ambas potencias.

    La reunión entre ambos líderes, que se prolongó por más de dos horas en el Gran Palacio del Pueblo, estuvo dominada por cinco temas principales: Taiwán, Irán, cooperación económica, la relación personal entre ambos gobernantes y la ausencia de acuerdos concretos sobre comercio y tecnología.

    Xi dejó claro que Taiwán continúa siendo el tema “más importante” dentro de la relación bilateral y advirtió a Trump que una “mala gestión” del asunto podría llevar a ambas naciones al “choque” o incluso al “conflicto”, según medios estatales chinos. El mandatario asiático insistió en que la “independencia taiwanesa” es incompatible con la estabilidad en el estrecho de Formosa.

    Hasta el momento, Washington no ha revelado una respuesta directa de Trump a las advertencias de Xi, en medio de especulaciones sobre posibles presiones chinas para limitar las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, isla cuya soberanía reclama Pekín.

    Pero el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la política de la Casa Blanca respecto a la cuestión de Taiwán no ha cambiado tras la reunión del presidente estadounidense, Donald Trump, con su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín.

    «La política de Estados Unidos con respecto a la cuestión de Taiwán permanece inalterada a día de hoy, así como tras la reunión que mantuvimos aquí hoy», aseguró en una entrevista con la cadena NBC desde Pekín.

    Posición conjunta sobre Irán

    En materia internacional, ambos mandatarios coincidieron en que Irán no debe poseer armas nucleares y respaldaron la reapertura del estrecho de Ormuz al tránsito de petróleo y gas sin restricciones.

    Según la Casa Blanca, el tema cobró relevancia debido a la preocupación de China por el impacto que cualquier bloqueo tendría sobre sus importaciones energéticas, ya que cerca del 45 % del petróleo y gas que consume el gigante asiático pasa por esa ruta marítima.

    La visita también estuvo acompañada por un fuerte componente empresarial. Ejecutivos de compañías como Tesla, Apple y Nvidia participaron en actividades oficiales junto a Trump, algo poco habitual en encuentros diplomáticos de este nivel. Xi aseguró ante los empresarios que China continuará abriendo sus mercados, mientras Trump afirmó que llevó a los líderes empresariales como una señal de “respeto” hacia China.

    Durante la jornada, Xi y Trump mantuvieron un tono cordial y destacaron la relación personal que han construido. El líder chino sostuvo que ambos países deben ser “socios y no rivales”, mientras Trump calificó a Xi como “un gran líder” y afirmó que mantienen una relación “fantástica”.

    La agenda incluyó además una visita conjunta al Templo del Cielo y un banquete de Estado ofrecido por el Gobierno chino. Durante la cena oficial, Xi incluso hizo referencia al lema político de Trump al señalar que el “gran rejuvenecimiento” de China puede avanzar junto al objetivo de “hacer Estados Unidos grande de nuevo”.

    Pese a la cercanía mostrada durante la visita, las reuniones no dejaron anuncios de gran impacto económico. Xi se limitó a describir como “equilibradas y positivas” las recientes conversaciones comerciales celebradas en Seúl y reiteró que “nadie gana una guerra comercial”.

    Las expectativas ahora están puestas en el cierre de la visita oficial este viernes, cuando podrían surgir avances sobre una eventual ampliación de la tregua comercial entre ambas potencias o acuerdos relacionados con compras de aviones Boeing y exportaciones agrícolas estadounidenses hacia China.

    También permanecen pendientes temas tecnológicos sensibles, como el acceso de empresas chinas a chips avanzados de Nvidia, así como el caso del empresario hongkonés Jimmy Lai, condenado bajo la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín y cuya situación Trump había adelantado que abordaría durante el viaje.

     

  • Prevalece la incertidumbre económica y tensiones a un año de la política arancelaria de Trump

    Prevalece la incertidumbre económica y tensiones a un año de la política arancelaria de Trump

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió un año desde la imposición de aranceles masivos que transformaron su política comercial, marcada por constantes ajustes, decisiones judiciales y efectos en la economía nacional e internacional.

    La estrategia inició con gravámenes del 10 % a China y del 25 % a México y Canadá, pero el 2 de abril de 2025, denominado por el mandatario como el “Día de la Liberación”, amplió estas medidas a múltiples países acusados de prácticas comerciales desleales.

    Los aranceles partieron de un mínimo del 10 %, aunque en algunos casos alcanzaron casi un 50 %, lo que derivó en una guerra comercial tanto en el plano diplomático como en tribunales estadounidenses.

    El escenario cambió tras un fallo del Tribunal Supremo el 20 de febrero, que determinó que el Ejecutivo se excedió en el uso de poderes de emergencia para imponer varios de estos gravámenes, obligando a reconfigurar la estrategia.

    Como respuesta, la administración implementó un nuevo arancel del 10 % con vigencia de 150 días, bajo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, con posibilidad de ajustes según las negociaciones bilaterales.

    «El presidente anuncia aranceles y luego los suaviza o en ocasiones ni los aplica. Esta dinámica es negativa por sí misma. Incluso dejando de lado el impacto real de los aranceles, el mero hecho de mencionarlos y amenazar con nuevos genera incertidumbre. Las empresas no saben a qué atenerse y los mercados reaccionan de forma muy sensible», señaló Alex Durante.

    A pesar del fallo judicial, se mantienen vigentes otros aranceles bajo la sección 232, que incluyen tasas de hasta 50 % para productos como acero, aluminio y cobre, así como un 25 % para automóviles, autopartes y ciertos semiconductores.

    En paralelo, Estados Unidos inició investigaciones comerciales contra economías como China, la Unión Europea, México, Japón e India, por prácticas que generan exceso de capacidad productiva en sectores estratégicos.

    Expertos advierten riesgos en esta política. «EE.UU. tiene dificultades para explicar de manera coherente sus acciones a sus aliados. Esto pone en riesgo esas alianzas. La falta de claridad podría incluso provocar dinámicas de fragmentación entre socios estratégicos», afirmó Thiemo Fetzer.

    En términos económicos, la Reserva Federal elevó su previsión de inflación a un 2.7 % para este año, atribuyendo parte del incremento a los efectos de los aranceles, que impactan directamente en los consumidores.

    «El impacto económico de estas medidas sigue siendo incierto», indicó Daniel Mullaney, quien además subrayó que no hay evidencia clara de que estas políticas hayan fortalecido la manufactura ni reducido significativamente el déficit comercial.

    El balance de este primer año refleja un cambio en la política comercial estadounidense, que pasó de reducir aranceles para fomentar el comercio a utilizarlos como herramienta de presión en la estrategia económica y geopolítica.

     

  • EEUU asegura que todos los acuerdos siguen en pie pese a nuevos aranceles

    EEUU asegura que todos los acuerdos siguen en pie pese a nuevos aranceles

    El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, aseguró el domingo que los acuerdos comerciales bilaterales suscritos por Washington, incluido el pactado con la Unión Europea (UE), se mantendrán en vigor pese a la reciente decisión del Tribunal Supremo que invalidó los aranceles originales del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la posterior proclamación de nuevos gravámenes bajo otro instrumento legal.

    “Vamos a respaldar estos acuerdos y esperamos que nuestros socios también lo hagan”, declaró Greer en comentarios a la cadena CBS, en referencia a los pactos con la UE, China y Corea del Sur.

    El funcionario subrayó que la Administración estadounidense continuará aplicando aranceles, independientemente del resultado judicial.

    “Llevo un año diciéndoles que, ganáramos o perdiéramos (en el Supremo), habría aranceles, y que el presidente iba a mantenerlos, y estos acuerdos han sido firmados con el litigio pendiente”, añadió.

    El Tribunal Supremo anuló los aranceles iniciales decretados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Sin embargo, el mandatario proclamó nuevos gravámenes al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que le permite imponer aranceles de hasta 15 % durante un periodo inicial de 150 días. Transcurrido ese plazo, cualquier prórroga requerirá la aprobación del Congreso.

    Greer confirmó que sostuvo conversaciones el sábado con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, para abordar la situación. No obstante, la Comisión Europea solicitó a Washington claridad sobre los próximos pasos y advirtió que existen contradicciones entre los nuevos gravámenes y el acuerdo bilateral firmado en agosto de 2025.

    “La situación actual no propicia un comercio y una inversión transatlánticos ‘justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos’, tal como acordaron ambas partes y se detalla en la Declaración Conjunta UE-EEUU de agosto de 2025”, señaló la Comisión Europea en un comunicado.

    “Un trato es un trato”, agregó, al exigir que Estados Unidos cumpla los compromisos asumidos, y advirtió que los aranceles aplicados de forma impredecible “son inherentemente disruptivos” y generan incertidumbre en las cadenas de suministro globales.

    El Salvador es uno de los países que firmaron un Acuerdo sobre Comercio Recíproco que eliminar la tarifa del 10 % en arancel a las exportaciones salvadoreñas el pasado 29 de enero.

    Estados Unidos es el mayor socio comercial de El Salvador, con una participación de un 32.4 % en 2025. El Banco Central de Reserva (BCR) reporta que los envíos de mercancías superaron los $2,086.04 millones, un 2.3 % menos en comparación con 2024.

     

     

  • Primer año de Trump: los aranceles como arma de presión 

    Primer año de Trump: los aranceles como arma de presión 

    Al cumplirse el primer año de su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha colocado los aranceles en el centro de su política económica, utilizándolos no solo como castigo comercial, sino como una herramienta para atraer inversión, presionar aliados estratégicos y reforzar su postura frente a China.

    En abril de 2025, Trump sorprendió al mundo al imponer aranceles “recíprocos” a las importaciones de casi todos los países, con el argumento de reducir el déficit comercial estadounidense. Aunque los mercados reaccionaron con fuertes caídas, los posteriores acuerdos bilaterales demostraron que el objetivo era mucho más ambicioso: convertir los aranceles en moneda de cambio geopolítica.

    “El objetivo declarado es revitalizar la manufactura estadounidense, recuperar empleos y reducir el déficit, pero la Administración también busca influir en las decisiones de otros países usando la amenaza de aranceles”, explicó el economista Robert Blecker.

    Además, Blecker considera que Trump utiliza esta política para reafirmar su poder personal: “Le encanta que empresas y gobiernos se arrodillen ante él para obtener favores”.

    El pasado fin de semana, Trump amenazó con imponer nuevos gravámenes a ocho países europeos miembros de la OTAN que enviaron tropas a Groenlandia.

    El mandatario advirtió que las tarifas permanecerán “hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia”, aunque se mostró dispuesto a negociar.

    Para el profesor Alton Worthington, de la Universidad de Míchigan, el enfoque proteccionista de Trump no traerá beneficios duraderos.

    “La autarquía nunca ha producido los resultados macroeconómicos que sus defensores prometen”, afirmó, cuestionando el aislamiento que provocan los aranceles en un mundo globalizado.

    Fiel a su estilo empresarial basado en el “arte del trato”, Trump ha privilegiado los acuerdos bilaterales, intercambiando la reducción de tarifas por beneficios específicos con cada país. Su objetivo final es derrotar a China en la competencia por el liderazgo global, especialmente en áreas como los semiconductores, la inteligencia artificial y las energías críticas.

    Sin embargo, Blecker advierte: “No está ganando a China, solo ataca a aliados y agrada a autócratas”.