Etiqueta: Luiz Inácio Lula da Silva

  • Flávio Bolsonaro supera a Lula en encuesta para segunda vuelta en Brasil

    Flávio Bolsonaro supera a Lula en encuesta para segunda vuelta en Brasil

    El senador derechista Flávio Bolsonaro encabeza la primera encuesta de intención de voto para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con un 49 % de respaldo frente al 45 % del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según un sondeo divulgado este jueves por la firma Datafolha.

    Ambos candidatos disputarán la Presidencia el próximo 25 de octubre, después de que ninguno consiguiera la mayoría absoluta en la primera ronda electoral.

    La encuesta revela una diferencia de cuatro puntos porcentuales entre los aspirantes, aunque Datafolha considera que existe un empate técnico debido al margen de error de dos puntos porcentuales.

    El estudio también señala que un 5 % de los entrevistados pretende votar en blanco o anular su sufragio, mientras que un 1 % todavía no decide por quién votar. Entre quienes ya eligieron candidato, el 94 % asegura que mantendrá su decisión y el 6 % reconoce que podría cambiarla.

    Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta celebrada el pasado domingo con el 47.03 % de los votos, mientras que Lula, quien busca la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo el 45.16 %.

    La diferencia entre ambos fue inferior a dos puntos porcentuales, un resultado que contradijo las proyecciones de las encuestadoras, que anticipaban un empate técnico, pero colocaban al mandatario progresista en primera posición.

    El estudio también examinó las razones que motivan el respaldo a los dos aspirantes.

    Entre los electores que votarían por Lula, el 84 % considera que el mandatario es la mejor opción para gobernar Brasil, mientras que el 13 % pretende apoyarlo para impedir una victoria de Bolsonaro.

    En el caso del senador opositor, el 69 % de sus simpatizantes afirma que lo considera el mejor candidato y el 25 % reconoce que su principal motivación es evitar la reelección del actual presidente.

    Datafolha realizó la investigación entre el martes y este jueves mediante entrevistas a 2,520 electores brasileños. La firma explicó que los resultados tienen un margen de error de dos puntos porcentuales, tanto al alza como a la baja, y un nivel de confianza del 95 %.

    Los datos reflejan una contienda ajustada entre los dos candidatos, quienes buscan ampliar sus respaldos antes de la votación definitiva.

    Después de imponerse en la primera vuelta, Flávio Bolsonaro inició negociaciones con diferentes agrupaciones políticas y excandidatos presidenciales para fortalecer su candidatura. Aunque participó en la primera ronda únicamente con el respaldo de su partido, el senador contará ahora con el apoyo de varias organizaciones de derecha y centroderecha, entre ellas Republicanos, Progresistas, Unión Brasil, Novo y Podemos. Estas alianzas forman parte de su estrategia para consolidar los votos obtenidos y atraer nuevos electores.

    Por su parte, Lula comenzó una serie de reuniones con sus asesores para revisar la estrategia de comunicación de su campaña, especialmente en redes sociales. El mandatario busca revertir el resultado de la primera vuelta y recuperar terreno frente a su adversario. La reorganización de su campaña ocurre después de que los resultados electorales colocaran al candidato del Partido Liberal por delante del oficialismo, pese a las previsiones iniciales de las encuestas.

    Los dos aspirantes podrán reanudar sus campañas electorales en radio y televisión el próximo viernes y acordaron participar en al menos un debate televisivo antes del 25 de octubre. Durante la primera vuelta, los encuentros previstos entre los candidatos fueron cancelados debido a que los dos favoritos rechazaron participar.

     

  • Flávio Bolsonaro dice que su triunfo en primera vuelta muestra deseo de cambio en Brasil

    Flávio Bolsonaro dice que su triunfo en primera vuelta muestra deseo de cambio en Brasil

    Flávio Bolsonaro afirmó el domingo que los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales demuestran que los brasileños buscan un cambio, luego de imponerse en las urnas al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, aunque ambos deberán enfrentarse nuevamente en una segunda vuelta.

    «Brasil quiere un cambio. Esa es la lectura. Estoy muy feliz con los resultados en todas las regiones», afirmó el hijo primogénito del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), durante sus primeras declaraciones en Brasilia después de conocerse los resultados.

    Con el 99.83 % de los votos escrutados, Bolsonaro obtuvo el 47.07 % de los sufragios, mientras Lula, quien aspira a un cuarto mandato no consecutivo, alcanzó el 45.11 %.

    El actual presidente reconoció que el resultado fue «inesperado».

    «Estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en primera vuelta», declaró en un hotel de São Paulo, antes de mostrarse confiado en conseguir la victoria en la segunda vuelta del 25 de octubre.

    El resultado contrastó con las encuestas previas, que indicaban que Lula vencería con varios puntos de diferencia.

    «Estoy muy feliz por el voto de confianza. Son 56 millones de brasileños. No podría estar más realizado ya que lo que constato es que Brasil quiere un cambio», insistió Bolsonaro.

    El senador opositor aseguró que estuvo cerca de alcanzar la Presidencia en primera vuelta y expresó confianza de mantener su ventaja.

    «Hay posibilidades reales de que en tres semanas Brasil de una respuesta y muestre que quiere un Gobierno moderno, con menos ministerios, un Gobierno que respete la democracia», afirmó.

    Bolsonaro también cuestionó las promesas y los recursos públicos comprometidos por Lula durante la campaña electoral, al considerar que el mandatario está preocupado por preservar el poder.

    «Yo, en cambio, estoy preocupado con el futuro de Brasil y voy a seguir comportándome de esa forma en las próximas tres semanas, hasta la segunda vuelta», dijo.

    El candidato opositor señaló además que el próximo presidente tendrá la oportunidad de postular a cuatro de los 11 integrantes del Supremo Tribunal Federal (STF). Bolsonaro sostuvo que, de llegar a la Presidencia, buscará candidatos que no estén interesados en interferir en los procesos electorales, como aseguró que ocurre actualmente.

    Bolsonaro también afirmó que una eventual victoria suya permitiría poner «fin a la era del PT», en referencia al Partido de los Trabajadores, formación liderada por Lula y que, según los datos proporcionados, gobernó Brasil entre 2003 y 2016 y entre 2022 y 2026.

     

  • Brasil va a las urnas a definir su rumbo entre Lula y Flavio Bolsonaro

    Brasil va a las urnas a definir su rumbo entre Lula y Flavio Bolsonaro

    Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo a las urnas para decidir entre la continuidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ascenso del ultraderechista Flávio Bolsonaro, en unas elecciones que también podrían redefinir el equilibrio político de América Latina frente a la presión de Washington.

    Brasil se mantuvo durante los últimos cuatro años como uno de los principales bastiones del progresismo sudamericano, en medio del avance de gobiernos de derecha en otros países de la región. Ante las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, Lula reforzó durante la campaña su discurso soberanista y su rechazo a las injerencias extranjeras.

    «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie», dijo recientemente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

    Bolsonaro plantea una orientación distinta en política exterior. El candidato prometió que, en caso de ganar las elecciones, Brasil se incorporará al Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad promovida por Estados Unidos y en la que ya participan mandatarios latinoamericanos como el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña y el chileno José Antonio Kast.

    Los dos principales candidatos representan proyectos políticos antagónicos. Lula, de 80 años, busca alcanzar un cuarto mandato no consecutivo, mientras Flávio Bolsonaro, abogado de 45 años, fue elegido por su padre, Jair Bolsonaro, para mantener la presencia de la familia en la política después de la condena del expresidente por golpe de Estado.

    Lula ha cuestionado la trayectoria de su adversario y este jueves afirmó que Bolsonaro hijo «no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro».

    La campaña estuvo marcada más por acusaciones, noticias falsas, insultos y escándalos que por las propuestas de los candidatos.

    Uno de los episodios de mayor repercusión fue el caso del Banco Master, considerado el mayor fraude financiero del país, cuyo propietario, Daniel Vorcaro, construyó una red de influencias que alcanzó a los tres poderes del Estado y a diferentes sectores políticos.

    Pese a sus diferencias, Lula y Bolsonaro llegan a las elecciones en empate técnico en las encuestas de intención de voto y también registran niveles similares de rechazo. Algunos sondeos sitúan ese indicador por encima del 50 %, situación que redujo las posibilidades de otras candidaturas, entre ellas las del psiquiatra y escritor Augusto Cury, quien llegó al 11 % en una encuesta de finales de agosto, y del ultraderechista Renan Santos.

    El escenario llevó a los dos favoritos a concentrar sus últimos esfuerzos en el voto útil. Flávio Bolsonaro pidió un voto «inteligente» a los seguidores de otras fuerzas y se presentó como el único candidato capaz de derrotar a Lula.

    El mandatario, por su parte, busca reducir la abstención y concentró parte de su campaña en los mayores de 70 años, quienes no están obligados a votar y representan más del 10 % del electorado.

    En la primera vuelta de 2022, el 21 % de los electores habilitados no acudió a las urnas.

     

  • Bolsonaro llama «cobarde» a Lula y apela al voto útil para resolver la elección el domingo

    Bolsonaro llama «cobarde» a Lula y apela al voto útil para resolver la elección el domingo

    El presidente brasileño y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves que decidió no asistir al debate electoral previsto para hoy porque el formato es «infructífero» y permite «bromitas» de rivales de poco peso.

    Lula criticó, durante una entrevista para el pódcast Flow tres días antes de la primera vuelta, que el formato decidido por la TV Globo no ofrece «continuidad» al candidato, porque este tiene que esperar bastante tiempo para poder responder a un rival.

    «Me caes mejor tú que Globo; hace tiempo que cuestiono esos debates», le dijo el mandatario a Igor Rodrigues, quien condujo la entrevista en un tono relajado.

    El líder progresista, que no ha participado en ningún debate durante esta campaña, declaró que es común que los candidatos en busca de relevancia hagan «gracietas», pese a que la elección para presidente es «algo serio».

    En ese sentido, Lula defendió que se realicen diferentes debates en función del peso electoral de cada aspirante para tener «una disputa con iguales».

    El debate de Globo fue cancelado a última hora, después de que el Tribunal Superior Electoral prohibiera a la cadena enseñar el atril vacío dejado por el jefe de Estado y permitir que los otros candidatos realizaran preguntas al mandatario incluso en su ausencia.

    La cadena consideró que esas decisiones generaban inseguridad jurídica y suponían una «interferencia indebida» en la libertad de los medios de comunicación para determinar el formato.

    Tras las decisiones judiciales, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, principal rival del presidente brasileño, anunció que tampoco iría al debate y tachó las resoluciones de «censura».

  • Brasil ante las urnas: desempleo en mínimos, intereses asfixiantes y una deuda al alza

    Brasil ante las urnas: desempleo en mínimos, intereses asfixiantes y una deuda al alza

    El próximo presidente de Brasil recibirá una economía en desaceleración, con altas tasas de interés, una creciente deuda pública y un déficit cercano al 10 %, aunque con el desempleo en niveles mínimos y la inflación relativamente bajo control.

    Las elecciones del domingo 4 de octubre enfrentan dos modelos para dirigir la mayor economía de América Latina: la visión social del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el modelo neoliberal del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

    Después de una década perdida entre 2011 y 2020, marcada por la recesión y débiles crecimientos, el producto interno bruto (PIB) brasileño creció más del 2 % durante los últimos cuatro años, aunque la economía comenzó a perder fuerza. “El PIB creció por encima de su potencial en los últimos cuatro años”, explicó Renan Pieri, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

    Lula inició su tercer mandato en 2023 con un crecimiento del PIB del 3.2 %, que aumentó al 3.4 % en 2024. El Gobierno estimuló el consumo mediante una expansión de las ayudas sociales, el incremento real del salario mínimo, programas de crédito público en condiciones ventajosas y una mayor recaudación tributaria. Sin embargo, el crecimiento se desaceleró al 2.3 % en 2025 y las previsiones apuntan a que este año no superará el 2 %, sostenido por la industria agropecuaria.

    Altos intereses y creciente deuda

    Parte de la desaceleración está relacionada con una tasa básica de interés que se encuentra entre las más altas del mundo. Después de alcanzar el 2 % anual durante el peor momento de la pandemia de covid-19, el Banco Central de Brasil endureció su política monetaria para contener la inflación.

    Lula comenzó su mandato con una tasa del 13.75 %, que descendió al 10.5 % a mitad de su gestión y posteriormente escaló hasta el 15 %. Actualmente se encuentra nuevamente en el 13.75 %.

    Los altos intereses han frenado la inversión, dificultado el acceso al crédito y aumentado el endeudamiento de los hogares. Según datos oficiales, las familias destinan cerca de un tercio de sus salarios al pago de deudas, un nivel récord.

    “La carga de la deuda junto a los altos tipos de interés es una mezcla nociva”, señaló Sidney Lima, analista de Ouro Preto Investimentos.

    La deuda pública también mantiene una tendencia ascendente. Pasó del 73.5 % del PIB al cierre de 2022 al 82.9 % en agosto de este año.

    “La deuda viene aumentando a una velocidad muy grande y, con un escenario fiscal bastante preocupante, afecta a la capacidad de inversión pública y a los tipos de interés”, evaluó Pieri.

    Al mismo tiempo, el déficit fiscal prácticamente se duplicó durante la administración de Lula, al pasar del 4.68 % al cierre de 2022 al 9.48 % del PIB interanual en agosto, incluido el pago de intereses.

    “La gran misión del próximo presidente será reformar y controlar de forma más directa el gasto de la máquina pública, hacer un ajuste”, apuntó Lima. Lula prometió responsabilidad fiscal, aunque rechaza aplicarla mediante una reducción de gastos, mientras Flávio Bolsonaro sí plantea realizar recortes.

    Desempleo baja y salarios aumentan

    Pese a las dificultades fiscales, el mercado laboral brasileño mantiene fortaleza. El desempleo se sitúa en el 5.3 % de la población activa, frente al promedio cercano al 9 % registrado en 2022, mientras el número de ocupados alcanzó un récord de 103.5 millones de personas. La informalidad aumentó ligeramente hasta afectar al 37 % de los trabajadores, aunque los empleos con contrato formal se encuentran en máximos históricos.

    El ingreso medio real de los trabajadores se ubica en 3,777 reales, equivalentes a $730. La inflación, por su parte, se sitúa en el 4.22 % interanual, por debajo del techo de la meta del 4.5 %, aunque persiste entre la población la percepción de un elevado costo de vida.

    Lula reconoció durante la campaña que “el pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras”, especialmente los alimentos. Estos aumentaron más del 50 % durante el mandato de Jair Bolsonaro y alrededor del 13 % bajo el actual Gobierno de Lula.

     

  • Lula descarta participar en el debate televisivo previo a las presidenciales en Brasil

    Lula descarta participar en el debate televisivo previo a las presidenciales en Brasil

    El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, descartó participar en el debate televisivo previsto para este jueves entre los aspirantes presidenciales, tres días antes de las elecciones, informó la red Globo, organizadora del encuentro.

    La decisión de Lula fue comunicada este miércoles por sus asesores a Globo, la cadena de mayor audiencia en Brasil y que tradicionalmente organiza debates antes de las elecciones. La televisora informó que mantendrá vacía la silla destinada al mandatario durante el encuentro.

    Los otros cuatro candidatos invitados confirmaron su participación: el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, el psiquiatra y escritor Augusto Cury y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema.

    Los brasileños acudirán a las urnas el próximo domingo después de varias negativas de Lula y Bolsonaro a participar en debates televisivos. Dos encuentros previstos durante el último mes fueron cancelados por la ausencia de ambos candidatos, mientras que el primero se realizó únicamente con aspirantes cuya intención de voto no supera el 5 %.

    Bolsonaro, quien anteriormente había rechazado participar en los debates, confirmó que acudirá al organizado por Globo y desafió al mandatario brasileño a presentarse. «Voy al debate de Globo. Lo estoy confirmando aquí. Él que decida. Quiero ir para debatir con él. Lo estoy llamado para que acuda: Lula ven a debatir conmigo porque quiero restregarte la verdad en la cara y voy a mostrar que mi proyecto de Brasil es mejor que el tuyo», aseguró durante un mitin celebrado el domingo en Goiás.

    Según dirigentes del oficialista Partido de los Trabajadores citados por la prensa, Lula temía convertirse, como único aspirante de izquierda, en el principal blanco de las críticas de los otros cuatro candidatos invitados, quienes representan a partidos de centroderecha o ultraderecha.

    Los sondeos citados sitúan a Lula y Bolsonaro en un empate técnico de cara a la primera vuelta. El presidente registra un 40 % de intención de voto, frente al 36 % del senador.

    Ambos candidatos también aparecen en empate técnico ante una eventual segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre si ningún aspirante consigue más de la mitad de los votos. En ese escenario, Lula alcanza un 47 % de intención de voto y Bolsonaro un 45 %.

  • Lula agranda a seis puntos su ventaja con Flávio Bolsonaro a seis días de las elecciones

    Lula agranda a seis puntos su ventaja con Flávio Bolsonaro a seis días de las elecciones

    El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, amplió su ventaja frente al opositor Flávio Bolsonaro cuando faltan seis días para la primera vuelta de las elecciones, según una encuesta divulgada este lunes.

    El sondeo de la firma Quaest coloca a Lula con un 39 % de intención de voto, dos puntos más respecto a la semana pasada, mientras Bolsonaro alcanza un 34 %, tras avanzar un punto durante el mismo período.

    La encuesta también plantea un escenario más ajustado en una eventual segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre si ningún candidato supera el 50 % de los votos. En ese escenario, Lula y Bolsonaro aparecen empatados con un 42 %, aunque el mandatario brasileño aumentó un punto durante la última semana.

    Para la primera vuelta, ninguno de los demás candidatos supera el 4 % de intención de voto. Los indecisos disminuyeron hasta el 5 %, mientras un 10 % de los electores manifestó que votará en blanco, anulará su voto o se abstendrá.

    Los resultados del sondeo fueron publicados después de que el Gobierno de Lula anunciara el viernes la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, una medida de fuerte impacto que la oposición calificó como «electorera».

    La investigación también midió la valoración del Gobierno brasileño. Un 49 % de los electores desaprueba la administración de Lula, mientras que un 46 % evalúa positivamente la gestión del Ejecutivo.

    La encuesta fue encargada por el diario O Globo y la televisión Globo y elaborada por Quaest a partir de 2,400 entrevistas realizadas entre el jueves y el domingo a electores de todo Brasil. El estudio tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.

    Unos 158 millones de electores están convocados a las urnas el domingo 4 de octubre. Además de elegir al presidente de la República, los brasileños renovarán la Cámara de los Diputados y dos tercios del Senado, además de escoger a los 27 gobernadores regionales.

  • El voto evangélico, un talón de Aquiles para Lula

    El voto evangélico, un talón de Aquiles para Lula

    A pocos días de las elecciones en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se enfrenta al rechazo consolidado del electorado evangélico, sector que representa cerca de un 27 % del padrón y se ha mostrado resistente a los acercamientos y guiños del candidato a la reelección.

    El dolor de cabeza para el católico Lula es proporcional al rechazo de un 39 % que registra su Gobierno entre los evangélicos, según una encuesta del Instituto de Estudios de la Religión (ISER), en alianza con Quaest, difundida esta semana.

    El mayor beneficiario de este escenario tiende a ser Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y de fe evangélica, quien aparece virtualmente empatado con Lula en las encuestas.

    La investigadora del ISER Magali Cunha aclara que la preferencia de los evangélicos por Bolsonaro no es automática.

    Los sondeos de junio reflejaban un desplome del apoyo evangélico a Bolsonaro tras las denuncias de corrupción, pero Cunha cree que esta tendencia se puede revertir por el peso del voto útil contra la izquierda.

    «Se recurre a textos bíblicos para recordar que Dios usó al rey Ciro, que no era judío, para salvar a Israel; por lo tanto, usará a personas que tampoco son perfectas», como el caso de Bolsonaro, ilustra.

    Frente al tono de cruzada del «bien contra el mal» promovido por la ultraderecha y algunos influyentes pastores evangélicos, Lula ha multiplicado los gestos de acercamiento a este sector.

    Al igual que en los comicios de 2022, Lula lanzó una nueva carta dirigida a los evangélicos con citas de proverbios y llamamientos «a la familia», al tiempo que su campaña incorporó canciones publicitarias con la participación de pastores.

    Recientemente, Lula afirmó ante un grupo de pastores que la bandera de su partido era roja en inspiración a la «sangre de Cristo» y que lleva barba porque «Jesucristo era barbudo».

    Mientras, la primera dama, Rosângela ‘Janja’ Lula da Silva, participó como cantante en una pieza publicitaria de música góspel para la campaña de su esposo.

    La estrategia apunta al hecho de que el electorado evangélico también forma parte de sectores sociales que, históricamente, han sido más afines a Lula, como las mujeres, la población negra y los beneficiarios de programas sociales.

    Por su parte, los evangélicos que respaldan a Lula manifiestan su malestar por la «visión estereotipada» que mantiene un sector de la izquierda sobre la religión, a la que suele considerar un factor alienante y fácilmente manipulable.

    «Nadie quiere dialogar con quien lo considera inferior», protesta la coordinadora del Frente Evangélico por el Estado de Derecho, Nilza Valéria.

    Los evangélicos, un grupo heterogéneo
    Valéria también cuestiona la premisa de que constituyan un grupo homogéneo que responde de forma exclusiva a los pastores bolsonaristas.

    «No existe un voto evangélico unificado ni un bloque único. Pensamos de manera diversa», afirma Valéria, integrante de la Iglesia Bautista.

    Como ejemplo, cita al pastor Silas Malafaia, líder de una popular iglesia pentecostal y uno de los organizadores de una marcha en apoyo a Flávio Bolsonaro en São Paulo durante el Día de la Independencia de Brasil.

    «Malafaia ejerce un liderazgo sobre los fieles de su propia comunidad. Yo tengo cientos de amigos evangélicos sobre los cuales él no tiene ninguna influencia», asegura.

    Aunque existen diferencias entre las distintas corrientes evangélicas, la investigación del ISER revela que ocho de cada diez creyentes se oponen a que se debata sobre política dentro de los espacios religiosos.

    Pese a esto, el flujo de mensajes de contenido político-electoral es intenso en aplicaciones de mensajería y redes sociales vinculadas a las iglesias.

    Según Magali Cunha, «las comunidades evangélicas son muy permeables a la desinformación, haciendo circular memes y contenidos con formato de noticia para apelar al miedo en temas de políticas públicas o casos de corrupción».

    Para la investigadora, la desinformación representa otro obstáculo para que Lula logre ahuyentar «viejos fantasmas» que resurgieron durante la campaña y el propio mandato de Jair Bolsonaro (2018-2022).

    «Ese fantasma del comunismo, del color rojo y de la relación con China; toda esa simbología y el factor del miedo se activaron con enorme intensidad», comenta la investigadora del ISER.

  • Jair Bolsonaro pide al Supremo de Brasil la suspensión inmediata de su condena por golpismo

    Jair Bolsonaro pide al Supremo de Brasil la suspensión inmediata de su condena por golpismo

    La defensa del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro solicitó a un juez de la Corte Suprema suspender de forma inmediata la condena de 27 años y 3 meses de cárcel que cumple en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado, informaron este jueves fuentes judiciales.

    La petición fue presentada a diez días de las elecciones presidenciales ante el magistrado Kassio Nunes Marques, uno de los once integrantes del alto tribunal y quien ocupa el cargo desde 2020, después de ser postulado durante el Gobierno del propio Bolsonaro.

    Los abogados del exmandatario pretenden que la ejecución de la condena quede suspendida cautelarmente hasta que se celebre un juicio sobre la revisión criminal del proceso, que permanece detenido desde hace meses en la máxima instancia judicial brasileña.

    El recurso sostiene que la Primera Sala del Supremo, que el 11 de septiembre de 2025 impuso la condena por cuatro votos contra uno, es «absolutamente incompetente» para juzgar al expresidente. La defensa considera que corresponde al Plenario del Supremo procesar los delitos comunes vinculados con el ejercicio de la Presidencia.

    Bolsonaro, de 71 años, fue condenado por «liderar» un complot golpista que, según la sentencia, buscaba mantenerlo en el poder e impedir la investidura del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ganó las elecciones de 2022.

    De acuerdo con la sentencia, la trama contempló incluso asesinar a Lula y a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, además de presionar a los comandantes de las Fuerzas Armadas para que se sumaran al plan. Los jefes del Ejército y de la Fuerza Aérea, sin embargo, se negaron.

    La defensa del exmandatario intentó en varias ocasiones revertir la condena sin conseguirlo. Hasta ahora, esos recursos fueron resueltos por el juez Alexandre de Moraes, instructor del proceso, y posteriormente convalidados por la Primera Sala. La nueva petición se produce además en momentos de tensión dentro del Supremo, con varios magistrados, incluido De Moraes, señalados por su proximidad con un banquero encarcelado por un fraude financiero millonario.

    El recurso también llega a poco más de una semana de las elecciones presidenciales, en las que el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente, aparece como principal adversario de Lula, quien busca la reelección. Según las últimas encuestas citadas en la información original, ambos registran un empate técnico ante una eventual segunda vuelta.

  • Lula critica a Nicaragua por impedir participación de opositores en elecciones

    Lula critica a Nicaragua por impedir participación de opositores en elecciones

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Nicaragua “no resolverá sus problemas impidiendo a la oposición que se presente a elecciones”, en una crítica al Gobierno de Daniel Ortega. La intervención ocurrió durante el debate general de la ONU en Nueva York.

    El señalamiento de Lula ocurre en medio de cuestionamientos internacionales por la situación política nicaragüense. Expertos de Naciones Unidas denunciaron este martes desapariciones forzadas, torturas y detenciones arbitrarias de opositores, mientras que las relaciones diplomáticas entre Brasil y Nicaragua se mantienen reducidas a mínimos.

    El mandatario brasileño también cuestionó «la división del mundo en zonas de influencias» y las «investidas neocoloniales por recursos estratégicos», las cuales, según el, «constituyen gestos anacrónicos».

    En ese contexto, Lula afirmó que el pueblo venezolano «merece definir su propio destino», después de la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Lula también cuestionó esta semana la intervención de Estados Unidos y sostuvo que Venezuela debe recuperar plenamente su soberanía.

    Desde la captura de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez estrechó la cooperación con Washington, mientras su Gobierno avanzó en medidas de apertura política, como contactos con sectores opositores y liberaciones de presos políticos. Sin embargo, todavía no se ha establecido un calendario para nuevas elecciones.

    Lula ya había planteado que Rodríguez debería convocar comicios para permitir que los venezolanos decidan quién debe ocupar la Presidencia. El gobernante brasileño ha insistido en rechazar la intervención extranjera y defender la autodeterminación de los países latinoamericanos.

    Durante su intervención ante Naciones Unidas, Lula también pidió una respuesta internacional frente a la crisis humanitaria de Haití al señalar que existen «límites a la indiferencia». Además, abordó la situación de Cuba y condenó las medidas económicas estadounidenses contra la isla.

    El presidente brasileño calificó esas medidas como un «castigo colectivo impuesto a 10 millones de personas por un embargo económico y un cerco energético ilegal», en momentos de fuertes tensiones entre Washington y La Habana. La Administración Trump mantiene una política de presión sobre el Gobierno cubano, mientras la isla atraviesa una profunda crisis económica y energética.