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  • Grupos criminales colombianos crecieron 90 % durante el gobierno de Petro

    Grupos criminales colombianos crecieron 90 % durante el gobierno de Petro

    Los grupos armados ilegales de Colombia aumentaron un 90 % durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro, entre 2022 y 2026, según un informe divulgado este jueves por organizaciones defensoras de derechos humanos del país.

    El reporte fue elaborado por la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) y la Alianza de Organizaciones Sociales y Afines, que en conjunto agrupan a 125 organizaciones. Según sus datos, las estructuras armadas pasaron de 15,120 integrantes en diciembre de 2022 a 28,802 en julio de 2026.

    El Clan del Golfo registró el mayor crecimiento, con un incremento del 152 %, y alcanzó presencia o control territorial en al menos 429 de los 1,103 municipios colombianos, equivalentes al 38.8 %. Las disidencias de las antiguas FARC aumentaron un 109 % y llegaron a 376 municipios, aproximadamente el 34 % del territorio nacional.

    Dentro de las disidencias, la Segunda Marquetalia, comandada por alias Iván Márquez, aumentó un 108 %, mientras el número de integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) creció un 22 %. El informe también señala que entre enero y agosto de 2025 al menos 544 personas murieron a causa de explosivos, un incremento del 145 %.

    El crecimiento de las organizaciones armadas estuvo acompañado por hechos de violencia contra líderes sociales y defensores de derechos humanos. Durante la administración de Petro se contabilizaron 3,115 agresiones, frente a las 3,544 registradas durante el Gobierno de Iván Duque, entre 2018 y 2022, lo que representa una reducción del 12 %.

    Sin embargo, el reporte señala que los asesinatos de líderes sociales y defensores se mantuvieron en 618 casos y las desapariciones forzadas aumentaron un 34 %, hasta alcanzar 78. Las organizaciones cuestionaron además la política de ‘paz total’ de Petro porque «no logró consolidar resultados sostenibles en los territorios», debido a problemas metodológicos, de coordinación institucional y resistencia de sectores vinculados con actividades ilegales.

    «El balance de la paz conduce así a una conclusión central: el fracaso de varios procesos de negociación no demuestra que una estrategia predominantemente militar pueda resolver el conflicto», indica el informe, que plantea mantener la negociación como una herramienta para afrontar la violencia.

    Las organizaciones instaron al nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella a proteger los derechos humanos, la paz y la democracia.

    «La construcción de paz sigue requiriendo negociación política, inversión social sostenida, transformación territorial, desmantelamiento del paramilitarismo y sus redes de apoyo y garantías de verdad, justicia y reparación», añadió el reporte.

     

     

  • De la Espriella reactiva capturas y extradiciones tras cerrar diálogos con grupos armados

    De la Espriella reactiva capturas y extradiciones tras cerrar diálogos con grupos armados

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció dl viernes el cierre de las mesas de diálogo y los espacios de interlocución sociojurídica que permanecían activos como parte de la política de “paz total” impulsada por el anterior Gobierno de Gustavo Petro.

    El mandatario comunicó varias resoluciones para finalizar esos procesos y sustituir la estrategia de negociación por mecanismos de sometimiento a la Justicia.

    «Con dichas decisiones estoy terminando de una buena vez las mesas de diálogo y espacios de conversación socio-jurídica en el marco de la mal llamada paz total del Gobierno Petro», afirmó De la Espriella.

    Entre las medidas figura el cierre de las conversaciones con el Frente Comuneros del Sur, estructura separada del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El Ejecutivo también retiró el reconocimiento oficial a los negociadores designados durante la administración anterior para participar en ese proceso.

    El Gobierno puso fin además al espacio de conversación sociojurídica con organizaciones armadas y criminales de Medellín y el Valle de Aburrá, conocido como el ‘Tarimazo’, y retiró la acreditación de Isabel Zuleta López como negociadora. De la Espriella cuestionó la política anterior al referirse a «semejante nombre rimbombante para una farsa tan grande».

    Las resoluciones serán remitidas al Ministerio de Justicia y a la Fiscalía General de la Nación para reactivar las actuaciones judiciales contra integrantes de las estructuras involucradas.

    «Estas decisiones se van a comunicar al Ministerio de Justicia y a la Fiscalía General de la Nación Para que se reactiven contra todos estos delincuentes las respectivas órdenes de captura Por supuesto las extradiciones que las vamos a acelerar y demás situaciones jurídicas a las que haya lugar», especificó el presidente.

    De la Espriella aseguró que su administración no mantendrá negociaciones con las organizaciones que considera criminales y resumió su nueva política de seguridad con la afirmación: «El Estado no negocia su soberanía ni se arrodilla ante los criminales».

    La decisión profundiza el cambio de estrategia respecto a la administración de Petro.

    El nuevo rumbo se suma a medidas adoptadas a finales de agosto contra otros grupos que participaron en procesos de diálogo, entre ellos el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Los acercamientos promovidos desde 2022 atravesaron crisis, suspensiones y rupturas, principalmente con el ELN y sectores de las disidencias de las FARC.

    De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto, había prometido durante su campaña modificar la política de paz y seguridad de su antecesor. Su Gobierno apuesta ahora por ejecutar las órdenes judiciales y perseguir a integrantes de las organizaciones afectadas por las resoluciones. «Se acabaron las concesiones a los delincuentes. La autoridad legítima jamás volverá a claudicar», sentenció.

     

  • De la Espriella pone fin oficialmente a los procesos de diálogo abiertos por Petro con grupos armados

    De la Espriella pone fin oficialmente a los procesos de diálogo abiertos por Petro con grupos armados

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, puso fin formalmente a tres procesos de diálogo con grupos armados que fueron abiertos durante el Gobierno de su antecesor, Gustavo Petro, como parte de la política denominada “paz total”.

    El mandatario firmó nueve resoluciones que clausuran los espacios de negociación establecidos con la guerrilla liderada por alias “Calarcá”, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, vinculada con los conocidos Comandos de la Frontera, y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). Para cada proceso fueron emitidas tres resoluciones.

    Los documentos recuerdan que la decisión definitiva sobre la continuidad de los procesos de paz corresponde al presidente de Colombia y recopilan los avances alcanzados durante las negociaciones, así como los incumplimientos que, a criterio del Gobierno, justifican la terminación de las conversaciones.

    «No obstante haberse instalado la Mesa de Diálogos de Paz, se han presentado diversos acontecimientos que permitieron al Gobierno nacional concluir el incumplimiento de los acuerdos pactados (…), haciendo imposible evidenciar la voluntad real de paz y de reinserción a la vida civil del grupo armado al margen de la ley», señala la Resolución 342 de 2026 sobre las conversaciones con la estructura encabezada por “Calarcá”, se anunció.

    La resolución ordena «terminar la Mesa de Diálogos de Paz entre los representantes autorizados del Gobierno nacional y los miembros representantes del grupo armado organizado al margen de la ley, el autodenominado Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, comandante Gentil Duarte, comandante Jorge Suárez Briceño y Frente Raúl Reyes EMBF-FARC EP, por ausencia de voluntad de paz».

    El Gobierno también retiró el reconocimiento como representantes para el diálogo a Adolfo Ballesteros Fernández, Óscar Ojeda, Robinson de Jesús de González, Alexander Díaz Mendoza, Diana Carolina Rey Rodríguez, Farby Edison Parra Parra, Javier Alfonso Veloza García, Carlos Eduardo García Téllez, Willinton Henao Gutiérrez y Elkin Damián Quintero Duran. Además, revocó el reconocimiento de Gloria Quiceno como jefa negociadora del Estado y el de los restantes integrantes del equipo gubernamental.

    Otra de las decisiones pone término al proceso con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, uno de los grupos conocidos como Comandos de la Frontera, cuyos integrantes permanecían concentrados en zonas de ubicación transitoria mientras se definía una ruta para la entrega de armas.

    En el caso de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, el Gobierno argumentó que «no obstante haberse instalado el Espacio de Conversación Sociojurídico entre los representantes autorizados por el Gobierno nacional y los miembros representantes de la Estructura Armada Organizada de Crimen de Alto Impacto las autodenominadas Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), se han presentado diversos acontecimientos que han debilitado las conversaciones y no ha sido posible evidenciar la voluntad real de paz y de sometimiento a la justicia».

     

     

  • De la Espriella destituye a cinco embajadores colombianos nombrados por Petro

    De la Espriella destituye a cinco embajadores colombianos nombrados por Petro

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, destituyó este viernes a cinco embajadores designados durante el gobierno de Gustavo Petro, luego de que no presentaran su renuncia protocolaria al finalizar el período constitucional de la administración anterior.

    Los diplomáticos separados de sus cargos son Guillermo Francisco Reyes González, embajador en Suecia; Vilma Rocío Velásquez Uribe, embajadora en Haití; Yennifer Edilma Parra Moscoso, embajadora en Turquía; Juan Manuel Corzo Román, embajador en Paraguay, y William Sidney Bush Howard, embajador en Trinidad y Tobago.

    La Presidencia informó en un comunicado que la mayoría de los jefes de misión colombianos cumplió con la obligación de poner su cargo a disposición antes del cambio de Gobierno. «No obstante, cinco embajadores no presentaron su renuncia protocolaria. En consecuencia, el presidente Abelardo de la Espriella, en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, dispuso declarar insubsistentes los siguientes nombramientos», señaló el Ejecutivo.

    La obligación de presentar la renuncia fue comunicada el pasado 22 de julio por la entonces canciller Rosa Yolanda Villavicencio, en cumplimiento del artículo 91 del Decreto Ley 274, que establece que los jefes titulares de las misiones diplomáticas deben presentar su dimisión al concluir el período del Gobierno que los nombró.

    Según el Gobierno, los cinco diplomáticos incumplieron esa disposición de carácter obligatorio, por lo que el presidente ordenó su destitución mediante un decreto que aún se encuentra en trámite administrativo.

    La Presidencia indicó que el Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por el canciller Omar Bula Escobar, será el encargado de coordinar el proceso de transición en las representaciones diplomáticas y garantizar la continuidad de las funciones en cada una de las sedes.

    Asimismo, el Ejecutivo aseguró que los cambios forman parte de las atribuciones legales del presidente y buscan fortalecer la política exterior del país bajo la nueva administración. «La transición en cada misión garantizará la continuidad de la representación diplomática de Colombia», indicó el comunicado oficial.

    El Gobierno añadió que estas decisiones responden al objetivo de asegurar que la política exterior colombiana se ejecute con «unidad, coherencia institucional y plena defensa de los intereses nacionales», en el inicio de la administración de Abelardo de la Espriella, quien asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto.

  • Abelardo de la Espriella asume la Presidencia de Colombia para el período 2026-2030

    Abelardo de la Espriella asume la Presidencia de Colombia para el período 2026-2030

    El abogado Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el período 2026-2030, durante una ceremonia de investidura celebrada en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en el departamento del Valle del Cauca.

    «Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», expresó De la Espriella, de 48 años, al prestar juramento ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien posteriormente le impuso la banda presidencial para oficializar el relevo del ahora expresidente Gustavo Petro.

    De manera simultánea, soldados del Ejército realizaron el tradicional saludo con 21 cañonazos de salva desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá. Tras recibir la banda presidencial, el nuevo mandatario fue ovacionado por los asistentes y saludado por su familia.

    Posteriormente, De la Espriella tomó juramento al vicepresidente José Manuel Restrepo. En el acto estuvo acompañado por el agricultor Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor por el nuevo gobernante como símbolo de respaldo a los pequeños empresarios y emprendedores del país.

    El nuevo presidente llegó al recinto junto a su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos menores de edad. Más de un millar de invitados nacionales e internacionales asistieron a la ceremonia, que inició con más de una hora de retraso.

    Entre las personalidades presentes estuvieron el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; José Antonio Kast, de Chile; y Nasry Asfura, de Honduras. También participó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

    Asimismo, asistieron los expresidentes colombianos César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque. En contraste, el expresidente Ernesto Samper y el Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos no fueron invitados a la ceremonia.

    Tras concluir el acto protocolario, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde tenía previsto ofrecer su primer discurso como jefe de Estado ante los altos mandos de las Fuerzas Militares de Colombia.

     

  • Petro deja presidencia de Colombia tras cuatro años

    Petro deja presidencia de Colombia tras cuatro años

    El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, abandonó este viernes por última vez la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo colombiano, en un acto solemne que puso fin a sus cuatro años de mandato antes de ser sucedido por Abelardo de la Espriella.

    «Hasta siempre. Libertad y vida. Siempre, siempre y siempre. Gracias por haberme acompañado, soldados por haberme cuidado. Creo que ustedes salen mejor que cuando yo entré. Así que ¡viva Colombia libre!», expresó Petro, vestido de blanco y acompañado de su hija menor, Antonella, en las escalinatas de la sede presidencial antes de recibir un último homenaje militar en la Plaza de Armas.

    Petro recorrió la plaza acompañado por los integrantes de su gabinete, con excepción del ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, quien se encontraba en Barranquilla junto al senador Iván Cepeda durante un plantón contra la investidura de De la Espriella. El oficialista Pacto Histórico no reconoce la victoria del nuevo mandatario y sostiene que hubo fraude en las elecciones.

    Antes de salir de la Casa de Nariño, Petro publicó en sus redes sociales un video en el que su hija Antonella leyó una carta dirigida al personal que trabajó durante los últimos cuatro años en la sede presidencial. «Esto no es un adiós, es un hasta pronto», señala el mensaje. «A todo el personal que nos ha ayudado, cuidado y acompañado en estos últimos años, queremos extenderles nuestro más profundo agradecimiento», agregó Antonella.

    A diferencia de sus antecesores, Petro no pronunció la noche anterior el tradicional mensaje de despedida dirigido al país. El mandatario saliente prometió regresar a la actividad política como jefe de la oposición después de tomar unas vacaciones.

    La transición también estuvo marcada por la falta de una reunión entre Petro y De la Espriella para abordar directamente el traspaso del poder. El presidente entrante anunció que no gobernará desde la Casa de Nariño y que pretende convertir la sede presidencial en un museo, mientras ejercerá sus funciones principalmente desde Barranquilla, Cali y Medellín.

    La investidura de De la Espriella también romperá con la tradición colombiana al celebrarse en la Arena USC, auditorio de la Universidad Santiago de Cali, en lugar del Salón Elíptico del Capitolio o la Plaza de Bolívar de Bogotá. A la ceremonia está prevista la asistencia del rey Felipe VI de España y de al menos ocho presidentes latinoamericanos.

    De la Espriella modificó además el protocolo previsto para su primer discurso como presidente. Después de recibir la banda presidencial y jurar el cargo, se trasladará al Batallón Pichincha del Ejército, donde dirigirá su primer mensaje al país como mandatario ante los jefes de las Fuerzas Militares.

     

  • Abelardo de la Espriella asume este viernes la presidencia de Colombia con agenda de cambio

    Abelardo de la Espriella asume este viernes la presidencia de Colombia con agenda de cambio

    El abogado penalista Abelardo de la Espriella asumirá este viernes 7 de agosto la Presidencia de Colombia, tras protagonizar uno de los ascensos políticos más rápidos del país. En apenas un año pasó de fundar su propio movimiento político a convertirse en el primer mandatario colombiano identificado con la ultraderecha.

    Desde la campaña presidencial, De la Espriella imprimió un estilo propio con el saludo militar al finalizar sus discursos, videos de estética cinematográfica y el lema «Patria Milagro», una imagen que ha mantenido durante el período de transición previo a su investidura.

    Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, aunque identificado con las raíces de su familia en el departamento de Córdoba, estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda y desarrolló una reconocida trayectoria como abogado penalista antes de incursionar en la política.

    Durante su carrera profesional representó a clientes de alto perfil, entre ellos el empresario colombo-venezolano Álex Saab y David Murcia Guzmán. Además, hace dos décadas participó, a través de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), en los diálogos entre el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

    Conocido entre sus seguidores como «El Tigre», también desarrolló proyectos empresariales como el ron Defensor, el vino Fratellone y la marca de ropa masculina Siempre Avanti. Asimismo, grabó dos discos como tenor inspirados en sus raíces italianas. Está casado con Ana Lucía Pineda desde 2008 y es padre de cuatro hijos.

    En julio de 2025 fundó el movimiento Defensores de la Patria, que recientemente obtuvo reconocimiento oficial como partido político. Su candidatura desplazó al uribismo como principal referente de la derecha colombiana y culminó con su victoria electoral sobre el candidato de izquierda Iván Cepeda.

    Durante la campaña defendió una política de seguridad basada en la «mano de hierro» contra la delincuencia, expresó admiración por el presidente estadounidense Donald Trump y tomó como referencia el modelo de seguridad implementado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.

    Antes de asumir el cargo, De la Espriella anunció varias decisiones que marcarán el inicio de su Gobierno. Entre ellas destacan el restablecimiento de relaciones con Israel, el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén, el cierre de varias embajadas y consulados abiertos durante la administración de Gustavo Petro y una política exterior enfocada en promover el comercio y la inversión.

    También informó que no despachará desde la Casa de Nariño, edificio que pretende convertir en un museo abierto al público. En su lugar, ejercerá funciones desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, mientras impulsa un proyecto para convertir a Barranquilla en una capital alterna con presencia permanente de la Presidencia. Sin experiencia previa en cargos públicos, enfrentará el desafío de gobernar un país polarizado, con problemas de seguridad y con el expresidente Gustavo Petro al frente de la oposición.

     

  • Los discursos sin filtro marcaron los cuatro años de Petro

    Los discursos sin filtro marcaron los cuatro años de Petro

    El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, hizo de la palabra uno de los rasgos más distintivos de su Gobierno. Durante sus cuatro años en el poder, sus discursos se caracterizaron por la improvisación, referencias filosóficas y literarias, frases controvertidas y constantes intervenciones en redes sociales, un estilo que acompañó su gestión hasta el final de su mandato, que concluirá el próximo 7 de agosto.

    Una de las declaraciones que mayor polémica generó ocurrió en septiembre de 2025, durante un consejo de ministros televisado, cuando afirmó: «Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro». La frase, pronunciada en un contexto sobre la autonomía de las mujeres, provocó críticas y derivó en una decisión judicial que lo obligó a retractarse al considerar que reproducía estereotipos sexistas.

    Las intervenciones de Petro rara vez siguieron una estructura tradicional. Era común que un discurso sobre economía derivara hacia reflexiones sobre literatura, física cuántica, matemáticas o filosofía, con menciones a autores como Gabriel García Márquez, Hegel y Jürgen Habermas, antes de regresar a temas relacionados con la política nacional.

    La obra de Gabriel García Márquez ocupó un lugar recurrente en sus discursos. Petro utilizó con frecuencia referencias a Macondo y al coronel Aureliano Buendía para explicar fenómenos como la violencia, la desigualdad y la identidad colombiana. Durante la inauguración de la exposición «Gabo vive en la Casa de Nariño», en abril de 2025, aseguró: «García Márquez es nuestra alma porque muestra lo que somos. Nos matamos entre sí, pero también amamos. Amamos en profundidad y nos vengamos».

    Expresiones como «potencia mundial de la vida», «dialéctica» y «codicia» fueron parte habitual de su discurso político. También recurrió a juegos de palabras y asociaciones poco convencionales, como cuando afirmó que «lo ilícito se acaba quitando la letra I. Y se vuelve lícito».

    Su estilo de comunicación también se distinguió por la forma en que pronunciaba sus discursos. Petro acostumbraba sostener un lápiz mientras hablaba, utilizaba con frecuencia gorras durante actos públicos y cerraba muchas de sus intervenciones y publicaciones en la red social X con la expresión latina «Ad astra» («Hasta las estrellas»), convertida en una de sus frases más reconocibles.

    Las referencias personales también generaron controversia. En distintas ocasiones habló sobre el amor, las relaciones de pareja e incluso sobre su vida íntima. Además, los tribunales le ordenaron ofrecer disculpas públicas tras calificar a varias periodistas como «muñecas de la mafia», declaraciones consideradas lesivas para su honra.

    Más allá de los actos oficiales, Petro convirtió su cuenta en X en una extensión de su actividad presidencial. Durante su mandato publicó cerca de 15,000 mensajes, muchos escritos durante la madrugada y ampliamente comentados por su contenido, estilo y errores ortográficos. Esa forma de comunicación quedó recopilada en la colección «Las palabras del cambio», integrada por diez tomos presentados por el propio mandatario pocas semanas antes de dejar la Casa de Nariño.

     

     

  • Gustavo Petro deja la Presidencia de Colombia entre avances sociales y escándalos de corrupción

    Gustavo Petro deja la Presidencia de Colombia entre avances sociales y escándalos de corrupción

    El presidente de Colombia, Gustavo Petro, concluirá el próximo 7 de agosto su mandato tras cuatro años en el poder, un período en el que impulsó reformas sociales y de derechos, aunque su gestión también quedó marcada por escándalos de corrupción que involucraron a personas de su entorno y empañaron el cierre de su administración.

    El mandatario comenzó su despedida pública en junio durante un acto en Cali, donde agradeció el respaldo de sus seguidores y pidió apoyo para el entonces candidato de izquierda Iván Cepeda, quien posteriormente fue derrotado por Abelardo de la Espriella, presidente electo que asumirá el cargo esta semana.

    “Siempre, siempre y siempre por la vida y por la libertad. Viva Colombia, país de la belleza. Les habló Gustavo Petro y fui su presidente con mucho orgullo”, expresó el gobernante ante cientos de simpatizantes.

    Antes de dejar la Casa de Nariño, Petro tiene previsto participar este martes en el Festival por la Defensa de la Educación Pública, en Soacha, al sur de Bogotá, en uno de sus últimos actos oficiales como jefe de Estado.

    Nacido el 19 de abril de 1960 en Ciénaga de Oro, departamento de Córdoba, Petro inició su militancia política desde joven y en 1978 ingresó a la guerrilla del M-19, donde utilizó el nombre de guerra «Aureliano». Tras la desmovilización del grupo en 1990, desarrolló una carrera política que incluyó cargos como concejal, representante a la Cámara, senador y alcalde de Bogotá, hasta convertirse en el primer presidente de izquierda de Colombia en 2022.

    Durante su trayectoria ganó notoriedad por denunciar vínculos entre políticos y grupos paramilitares, especialmente durante sus años como senador. También vivió un periodo de exilio en Bélgica en la década de 1990 tras recibir amenazas, donde continuó su formación académica.

    En el plano personal, su vida privada permaneció bajo constante escrutinio. En 2025 confirmó el fin de su relación con Verónica Alcocer, aunque ambos continúan legalmente casados. Además, en los últimos meses enfrentó cuestionamientos por su cercanía con Juliana Guerrero, una joven señalada de facilitar contratos públicos mediante el cobro de comisiones, acusaciones que el mandatario rechazó.

    El cierre de su administración también estuvo marcado por investigaciones relacionadas con el desvío de fondos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), procesos por presunta corrupción que alcanzaron a su hijo mayor y denuncias contra varios funcionarios de su Gobierno.

    Quienes han trabajado con Petro destacan su estilo de liderazgo personalista y su tendencia a tomar decisiones sin consultar ampliamente a su gabinete. Durante su administración nombró al menos a 65 ministros y protagonizó frecuentes confrontaciones con la oposición y con líderes internacionales, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

    “Yo no he sido feliz en la Presidencia”, reconoció Petro en una entrevista concedida en mayo, en la que aseguró que logró sostenerse «a punta de amor, libros y abrazos del pueblo». Tras entregar el poder, el mandatario continuará como una de las principales figuras de la izquierda colombiana y volverá a ejercer el papel de líder de la oposición.

     

     

  • Petro enfrenta un nuevo escándalo por presunto tráfico de influencias a 10 días de dejar la Presidencia

    Petro enfrenta un nuevo escándalo por presunto tráfico de influencias a 10 días de dejar la Presidencia

    El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, enfrenta un nuevo escándalo por presunta corrupción a 10 días de concluir su mandato, luego de que la Fiscalía iniciara una investigación sobre una supuesta red de tráfico de influencias en la que estarían involucradas las hermanas Juliana y Verónica Guerrero.

    De acuerdo con las denuncias, ambas ofrecían a empresarios facilitar la obtención de contratos en diferentes entidades del Estado a cambio del pago de comisiones y anticipos, aprovechando presuntos contactos dentro del Gobierno nacional.

    Según una investigación publicada por la revista Semana, el esquema contemplaba el cobro de $315 por una reunión inicial con Juliana Guerrero, un anticipo de $65,520 para iniciar las gestiones y una comisión equivalente al 10 % del valor de cada contrato adjudicado.

    Juliana Guerrero, de 23 años, adquirió notoriedad el año pasado cuando el presidente Petro, siendo asesora del Ministerio del Interior, la presentó durante un consejo de ministros televisado como futura viceministra de Juventud. Sin embargo, su nombramiento no prosperó después de que se conociera que había presentado un título universitario falso.

    El mandatario también rechazó las versiones que lo vinculan sentimentalmente con Guerrero.

    «Llevan varios años tratando de construir relaciones sentimentales mías con varias mujeres hermosas», afirmó Petro en respuesta a los señalamientos difundidos en los últimos días.

    La polémica aumentó después de que Angie Rodríguez, directora del Fondo Adaptación, asegurara que había advertido personalmente al presidente sobre la influencia que ejercía Juliana Guerrero dentro del Ejecutivo. La funcionaria sostuvo que incluso existía un decreto para retirarla de un cargo de representación estatal, pero que nunca fue firmado por Petro.

    Tras esas declaraciones, el presidente ordenó la destitución de Rodríguez y la calificó de «gran manipuladora», además de asegurar que era «una paciente siquiátrica» y acusar a medios de comunicación tradicionales de utilizar sus declaraciones para desacreditar a su Gobierno.

    Mientras tanto, la Fiscalía General de la Nación abrió una indagación para determinar si las hermanas Guerrero integraron una red dedicada a gestionar contratos públicos mediante el cobro de dinero a empresarios. Petro negó cualquier participación de su administración y sostuvo que, de comprobarse los hechos, se trataría de una estafa cometida por particulares.

    El caso se produce a pocos días de que entregue la Presidencia, el próximo 7 de agosto, al mandatario electo Abelardo de la Espriella.